Carne de Cabrito: Tipos, Cortes y Diferencias con el Cordero

Hoy, exploraremos el fascinante mundo de la carne, centrándonos en una pregunta común entre los consumidores: ¿Cuál es la diferencia entre el cordero y el cabrito? Como expertos carniceros, compartiremos nuestro conocimiento para ayudarte a comprender las particularidades de estas dos deliciosas carnes.

¿Qué es el Cordero?

El cordero es un animal joven de la especie ovina, apreciado por su carne tierna y sabor suave. Es un clásico en la gastronomía española, criado principalmente por su carne y también por su lana. En las carnicerías, se ofrece cordero de alta calidad, seleccionado cuidadosamente para asegurar la mejor experiencia culinaria.

¿Qué es el Cabrito?

El cabrito es un animal joven de la especie caprina, también criado principalmente por su carne, que es tierna y de sabor distintivo. Al igual que el cordero, se consume antes de alcanzar la madurez completa.

Tanto el cordero como el cabrito comparten algunas características, pero también tienen diferencias notables. El cordero suele tener un sabor más suave y delicado, ideal para platos tradicionales como el cordero asado. Por otro lado, el cabrito tiene un sabor más marcado y distintivo, a menudo descrito como más pronunciado.

La elección entre ambos dependerá en gran medida de tus preferencias personales y de la receta que estés planeando cocinar.

Cabrito al horno

Cabrito vs. Chivo: ¿Cuál es la Diferencia?

Es hora de abordar otra pregunta común: ¿cuál es la diferencia entre el chivo y el cabrito? El cabrito se refiere a las crías jóvenes de las cabras, mientras que el chivo es un término que se utiliza para describir a las cabras adultas, generalmente machos. En términos de cocina, el cabrito es una elección popular para platos más delicados, mientras que el chivo se usa en preparaciones que requieren un sabor más robusto.

¿Cabrito o Cordero? La Decisión Final

La pregunta del millón: ¿cuál es mejor? Eso realmente depende de tus gustos personales y de lo que estés buscando en una comida. Algunas personas prefieren la suavidad del cordero, especialmente cuando se trata de platos clásicos como el cordero asado. Otras disfrutan de la intensidad de sabor que ofrece el cabrito en preparaciones más audaces. En última instancia, la elección entre cabrito y cordero es una cuestión de preferencia personal, y te animamos a probar ambos para descubrir cuál es tu favorito.

Factor Económico: Precio del Cabrito vs. Cordero

Una de las consideraciones más importantes a la hora de elegir entre el cabrito y el cordero es el factor económico. El cabrito, debido a su sabor único y a la menor disponibilidad en comparación con el cordero, tiende a ser generalmente más caro por kilogramo. Este incremento en el precio se debe en parte a la crianza específica que requiere el cabrito y a la demanda que existe por su carne, que es apreciada por su sabor más robusto y distintivo.

El cordero, por otro lado, tiende a ser más asequible en comparación con el cabrito. Esto se debe a que el cordero es más común y se cría en mayor cantidad en diversas regiones. Al tomar en cuenta el factor del precio, es esencial recordar que tanto el cabrito como el cordero ofrecen una experiencia gastronómica única y deliciosa. La elección entre uno u otro dependerá de tu presupuesto y de tus preferencias personales.

Cordero Lechal: Un Manjar Exclusivo

Adentrémonos en el apasionante mundo del cordero lechal, una variedad que despierta la curiosidad de los amantes de la carne y los gourmets por igual. El cordero lechal es conocido por su juventud. Cuando hablamos de cordero lechal, nos referimos a corderos que tienen entre 4 y 6 semanas de edad en el momento del sacrificio. Esta juventud es lo que le otorga su nombre, ya que «lechal» proviene de la palabra «leche», ya que estos corderos se alimentan exclusivamente de la leche materna durante todo este período.

La diferencia clave entre el cordero lechal y otros tipos de cordero radica en esta dieta exclusiva de leche. Otros tipos de cordero, como el cordero pascual o el cordero de pasto, tienen una dieta más diversificada que incluye pasto y otros alimentos sólidos, lo que influye en la textura y el sabor de su carne.

La dieta del cordero lechal es un factor fundamental en su singularidad. Durante las primeras semanas de vida, estos corderos son alimentados exclusivamente con la leche materna de sus madres. Esta leche es rica en grasas y proteínas, lo que contribuye a que la carne del cordero lechal sea tan suculenta y tierna.

Grasa del Cordero vs. Cabrito

Otro aspecto importante a considerar al elegir entre el cordero y el cabrito es la diferencia en la cantidad y calidad de la grasa en estas carnes. En términos de contenido graso, el cordero tiende a tener un mayor porcentaje de grasa en comparación con el cabrito. Esto se debe en parte a que el cordero es un animal más grande y maduro en el momento del sacrificio, lo que significa que ha acumulado más grasa a lo largo de su vida.

Por otro lado, el cabrito suele tener menos grasa en general. Su carne tiende a ser magra, con menos contenido graso y, por lo tanto, menos calorías. En cuanto al tipo de grasa, tanto el cordero como el cabrito contienen grasa saturada, que es la que se debe consumir con moderación.

Es importante destacar que la grasa de ambas carnes también puede variar dependiendo del corte específico que elijas. Algunos cortes de cordero y cabrito son más magros que otros.

Valor Nutricional de la Carne de Cabrito

La preocupación por la calidad nutricional de los alimentos que consumen las personas es uno de los temas más tratados en la agenda pública de los países desarrollados. Aunque muchas personas todavía asocian el cabrito con ser una carne grasa, la realidad es que contiene mucho menos porcentaje graso que otros tipos de carne. Es una carne rica en proteínas y baja en grasas saturadas comparándola con las demás carnes rojas que normalmente son más consumidas, incluso menos que el pollo.

La carne de cabrito es una carne magra, con menos de 5 gramos de grasa por cada 100 gramos de alimento, y rica en proteínas. Además, a nivel nutricional, es una carne de calidad. Esto se debe a que contiene vitaminas del grupo B, altas proteínas, sin hidratos de carbono, y con minerales esenciales como el hierro, calcio, sodio, fósforo y potasio.

Si hablamos del aporte calórico, 100 gramos de cabrito aporta entre 113 y 120 kilocalorías, una cifra muy baja en comparación con otras carnes. Aunque al igual que en todos los alimentos, no hay que abusar de su consumo.

Principales nutrientes por cada 100 gramos de cabrito:

  • Calorías: 122 kcal
  • Grasa: 5 g
  • Colesterol: 56 mg
  • Sodio: 82 mg
  • Carbohidratos: 0 g
  • Fibra: 0 g
  • Azúcares: 0 g
  • Proteínas: 19,20 g
  • Vitamina A: 0 ug
  • Vitamina C: 0 mg
  • Vitamina B12: 2 ug
  • Calcio: 9 mg
  • Hierro: 1 mg
  • Vitamina B3: 5,70 mg

La cantidad de los nutrientes que se muestran en las tablas anteriores, corresponde a 100 gramos de esta carne.

Vitaminas y Minerales Esenciales

La carne de cabrito es rica en vitaminas del grupo B si se compara con otras carnes que se consumen con más frecuencia que esta.

  • Vitamina B1: Ayuda a las células del organismo a convertir los carbohidratos en energía, suministrando principalmente al sistema nervioso. Tiene un papel importante en la conducción de las señales nerviosas y en la contracción muscular.
  • Vitamina B3: Interviene en el metabolismo de los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas, colaborando con las funciones del sistema nervioso y del digestivo.

Cabe mencionar que, la carne de la cría de cabra, además de ser rica en vitaminas, también destaca por aportar minerales esenciales para que se dé un correcto funcionamiento del organismo humano.

Dentro de los valores nutricionales de la carne de cabrito podemos encontrar, al igual que en el caso del cordero, las vitaminas del grupo B. Además de la ya señalada, vitamina B12, la carne de cabrito cuenta con altos contenidos en vitamina B1.

Su alta cantidad de minerales aportan al organismo un funcionamiento pleno. El potasio, aporta energía a los músculos siendo ideal para deportistas, así como el magnesio que ayuda a mantenerlos y a proteger los nervios, así como los huesos.

El fósforo aliado de los huesos y dientes, es esencial para el desarrollo del embarazo, por lo que el cabrito puede sustituir a otras carnes poco recomendadas para la gestación. Otros minerales, como el sodio ayudan a la presión arterial, favorecen la digestión.

Estudio sobre la Carne de Cordero y Cabrito Español

Un estudio de evaluación nutricional de la carne de ovino y caprino español, encargado por Interovic a los centros de investigación extremeños Cicytex-Sipa y aragonés IA, pone de manifiesto las ventajas nutricionales para el ser humano. Este estudio se realizó frente a la tradicional identificación de estas carnes como poco saludables debido a su alto nivel de colesterol y su alta proporción de grasa saturada.

Este estudio concluye que el consumo de carne de lechal, cordero y cabrito español es una opción saludable que aporta ventajas nutricionales para el ser humano: las proteínas contribuyen al aumento y conservación de los músculos y son necesarias para el crecimiento y desarrollo normales de los huesos en los niños; la niacina (B3) ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga; la vitamina B6 contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario; la vitamina B12 contribuye a la formación normal de glóbulos rojos; el potasio contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso.

Derivado del estudio se ha podido comprobar como el balance entre ácidos grasos saturados y monoinsaturados que presentan estas carnes está bastante equilibrado hoy en día, situación que tiene mucho que ver con las condiciones de alimentación actuales y el manejo de estos rumiantes, y que los niveles de colesterol obtenidos están entre un 4-15% más bajos que los indicados anteriormente en las tablas composicionales.

Además, gracias a ese trabajo se ha podido establecer, en el marco de las normativas vigentes, declaraciones nutricionales para estas carnes como Alto contenido de vitamina B6, vitamina B12, y Fuente de niacina, selenio, zinc y fósforo, niveles que permiten en el marco normativo actual, generar las correspondientes declaraciones saludables.

Beneficios Adicionales de Comer Carne de Cordero y Cabrito

Además de sus altos valores nutricionales, son muchos los beneficios de comer carne de cordero y cabrito, sobre todo, si esta es de producción ecológica. La proteína que aporta al organismo la carne de cabrito y cordero es fundamental para nuestro desarrollo natural. Los valores nutricionales de las carnes de cordero y cabrito potencian sin duda la cantidad de vitaminas del grupo B que consumimos. Este tipo de vitaminas beneficia directamente al cerebro y el sistema nervioso.

Las carnes de cordero y cabrito cuentan con valores nutricionales esenciales para proteger el sistema inmunológico, como es el caso del hierro. Este mineral, en reducidas cantidades, puede provocar anemia, por lo que es uno de los esenciales para nuestro organismo.

¿Cómo Incluir el Cabrito en tu Dieta?

La carne de cabrito es de las más apropiadas para la elaboración de diferentes recetas de bajo contenido en grasa, por lo que incluirla en nuestra dieta equilibrada siempre será una buena opción. Los cortes más demandados son los cuartos, de los cuales se obtienen las mayoría de las chuletas del cabrito, y que además puede cocinarse de muchas maneras.

Su elaboración también depende de su presentación, que puede ser con hueso o deshuesado según el tipo de recetas.

Platos Preparados de Caza en Invierno: Cabrito y sus Beneficios para Nuestra Salud

La carne de cabrito posee muchas propiedades las cuales son beneficiosas para nuestro organismo. Quizá la más conocida es su alto contenido en proteínas, la cual está cerca del 20%. Recordemos que las proteínas son necesarias para la formación y el mantenimiento de la masa muscular. Por esta razón, son muy recomendadas para niños y jóvenes que se encuentren en plena etapa de crecimiento.

La mejor carne de cabrito de toda España es procedente de la blanca celtibérica, proveniente de la Sierra del Segura, entre Albacete y Murcia. El ganado caprino ha sido explotado tradicionalmente para la producción de pieles, leche, carne y estiércol. Esta misma, actualmente, posee una relevancia productiva muy discreta en términos mundiales, nacionales y comunitarios.

Lo cierto es que gracias a las propiedades de la carne y a los beneficios de su leche, los cabritos han tenido una explotación constante. Este tipo de carne es habitual comprarlo en las carnicerías de los mercados municipales. Allí mismo suelen comercializar en forma de costillas, chuletas, paletillas o piernas. Son ideales para cocinar a las brasas y también es muy querida debido a su casquería.

Al momento de comprar la carne, debemos tener en cuenta que tenga la grasa blanca, olor suave y agradable y carne prieta. La carne de cabrito se conserva en la parte más fría de la nevera y puede durar de 2 a 4 días fácilmente.

Tipos de Cabrito

Es importante diferenciar entre el cabrito lechal y el cabrito pascual:

  • El cabrito lechal es de gusto más suave, ya que se alimenta principalmente de leche materna y no supera los 45 días de edad.
  • El cabrito pascual, que ya ha comido pasto, presenta un sabor más intenso.

Definir qué carne es más rica depende de cada uno y su biografía gastronómica.

Actualmente se consumen sobre todo carne de cabrito lechal de no más de 7 kg de peso. En los años sesenta todavía se consumían fundamentalmente chivos de varios meses de vida nacidos al final del invierno y vendidos a principios de verano con un peso en vivo de unos 30 kg.

Cortes del Cabrito

Una vez aclarados los tipos de carne caprina, vamos a analizar cuáles son los principales cortes del cabrito:

  • Lomo: Se encuentra en la parte baja de la espalda. Es una carne baja en grasa de la que se obtienen las chuletas de cabrito.
  • Cadera o silla: Esta pieza va desde las patas hasta el comienzo del costillar.
  • Costillar, carré o chuletero: De esta parte se obtienen la mayoría de las chuletas del cabrito y se puede preparar de mil maneras diferentes. Las chuletas más apreciadas son las de lomo y costilla, por ser más tiernas. Algo más económicas son las chuletas de paletilla y de pierna.
  • Pierna: Corresponde a la pata trasera. Se comercializa entera, en filetes, chuletas y jarretes. Si se compra entera es ideal para asados.
  • Falda: Se considera un corte de tercera categoría.
  • Pescuezo: También se engloba en los cortes de tercera categoría.

Preparaciones Tradicionales de Cabrito en España

La gastronomía española tiene una rica tradición en la preparación de cabrito, una carne apreciada por su ternura y sabor delicado. Cada región aporta su propio estilo y sazón, convirtiendo al cabrito en protagonista de platos emblemáticos que destacan en celebraciones familiares y festividades. Algunas de las preparaciones más destacadas incluyen:

  • Asado al Horno: Popular en Castilla y León y La Rioja. La carne, aderezada con sal, ajo y, a veces, un toque de manteca, se hornea hasta que alcanza una textura tierna y una piel crujiente.
  • Caldereta: Típica de Extremadura y otras regiones rurales como Castilla-La Mancha. Se prepara cocinando los trozos en un sofrito de cebolla, ajo, pimientos y tomate, al que se añaden vino, hierbas aromáticas y especias como pimentón.
  • Cabrito al Ajillo: En Andalucía, el cabrito al ajillo es una receta popular, llena de sabor y tradición. La carne se fríe en aceite de oliva junto con abundante ajo, vino blanco, vinagre y hierbas como tomillo o romero.
  • Guisado con Patatas: En las regiones del norte, como Asturias y Cantabria, se guisa a fuego lento junto con patatas, cebolla y pimientos. Este plato es conocido por su calidez y simplicidad, ideal para los días fríos.
  • Chuletillas a la Brasa: Las chuletillas de cabrito son un plato sencillo pero delicioso, típico de Aragón y La Rioja. Estas pequeñas costillas se asan a la brasa, adquiriendo un sabor ahumado inconfundible.
  • Cabrito en Salsa de Almendras: Este plato, común en el sur, combina la carne con una salsa rica elaborada a base de almendras, ajo, pan frito y especias.
  • Asadura de Cabrito: En Granada y Jaén, la asadura (las vísceras del cabrito) se aprovecha para preparar un plato único y sabroso.
  • Cabrito Estofado al Vino Tinto: En La Rioja, famosa por sus vinos, se estila preparar el cabrito estofado al vino tinto. La carne se cocina lentamente en una reducción de vino junto con cebollas, zanahorias y especias.
  • Cabrito a la Vasca: En el País Vasco, es una preparación refinada que utiliza hierbas frescas como el perejil, junto con ajo y vino blanco.
  • Cabrito en Adobo: Una de las preparaciones más tradicionales es el cabrito marinado con ajo, pimentón, orégano, comino, vinagre y aceite de oliva.

En la rica y variada gastronomía española, el cabrito ocupa un lugar privilegiado, similar al cordero pero con matices propios que lo hacen único. Este manjar, apreciado por su carne tierna y delicada, forma parte de muchas tradiciones culinarias y festivas a lo largo de la geografía española.

El cabrito, que es la cría de la cabra, ha sido una pieza clave en la dieta de muchas regiones de España durante siglos. Tradicionalmente, la cría de cabras ha sido común en áreas montañosas y rurales, donde estos animales encuentran pastos adecuados y contribuyen al sustento de las comunidades locales.

La Cabra: Una Ingeniera del Paisaje

La cabra doméstica es una ingeniera del paisaje. En el pasado esta habilidad ramoneadora fue denostada considerándose la cabra como un enemigo de la vegetación. Actualmente es entendida como un aliado ya que contribuye a la dispersión de semillas y a la fertilización del suelo aportando materia orgánica. Se utilizan en la prevención de incendios forestales como reguladora de la abundancia de la vegetación.

La cabra fue el primer herbívoro doméstico, pastoreada desde hace 10.500 años en pastizales y bosques abiertos adehesados del Creciente Fértil, hoy se encuentra en todos los continentes. Probablemente primero se comió la carne de cabra, tal vez directamente expuesta a las brasas y más tarde se descubrió su capacidad lechera, conforme la domesticación se consolidaba. El guiso abrió el abanico de preparaciones y sabores al combinar el gusto de la carne con verduras y especias.

El interés por los productos de la cabra ha fluctuado en las últimas décadas junto con su valoración como especie «útil». Dice Harold McGee de la cabra en su Enciclopedia de la Cocina y los Alimentos: “Su naturaleza omnívora, su pequeño tamaño y su abundante producción de leche de sabor característico la han convertido en un versátil animal para leche y carne en las zonas agrícolas marginales.” Destacan por su sabor los quesos frescos y curados y la carne tierna de cabrito.

La cabra es una especie difícil de industrializar y la mayor parte de su manejo se basa en el pastoreo extensivo cuyas prácticas de producción son más sostenibles que la producción intensiva de otras ganaderías. Este conjunto de motivos hace que el caprino sea una ganadería básica en la alimentación en zonas montañosas y secas de muchos lugares del mundo y que a la vez se haya convertido en un producto de lujo en países ricos donde se consume lechal y quesos selectos.

De este modo la producción de caprino aúna prácticas sostenibles cuidadosas del paisaje junto con la obtención de buenos alimentos y de gran calidad. La FAO recomienda la cría de cabras en los países donde la agricultura familiar representa un alto porcentaje del suministro de alimentos.

Nuestro protagonista es indiscutible en muchas celebraciones españolas, especialmente durante festividades religiosas y familiares. En la Semana Santa, la Navidad y en muchas fiestas patronales, el cabrito se convierte en el plato estrella.

El Cabrito como Símbolo de Tradición y Celebración

El cabrito no es solo un alimento en España: es un símbolo de identidad y tradición. Su preparación y disfrute en reuniones familiares o eventos comunitarios refuerzan la conexión con el pasado, manteniendo vivas recetas que han pasado de generación en generación.

El cabrito ha sido durante siglos una carne muy apreciada en regiones donde la cría de cabras es parte esencial de la economía rural, aprovechando las características únicas de la carne: tierna, jugosa y con un contenido de grasa moderado.

Como verás, es mucho más que una carne deliciosa; es un símbolo de tradición, sostenibilidad y celebraciones. Ya sea como un asado navideño o en un guiso de preparación lenta, brilla por su sabor delicado. La próxima Navidad, atrévete a preparar una receta de cabrito y sorprende a tus invitados con un platillo que evoca la calidez y el espíritu de las fiestas.

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