María Elena Walsh (1930-2011) es una figura icónica de la cultura argentina, reconocida como poetisa, escritora, música, cantautora y dramaturga. Su obra revolucionó la literatura infantil y dejó un impacto perdurable en varias generaciones. Fue considerada como “mito viviente, prócer cultural y blasón de casi todas las infancias”.
María Elena Walsh, una figura emblemática de la cultura argentina.
Una Artista Multifacética
María Elena Walsh no se limitó a un solo campo artístico. Además de sus obras infantiles, es autora de canciones populares para adultos como "Como la cigarra", "Serenata para la tierra de uno" y "El valle y el volcán". Otras canciones de su autoría que integran el cancionero popular argentino son "La vaca estudiosa", "Canción de Titina", "El Reino del Revés", "La pájara Pinta", "La canción de la vacuna (El brujito de Gulubú)", "La reina Batata", "El twist del Mono Liso", "Canción para tomar el té", "En el país de Nomeacuerdo", "La familia Polillal", "Los ejecutivos", "Zamba para Pepe", "Canción de cuna para un gobernante", "Oración a la justicia", "Canción de caminantes", etc.
Entre sus álbumes destacados se encuentran "Canciones para mirar" (1963) y "Juguemos en el mundo" (1968). La conocida película de dibujos animados "Manuelita" (1999), dirigida por Manuel García Ferré para el público infantil, se inspira en su famoso personaje y reúne sus canciones.
Inicios y Trayectoria
María Elena Walsh nació en 1930 en Villa Sarmiento, una pequeña ciudad del área metropolitana de Buenos Aires. Tenía ancestros ingleses, irlandeses, andaluces y criollos. Su padre, Enrique Walsh, era un irlandés, que trabajaba como empleado del departamento contable de la New Western Railway of Buenos Aires (Ferrocarril Oeste de Buenos Aires) y tocaba muy bien el piano. Su madre, Lucía Elena Monsalvo, era argentina, hija de padre argentino y madre andaluza.
A los quince años, colaboraba en algunas revistas y en el diario La Nación, y a los 17 años publicó su primer poemario. Se titulaba Otoño imperdonable. A ese poemario pertenece este primer poema de María Elena Walsh que os traemos. "Otoño imperdonable" ganó un premio literario local y recibió críticas muy elogiosas.
En 1947, cuando contaba con 17 años, sufre la muerte de su padre y publica su primer libro, un poemario titulado Otoño imperdonable que recibió el segundo premio Municipal de Poesía, aunque el jurado se excusó diciéndole que no le habían otorgado el primero porque era demasiado joven. A pesar de su juventud, se trata de un libro notable, que llamó de inmediato la atención sobre ella del mundo literario hispanoamericano.
Luego de finalizar sus estudios secundarios en 1948, recibiéndose como profesora de Dibujo y Pintura, aceptó la invitación de Juan Ramón Jiménez (autor de Platero y yo) de visitarlo en su casa de Maryland (Estados Unidos), donde permanecería seis meses en 1949. Se trató de una experiencia compleja, porque Jiménez la trató impiadosamente, sin ninguna consideración por sus necesidades e inclinaciones personales.
En 1951 publicó su segundo poemario, "Baladas con Ángel". En esta oportunidad Walsh recurre a la balada para construir su obra poética, una forma lírica construida a partir de la musicalidad de su estructura, probablemente reflejando la influencia de Jiménez. Las mismas muestran a la poetisa en un momento de optimismo y alegría inducido por el amor, pero a la vez dejan traslucir una insatisfacción de fondo que pronto estallaría.
María Elena Walsh y Leda Valladares formaron un dúo artístico que interpretó canciones folclóricas.
El Dúo Leda y María
María Elena Walsh inició su asociación artística y afectiva con Leda Valladares en 1951, por carta. En 1952 se instalaron en París y comenzaron a cantar canciones folclóricas de tradición oral de la región andina de Argentina, como carnavalitos, bagualas y vidalas. Luego de cantar en cafés y boites, el dúo logró un contrato en el famoso cabaret Crazy Horse.
De regreso en la Argentina en 1956, Leda y María realizaron una extensa gira por el Noroeste argentino en donde reunieron varias canciones que grabarían luego en sus dos primeros álbumes realizados en su país, "Entre valles y quebradas vol 1" y "Entre valles y quebradas vol 2", ambos de 1957. Muchas de esas canciones se instalarían en el cancionero folclórico. Ambos discos fueron muy bien recibidos en los círculos de artistas e intelectuales, como el Cuchi Leguizamón, Manuel J. Castilla, Victoria Ocampo, Atahualpa Yupanqui, María Herminia Avellaneda.
En 1958 lanzaron su quinto álbum "Canciones del tiempo de Maricastaña", donde las canciones del folklore español están presentadas con un título lúdico e informal que anticipa las nuevas tendencias que se incubaban en el dúo. Al año siguientes Leda y María publicaron el LP "Leda y María cantan villancicos", incluyendo cuatro villancicos anónimos, uno del norte argentino, otro de Bolivia y dos españoles.
Consagración en el Mundo Infantil
Cuando aún se encontraba en París, María Elena Walsh comenzó a crear poemas, canciones y personajes infantiles, que solo mostraría a Leda Valladares. En 1958 María Herminia Avellaneda le ofreció a Walsh escribir guiones de televisión para programas infantiles. Entre ellos se destacó "Buenos días Pinky", protagonizado por Pinky (Lidia Satragno) y Osvaldo Pacheco, quien interpretaba a un abuelo.
En 1960 Leda y María mostraron un notable viraje en su estilo al grabar el EP "Canciones de Tutú Marambá", en la que cantan canciones infantiles que Walsh había escrito para los guiones que estaba realizando para la televisión. De ese modo nació la idea de hacer un espectáculo musical-dramático para niños que se llamó "Canciones para mirar", que -con un presupuesto muy reducido-, el dúo puso en escena en la Sala Casacuberta del Teatro Municipal General San Martín de Buenos Aires, en 1962.
La obra estaba compuesta a partir de doce canciones de Walsh, que cantaban Leda y María vestidas como juglares, mientras los actores Alberto Fernández de Rosa y Laura Saniez las representaban mímicamente: "La familia Polillal", "El Reino del Revés", "Milonga del hornero", "La vaca estudiosa", "La Pájara Pinta", "Canción del estornudo", "La mona Jacinta", "Canción del jardinero", "Canción de la vacuna", "Canción de Titina", "Canción para vestirse" y "Canción del pescador".
"Doña Disparate y Bambuco" fue la última presentación de Leda y María. El nuevo espectáculo contó con un presupuesto mucho mayor, siendo dirigido por María Herminia Avellaneda, y actuando como protagonistas Lydia Lamaison (Disparate) y Osvaldo Pacheco (Bambuco), así como Teresa Blasco y Pepe Soriano, interpretando varios papeles de personajes secundarios y estrambóticos. En esta obra aparecen el Mono Liso, y sobre todo la tortuga Manuelita, el personaje más paradigmático y conocido del universo infantil creado por María Elena Walsh.
Según las entrevistas de entonces, Walsh concibió a Doña Disparate como la encarnación paródica del sentido común, mientras que Bambuco es la "personificación de la infancia". Pero, más profundamente, ambas representan las dos personalidades de Walsh: la rigurosa, romántica y un poco demasiado retórica de "Otoño imperdonable", y la niña, popular, y un poco demasiado fresca de "Tutú Marambá". Para entonces Leda y María ya tenían decidido que querían seguir caminos distintos.
Manuelita la tortuga, uno de los personajes más emblemáticos de María Elena Walsh.
Compromiso Social y Censura
En 1978 decide no seguir componiendo ni tampoco cantar más en público. Esta decisión viene dada por la angustia que siente por la rigidez que la dictadura militar impone. Aun así y para su sorpresa, varias de sus canciones (Como la cigarra, Canción de cuna para un gobernante, Oración a la justicia, etc.) se convirtieron en símbolo patriota de la lucha por la democracia.
Como había hecho con sus canciones infantiles, María Elena Walsh mostró en "Juguemos en el mundo" un estilo de composición marcado por la libertad creativa y temática. Sus melodías dieron vida a canciones muy modernas, que tomaban inspiración de las más diversas fuentes musicales, desde el folklore al tango y desde el jazz al rock, y que a la vez. Sus letras aportaron inumerables temas a la canción de protesta latinoamericana, que floreció en esos años (Los ejecutivos, ¿Diablo estás?), pero también introdujeron temáticas prácticamente ausentes del cancionero argentino, como la emigración (Zamba de Pepe), el peronismo (El 45) o la pacatería social de las clases medias (Mirón y Miranda).
Reconocimientos y Legado
En 1985 fue nombrada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires y en 1990, Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba y Personalidad Ilustre de la Provincia de Buenos Aires.
Falleció el 10 de enero de 2011 a los 80 años, en el Sanatorio de la Trinidad después de una prolongada internación. El fallecimiento causó una gran conmoción en el medio artístico, en consecuencia, muchas celebridades ofrecieron sus condolencias por los principales medios de difusión de Argentina. Todos los noticieros de aire y de cable dieron la noticia, como así también las radios y los diarios.
El legado de María Elena Walsh trasciende generaciones, con canciones y poemas que siguen inspirando a niños y adultos. Su obra es un tesoro de la cultura hispanoamericana, que merece ser recordado y celebrado. Sus temas mezclan letras inteligentes, surrealistas, cuando no de una sutil y a veces no tan sutil crítica social.
María Elena Walsh - Canción de Cuna para Gobernante (Official Audio)
Obras Destacadas de Literatura Infantil
- La mona Jacinta
- La familia Polillal
- Tutú Marambá
- Circo de Bichos
- Tres morrongos
- El reino del Revés
- Zoo loco
- Cuentopos de Gulubú
- Dailán Kifki
- Versos para cebollitas
- Versos folklóricos para cebollitas
- Aire libre
- Libro de lectura para segundo grado
