Historia de la Casa Lozano en Paterna de Rivera

La historia de la Casa Lozano en Paterna de Rivera se entrelaza con la de importantes linajes de la nobleza castellana y figuras eclesiásticas de renombre. Para comprender la relevancia de esta casa, es necesario remontarse a personajes como Pedro Salazar de Mendoza, un prestigioso canónigo de la catedral de Toledo, quien poseía una doble dimensión de cronista histórico y escudriñador de estirpes.

Salazar de Mendoza dedicó parte de su trabajo a la Casa del Infantado (1620), mostrando un gran interés en los linajes y la sangre de las familias nobles. Sus escritos revelan un semblante feroz del linajudo, una caldera a presión dominante en la España de los Austrias.

Escudo de armas de Íñigo López de Mendoza, I marqués de Santillana

Orígenes y Ascendencia

Entre los antepasados destacados de este linaje se encuentra un bisabuelo que recibió la educación esmerada de un caballero renacentista. Su conexión con Aragón, lejanamente emparentada con Fernando el Católico, añade un matiz de prestigio a su ascendencia.

La vida de algunos miembros de la familia fue tormentosa, hasta el punto de abandonar el hogar conyugal y viajar por el Imperio, llevando una vida aventurera. Sin embargo, otros se dedicaron al servicio del emperador, como la baronesa de Manevil, quien sirvió en la corte gala a Francisco I.

El Estado de Cifuentes también está ligado a esta historia, mientras su señor servía como embajador en Roma. La capital de prestigio atesorado por el cardenal Mendoza, así como el tesorero Pedro González de Mendoza (1572-1579), son figuras clave en la consolidación de la Casa Lozano.

Escudo de armas del Cardenal Mendoza

El Papel Eclesiástico y la Inquisición

Pedro González de Mendoza, desde Rodrigo de Mendoza, conde del Cid, hasta Pedro Salazar de Mendoza, desempeñó diversos cargos eclesiásticos, actuando como consejero en los asuntos pontificios y participando en doctrinas de relevancia. Su influencia se extendió al Hospital de San Juan Bautista, que había sido erigido por el cardenal Tavera.

Durante décadas, el ilustrísimo cardenal don Juan de Mendoza favoreció a su linaje, lo que les permitió aspirar a una diócesis. Sin embargo, la Inquisición también jugó un papel importante en la vida de esta familia. En los archivos de la Inquisición estaban los sambenitos, que se exhibían en las iglesias de los lugares de donde eran naturales los penitenciados.

La discriminación trascendió de la nobleza al pueblo, y los cristianos nuevos sufrieron burlas y escarnio. Algunos incluso intentaron acreditar una falsa limpieza de sangre, pero fueron multados y sancionados ejemplarmente.

Sanbenito de un hereje

Conflictos y Rivalidades

La vida de algunos miembros de la Casa Lozano estuvo marcada por conflictos y rivalidades. Por ejemplo, el racionero Juan Bautista de Chaves Arcayos (†1643) fue el mayor enemigo que tuvo el doctor Salazar de Mendoza en su cabildo. Se decía que era "mal hombre y mala vestia" y que había que guardarse de él.

Estos conflictos internos y externos contribuyeron a dinamitar los trámites que el linaje había comenzado ante el Tribunal del Honor.

Legado y Memoria

A pesar de los desafíos, la Casa Lozano dejó un legado importante en la historia de Paterna de Rivera y de España. Su interés por la historia, ya fuera universal, de lugares remotos, española o eclesiástica, es evidente en los numerosos documentos y archivos que se conservan.

Pedro Salazar de Mendoza dedicó tiempo a estudios de letras humanas, genealogías, nobiliarios y crónicas, buscando nombramientos o ecos del pasado para dejar un hueco en la historia y congraciarse con el poder. Su obra, aunque publicada póstumamente, es su mayor aportación, un estudio sobre el derecho que los reyes tienen a las Indias Occidentales.

La Casa de Cedillo, emparentada con la Casa Lozano, también jugó un papel importante en la historia local. Su abuelo y padre eran conocidos comuneros, y su linaje se entrelazó con el de los Condes de Zedillo.

En abril de 1623, media Toledo se escandalizó por un asunto relacionado con el linaje, calificado por su autor como “tan limpio que no debe nada a nadie”. Sin embargo, algunos miembros de la familia fueron advertidos de que, si se sentían contaminados, “huyeran del apellido sus hijos y descendientes”.

A pesar de las controversias, la Casa Lozano de Paterna de Rivera sigue siendo un testimonio de la complejidad y riqueza de la historia de España.

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