La música tiene el poder de trascender fronteras y épocas, evocando emociones y narrando historias que resuenan en el corazón de quienes la escuchan. Un claro ejemplo de ello es la canción "Nacida Libre", tema principal de la película homónima de 1966, cuya melodía y letra han inspirado a generaciones.
John Barry: El Genio Detrás de la Música
Para comprender la historia de "Nacida Libre", es esencial hablar de John Barry, el compositor británico que creó su inolvidable banda sonora. Su infancia fue una inmersión en el cine y la música. En el séptimo arte porque su padre, que siendo muy joven había trabajado como proyeccionista, fue más tarde propietario de varias salas en la Inglaterra profunda. En la música, porque su madre era profesora de piano y había dado algunos conciertos.
El futuro compositor nació en York, el 3 de noviembre de 1933. Allí acudió a la escuela y recibió sus primeras clases de música a cargo del organista titular de la catedral, uno de los más impresionantes edificios góticos de Europa. La severidad de la música escrita para el órgano no debió de entusiasmar al joven Barry. Durante su paso por el Ejército siguió un curso de trompeta por correspondencia y al acabar sus obligaciones militares fundó un grupo de jazz: The John Barry Seven. Con ellos tocó en clubes hasta que aterrizaron en un programa de la BBC que daba una oportunidad a artistas noveles. De la pequeña pantalla pasó a la grande, con la banda sonora de un filme olvidado. Y, casi de inmediato, la gran oportunidad.
Los productores Harry Saltzman y Albert R. Broccoli, que ultimaban el lanzamiento de una película sobre un agente secreto, estaban descontentos con el tema principal que había compuesto Monty Norman. El trabajo de Barry les atraía y le propusieron reelaborar el material. La película era '007 contra el Dr. No' y lo demás ya es historia.
A Barry, las películas de James Bond le dieron fama y dinero, pero la gloria la alcanzó con su trabajo para otros filmes más 'de autor'. Como su música. En este punto, siempre se habla de unas cuantas películas verdaderamente importantes con las que recibió los mayores galardones: 'Nacida libre' (James Hill, 1966), 'El león en invierno' (Anthony Harvey, 1968), 'Memorias de África' (Sydney Pollack, 1985) y 'Bailando con lobos' (Kevin Costner, 1990). Todas ellas recibieron el Oscar; la primera por partida doble, pues se llevó también el correspondiente a la mejor canción.
Nadie duda de la justicia de esos premios, sobre todo los conseguidos por 'Nacida libre' y 'Memorias de África'. Para esta última escribió una melodía inolvidable que acompaña las escenas de amor de la pareja protagonista con el fondo de la sabana. La música tiene una fuerza tal que sustituye a los diálogos: Meryl Streep y Robert Redford se miran y no hace falta que se digan nada. John Barry lo cuenta todo.
Su partitura tiene tal fuerza que no desentona ante el más grande: cuando Denis (Redford) hace que, mientras cae la tarde, suene en un gramófono el movimiento lento del 'Concierto para clarinete y orquesta' de Mozart, los espectadores sentimos que la banda sonora del filme está emparentada con esa partitura. En cuanto a 'Bailando con lobos', aunque no pocos críticos apuntan que su trabajo se parece demasiado al de 'Memorias', es de justicia reconocer que es lo único en ese filme que no ha envejecido mal.
Barry colaboró con muchos directores importantes y en casi todos los géneros, pero frecuentó poco el cine histórico, el western y la comedia. Con Francis Ford Coppola recordó su pasión de juventud por el jazz en 'Cotton Club' (1984) y la música popular estadounidense de los cincuenta y los sesenta en 'Peggy Sue se casó' (1986). Para un 'film noir' convertido en película de culto, Barry escribió una música extraordinaria. Se trata de 'Fuego en el cuerpo', el debut en la dirección de Lawrence Kasdan (1981) y de Kathleen Turner en la pantalla.
Cuenta la historia de un abogado que se gana la vida con pequeños casos y conoce a la seductora esposa de un millonario, quien le pide que mate a su marido. La acción transcurre en Florida, en unos días de insoportable calor húmedo que se traslada hasta el espectador. La música -con evidentes influencias del jazz- subraya esa sensación y refuerza escenas de un perturbador erotismo. En otras películas de los últimos años de su carrera se enfrentará a unas escenas similares en filmes como 'Una proposición indecente' (Adrian Lyne, 1993) y 'El especialista' (Luis Llosa, 1994).
A finales de los ochenta, el compositor tuvo un grave problema de salud que a punto estuvo de acabar con su vida. Se salvó y volvió a su trabajo pero aunque dio muestras de su gran oficio -a los filmes citados hay que añadir una importante banda sonora para 'Chaplin' (Richard Attenborough, 1992), su última candidatura al Oscar- también empezó a mostrar su desacuerdo con la nueva forma de trabajar en Hollywood. Allí todo era más impersonal y comercial y su estilo cada vez encajaba menos en el aire de los nuevos tiempos. Él había creado unos temas muy identificables, orquestados sobre la base de una sugerente mixtura de viento metal y cuerdas, y se había implicado como muy pocos en el conjunto de la realización de los filmes.
Algunos críticos mordaces apuntan que esa implicación superó con mucho lo artístico. Aluden así a las, al parecer, numerosas relaciones afectivas que tuvo a lo largo de su vida con actrices que participan en las películas o pasaban por allí. La segunda esposa de Barry -estuvo casado cuatro veces- fue una jovencísima Jane Birkin, con la que tuvo una hija y a quien dedica su trabajo en 'Nacida libre'.
Murió en Nueva York el 30 de enero de 2011, a consecuencia de un ataque al corazón. Los últimos años de su carrera transcurrieron alejados del cine, con incursiones en el musical, la producción discográfica e incluso la composición pura, como la que se recoge en el disco 'Eternal Echoes' (sello Decca), una verdadera joya.
El pasado año 2011 nos dejó este auténtico maestro en lo que al noble arte de musicar imágenes se refiere. Sus aportaciones, remarcables cuanto menos, memorables en muchos casos, han creado escuela por saber acompañar, trazar como pocas, un camino común en el cual música e imagen avanzan juntas, se enriquecen y complementan.
Pero es a principios de los años 60 cuando John Barry compuso el ‘tema Bond’, apuntando precisamente esta gran capacidad descriptiva así como un sólido conocimiento estético de la tradición a la cual se adscribe en cada momento. Encontramos en su música desde instrumentaciones que beben de la fusión del jazz y el rock, con secciones de metal y cuerda que se amplían o reducen según sus necesidades, hasta las grandes orquestaciones de carácter sinfónico de los films que musicó en los años 80 y 90, sin olvidar la evocación de la América rural que Barry describe con un steel guitar memorable en Cowboy de medianoche.
La Película "Nacida Libre"
La película gozó de una notable popularidad en 1966, cuando ganó los óscars correspondientes a mejor banda sonora (John Barry) y canción (John Barry, interpretada por Matt Monro). Aquel fue el año de “Un hombre para la eternidad”, ¿Quién teme a Virginia Wolf?”, “Grand Prix”, “El Yang-Tsé en llamas”, “En bandeja de plata”, “Un hombre y una mujer” o “Viaje alucinante” pero sin duda la melodía principal de John Barry para esta película se convirtió en uno los testamentos imperecederos del cine der aquel año. De hecho hoy es un clásico indiscutible de la música cinematográfica y tendría influencia melódica en la banda sonora del propio Barry para “Memorias de África” (1985).
Argumentalmente “Nacida libre” es bastante sencilla y una película de las que denominaríamos “para toda la familia”. Simplemente trata de cómo un matrimonio de naturalistas (George y Joy) cuidan a una leona, Elsa, desde que se hacen a su cargo, puesto que George se dedica a matar leones “cazahombres” y ha matado a sus padres, hasta que tienen que regresar a Inglaterra y deben dejar libre a Elsa o enviarla a un zoológico.
Sin duda es una de esas películas imprescindibles que hay que ver al menos una vez, aunque lo cierto es que ha sido escasamente emitida por las televisiones, quizás porque no es lo que hoy consideraríamos un producto de “prime time” o de gran audiencia. Una pena que ese tipo de índices se impongan de esa manera. Al menos a los que nos gusta este tipo de películas y los documentales naturalistas nos queda la 2. El dilema moral que plantea es la conveniencia o no de criar a animales salvajes si después no va a poderse hacer cargo de ellos o no van a mantenerse en cautividad.
Los dos actores, Virginia MacKenna y Bill Travers, hicieron el papel de sus vidas y son parte importante de la capacidad que tiene esta película para emocionar y hacerse cercana al espectador, que probablemente era lo que más interesaba al equipo de producción. La filmación se entiende que debió llevar su tiempo y que la labor en la sala de montaje debió ser complicada para solucionar muchas tomas. La narración de la historia es plácida y serena aunque se incluyen leves quiebros dramáticos y cómicos para que el interés se mantenga a los largo de la hora y media que dura. En definitiva una película que hay que ver y que no debería caer en el olvido ni aún cuando hoy queda desplazada al mundillo naturalista.
"Libre" de Nino Bravo: ¿Un Himno a la Libertad o una Coincidencia?
La canción habla de alguien que tiene casi veinte años, de un hogar tras una frontera alambrada, de una marcha hacia la libertad que desoye una voz, de un pecho del que brotan flores carmesí. Las metáforas de “Libre”, inmortalizada por Nino Bravo (1944-1973), parecen encajar perfectamente con la historia de Peter Fechter, el joven de Alemania Oriental que murió acribillado en 1962 mientras intentaba cruzar el Muro de Berlín.
Durante años se ha creído que esta coincidencia es la inspiración real de la canción. El presidente argentino Javier Milei, por ejemplo, llegó a explicar en 2020 que, cuando Bravo entona el verso “Sobre su pecho flores carmesí / brotaban sin cesar”, se refería a la sangre que salía “por todos lados” del cuerpo de Fechter tras ser asesinado: “La canción está hecha en honor a Peter Fechter”, dijo entonces. Recientemente, interpretó el tema en versión rock durante un concierto que dio él mismo en Buenos Aires.
El mito sobre el origen de la canción empezó a circular con el tiempo y se afianzó en la cultura popular. La primera biografía autorizada de Nino Bravo, publicada en 2022 con el título Nino Bravo: voz y corazón, recoge que tras la muerte del artista (1973) muchas revistas publicaron reportajes sobre su vida y sus canciones, y entre ellos prosperó la leyenda urbana de que “Libre” se basaba en la historia del joven alemán que intentó cruzar el Muro de Berlín.
En YouTube circulan vídeos de la canción que muestran a un muchacho corriendo por una calle y saltando una valla de alambre de púas, mientras un militar le dispara por la espalda. Esas imágenes coinciden con los versos interpretados por Bravo y refuerzan una épica inexacta que algunos medios y publicaciones siguen repitiendo como verdad.
Este último desmintió en 2021 cualquier relación con la muerte de Fechter. En una entrevista con Radio Nacional de España (RNE), aclaró que “Libre” no se inspiró en el Muro de Berlín, sino en la “falta de libertad” de la España franquista: “No teníamos que mirar a Alemania. Lo estábamos viviendo aquí”. Ledesma de Castro, autor de la biografía de Bravo, reconoció a ABC que no sabe con exactitud cómo se gestó la leyenda: “Supongo que alguien vio la similitud entre esa historia y la canción, y lanzó la teoría a la red allá por 2003. La prensa recogió el testigo y desde entonces se publica todos los años en el aniversario de Nino y en el del Muro de Berlín, dándolo como un hecho”.
Milei no ha sido el único líder latinoamericano que se ha apropiado de la canción de Nino Bravo. El dictador chileno Augusto Pinochet (1973-1990) la convirtió en un himno anticomunista. En un principio, la canción fue usada por prisioneros políticos detenidos en el Estadio Nacional de Santiago. La investigadora chilena Katia Chornik, de la Universidad de Manchester, reseña que los presos la entonaban cuando los custodios se disponían a liberar a algunos de sus compañeros de cárcel. También se dice que el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, llegó a censurar la canción de Bravo por considerarla un himno anticomunista.
Conflictos de Autoría: El Caso de James Bond
La querella duró años, incluso llegó a los tribunales: Monty Norman y John Barry se disputaron la autoría del tema central de la banda sonora de las películas de James Bond. La justicia dio la razón al primero, que concibió la idea original, pero quienes conocen con todo detalle el trabajo que a partir de ahí hizo Barry no dudan en atribuir a este la casi totalidad del mérito de una melodía que pasa por ser una de las más célebres de la historia del cine. Tanto gustó a los productores y a quienes vieron el filme que recibió el encargo de realizar la banda sonora de una docena de películas de la serie. Puede que Norman ganara la disputa ante los jueces, pero ¿quién recuerda hoy alguno de sus trabajos?
