Canciones de Cuna: Melodías para Soñar

En el mundo de la crianza, las canciones de cuna ocupan un lugar especial. Son melodías suaves y relajantes diseñadas para arrullar a los bebés y facilitarles el sueño. A través de la historia y en diversas culturas, las nanas han sido un elemento fundamental en la relación entre padres e hijos.

¿Qué es una Canción de Cuna?

Una nana o canción de cuna es una canción de ritmo suave y relajante creada para arrullar a un bebé y ayudarle a dormir. Todas las culturas del mundo tienen sus propias formas de nana, adaptadas a las estructuras rítmicas y melódicas propias de la música folclórica de la zona.

La Importancia de las Canciones de Cuna

El apego de unos padres cuando acompañan a su bebé a la hora de dormir, es un momento único en la vida y en el que tenemos la suerte de vivir. Pero mientras esto no ocurra, el apego de unos padres cuando acompañan a su bebé a la hora de dormir, es un momento único en la vida y en el que tenemos la suerte de vivir.

Los beneficios emocionales que generan las canciones de cuna en la madre y su hijo les permiten fortalecer los vínculos afectivos entre ambos. El oído del bebé está completamente maduro a las 25 semanas de gestación. A partir de ese momento ya oye los ruidos ambientales, reaccionando a ellos con muecas como guiños de los ojos o incluso frunciendo el ceño si los ruidos son fuertes.

Y qué decir cuando ya tenemos a nuestro bebé en el mundo exterior y nos decantamos por esa nana… Incluso aunque haga mucho tiempo que no cantas una nana, o aunque no la hayas cantado nunca (o no te suene haberlo hecho), un día cualquiera, ante un bebé nervioso que llora y no se calma con nada, te sorprenderá escucharte tatarear una canción de cuna.

Mientras el niño está en la cuna o mientras lo meces en brazos, siguiendo el ritmo de tu balanceo empezarás a canturrear algo así: "duérmete niño, duérmete ya...". Como tu memoria no te ayudará a recordar ninguna letra, seguramente repetirás siempre la misma tonadilla o usarás palabras de tu propia cosecha.

Y de repente, todo esto tendrá un efecto positivo sobre ti, ya que te sentirás más tranquila y, poco a poco, el bebé también se tranquilizará.

¿Saben de Música los Bebés?

Probablemente sí. Desde siempre y en todas partes, los humanos han canturreado canciones de cuna a los más pequeños para tranquilizarlos y ayudarles a dormir. De hecho, también solemos cantar para seguir el ritmo de una actividad física o de una tarea. Todos tenemos en nuestro interior capacidades musicales innatas aunque no hayamos recibido una formación específica.

Los estudios de la investigadora canadiense Sandra Trehub y su equipo acerca de las percepciones musicales precoces han demostrado que un niño de 9 meses es capaz de percibir una nota desafinada en una secuencia musical repetitiva. Los niños son sorprendentemente precoces a la hora de percibir el contenido emocional de la música.

Durante la infancia, muestran sensibilidad ante la alegría, la tristeza o la cólera que expresa la música de su cultura. Todo esto está relacionado con su percepción de la voz humana: si recitamos un texto con una entonación positiva, también comunicamos al bebé un estado de ánimo positivo. De la misma forma, los bebés son más sensibles a una voz que les habla en una lengua extranjera pero de forma maternal, es decir, con un tono adaptado a ellos, que a una voz que les habla en su lengua materna pero de forma adulta.

Además, las canciones de cuna adoptan, para cada cultura, unos patrones musicales constantes y característicos que se asemejan a la entonación específica que usamos para dirigirnos a los bebés. En Occidente, dichos patrones son el tatareo, las repeticiones de sílabas, los diminutivos, las onomatopeyas y las sílabas sin significado. Además, el ritmo de las nanas suele acompasarse al del pulso.

Cabe destacar que no cantamos de la misma forma cuando cantamos para nosotros (en la ducha, escuchando un CD que nos gusta, etc.) que cuando lo hacemos para los niños. Con ellos, adoptamos de forma natural un ritmo más lento, un tono de voz más agudo y le ponemos más entusiasmo.

Aspectos Importantes de una Canción de Cuna

Una canción de cuna tiene que tener tres aspectos muy importantes:

  • El ritmo: Tiene un parecido al latido del corazón. Este sonido le resultará relajante al bebé, porque está familiarizado con los latidos del corazón de su madre desde antes de nacer.
  • El tono: La voz debe ser suave, dulce...Así se logra crear un ambiente de intimidad entre la madre y el bebé. En el artículo de Marilu Caldera, especialista en salud y con el apoyo del psicólogo Bernardo Peña, afirma que gracias al tono el niño se sentirá protegido y calmado.
  • Los movimientos de balanceo: Al cantar las canciones de cuna, tendemos a realizar movimientos de balanceo. Estos movimientos que acompañan el ritmo son suaves, logrando una combinación perfecta para hacer dormir al bebé.

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Canciones de Cuna: ¿Música para Bebés?

La música tiene increíbles poderes sobre nuestras emociones y sobre nuestro sistema nervioso. Es capaz de calmarnos o de alterarnos. Existen dulces melodías que se han usado desde el principio de los tiempos para ayudar a relajarse al bebé. Los expertos recomiendan que sea la propia madre la que cante a su hijo la nana.

Los estudios demuestran que los bebés prefieren un tono de voz más agudo y que reconocen en seguida el timbre de voz de su madre y esto les ayuda a sentirse más seguros. Busca la melodía y la letra que más te guste de todas estas canciones de cuna para bebés.

Ejemplos de Canciones de Cuna

  • "Estrellita dónde estás": Es una popular canción infantil y navideña conocida con este nombre en español y también en varios países con distintos títulos y letras.
  • "Pajarito que cantas en la laguna": ‘Pajarito que cantas en la laguna, no despiertes al niño que está en la cuna’… ¿Te suena esta letra? Es una nana muy popular y a la vez dulce y hermosa.
  • "La campanita": La campanita nos recuerda ese sonido hipnótico de las campanas pequeñas al agitarse… invitan a cerrar los ojos y a dormir, ¿no crees?
  • "La madre triste" de Gabriela Mistral: La madre triste es un precioso poema de Gabriela Mistral escrito como si fuera una nana o canción de arrullo.
  • "Esta es una de las nanas para bebés que más se tararean en todo el mundo y en diferentes idiomas.": Es dulce, melódica e hipnótica. Imposible resistirse a su poder seductor para dormir.
  • "Duérmete niño, duérmete ya, que vendrá el coco y te comerá": "Al arrorró monín, al arrorró galán, pedacito de pan, duérmete, mami te comprará un patín y un balón".
  • "Duérmete mi niño, que tengo que lavar los pañales, darte de comer.": Duérmete mi niño, que tengo que lavar los pañales y darte de beber. Ese niño quiere que lo duerma yo, que lo duerma la madre que lo parió. Ese niño quiere que lo duerma yo, lo duerma la madre que lo parió".

El Coco: Un Personaje en las Nanas

Puede parecernos desconcertante que precisamente en las nanas se hayan incluido algunos elementos amedrentadores, pero parece ser que estos miedos suelen tener como finalidad llamar la atención de los niños y niñas ante situaciones extrañas o peligrosas. De alguna manera pretende reforzar los vínculos maternos o con las personas mayores que entonan este canto y reducir así el riesgo infantil.

El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua se refiere al «coco», en la cuarta entrada de dicho término, como «fantasma que se figura para meter miedo a los niños». Y el Diccionario de uso del español, de María Moliner, por su parte, lo define como «ser fantástico, supuesto demonio, con el que se asusta a los niños» (Moliner, 1987: 655), y remite a otros personajes de significado similar, como bu, camuñas, cancón, cuco y papón, a los que nosotros añadiríamos El tío del saco y el Sacamantencas.

Las Nanas en la Tradición Hispánica

Su vigorosa existencia en la tradición hispánica se corrobora con documentos que confirman su interpretación desde hace muchísimos años, pero no se trata de una existencia exclusiva del mundo de habla española, pues este tipo de canciones, (con otros nombres, pero con los mismos contenidos y parecidas formas) se interpretaron y se interpretan también en otros países hablantes de lenguas diferentes: ya en el siglo XIX, Francisco Rodríguez Marín comprobó las semejanzas que existían entre nanas españolas, italianas, portuguesas y francesas, afirmando no sólo las influencias que entre ellas se producían, sino también su pertenencia a una tradición común, en este caso románica.

Pero volvamos a la nana hispánica: su origen español, al igual que los demás géneros del folclore infantil, parece fuera de toda duda; de otro modo, sería difícil explicar no sólo los parecidos, sino incluso las exactitudes, que existen entre composiciones de diversos países hispanoamericanos, que antes de la llegada de los españoles hablaban lenguas muy diferentes.

Las Nanas: Un Legado Cultural

De sobra son conocidas las versiones que, en diversos países de la América de habla hispana, existen de los temas romancísticos de Mambrú, Delgadina, Bartolo o La pájara pinta, por poner sólo algunos ejemplos, manteniendo casi siempre los elementos básicos de la composición originaria española.

La canción de cuna es uno de los pocos géneros del Cancionero Infantil en que el papel de emisor lo representa un adulto. El adulto-varón, cuando es citado, suele estar ausente, bien porque ha salido de viaje, bien porque está trabajando. La sencillez comunicativa de la nana, en la que un emisor (el adulto) transmite un mensaje (directo, breve y conciso) a un destinatario (el niño) del que no se suele esperar contestación, no es impedimento para que aparezcan elementos que, literariamente, la enriquecen; sirva como ejemplo que el emisor se apoya en determinados personajes -que tienen una función secundaria- para reforzar los contenidos de su mensaje, es decir, para incitar al niño a que concilie el sueño.

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