Cansancio en el Tercer Trimestre del Embarazo: Causas y Soluciones

Muchas personas se dan cuenta rápidamente de que la fatiga y el embarazo van de la mano, pero la fatiga es algo que puede aparecer en cualquier momento durante el embarazo.

Es posible que experimentes síntomas de fatiga durante las primeras semanas del embarazo, provocados por un gran aumento de la progesterona. Luego, cuando te acercas al final, enfrentas más fatiga en el último trimestre.

¿Por qué causa tanto cansancio y sueño el embarazo?

En principio, ese cansancio intenso que experimentas en el primer trimestre tiene causas hormonales. Durante el primer trimestre de gestación concurren una serie de factores que van a hacer que te sientas mucho más cansada de lo habitual.

Entre ellos destacan el aumento de progesterona en sangre, el aumento de la frecuencia de la respiración, la vasodilatación, el inicio del desarrollo de los órganos del feto, además de una serie de procesos fisiológicos habituales en esta etapa.

Según afirma la Sociedad Española del Sueño (SES), alrededor del 70% de las mujeres gestantes padece algún trastorno de su sueño. Y aunque esto no tiene repercusión negativa en el feto ni en la madre, el insomnio sí va a hacer que estés más cansada.

Puedes sentirte muy cansada durante el primer trimestre y muy somnolienta durante el segundo trimestre antes de que la fatiga extrema del embarazo vuelva a aparecer. La mayoría de las personas no esperan que el agotamiento del primer trimestre sea tan fuerte, pero ¿adivina qué? Es bastante común.

A medida que tu cuerpo trabaja en la construcción de la placenta (un proceso que consume mucha energía), las cosas pueden sentirse intensas. Si a eso le sumamos todos los cambios hormonales, tenemos una receta para una fatiga extrema en el primer trimestre. Además de eso, también puedes notar un cansancio extremo al principio del embarazo.

Causas del cansancio en el tercer trimestre

De nuevo hacia la etapa final del embarazo, en el último trimestre, el cansancio va a volver a aflorar. Ahora estás más cerca del final. Es cuando puedes sentirte muy cansada durante el tercer trimestre.

Además, también te espera el cansancio del tercer trimestre del embarazo. Cargar con el peso extra del bebé puede alterar tu postura, dificultar el sueño y amplificar los dolores normales. Si notas un cansancio extremo en el tercer trimestre, definitivamente no estás sola.

Todo, desde las tareas diarias hasta hacer cola en el supermercado, puede parecer una batalla cuesta arriba. Mientras tanto, las ganas de reorganizar tu casa pueden empujarte a hacer cosas en exceso. Muchas mujeres sufren una caída de energía en algún momento entre las semanas 28 y 30, justo cuando el bebé empieza a ganar kilos de más [ 5 ]. Las hormonas no ayudan y es posible que también notes algunos dolores nuevos.

Si es tu caso, intenta no ser demasiado dura contigo misma. Incluso pequeños cambios en el estilo de vida pueden reducir la fatiga durante el embarazo.

El sueño es uno de los primeros síntomas en aparecer en el embarazo. Incluso hay mujeres que se dan cuenta de que están embarazadas por el repentino cansancio que las invade. Cuesta más salir de la cama por la mañana, y el sueño nos toma desprevenidas temprano por la noche. Te quedas dormida frente al televisor, o viajando en transporte público.

Muchas mujeres notan que su energía disminuye a medida que avanza el embarazo, especialmente cuando la fatiga del tercer trimestre comienza a aparecer. Sin embargo, seamos realistas, algunas mujeres comienzan a sentirse agotadas antes, como cuando tienen que lidiar con el agotamiento o la fatiga extrema al principio del embarazo. No se trata solo de esperar hasta etapas más avanzadas.

Si no comes suficientes alimentos buenos o si tu patrón de sueño no es el adecuado, es posible que sientas constantemente el cansancio del embarazo. Las preocupaciones y el estrés pueden empeorar el cansancio, ya que tu mente puede darle vueltas a todos los cambios.

Cada persona es diferente, pero muchas mujeres dicen que se sienten más cansadas alrededor de la semana 9 o 10. Es cuando se está produciendo un desarrollo crítico del bebé. También es cuando los niveles hormonales pueden parecer que se están disparando [ 3 ].

Si la fatiga extrema del embarazo te dificulta hacer tus actividades cotidianas normales, vale la pena hablar con tu médico. Una vez que pases la primera fase, es posible que notes un poco más de energía en tus pasos. Pero eso no significa que no tendrás días cansados en el segundo trimestre. El bebé todavía está creciendo, tu cuerpo todavía está cambiando y los problemas nuevos (como dolores de espalda o acidez de estómago) pueden privarte de un sueño reparador.

En el lado positivo, muchas mujeres sienten menos náuseas durante el segundo trimestre y se sienten un poco más tranquilas emocionalmente. Aun así, hay que tener cuidado con lo que se come y cómo se planifica el día.

Mientras tanto, las ganas de reorganizar tu casa pueden empujarte a hacer cosas en exceso.

CANSANCIO y FATIGA DURANTE EL EMBARAZO: CAUSAS, CÓMO ALIVIARLO, CUÁNDO CONSULTAR, EJERCICIO...

Muchas mujeres sufren una caída de energía en algún momento entre las semanas 28 y 30, justo cuando el bebé empieza a ganar kilos de más [ 5 ]. Las hormonas no ayudan y es posible que también notes algunos dolores nuevos.

No es una solución única para todos. Algunas personas dicen que la fatiga del embarazo se siente como si estuvieran caminando sobre arenas movedizas. Otras la comparan con un resfriado interminable, una sensación de pesadez [ 6 ]. También es posible que tengas momentos de confusión mental o que simplemente tengas dificultades para concentrarte en el trabajo o durante las conversaciones.

Es normal preguntarse si el cansancio extremo al principio del embarazo podría revelar si estás embarazada de un niño o de una niña, pero no existe una relación científica al respecto. No hay pruebas fehacientes de que el nivel de fatiga esté relacionado con el hecho de tener un niño o una niña.

La anemia como causa del cansancio

Por último, el cansancio puede ser también un síntoma de anemia, en particular aquella que indica deficiencia de hierro. La anemia por deficiencia de hierro afecta a casi la mitad de las embarazadas. Tu cuerpo necesita hierro para producir hemoglobina, la sustancia que se encuentra en los glóbulos rojos cuya función es transportar oxígeno a los tejidos y al bebé.

La anemia es otro síntoma habitual en el embarazo que puede provocar cansancio. Te harán un análisis de sangre para comprobar los niveles de hierro, y si están bajos te recetarán un suplemento. Incluye en tu dieta alimentos ricos en hierro como la carne roja, las verduras de hoja verde oscuro, los cereales integrales o el zumo de ciruelas.

El cansancio suele ser un síntoma del embarazo, pero si se acompaña de fatiga, palidez o taquicardia pueden ser señal de anemia durante la gestación. Algo que puede ser muy normal porque las necesidades de hierro aumentan en esta etapa. Pero a veces la anemia ya estaba presente en el organismo de la madre.

Los niveles bajos de glóbulos rojos o de hemoglobina en la sangre producen anemia. Esta enfermedad dificulta el transporte del oxígeno desde los pulmones hasta todos los puntos de nuestro cuerpo. Es normal que durante un embarazo los niveles de hemoglobina y glóbulos rojos disminuyan, y que las necesidades de oxígeno aumenten.

Cansancio, fatiga y poca resistencia al ejercicio físico son los síntomas principales, que a veces pasan desapercibidos porque se consideran normales dentro del embarazo. Su sangre está preparada para compensar niveles bajos de oxígeno. Sin embargo, si la anemia es muy prolongada y grave se retrasará su crecimiento, incluso puede aparecer sufrimiento fetal.

Para mantener un número adecuado de glóbulos rojos en sangre con una hemoglobina adecuada se necesitan vitaminas y minerales que participan en su producción. Pero durante el embarazo las necesidades de hierro aumentan y en ocasiones la dieta no es suficiente.

Falta de ácido fólico y vitamina B12. Provocan las llamadas anemias megaloblásticas, pero es mucho más frecuente el déficit de ácido fólico. De vitamina B12 existen reservas hasta para un año entero en un cuerpo sano.

Este nutriente no es sólo necesario para la correcta formación de glóbulos rojos, sino que también se necesita para el buen desarrollo del sistema nervioso del embrión y su déficit provoca enfermedades como la espina bífida.

La embarazada debe consultar con el médico si sufre alguno de los síntomas antes descritos de manera continuada a lo largo del día, durante mucho tiempo. La falta de hierro, ácido fólico y vitamina B12 se corrigen con suplementos vitamínicos.

En el caso del suplemento de hierro, hay que tener en cuenta que puede provocar náuseas y vómitos. Se debe consultar con el médico si así ocurre y tomarlo siempre que sea posible con zumo de naranja, porque aumenta su absorción. Lo ideal es prevenir estas carencias con una dieta completa y análisis de sangre frecuentes.

Comer alimentos ricos en hierro en el embarazo te ayudará a prevenir la anemia ferrópenica que a menudo sufren las gestantes. A lo largo del embarazo, cada vez que el médico te manda hacer unos análisis de sangre (en general, uno por trimestre) prestará mucha atención a los niveles de hemoglobina, al número de hematíes o glóbulos rojos presentes en tu sangre y a la cantidad de hierro que tienes almacenada.

La anemia es la complicación hematológica más común en Obstetricia. Es la disminución en la concentración de hemoglobina en sangre, con reducción del valor del hematocrito. En la semana 24 de embarazo tu hijo está ganando peso, pero aún puede moverse dentro del útero materno. Seguramente tú te encuentras mejor.

En los análisis del segundo trimestre, tu ginecólogo comprobará tus niveles de hierro para prevenir o tratar su déficit.

Consejos para combatir el cansancio durante el embarazo

Llevar una dieta equilibrada es un buen modo de combatir el agotamiento. No olvides incluir hidratos de carbono que aseguran los niveles de energía. Se recomienda tomar también a diario vitamina C (presente en la fruta y la verdura crudas) y vitaminas del grupo B (en los cereales integrales, las verduras de hoja verde, los lácteos, los huevos y la carne). Procura no saltarte ninguna comida y evita picotear alimentos ricos en grasas o azúcar. Cambia los dulces por frutos secos o fruta. Y no te saltes ninguna revisión.

Simple, procura dormir más. Claro que las exigencias de la vida moderna no nos facilitan los momentos de descanso ni siquiera a las embarazadas. Sin embargo, en lo posible intenta respetar lo que el cuerpo te pida en relación con el descanso cuando así lo necesites. Alimentarte bien y mantenerte hidratada te ayudarán a sobrellevar la fatiga.

Si intentas hacer comidas más pequeñas cada pocas horas, podrás mantener estable tu nivel de azúcar en sangre. Concéntrese en el hierro y el ácido fólico: un nivel bajo de hierro suele provocar una sensación de agotamiento. Hidratación: si no bebes suficiente líquido, puedes sentirte muy aletargado.

Los ejercicios suaves (como caminar, hacer yoga prenatal o nadar) pueden ayudar a aliviar la fatiga extrema durante el embarazo, ya que estimulan la circulación y te dan un impulso mental. Solo debes estar atenta a cualquier signo o síntoma de advertencia que pueda presentar tu cuerpo, como mareos o calambres.

La ansiedad puede empeorar la sensación de agotamiento. Ya sea que esté nerviosa por el parto o no esté segura de cómo hacer malabarismos con sus nuevas responsabilidades, el estrés puede mantenerla despierta por la noche. Algunas personas prueban la meditación o reciben un masaje prenatal para aliviar el estrés.

Algunos días estarás bien, otros querrás dormir la siesta lo más que puedas. Eso es completamente normal.

Ya sea que estés luchando contra la fatiga del primer trimestre, la fatiga del segundo trimestre o la fatiga del tercer trimestre, hay muchas cosas que puedes intentar para evitar que tu energía se desplome. Cuida tu dieta, muévete con cuidado e intenta mantener una rutina adecuada a la hora de acostarte para controlar el cansancio del tercer trimestre del embarazo, así como los primeros signos de cansancio extremo al principio del embarazo.

Si notas un cansancio extremo en el tercer trimestre o un agotamiento repentino en el tercer trimestre que aparece de la nada, no dudes en consultar con un profesional al respecto. Cuidarte desde el principio hasta el final puede marcar la diferencia.

Lleva a cabo una alimentación saludable. Es fundamental asegurar una adecuada nutrición, tanto en calidad como en cantidad. Realiza una dieta rica en hierro, vitaminas y nutrientes esenciales necesarios para asegurar tu salud y la de tu hijo. Evita azúcares refinados, alimentos procesados y grasas y opta mejor por alimentos naturales y de alto valor biológico, como frutas y verduras, legumbres, cereales integrales, huevos, pescado, carne y frutos secos.

Realiza ejercicio físico regular. Puede parecerte una contradicción que recomendemos ejercicio físico para disminuir el cansancio, pero no lo es. La realización de ejercicio físico en el contexto de unos hábitos de vida saludable ayuda a regular el correcto funcionamiento de todo tu organismo y mejora la calidad del sueño. Recuerda que debe tratarse de ejercicio físico adecuado para tu situación, generalmente los más recomendados son pilates, natación, yoga, gimnasia adaptada, y caminar.

Mantén una higiene adecuada del sueño. Durante la gestación son muy frecuentes el cansancio y sueño diurno y el insomnio nocturno. Para intentar mejorarlo, lo ideal es no dormir durante el día (aunque si se debe descansar), y preparar el momento de dormir: Cenar al menos una o dos horas antes, evitar pantallas (móvil y tablet) una hora antes de acostarte, y relajarse, por ejemplo, con una infusión caliente o con una lectura agradable.

Evita el estrés, tanto físico como emocional. Es muy recomendable que te informes acerca del embarazo, para conocer los signos y síntomas que es normal notar y por qué se producen. No te exijas más de lo habitual.

Debes tener en cuenta que el tercer trimestre es una etapa especial, en la que ya el útero pesa sobre la pelvis, sobrecarga la espalda, desplaza otros órganos y modifica en parte su funcionamiento (pulmones, estomago, vejiga…). No es la mejor época para hacer viajes, reformas, pintar la casa o mudarse. Te recomendamos que no planifiques estas actividades para los últimos meses de gestación en la medida de lo posible.

Cuando no estés descansando, es importante mantenerte activa. En estos primeros tres meses también es frecuente vomitar por las mañanas y sufrir calambres en las piernas o en los pies. La buena noticia es que tras la semana 13 de embarazo comenzarás a sentirte más enérgica.

Si la fatiga extrema del embarazo no mejora o sospechas que algo no va bien (por ejemplo, si estás constantemente mareada), es posible que debas consultar con un médico.

Algunas personas prueban la meditación o reciben un masaje prenatal para aliviar el estrés.

Cuándo debes ir al médico si te sientes muy cansada

Hay que pensar que el cansancio es una señal de que el cuerpo está haciendo un sobreesfuerzo. Hay que evitar que la fatiga se haga crónica, del mismo modo que sucede con cualquier otra enfermedad. No obstante, es verdad que la sensación de cansancio dura un tiempo: muchas veces, el parto no pone fin a esa fatiga, debido a la lactancia y a los cuidados constantes, tanto de día como de noche, que requiere un bebé recién nacido.

En definitiva, la futura mamá debe intentar descansar y relajarse tanto como sea posible, así como buscar ayuda de un profesional, para que el cansancio de día sea compensado durante la noche con unas buenas y reconfortantes horas de sueño.

Solo deberías preocuparte si notas un cansancio tan extremo que te impide llevar una vida normal y realizar tus tareas habituales.

La embarazada debe consultar con el médico si sufre alguno de los síntomas antes descritos de manera continuada a lo largo del día, durante mucho tiempo.

Si sientes algo diferente a lo esperado, consulta siempre con tu ginecólogo/a. Cada embarazo es único, y los síntomas pueden variar de una mujer a otra. Si tienes síntomas diferentes a los descritos o cualquier inquietud, no dudes en consultarlo con tu especialista.

Si notas un cansancio extremo en el tercer trimestre o un agotamiento repentino en el tercer trimestre que aparece de la nada, no dudes en consultar con un profesional al respecto.

Otros síntomas comunes durante el embarazo

Durante el embarazo se producen muchos cambios físicos en tu cuerpo y algunos de ellos pueden provocarte dolores y molestias en las articulaciones, sobre todo en las inferiores. Uno de los síntomas más habituales relacionados con la gestación, especialmente en el tercer trimestre, son las piernas cansadas en el embarazo. La causa primaria de esta molestia es el peso del bebé.

El peso ejercido por el bebé en el cuerpo de la madre suele provocar una circulación más deficiente de la sangre, a veces incluso aparecen varices, lo que provoca dolores o molestias en las piernas y la sensación de estar muy cansadas. Por lo general, el cansancio en las piernas es un problema menor que no suele generar ningún tipo de complicación para tu salud ni la de tu bebé.

Haz ejercicio físico para facilitar la circulación sanguínea, por supuesto siempre en la medida de tus posibilidades y acorde a tu estado físico. Caminar es una muy buena opción. Siempre que te sea posible, intenta mantener las piernas en alto.

Aunque las piernas cansadas o doloridas son un mal muy frecuente en el embarazo y normalmente no tiene importancia, no debes bajar la guardia y mantente siempre atenta a la aparición de otros síntomas adicionales, como formación de coágulos sanguíneos (tromboflebitis).

Durante el embarazo el organismo de la mujer se ve sometido a importantes cambios hormonales los cuales conllevan la aparición de determinados síntomas. Uno de los primeros síntomas del embarazo es la hinchazón y sensibilidad de las mamas, provocado por el aumento de los niveles hormonales. Los cambios hormonales son también los responsables de una mayor percepción olfativa. Su aparición se relaciona con el aumento de la hormona progesterona por lo que aparecen ya durante el primer trimestre.

La necesidad de orinar frecuentemente aparece ya en etapas tempranas de la gestación. Son molestias leves. Se produce por una relajación del esfínter esofágico, que facilita el paso de los jugos gástricos ácidos del estómago al esófago. Algunas embarazadas perciben cierta dificultad para respirar o “sensación de falta de aire”. Dra.

Tabla de consejos para combatir el cansancio en el embarazo

Consejo Descripción
Comidas frecuentes y equilibradas Realizar comidas más pequeñas cada pocas horas para mantener estable el nivel de azúcar en sangre.
Concéntrese en el hierro y el ácido fólico Un nivel bajo de hierro suele provocar una sensación de agotamiento.
Hidratación Si no bebes suficiente líquido, puedes sentirte muy aletargado.
Ejercicios suaves Caminar, hacer yoga prenatal o nadar pueden ayudar a aliviar la fatiga extrema durante el embarazo.
Manejo de la ansiedad La meditación o un masaje prenatal pueden aliviar el estrés.
Descanso Algunos días estarás bien, otros querrás dormir la siesta lo más que puedas.

Es probable que, especialmente en los primeros meses de embarazo, te notes más cansada y con más sueño de lo habitual. En realidad no hay un solo motivo por el que tengas la necesidad de dormir más horas de lo que solías hacerlo antes de quedarte encinta. Se trata de una combinación de cambios hormonales, físicos y psicológicos que, en conjunto, pueden crearte una sensación de cansancio que te empuje a dormir más.

La primera causa, al igual que ocurre con otras muchas transformaciones que se producen en el embarazo, tiene que ver con los cambios hormonales. En concreto, en el primer trimestre los niveles de la hormona sexual conocida como progesterona se elevan mucho para favorecer el crecimiento de la placenta y la mayor demanda de nutrientes del bebé. El consumo adicional de energías y calorías que provoca el desarrollo del bebé.

Los cambios en el cuerpo y las molestias físicas también pueden provocar más cansancio. Otros motivos tienen que ver con el estrés y la carga emocional de la inminente maternidad. Como hemos comentado, especialmente en el primer trimestre es totalmente normal tener mucho sueño.

Lo recomendable para todas las personas es dormir unas 8 horas. De cualquier modo, no hay ningún problema en que temporalmente duermas un par de horas más durante la noche, hasta llegar a las 10, e incluso te tomes alguna siesta. La mejor forma de afrontar el embarazo es cuidarse a todos los niveles; llevar una dieta equilibrada, evitar disgustos innecesarios, eliminar las malas posturas o las actividades que puedan acarrear algún peligro, y también estar tranquila, relajada y ¿por qué no?

Para que las horas de sueño sean de verdad reparadoras, es importante que duermas profundamente y con calidad. Muchas mujeres consideran el exceso de sueño en el primer trimestre como una tregua, puesto que en ocasiones en los últimos tres meses de embarazo se da el efecto contrario, es decir, problemas para dormir por el malestar producido por algunos síntomas como calambres, náuseas, o digestiones complicadas: es lo que se conoce como insomnio del tercer trimestre.

Durante el primer trimestre las hormonas del embarazo causan una verdadera revolución en el organismo de la futura mamá. Además de los síntomas mas conocidos, como las náuseas y los vómitos, también aparecen otros menos conocidos, entre los que se encuentra el cansancio y el sueño.

En este periodo inicial aumenta una hormona llamada progesterona, que relaja el organismo de manera general y produce sueño, el fundamental causante de la sensación de cansancio durante esta primera etapa. El segundo trimestre es generalmente el mejor periodo para una embarazada. Han pasado las preocupaciones y los síntomas característicos del primer trimestre, comienza a notarse ya la tripita de embarazo y a sentir las primeras patadas del bebé (en torno a la semana 20), pero su peso aún no genera una gran sobrecarga para el organismo.

Y llega el tercer trimestre, y con él los síntomas relacionados con la sobrecarga física que produce una gestación avanzada: Cansancio, dolores de espalda y pelvis, varices, insomnio… Es muy frecuente que se presente anemia por falta de hierro, ya que se utiliza también para el adecuado desarrollo del bebé, y en numerosas ocasiones la gestante no ingiere la suficiente cantidad a menos que tome un suplemento vitamínico extra.

Muchas embarazadas experimentan molestias como dolor de espalda, hinchazón, dificultades para dormir o incluso ansiedad. El embarazo es una etapa de grandes cambios en el cuerpo de la mujer. A medida que el bebé crece y el útero se expande, es normal experimentar diversas molestias, entre ellas, molestias o dolor en la zona de las costillas.

Las ecografías que se realizan en el embarazo son fundamentales para el seguimiento adecuado de la gestación. Suponen momentos inolvidables para los futuros padres.

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