El Legado de la Bachata: Una Exploración Profunda de su Historia y Evolución

La bachata, un género musical latino con raíces en la República Dominicana, ha conquistado corazones y pistas de baile en todo el mundo. Actualmente es uno de los ritmos más escuchados y bailados en muchos países de todo el mundo. Este género musical latino tiene sus orígenes en la República Dominicana. La bachata ha llegado a varios países y personas contagiando sus pegajosas letras y sus ritmos, considerados hoy en día cómo uno de los más sensuales. Este artículo explora en profundidad la vida y el legado de una figura clave en este género.

Orígenes y Evolución de la Bachata en República Dominicana

En República Dominicana en los inicios del siglo 20 la palabra bachata era significado de una reunión o fiesta en la cual se tocaba música popular y géneros bailables. Los inicios de la bachata se sitúan a principios de los 60. Los principales exponentes, los pioneros, tienen nombres y apellidos bien definidos: José Manuel Calderón, Luis Segura y Leonardo Paniagua. Tras la entrada en escena de los pioneros se produce el segundo momento: el reinado de Luis Vargas en los 80, que, con su éxito arrollador, motorizó el debut de otros artistas con mucho talento y que todavía se mantienen vigentes, como fue el caso de Anthony Santos, Raulín Rodríguez y Frank Reyes.

El gran salto de la bachata surgió en la década de los años 80, cuando el ritmo pudo llegar a los medios de comunicación y ser escuchada por personas de todas las clases sociales. A partir de allí su éxito fué aumentando sin parar.

Juan Luis Guerra y la Bachata Rosa

Según avanzan los años la popularidad de la bachata da otro gran salto en 1989, en esta ocasión lo hace uno de los grandes embajadores y maestro de la música dominicana, Juan Luis Guerra y sus 440, con su albúm, «Bachata Rosa«.

El Fenómeno Aventura y la Bachata Urbana

Aventura: La Emocionante Historia Detrás de la Bachata Sensacional 🎶 | Historia y Vida

Ahora pasamos a ver lo que para muchos es considerado, el salto más grande en la Historia y Origen de la Bachata. El cuarto y último momento, delimitando el período desde los inicios de los 60 hasta la década del 2000, se manifiesta con la concepción del Grupo Aventura, creadores de la inconfundible bachata urbana, con cuyas canciones el cuarteto liderado por Romeo Santos se paseó por los escenarios más importantes del mundo y mereció el reconocimiento de los principales premios, como fue el Soberano que obtuvieron en el 2010, exactamente un año antes de su inesperada separación.

Los Tinellers: Son una agrupación familiar creada en 1994, formada por Anthony Santos, Lenny Santos y Henry Santos, que de la mano del productor Elvin Polanco inician su carrera musical. Los tres son primos y naturales del famoso barrio el Bronx de NewYork, todos de padres dominicanos.

En el año 2002 Aventura lanza el álbum, We Broke The Rules, él cual incluye el tema, Obseción, cuya canción no pasaría a ser sólo una más de este álbum, también sería el inicio del cambio que tendría este género poco después en lo que a popularidad del género se refiere. Obseción es la canción que abre la puerta a millones de personas que conocen la bachata en todo el mundo gracias a esta canción.

Más allá de nuestra frontera, es Aventura el que sirve de inspiración para que exponentes como Prince Royce, Leslie Grace, Carlos y Alejandra y Karlos Rosé decidan seguirle los pasos con una bachata estilizada, notablemente influida por los creadores de la bachata urbana. La concepción de esta agrupación, definitivamente, influenció a una gran cantidad de talentos nuevos que buscaban incansablemente tener la misma suerte que los creadores del nuevo estilo.

Contribuciones Individuales y Legado

Luis Vargas, Anthony Santos y Raulín Rodríguez lograron una popularidad que le permitió a la bachata ganar nuevas audiencias y, al mismo tiempo, influyeron en artistas que con propuestas similares -aunque con estilos muy definidos- hoy día llevan la voz cantante en el mercado. La cantidad de temas incorporados en álbumes de estudio y en directo unido a los sencillos, se puede describir cómo increíble.

La carrera de Anthony Santos fue motivo de mucha expectación, pero fue lanzar su primer álbum en solitario y despejar cualquier duda de los éxitos que seguiría teniendo en el mundo de la bachata. Tanto los álbumes cómo sencillos de Anthony Santos pasan a ser éxitos y record de ventas en todo el mundo, destacando más en países cómo Estados Unidos, México, España, Holanda, entre otros.

En este artículo hacemos referencia a una parte de los artistas más importantes e influyentes en la Historia y Origen de la Bachata hasta la actualidad.

La Bachata en la Literatura

Desde que se registraron las primeras bachatas y hasta la aparición del primer libro que analizó este género musical, debieron transcurrir más de tres décadas para que alguien se interesara en escribir sobre sus intérpretes, sus canciones, sus estilos…, sobre su música. La idea de esta obra surgió en 1983, recuerda la autora, cuando viajó a la República Dominicana para realizar una investigación acerca del merengue. El libro de Pacini Hernández puede considerarse la obra más detallada, profunda y completa que se ha publicado sobre esta música.

Durante años, el primer libro «bachatero» se mantuvo como texto único a través del cual conocíamos más a fondo sus interioridades. No fue hasta el 2012 cuando salió en español una edición publicada por la Academia Dominicana de la Historia: Bachata, historia social de un género musical dominicano.

Aunque se publica en español una década después, el libro de Pacini Hernández generó un gran interés en el país y, sin duda, motivó a otros autores seducidos por el auge y la popularidad del ritmo dominicano. De esta manera, el periodista Carlos Batista Matos fue el segundo autor en tratar el tema cuando en el 2002 publicó, con el auspicio del desaparecido Banco Baninter, Bachata: historia y evolución.

El libro de Batista Matos, además, destaca aquellos artistas ajenos a la «música de amargue» que también experimentaron en este campo, ya sea por la acogida del elepé Yo quiero andar o por el boom de la bachata rosa de Juan Luis Guerra. Y dedica espacio para una selección de las letras de canciones emblemáticas con sus respectivos arreglos musicales.

En la primera década del nuevo milenio aparecen otras dos publicaciones que dedican una parte de su contenido a nuestro segundo ritmo autóctono. El primero vio la luz en el 2004: De Santo Domingo al mundo… el merengue y la bachata, escrito a dos manos por Carlos Velázquez y Alejandro Ureña; y El merengue y la bachata. Orígenes, etapas y líderes, del periodista Euri Cabral, del 2008.

Cabral dedica un capítulo de su obra a «la marginada bachata» en un recorrido por los prejuicios de la sociedad, las características de la música y sus diferentes etapas. La misma, según el autor, «es el resultado de otro libro publicado en el 2008: Juan Luis Guerra y 4-40: merengue y bachata a ritmo de poesía y compromiso, un ensayo analítico sobre la vida de ese gran artista dominicano que tenía como punto de partida todo lo acontecido en nuestros ritmos hasta la llegada a los mismos de aquel transformador y renovador de la música dominicana».

En otros ámbitos, Velázquez y Ureña tratan brevemente la irrupción de «los grandes bachateros hasta los 80» y también repasan el fenómeno del intérprete de «Estrellitas y duendes» tras la publicación del elepé al que le debe su primer Grammy (1992). Publicado originalmente en Nueva York por Galos Publishing, no podían obviar el nacimiento del grupo Aventura y los aportes de los teenagers del Bronx.

Pero es Eloy Alberto Tejera, otro periodista establecido en Nueva York, quien se encarga de las páginas más ilustrativas sobre los orígenes y el desarrollo de Aventura. En La verdad detrás del fenómeno (2008), escrito en estrecha colaboración con Julio César García, empresario que jugó un rol destacado en la segunda etapa del grupo, Tejera recorre los pasajes más difíciles de estos artistas que en poco tiempo se convirtieron en un fenómeno musical tanto en Estados Unidos como en América Latina y Europa.

Julie A. Sellers es otra norteamericana aplatanada, que siente una gran atracción por la música dominicana y que en el 2014 publicó -en una edición muy práctica tanto en inglés como en español- La bachata y la identidad dominicana, un texto de 295 páginas que repasa de manera significativa los inicios, el desarrollo y la internacionalización de la bachata urbana.

También debemos mencionar al fenómeno de Monchy y Alexandra 17 Un aspecto interesante que aborda la investigadora es «la bachata norteamericana» y «la bachata moderna de la corriente dominante». Es un tema que se analiza por primera vez, sin lugar a dudas por el auge que tuvo el estilo urbano con el éxito que significó la entrada en el escenario de Aventura, el cual surgió en las entrañas de la Gran Manzana.

Sellers, también autora de Merengue and Dominican Identity, profesora de Español en el Benedictine College, aborda la bachata «en el contexto sociopolítico de la identidad dominicana». En esa misma dirección, «plantea que su desaprobación temprana resultó del clima político en que nació y los vínculos entre raza y clase social. Propone que su aceptación final como símbolo de identidad dominicana surge de sus innovaciones, el crecimiento de la clase baja y sus seguidores leales entre los migrantes dominicanos».

Y es precisamente entre esos migrantes dominicanos a los que se refiere Sellers donde nace el grupo Aventura, protagonista de la publicación más reciente, una obra de nuestra autoría editada por la Editorial Funglode, que se presentó en un acto celebrado el 5 de abril en el Auditorio Juan Bosch de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña.

Creadores de un nuevo estilo, «la bachata urbana», Romeo, Henry, Max y Lenny Santos cultivaron en Nueva York una música que en poco tiempo conquistó grandes audiencias, 18 primero de la comunidad latinoamericana diseminada en todo Estados Unidos y luego de otros mercados insospechados en Europa, Asia y América Latina.

En palabras del escritor y ministro de Cultura del 2004 al 2012, José Rafael Lantigua, autor del prólogo, el libro «relata y examina cada período con vigorosidad de estilo, con una inteligente disposición para referirnos la historia en todos sus detalles y con un particular respeto y aprecio por la labor de estos cuatro jóvenes que construyeron sin duda alguna, ellos solos, la gran aventura de la bachata urbana».

Lantigua, autor de una vasta obra que incluye textos como Domingo Moreno Jimenes, biografía de un poeta (1976) y Espejos del Caribe. Doce poetas de Santo Domingo (2000), establece que «el libro de Máximo Jiménez es una joya de la bibliografía artística nacional, donde son escasas las biografías de personalidades y grupos de nuestra historia musical. Esta obra debiera ser referencia obligada de sociólogos, periodistas, cronistas de arte, historiadores y estudiosos de las ciencias sociales».

A propósito de esa «escasez de biografías» en la música nacional a la que se refiere Lantigua, solo el cuarteto de Aventura -en el género de la bachata- cuenta en la bibliografía dominicana con obras dedicadas a su historia. Hasta la fecha, el resto de los libros que abordan en diferentes vertientes este género se han escrito desde el punto de vista de su identidad, su contenido sociopolítico, sus protagonistas y en términos generales.

Esto significa que todavía están por escribirse una gran cantidad de obras sobre los principales cultores de lo que fue denominado como «música de amargue». No podemos olvidar los aportes de Juan Luis Guerra en el universo musical de la bachata.

Tanto en términos discográficos como bibliográficos, su obra está suficientemente documentada. El escritor Darío Tejeda fue el primero en analizar la trayectoria del célebre músico dominicano, cuando en 1993 publicó La historia escondida de Juan Luis Guerra & Los 4:40.

Luego del fenómeno Bachata rosa, uno de los elepés más importantes de la historia discográfica dominicana, el cantante y estudioso de la música Arístides Incháustegui abordó «la nueva bachata» en su libro Por amor al arte: Notas sobre música, compositores e intérpretes dominicanos, publicado en 1995 por la Secretaría de Estado de Educación, Bellas Artes y Cultos.

Y tiene razón Incháustegui al referirse a esta música como «nueva», cuando se circunscribe a las canciones producidas por Juan Luis, Sonia Silvestre y Luis Días.

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