La Casa del Niño, un edificio emblemático de Cartagena, encierra en sus muros una rica historia de compromiso con la infancia y la comunidad. Desde su inauguración en 1918, ha sido testigo de transformaciones sociales y culturales, adaptándose a las necesidades de cada época y dejando una huella imborrable en la ciudad.
Rafa, padre de un alumno del colegio Casa del Niño, nos comparte un emotivo mensaje personificando a esta institución centenaria: «Nací en 1918 en unos tiempos difíciles para Cartagena y en especial para la infancia, dentro de mí se crearon cocinas, comedores escolares, escuelas infantiles, atendía a niños y a mujeres embarazadas. Conocí a monjas, médicos, enfermeras, profesoras y profesores, niños y niñas. Entre mis muros, os habéis protegido del frío y del sol, habéis aprendido a leer y escribir. Por mis ventanas ha entrado la luz de la esperanza de un futuro mejor. Gracias a Carmen Conde tuvimos un ropero escolar para esas personas sin recursos. Gran parte de mi fue inspiración de Víctor Beltri. Se creó hasta una rifa benéfica, que todavía existe, para ayudar a las personas con pocos ingresos. Con la Gota de Leche vuestros cuerpos han ido creciendo; agradecer a esa Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl sus servicios a los más necesitados. Tengo el honor de ser declarado Bien de Interés Cultural, ahora tenéis el deber de conservar, mantener y salvaguardar los valores para lo que me creasteis. Cartageneras y cartageneros, no me dejéis caer».
Tal mensaje motivó a un grupo de amigos a preocuparse del tema. Eliseo alzó la voz para mostrar su malestar comentando cómo tan bonita obra modernista y con más de cien años de antigüedad no logra llamar la atención de los propietarios, que es el Patrimonio Regional, para restaurar el edificio en su totalidad y convertirlo en una referencia de nuestra ciudad y de la región.
Orígenes y Fundación
Fue el alcalde Casto Fernández el que en una sesión celebrada el 5 de octubre de 1917 presentó una moción solicitando en nombre de la Junta local de Protección a la Infancia y Represión de la Mendicidad la cesión de un solar para edificar la «Casa del Niño», destinada a cocina y comedores de la Cantina Escolar, y a refugio nocturno y provisional de los niños abandonados.
Aprobada la moción inmediatamente se encargó del proyecto al arquitecto Víctor Beltrí, miembro de la citada Junta. Beltrí describió el proyecto de la siguiente manera: «Un gran vestíbulo en el chaflán que ha de formar la esquina, dará acceso al amplísimo comedor de la Cantina Escolar, a continuación dos espaciosas salas destinadas a dormitorios de los niños-refugiados, con la debida separación de sexos. Estas habitaciones estarán orientadas al sudeste y reservadas de los aires del norte por medio de un ancho pasillo, resultando así en las mejores condiciones higiénicas y de orientación. El resto de la parcela estará destinado a patio-jardín, y se plantarán en él muchos pinos y eucaliptos».
Un gesto entrañable durante la construcción fue la colocación en un poste de los andamios de un cepillo en el que muchos niños de las clases pudientes de la ciudad depositaron monedas para ayudar a que la Casa del Niño fuera una realidad. Una ayuda que también procedió de la venta de bonos de caridad por parte de impedidos y pobres, la tradicional rifa que también cumple cien años.
Inauguración y Primeros Años
Y llegó el 24 de diciembre de 1918, día elegido para la inauguración que fue presidida por el alcalde accidental Salvador Escudero y en el que el director de las Escuelas Graduadas Félix Martí Alpera leyó un discurso del que destaco las siguientes palabras: «Aquí está la Casa del Niño, es de todos porque con el dinero de todos se hizo, y hoy que está ya edificada os pedimos para ella vuestro amor, ya que para que subsista y funcione necesita el cariño de todos».
Ampliaciones y Evolución
Pero la Casa del Niño que hoy conocemos fue obra de diferentes ampliaciones realizadas en función de sus necesidades y de ampliaciones de sus servicios. En abril de 1920 se inauguraron los pabellones escolares y el jardín que diseñó el arquitecto cartagenero Lorenzo Ros Costa, y cuatro años después se sacó a concurso la construcción de un primer piso sobre la fachada principal que da a la calle Tolosa Latour.
Situación Actual y Desafíos
En la Casa del Niño están ubicadas las clases de infantil del Colegio San Isidoro y Santa Florentina, por lo que la asociación de padres y madres (ampa) lleva muchos años pidiendo a Educación que rehabilite las vetusta aulas y que se les adjudique más espacio del que hay sin utilizar. Muchas promesas en los últimos años que se dilatado o incumplido, que impiden que ese maravilloso espacio central de la Casa del Niño tenga el uso adecuado y en condiciones, similar al que propusieron sus diseñadores. Existe una deuda histórica que es preciso solventar ya con el Colegio San Isidoro y Santa Florentina y con la Casa del Niño.
El doctor Sánchez comentó, cargado de razones que en estos momentos en que se habla tanto de la Escuela de Enfermería de Cartagena y de su ubicación hay que recordar que este fue el lugar elegido para instalarla en la década de los 80 del pasado siglo, cuando se creó la misma al haber desaparecido la antigua Escuela de Enfermería de Insalud en el Hospital Santa María del Rosell. Tal es así que llegó a presupuestar y contratar la empresa que haría la obra.
Comenzó por entonces el primer curso de Enfermería en un ala del edificio, se paró la obra debido al mal estado de las cubiertas y, para sacar un nuevo concurso con las modificaciones. Como suele ocurrir en esta tierra, no salió el proyecto. Y la Escuela de Enfermería comenzó el deambular por distintos edificios de nuestra Trimilenaria, llevando más de 35 años esperando una solución definitiva.
Todos los días no se puede celebrar que un edificio cumpla cien años en nuestra ciudad, y más uno tan significativo como la Casa del Niño, que después de años de reformas y promesas varias esperamos que vuelva a lucir como se merece.
Importancia Cultural y Simbolismo
La casa es honda expresión de lo humano, lugar de referencia que sirve para que encontremos refugio frente a lo exterior y sus amenazas, punto de arraigo y amparo, ámbito privilegiado para la intimidad y el desarrollo de las relaciones familiares. Igualmente es simbología de cosmovisiones porque todo lo que encontramos en una casa expresa la imagen del mundo de quienes la moran, sus vivencias, ideologías, religiosidad, situación económica y social, patrones arquitectónicos de una época, avances tecnológicos, etc.
Es un producto histórico que genera identidad de un lugar, en la que los nativos se reconocen y son reconocidos por los foráneos. La casa aparece vinculada al terreno de las ultimidades, es decir las fuerzas ocultas, el orden del cosmos, el destino del hombre; quien en su debilidad y temor frente al porvenir que no controla, la enfermedad o la trágica muerte que ha de venir sin remedio, se emplea en supersticiones, ritos mágicos o en la religión, que le aporta consuelo y sentido existencial.
| Hito | Fecha | Descripción |
|---|---|---|
| Presentación de la moción para la construcción | 5 de octubre de 1917 | El alcalde Casto Fernández solicita la cesión de un solar para edificar la Casa del Niño. |
| Inauguración | 24 de diciembre de 1918 | Se inaugura la Casa del Niño, presidida por el alcalde accidental Salvador Escudero. |
| Inauguración de pabellones escolares y jardín | Abril de 1920 | Se inauguran los pabellones escolares y el jardín diseñados por Lorenzo Ros Costa. |
| Concurso para la construcción del primer piso | 1924 | Se abre un concurso para la construcción de un primer piso sobre la fachada principal. |
