Explorando la Profundidad y Diversidad de la Canción de Cuna Rusa

Al hablar de Lieder, es común que la mente evoque el romanticismo alemán de compositores como Schubert, Schumann o Brahms. Sin embargo, la riqueza de la canción rusa, y en particular la canción de cuna, merece una atención especial. En este artículo, exploraremos la diversidad estilística de los Lieder rusos, la influencia de compositores alemanes en la música de Tchaikovsky, y las diferencias entre las obras de Tchaikovsky y Rachmaninov.

La Influencia Alemana en Tchaikovsky

Es importante destacar que los compositores alemanes influyeron significativamente en la música de Tchaikovsky, especialmente Schumann, con su apasionada melodía y profunda psicología.

Diversidad Estilística en los Lieder de Tchaikovsky

Los Lieder de Tchaikovsky son estilísticamente muy diversos. Algunos son líricos e íntimos, como "Abrí la ventana", mientras que otros son extensos y dramáticos, asemejándose a arias, como "Olvidar tan pronto". En ellos se encuentra simplicidad y complejidad en las entonaciones y en el folklore, especialmente en las canciones de cuna.

Tchaikovsky vs. Rachmaninov: Un Contraste de Estilos

¿Qué diferencia hay entre los Lieder de Tchaikovsky y Rachmaninov? La diferencia es bastante obvia. Rachmaninov no era solo un compositor, sino también uno de los mejores pianistas de su tiempo, y naturalmente, mucho en sus Lieder depende de las capacidades técnicas del pianista. En estas obras nos encontramos en igualdad absoluta entre cantante y pianista, y en el Lied "Las Aguas primaverales" el piano juega el papel principal.

Sus romances son más optimistas y reafirmantes que los de Tchaikovsky, en cuyas canciones escuchamos más dolor, sufrimiento, pasión y decepción. Estos dos compositores tienen un pronunciado lenguaje musical individual, muy personalizado, pero la estructura de los Lieder es similar.

Profundidad Emocional en Miniaturas Musicales

Muchos Lieder son muy cortos y hay un estereotipo de que son fáciles de cantar para los estudiantes, pero no es así. Todos son muy profundos y a cada miniatura se le debe dar un color especial, repleto de las emociones necesarias.

Inspiración Poética y Naturalista

Ambos compositores recurrieron a una amplia variedad de poetas, incluyendo bastantes escritores famosos, como Pushkin, Tyutchev, Tolstoy, Fet, Nekrasov, Bunin y otros menos conocidos. Todos los textos están estrechamente relacionados con la naturaleza, pero a los compositores no les interesa el paisaje en sí, sino las experiencias emocionales que esto provoca. Por ejemplo, en el romance "Fue a principios de primavera", el bosque fresco y el olor de abedul es un recuerdo de las experiencias en la juventud. Por su parte, "Abrí la ventana" transmite la nostalgia del hogar.

Una Nana en la Tormenta

Una nana en una tormenta es especialmente emocionante: aquí la madre le pide a la tormenta que no haga ruido y que no despierte al niño.

El Papel Esencial del Pianista

En un recital de Lied deben interactuar dos, pues el pianista en estas obras es esencial.

El Universo Operístico Eslavo

En el universo operístico actual es notorio y hasta cierto punto lógico el aluvión de sopranos y voces eslavas, rusas, bálticas… que se añaden con asiduidad al difícil y competitivo mundo del rango sopranil. De hecho, si tomamos a la rusa Anna Netrebko (Krasnodar, 1971), como modelo a seguir, las grandes divas siempre han creado escuela, es normal que salgan toda una serie de voces y sopranos a la estela de la gran diva del siglo XXI. Netrebko, de momento, no tiene un nombre propio que le haga sombra.

Aida Garifullina: Un Talento Cristalino

La voz de Garifullina es agradablemente fonogénica, con un timbre claro de color cristalino, propio de una soprano joven lírico-ligera, bien impostada y con una coloratura grácil con facilidad para las notas picadas con un registro agudo desenvuelto y luminoso.

Aida Garifullina presenta un trabajo redondo y sin mácula donde salvo dos típicas piezas del repertorio francés, muestra la belleza del repertorio ruso, de ópera y canción, propio de la escuela de la que procede.

Repertorio Francés

Comenzando por un Vals de Juliette de Gounod, de fácil ejecución y brillante final, Garifullina demuestra una dicción en las piezas francesas que podría ser algo más inteligible, aunque la adecuación estilística en este repertorio se antoja ideal y luce con sobrados medios. Así se puede apreciar sobretodo en la inacabable Ou va la jeune Indoue de Lakme de Delibes, un aria de repertorio, conocida como aria de las campanillas, donde el instrumento de Garifullina brilla con especial encanto.

Repertorio Ruso

Pero es con el repertorio ruso, su formación natural como solista, donde Aida demuestra sus mejores cualidades, expresión y delicadeza en un canto siempre cuidado y extrovertido. Con el aria de la Doncella de nieve, pieza que cantó en la final del concurso Operalia en su edición 2013, donde Garifullina se alzó con el primer premio, tiene un valor extra sentimental para la soprano y lo demuestra con una personalidad más llamativa, coloreando el texto con carácter y encanto. Aquí llama más la atención frente a unas arias del repertorio francés muy bien cantadas pero algo faltas de personalidad.

Con la Serenada de Tchaikovsky, op.

CANCIÓN RUSA - NANA COSACO

La soprano de origen tártaro incluye en su primer cd la pieza de origen tradicional, Allüki, una folksong tradicional del pueblo tártaro, aquí orquestada con arreglos de Paul Campbell, que le confieren una atmósfera muy de cuento de hadas. No deja de ser una canción de cuna, y como explica la propia Aida en el texto artículo del Cd, cada cantante aporta su sello personal a la interpretación de la pieza, jugando con los melismas de la melodía. Preciocismo oriental y exotismo compositivo en las dos arias más conocidas de la ópera El Gallo de oro de Rimsky-Korsakov, título que se podrá ver en estos meses de mayo-junio en el Teatro Real. Reflejos metálicos en su canto que embellecen perlas como la célebre Plenivshis rozo, solovey, op.

En un pieza como la larga y representativa como es el Vocalise de Rachmaninov, donde la voz solo ha de dejar fluir un canto donde no hay texto y si una melodía que se desarrolla con efectos de belcanto alla rusa, Garifullina vuelve a demostrar cualidades.

Las dos últimas piezas del primer cd de la rusa son una preciosa canción tradicional, la nana del cosaco, y la canción de Vasily Solovyov-Sedoy, Medianoche en Moscú, rareza por estar cantada, gracias a la técnica moderna, sobre un fondo musical ¡grabado en 1962!

En resumen, un primer trabajo discográfico placentero y resuelto que muestras las virtudes de una artista joven, con un buen instrumento y una presencia atractiva en la linea del marketing operístico actual.

Nikolai Miaskovsky: Un Legado Sinfónico

Considerado como uno de los compositores más importantes de la época soviética, sus sinfonías cubren un periodo de tiempo de grandes cambios políticos, que se reflejan en su obra. Nikolai Miaskovsky (1881-1950) nació en la fortaleza de Novo-Georgievsk, actualmente Lomze, cerca de Varsovia, el 20 de abril de 1881. En aquella época formaba parte del Imperio Ruso. Su padre era un oficial ingeniero ruso destinado a los territorios de Polonia. En 1889 su familia se trasladó a Kazan, la capital de la República Tártara perteneciente a la Federación Rusa y situada a unos 700 Km al este de Moscú. Recibió las primeras lecciones musicales de su madre. Su padre había ascendido a general y deseaba que su hijo siguiera la carrera militar. En 1893 lo envió a la escuela de cadetes de Nizhy-Novgorod y mas tarde en 1895 a una escuela militar de San Petersburgo. Mientras, estudió piano, violín y armonía entrando en la orquesta militar de los cadetes.

En el mes de diciembre de 1896 escuchó en un concierto la sexta sinfonía de Tchaikovsky dirigida por el famoso Arthur Nikisch. Este acto le marcaría durante toda su vida, confirmando su afición a la música y concretamente al estilo dramático y expresivo del famoso compositor ruso. Miaskovsky determinó que deseaba dedicarse a la música, pero su padre quería que terminase su carrera militar. Recomendado por Taneyev realizó un curso de seis meses de armonía con Gliere en 1903, luego estudió teoría con Kryzhanovsky durante tres años.

Sinfonía N° 1 en do menor Op.3

La “Sinfonía N° 1 en do menor” Op.3 fue compuesta en 1908 mientras estudiaba en el Conservatorio, terminándola en el mes de septiembre. Se estrenó el 2 de junio de 1914 en Pavlovsk. El primer movimiento, lento, ma non troppo, allegro, empieza con una introducción lenta que nace de los bajos de la orquesta, con un tema angustioso y nostálgico. El clima va haciéndose más dramático hasta llegar a un intenso clímax, para luego ir perdiendo intensidad. Entonces empieza el allegro con un tema nervioso. El segundo tema es más lírico característico de la escuela rusa, ofreciendo el debido contraste. Después de la sección de desarrollo, en la cual continúan los contrastes entre romanticismo y fuerza dramática, termina con la recapitulación del segundo tema, que de modo trágico nos conduce hasta una solemne coda.

El segundo movimiento, larghetto, quasi andante, contiene un tema amplio y expansivo, presentado por la cuerda de modo romántico. La atmósfera se hace más apasionada llegando hasta su clímax. El último movimiento, allegro assai e molto risoluto, nos presenta un tema rítmico en forma de marcha, contrastando con el segundo más lírico de ambiente ruso. Después de repetirse la exposición, el desarrollo se basa especialmente en el tema rítmico. Una breve recapitulación termina con una determinante coda.

La consecuencia inmediata que tuvo esta obra en la vida de Miaskovsky, fue lograr que Glazunov le concediera una beca para que pudiera proseguir sus estudios musicales. En 1911 se graduó, al terminar su estancia en el Conservatorio de San Petersburgo. Entre sus amigos compañeros de estudios se encontraba el que sería un gran compositor, Serge Prokofiev. Presentaron sus primeras obras en los mismos conciertos.

Sinfonía N° 2 en do sostenido menor Op.11

La “Sinfonía N° 2 en do sostenido menor” Op.11 que había empezado en 1910fue terminada después de graduarse en 1911. El primer movimiento, allegro, muestra desde su principio un sentimiento de malestar. Dos temas se configuran, el primero nervioso y el segundo de un melancólico lirismo. El dramatismo se intensifica durante la sección de desarrollo. El segundo movimiento, molto sostenuto, continua en el mismo ambiente de triste melancolía. Un amplio tema se desarrolla con influencias de Scriabin y del Rachmaninoff de “La isla de los muertos”, escrita en la misma época. La parte central se inicia con un solo del corno inglés repetido luego por otros instrumentos. El tercer movimiento, allegro con fuoco, se interpreta sin interrupción. Esta formado por una mezcla de scherzo y de rondó. Empieza con un motivo rítmico anguloso en forma de un scherzo, pero pronto se escuchan citas de movimientos anteriores. Se presentan fuertes contrastes entre las secciones, llegando a momentos de intenso dramatismo.

Las sinfonías del primer periodo de Miaskovsky tienen influencia de Tchaikovsky, a quien admiraba como el salvador de la sinfonía rusa y de Scriabin. Su ambiente es depresivo, como el de otras obras del período anterior a la Gran Guerra Europea. Presentan bastantes efectos cromáticos, siendo en momentos bastante disonantes.

La Guerra y la Depresión

La guerra terminó brutalmente su prometedora carrera musical. En el año 1914 fue movilizado y como oficial tuvo que intervenir en algunas de las más rudas batallas, en el frente austriaco situado en la región polaca de Galitzia. En 1917 fue herido y enviado a Tallinn.

Sinfonía N° 3 en la menor Op.15

La “Sinfonía N° 3 en la menor” Op.15 fue terminada en el mes de marzo de 1914 y se estrenó en Moscú el 27 de febrero de 1915 dirigida por E. Kuper. Se trata de una extensa obra dividida en dos movimientos de gran fuerza dramática. Según el propio compositor lleva una marca de profundo pesimismo. En aquella época sufría un estado de depresión, como demuestra el apodo escogido para la escritura de algunos de los artículos de aquel tiempo. Los firmaba con el pseudónimo Misántropo.

El primer movimiento, non troppo vivo; vigoroso, está escrito en la forma de allegro de sonata. Después de una tensa introducción, en la que los corno ingleses junto con la trompeta interpretan una impetuosa llamada del destino, aparece el primer tema, ansioso e impetuoso. En contraste el segundo es lírico. Continua con una intensa sección de desarrollo. El tema principal es presentado con majestuoso carácter por el metal. El segundo movimiento, deciso e sdegnoso, empieza con una sección muy dinámica, seguida por dos temas líricos secundarios. El primero interpretado por los violines es lánguido y apasionado. El segundo es enunciado por el corno inglés y la viola, siendo más severo. En el desarrollo se encuentran motivos del primer movimiento junto a la introducción del segundo. El tema del destino llega a su clímax en la recapitulación.

Sinfonía N° 4 en mi menor Op.17

La “Sinfonía N° 4 en mi menor” Op.17 fue escrita muy rápidamente, entre el 20 de diciembre de 1917 y el 5 de abril de 1918. Diseñada durante su estancia en la capital de Estonia, Tallinn, la escribe lejos de los horrores de la guerra, en su tiempo libre y también durante las noches en que estaba de servicio como oficial de guardia, en las frías habitaciones del Ministerio de Marina. El primer movimiento, andante, mesto con sentimento, triste con sentimiento, empieza de un modo angustiado empleando la célula germinal más simple posible, un intervalo de segunda ascendente de dos notas. Un motivo oscilante más dinámico aparece mas tarde. El tempo va alternando entre pasajes rápidos y lentos, volviéndose cada vez más dramático. El segundo movimiento, largo, freddo e senza espressione, comienza con una forma fugada, que pronto se convierte en amplias frases líricas. La atmósfera continúa siendo opresiva, como recuerdos de la pasada guerra. Después de llegar a su clímax termina con una sección más calmada. El último movimiento, allegro energico e marcato, está escrito en forma de rondó. Contiene el único tema rápido de la sinfonía. Un tema enérgico bastante agresivo se combina con secciones más lentas, pero sin perder su carácter hostil y dramático.

Sinfonía N° 5 en re mayor Op.18

La “Sinfonía N° 5 en re mayor” Op.18 fue escrita simultáneamente con la anterior, entre diciembre de 1917 y abril de 1918. Se estrenó en Moscú el 18 de agosto de 1920 con gran éxito, dirigida por Nikolay Malko. Después de su triunfal estreno, se presentó en Madrid, Praga, Viena, Chicago y Filadelfia. Es la primera sinfonía de Miaskovsky escrita en una tonalidad mayor, lo que significa una mayor alegría en su escritura. Influenciada por la música popular como más tarde exigirá el llamado realismo socialista. El primer movimiento, allegretto amabile, empieza tranquilamente presentando un tema de danza pastoral lenta en el clarinete. El tema va ganando intensidad al pasar a la orquesta. Cuando su fuerza decrece aparece el segundo tema, primero en forma fragmentada, hasta que ganando fuerza se interpreta con toda su intensidad. Un tema de gran fuerza lírica al estilo ruso. Entonces empieza la sección de desarrollo, que termina con una solemne interpretación del segundo tema de forma realmente impresionante.

El segundo movimiento, lento, quasi andante, andante, presenta una melancólica canción de cuna, mostrando una misteriosa atmósfera. Escrito en forma A, B, A, la parte central presenta un tema más agitado. Luego los dos temas se combinan en una forma fugada alcanzando gran dramatismo. El tercer movimiento, allegro burlando, es el scherzo de la sinfonía. El tema principal está tomado del folclore. Se trata de una canción de navidad, una koliadka, ucraniana. La recogió durante la época que pasó en el frente austriaco en la Galitzia, cerca de Lvov. Galitzia, en polaco Galicja, es una región de Polonia, en la que se encuentra el famoso santuario de Czestochowa. El último movimiento, allegro risoluto e con brio, está escrito en forma sonata. Presenta un impetuoso primer tema, seguido por un segundo mas calmado. Los temas se combinan durante el desarrollo, formando un ambiente casi de música cinematográfica.

El éxito de esta obra se debió a que cumplía lo esperado por el público del sinfonismo ruso. Una obra clara apoyada por ritmos populares, fácil de entender.

Sinfonía N° 6 en mi bemol menor Op.23

La “Sinfonía N° 6 en mi bemol menor” Op.23 fue escrita entre los años 1921 y 1923, siendo estrenada en Moscú en 1924 con un gran éxito, considerándola como una de las grandes sinfonías rusas. La obra está escrita para gran orquesta, incluyendo la participación de un coro en el último movimiento. Es la sinfonía más extensa de Miaskovsky llegando a superar una hora de duración.

El primer movimiento, poco largamente, allegro feroce, empieza con una breve y enfática introducción consistente en seis acordes, que nos conduce al primer tema de una clásica forma sonata. Este tema es de naturaleza robusta y cromática. Después de un complejo y largo desarrollo, aparece el segundo tema contrastante, anunciado por el corno inglés primero y luego por el violín, más tranquilo a modo de canción. Continúa con un extenso y tumultuoso desarrollo, durante el cual el tema se repite de diferentes formas, pero siempre expresando un sentimiento de profundo dolor. La recapitulación de forma abreviada, empieza repitiendo los acordes de la introducción. El segundo tema es interpretado por la trompeta.

El segundo movimiento, presto tenebroso, presenta un motivo desarrollado por el fagot acompañado por los agitados torbellinos de la orquesta. Este motivo avanza de manera repetitiva, hasta que es interrumpido por un solo de flauta de estilo pastoral impresionista, presentando un fuerte contraste. Luego la orquesta empieza a inquietarse hasta aparecer el motivo inicial del fagot.

El tercer movimiento, andante appassionato, empieza con una oscura melodía interpretada por la cuerda. Luego toma el segundo tema del primer movimiento de una forma con más sabor ruso. Un nuevo tema también de carácter ruso es presentado por el clarinete. La cuerda conduce el tema hasta sus registros más bajos, para luego elevarse de modo apasionado. En la última parte se regresa al comienzo con su nostálgico tema.

El último movimiento, allegro vivace, andante sostenuto, empieza con una alegre introducción del corno inglés apoyado por la orquesta. Luego usa dos canciones revolucionarias francesas, La carmagnole y Ça ira, presentando una victoriosa celebración de la Revolución. Pero esta alegría revolucionaria es interrumpida bruscamente por las notas del Dies Irae de la Misa latina de Réquiem en su registro mas bajo. Un estallido de la orquesta nos conduce a un nuevo tema, apareciendo un canto tradicional ruso en forma de himno, que en su repetición aumenta su solemnidad. Pertenece a una antigua canción religiosa rusa denominada “Cuando el alma abandona el cuerpo”. Se repite en una serie de variaciones por la orquesta, interrumpida dos veces por los himnos de la revolución francesa, La carmagnole y el Ah ça ira. Se repite la introducción del Dies Irae, en contraste con el primer motivo, que nos conduce hasta un clímax, interrumpido por la entrada del coro con el sonido vocalizado O repetido en forma de gritos de dolor. Luego empiezan a cantar el texto latino O, quid vivimus?, en forma de himno litúrgico ruso, tomado de una versión adaptada por V. J. Sokolov de la canción “Cuando el alma abandona el cuerpo”. Nos habla de la división entre el cuerpo y el alma. El cuerpo es enterrado y el alma asciende al cielo.

Considerada por algunos como la sinfonía más importante de Miaskovsky, se presta a diversas reflexiones sobre lo que quiere expresar el compositor con esta obra. En primer lugar observamos el dualismo en la vida y obra de su autor, uniendo los temas revolucionarios con los eclesiásticos en plena revolución comunista. Los años anteriores a la escritura de la sinfonía habían sido trágicos para Miaskovsky. Su padre fue asesinado en el año 1919, en el andén de una estación ferroviaria, por un revolucionario que odiaba los signos del antiguo régimen, representados por el general zarista. Los ideales revolucionarios, que en un principio apoyaba Miaskovsky, fueron aplastados por la brutalidad del nuevo régimen y la sanguinaria guerra civil. La pérdida de varios amigos por el terror rojo y el hambre que padecía Petrogrado, habían amargado su carácter taciturno y su personalidad introvertida. La sinfonía se puede considerar como una despedida a las víctimas de estos trágicos días, como una reacción al periodo revolucionario de Rusia.

Mas tarde el compositor, poco amante de dar explicaciones sobre el sentido de sus obras, la describió como una reflexión sobre la actitud pusilánime, neurótica y de sacrificio del pueblo ruso. Esta especie de reproche a lo que para la Unión Soviética era su revolución, fue la causa de que posteriormente esta sinfonía fuera virtualmente prohibida. Como veremos mas adelante se observa una dualidad en la actitud del compositor frente a la política del régimen comunista difícil de explicar. Tomando como ejemplo su admirada última sinfonía de Tchaikovsky, nos presenta una obra de características parecidas, que nos habla de los terribles acontecimientos vividos haciendo una reflexión sobre la muerte. La diferencia fundamental es que termina dando una señal de esperanza al contrario de la negatividad de Tchaikovsky.

Sinfonía N° 7 en si menor Op.24

La “Sinfonía N° 7 en si menor” Op.24 fue empezada antes de terminar la anterior, completándola en 1922. Se estrenó en 1925 en Moscú dirigida por el director armenio Konstantin Saradjev. La obra está escrita en un solo movimiento de forma austera, dividido en dos partes. La primera, andante sostenuto, calmo - allegro minaccioso, poco stravagante, empieza con suavidad y de modo solemne. El p...

Ekaterina Semenchuk y el Ciclo de Lied

Ekaterina Semenchuk, la gran mezzo bielorrusa -que estudió en San Petersburgo- tiene la voz y el temperamento ideales para este cometido. Voz muy hermosa, como bien sabe el público de Madrid por sus actuaciones en el Real y en este mismo ciclo, amplísima de registro, que se complace en las zonas graves y despliega muy delicadas sutilezas en filados y adornos. Del ciclo destaca La alondra, una pieza lírica bien conocida en Rusia, que requiere una peculiar intensidad y amplitud poéticas; A Molly, de un bel canto predecesor de Chaikovsky y de algún momento de las óperas del propio Glinka; una Canción de cuna que recrea sentimientos y modos musicales muy finos, estupendamente interpretados por Semenchuk; un Bolero incandescente, muy propio de una fantasiosa España romántica y una preciosa fantasía morisca en la que el denso y resplandeciente instrumento de la mezzo recreó un exotismo oriental tan ruso como español.

Cantos y Danzas de la Muerte de Musorgski

La atmósfera cambió del todo en la segunda parte, con los cuatro Cantos y danzas de la muerte, de Musorgski, cargadas, como es bien sabido, de dolor, de ironía trágica y, por momentos, de espanto. Aquí Semenchuk sacó a relucir la espléndida variedad que le permite su voz, pero también su temperamento teatral, necesario en estas microescenas casi operísticas, narradas en un recitativo con rachas de melodismo popular que le confieren una peculiar humanidad. Nadie echó de menos la voz de bajo, que es la que suele abordar este ciclo, y Semenchuk recibió la ovación que se merecía. El pianista Semjon Skigin acompañó con eficacia, y tocó un Chaikovski y un Rachmaninov encantadores, que supo poner en valor en lo que tienen de pura música para piano.

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