Murcia es una región que guarda auténticos tesoros naturales, como playas, minas, barrancos, salinas y mucho más. Pero también cuenta con ciudades, municipios y localidades maravillosas donde han nacido muchos famosos de nuestro país, como es el caso de Arturo Pérez-Reverte, Carlos Santos, Ruth Lorenzo, Xuso Jones o TheGrefg, entre muchos otros.
Pero sin duda uno de los más conocidos, y de los que más se está hablando tras ganar su segundo Roland-Garros, es Carlos Alcaraz. El tenista murciano es el gran referente del tenis mundial tras Nadal. Carlos Alcaraz, o sea, este chaval de El Palmar, Murcia, es la pera limonera del tenis mundial. Con solo 20 y pocos años, ya está ahí, en lo más alto, rompiéndola toda.
Carlos Alcaraz ya es historia viva del tenis. A sus 22 años, ha conseguido lo que muy pocos han logrado: ser número uno del mundo, ganar los cuatro Grand Slams principales y conquistar el corazón de millones de seguidores.
Carlos Alcaraz celebrando un punto durante un partido.
Carlos Alcaraz: The Journey To World No. 1!
El Nacimiento y la Infancia en El Palmar
Carlos Alcaraz Garfia nació en El Palmar (Murcia) el 5 de mayo de 2003. Carlos Alcaraz nació el 5 de mayo de 2003 en El Palmar, la pedanía más grande de Murcia, ubicada al sur del municipio. Allí creció y ha vivido la mayor parte de su vida junto a sus padres, Carlos Alcaraz y Virginia Garfia, y sus tres hermanos, Álvaro, Sergio y Jaime.
El Palmar, una pedanía del municipio de Murcia, se sitúa a unos 5 km del centro de la ciudad, en las faldas de la sierra de El Puerto, perteneciente a la sierra de Carrascoy, y junto al canal del Reguerón, por donde discurre el río Guadalentín, en la comarca de la Huerta de Murcia.
No hay una sola figura que incitara a Carlos a probar con el tenis, pues los Alcaraz forman más bien una estirpe moldeada en torno al Club de Campo de El Palmar. Allí jugaba con sus amigos el abuelo y empezó el padre, actual director de las instalaciones. Carlos padre, con habilidad para el tenis y el pádel, incluso disputó algún torneo ATP. Su amor se lo contagió posteriormente a su cuatro hijos. Al nacer en ese entorno, lo natural era que Carlos agarrara la raqueta desde muy pequeño.
En una familia como esa, era casi inevitable que Carlos empezase a darle al tenis desde poco después de aprender a andar. Le regalaron su primera raqueta a los tres años. Le pusieron su primer entrenador (Carlos Santos Bosque) a los cuatro. A los siete, quienes le veían jugar en el Club de Campo de El Palmar empezaban a darse con el codo y a mirarse unos a otros porque lo de aquel crío no era normal.
Carlitos, a esa edad, era un niño como tantos. Moreno, guapo, flaco como un fideo, un poco cabezón, con una encantadora sonrisa llena de dientes y unos bracitos finos como sarmientos. Pero salía del “cole”, se iba a donde el tenis, se colaba en la pista de tierra batida y algo cambiaba. Copiaba la técnica, la manera de jugar que veía en los demás.
Vista de El Palmar, Murcia.
Qué ver en El Palmar (Murcia)
El Palmar tiene aproximadamente unos 20.000 habitantes y uno de los monumentos más importantes es el Castillo de la Asomada, también conocido como del puerto de la Cadena o Castillo del Morrón. Se alza a 541 metros sobre el nivel de mar, es un castillo árabe construido en el siglo XII y está declarado Bien de Interés Cultural.
Al castillo se puede subir caminando por una agradable ruta que, al finalizar, descubre unas vistas excelentes del Campo de Cartagena y el Mar Menor. Otro de los lugares que no te puedes perder es el Castillo del Portazgo, un conjunto de fortificaciones andalusíes situadas en el puerto de la Cadena, formado por dos construcciones: el portazgo inferior y el portazgo superior. Están declarados Bien de Interés Cultural.
La Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción y el Teatro Bernal, son otros de los puntos que no te puedes perder. Las fiestas y la celebración de las tradiciones en El Palmar tienen varias citas ineludibles: las Fiestas Populares, el Rosario de la Aurora y las Fiestas Patronales en honor a la Purísima Concepción, donde la devoción se mezcla con la tradición huertana.
Inicios en el Tenis y Formación
Nacido el 5 de mayo de 2003, la historia de Alcaraz está íntimamente ligada al Real Sociedad Club de Campo de El Palmar (Murcia, sureste), donde su padre, Carlos, dirige la escuela de tenis desde hace tres décadas. La formación de Carlitos, un niño inquieto y con grandes aptitudes para los deportes, fue supervisada por su padre con inteligencia y discreción a medida que el diamante comenzó a llamar la atención.
Aunque empezó, al igual que sus hermanos, como un entretenimiento, su talento fue haciendo el resto. «De pequeño ves que evoluciona bien, que compite bien. Esta es una de las claves de su formación y uno de los aspectos que más se ha tenido en cuenta al valorar el horizonte de su carrera.
En la adolescencia, se fue a la Academia Equelite, la de Juan Carlos Ferrero, otro crack del tenis. Ferrero, que fue número uno y ganó Roland Garros, vio algo en él desde el principio. Le ayudó a pulir su juego y a prepararse para el lío que es el tenis profesional.
Bajo el ala de Ferrero, su desarrollo tenístico y físico tomó vuelo y pronto llegaron los entrenamientos con grandes figuras y los primeros contratos de marcas como Nike o Rolex. Para el tenista, Ferrero es mucho más que un entrenador.
Aunque tiene su residencia en El Palmar, Alcaraz pasa su día a día en la Academia Juan Carlos Ferrero Equelite, situada en Villena (Alicante), muy cerca de Yecla. Cuando el calendario se lo permite, vuelve a Murcia para visitar a su familia y sus amigos. En la escuela entrenan y viven varias decenas de jóvenes tenistas como él que cuentan con todas las comodidades: pistas de tierra batida y cemento, restaurante y zonas de recreo, piscinas y clases para no dejar de lado los estudios.
El maestro de Carlos Alcaraz es Juan Carlos Ferrero, uno de los mejores tenistas de la historia de España. Ganador de Roland Garros en 2003 y ex número 1 de la ATP, el valenciano enfoca ahora su amor por el tenis en captar y desarrollar talento emergente en uno de los mayores centros de alto rendimiento para tenistas de todo el país.
Primeros Pasos en el Circuito Profesional
Alcaraz logró sus primeros puntos como profesional en febrero de 2018, cuando tenía tan solo 14 años. Lo logró en su casa, en el ITF Futures del Murcia Club de Tenis. Su nombre ya resonaba entonces entre los seguidores más especializados del tenis nacional, pese a que aún estaba en edad de cadete. De hecho, pocos meses después, se proclamó campeón de Europa sub-16 en Moscú.
Un año después, Alcaraz levantó su primer trofeo profesional muy cerca de Murcia, en la localidad alicantina de Denia. En la final del Futures, derrotó al kazajo 6-4 y 6-3.
Siguiendo su constante progresión, trece meses después alzó su primer Challenger (un escalón por encima de los ITF, aunque ambos por debajo del circuito ATP) en Trieste ante Riccardo Bonadio. Ese fue el punto que marcó su eclosión: en los meses siguientes conquistó tres títulos más y asombró en su estreno en el circuito.
El primer año de Alcaraz entre los mejores tenistas del planeta ha sido tan satisfactorio que, aunque su objetivo era el simple aprendizaje, ya ha probado el dulce sabor de la victoria. En julio colocó el primer título en su estantería al barrer al veterano Richard Gasquet en la final del ATP 250 de Umag (Croacia). Era la consolidación en forma de metal, pero ha conseguido otros logros mayúsculos, como debutar con victoria en todos los Grand Slam.
En el circuito ATP, Alcaraz, entonces número 406, celebró su primera victoria con 16 años batiendo a su compatriota Albert Ramos, número 41, en 2020 en Rio de Janeiro. En 2021 inauguró su palmarés en Umag (Croacia) y comenzó a descubrir los desafíos de avanzar en los Grand Slams. En el último de 2021, el US Open, el secreto que solo conocían compañeros y expertos se destapó.
Consolidación y Éxitos en el Circuito ATP
En solo tres años en el circuito ATP, ha transformado las promesas en realidad y ha conquistado dos Grand Slams, el US Open y Wimbledon. Por talento y títulos, es el gran elegido para liderar la nueva geración mundial.
El primer torneo de la ATP 500 lo ganó Carlitos en Rio de Janeiro, con 16 años, frente a un rival que le doblaba la edad. El primer trofeo Challenger lo obtuvo en Trieste a los 17, después del parón provocado por la pandemia. Su primer partido ganado en un torneo de Grand Slam llegó hace un año, en febrero de 2021, en el Open de Australia: era la primera vez en su vida que el chiquillo jugaba un partido de cinco sets.
Para la gran mayoría del público español, Carlos Alcaraz se apareció en la tierra hace dos años, en abril de 2022, cuando ganó el torneo Conde de Godó en dos fulminantes sets. Caramba, se dijeron los aficionados, ¿quién es ese chavalín que corre tanto? Pero el interés se multiplicó por diez a la semana siguiente, cuando Carlitos se llevó el Mutua Open de Madrid (uno de los nueve Masters 1000 del mundo) después de vencer a toda la corte celestial del tenis planetario, uno tras otro.
Despiezó sucesivamente a Cameron Norrie, Rafa Nadal, Novak Djokovic y, en la final, con una facilidad casi insultante, al gigante alemán Sasha Zverev, que le saca una cabeza de altura y que en aquel momento era el número tres del ranking mundial. Carlitos lo fundió en dos sets, con un humillante 6-3 y 6-1. Cuando venció a Nadal le dieron un rotulador y le pidieron que escribiese algo en un cristal que había delante del objetivo de la cámara de televisión. Carlos escribió: “¿Qué ha pasado?”.
La gente ya no se preguntaba quién era aquel niño sino cómo era posible aquello, qué estaba sucediendo. El número de sus seguidores empezó a crecer exponencialmente. En aquel torneo, “alguien” a quien preferimos no citar inventó un término nuevo: la “alcaricia”. Es una de las jugadas preferidas del chico: la “dejada” de toda la vida, pero hecha con una maldad, una belleza, un mimo y una precisión que nadie más consigue. El gran comentarista de tenis José Antonio Mielgo, que no sabe que la palabra ya estaba inventada, suele decir que Carlos “alcaricia” la bola en las dejadas. Es exactamente así.
Características de Juego y Físico
Alcaraz, afortunadamente, ya ha alcanzado el 1,85 m. Por comparar, en el 'top 20' de la ATP solo hay tres deportistas más bajos: Pablo Carreño, Casper Ruud (1,83 ambos) y Schwartzman (1,70 m), un caso excepcional. Como la gran mayoría de jugadores del circuito, el murciano es diestro. De hecho, el 'drive' es su golpe más potente y determinante. De todas formas, atesora una paleta de golpes que también le permite zanjar los peloteos con dejadas precisas o voleas en la red.
Primero, tiene una fortaleza física extraordinaria: no se cansa nunca, corre como una centella y apenas parece sudar. Para jugar al tenis jamás ha llevado nada en la cabeza, ni gorras ni cintas; no las necesita. Segundo, jamás, pero jamás, da una bola por perdida: las pelea todas, las persigue todas a una velocidad imposible, como el joven Rafa Nadal, lo cual ha generado puntos de auténtica antología. Tercero, su derechazo (cruzado, invertido, paralelo o como se tercie) es demoledor, lo mismo que su revés. Es un mago de las acrobacias en la red, de las jugadas imposibles. Su saque, arma fundamental, ha ido progresando hasta convertirse en puro veneno. Por decirlo de una vez: no hay nada que no sepa hacer. Nada en absoluto.
Y encima está su rugido: cuando golpea la bola, sobre todo si lo hace con toda su fuerza, suelta un sonido gutural que solo se oye en las sabanas del Serengueti, y que asusta a todo el mundo.
Grandes Campeonatos y Reconocimientos
A principios de septiembre de aquel año llegó la primera campanada: Carlitos ganó su primer Grand Slam, el Open de Estados Unidos, después de jugar siete partidos terribles, entre ellos uno de los más hermosos de todos los tiempos (los cuartos de final contra Sinner), y de vencer, en la final, al noruego Casper Ruud. Las vallas publicitarias del enorme estadio de Flushing Meadows se llenaron con una centelleante frase en español: “Bravo Carlitos!”. Allí alcanzó por primera vez el número 1 del ranking mundial. Fue el cuarto español en lograrlo, después de Carlos Moyá, de su propio entrenador -Juan Carlos Ferrero- y, naturalmente, de Rafa Nadal.
Carlitos llegó, por primera vez en su vida, a la final de Wimbledon, el premio Nobel del tenis. Y ganó. Venció precisamente a Djokovic en un partido brutal, despiadado, en el que el genial serbio -que había ganado allí siete veces- hizo todas las marrullerías imaginables, pero no pudo con él. Fue el serbio quien acabó llorando de dolor. También Juan Carlos Ferrero, pero este de alegría: él, que nunca había logrado ganar en Wimbledon, y veía ahora cómo “su chico”, con veinte años, alzaba la copa dorada que le había entregado la princesa de Gales, le gastaba bromas al Rey de España (“Ha venido usted dos veces a verme jugar y en las dos he ganado; caramba, ¡venga más!”, le decía Carlitos, y Felipe VI se mondaba) y salía al balcón a recibir las aclamaciones de miles de personas con la cara de quien no termina de en...
En 2024, siguió rompiéndola: ganó Roland Garros, convirtiéndose en el más joven en ganar un Grand Slam en tres superficies diferentes. Luego defendió su título en Wimbledon y se llevó la plata en los Juegos Olímpicos de París.
Vida Personal y Curiosidades
Aunque Alcaraz se crió vibrando con los éxitos de Nadal, y absorbió su garra y conexión con el público, su estilo de juego se asemeja más al de Roger Federer. De carácter sencillo y familiar, el primer pensamiento tras ganar en Madrid fue para los suyos. «¡Viva El Palmar y viva Murcia», escribió en la cámara de televisión. «Adoro estar en Murcia con la familia y amigos.
En marzo recibió la bendición de Nadal antes de que ambos se enfrentaran en el Masters 1000 de Indian Wells, donde el maestro ganó con grandes apuros al discípulo.
Aunque ya ha ganado varios títulos importantes y está consolidado como estrella del tenis mundial, muchos aficionados y periodistas siguen utilizando este diminutivo con cariño.
Carlos Alcaraz no ha cursado estudios universitarios, algo común en tenistas profesionales que empiezan a competir desde muy jóvenes.
Carlos Alcaraz ha acumulado una fortuna superior a los 35 millones de euros, según estimaciones de prensa deportiva y especializada.
Además del tenis, Alcaraz disfruta del golf y el fútbol, siendo un ferviente seguidor del Real Madrid. Su gusto musical se inclina hacia el reggaetón, y entre sus películas favoritas se encuentra "Rocky Balboa", con Will Smith como su actor predilecto.
