Canción de Cuna en Italiano: Un Legado de Amor y Tradición

Las canciones de cuna, melodías suaves y letras sencillas, se transmiten de generación en generación, creando un vínculo especial entre padres e hijos. Dentro de este universo musical, las canciones de cuna ocupan un lugar especial, especialmente en culturas como la italiana, donde la tradición y el afecto familiar son pilares fundamentales.

¿Qué es una Canción de Cuna?

Del latín "cantio, -ōnis", una canción es una composición que se canta o hecha a propósito para que se le pueda poner música. Una canción de cuna, específicamente, es un cantar con que se procura hacer dormir a los niños, generalmente al mecerlos en la cuna. Las nanas son canciones que las madres y padres utilizan para adormecer a su pequeño y han existido en cada punto de la historia y en toda cultura.

El Término "Berceuse"

Es importante mencionar el término "Berceuse", que significa cuna y canción de cuna en francés. En la música instrumental del siglo XIX, la Berceuse se convirtió en una forma musical independiente, soñadora y tranquila, de melodía suave y ritmo uniforme, que pretende evocar el balanceo de la cuna. Esta forma musical fue utilizada por compositores como Chopin, Ravel, Debussy, Albéniz, Busoni y Tchaikovsky.

"Ninna Ninna": El Significado Profundo

“Ninna ninna” en italiano no solo significa “cancion de cuna”, sino que es una expresión que las madres usan para acunar. El significado es “duermete”. Por eso, “Duermete, duermete / el niñito quiere la teta / duermete tesorito lindo / de lo contrario llamo Farfarello (= literalmente Mariposiito, es el nombre de un diablo del Infierno de Dante) / Farfarello y Gugliemone (= Guillermote, el emperador de Alemania) / que se pone pecoroni (= a cuatro patas como una pecora, una oveja) / Gugliemone y Panchopepe (= apodo del emperador austríaco Franz Joseph) / que se sostiene con muletas / con las muletas de un imperio / mitad amarillo y mitad negro (= los colores de la bandera austriaca)”.

Trilussa: Un Poeta "Romanesco"

Carlo Alberto Salustri, nombre de pluma Trilussa, que es un anagrama de Salustri, fue un destacado poeta en dialecto romano. Pero es hora de volver sobre ello, porque este 26 de octubre se cumplen los 150 años del nacimiento del último de ellos. Fue el 26 de octubre de 1871: el Estado pontificio había sido ocupada por las tropas italianas el 20 de septiembre de 1870, y Roma declarada capital de la Italia unificada el 3 de febrero de 1871. Carlo Alberto de Saboya fue el rey de Cerdeña que en 1848 había otorgado la constitución que se denominó Estatuto Albertino, y que con la desafortunada Primera Guerra de Independencia se había colocado a la cabeza de ese proceso de unificación italiana completado por su hijo, Vittorio Emanuele II, el primer rey de Italia. Son los pueblos de esos Montes Albanos que se ubican en el sureste de Roma, y que son el núcleo originario de ese pueblo latino y de cuya lengua han surgido otras muchas. El mismo Albano recuerda en su nombre la Alba Longa fundada por el hijo de Eneas, y de la que procedían Rómulo y Remo. En cambio, la madre era costurera, originaria de Bolonia.

La muerte de Trilussa, en cambio, ocurrió en 1950, precisamente el mismo 21 de diciembre en el que también falleció Giuseppe Gioachino Belli 87 años antes. Parece la más ideal de las conexiones entre quienes son considerados los dos más grandes poetas en dialecto romano, hasta el punto de haber casi puesto entre paréntesis a ese Cesare Pascarella que en cambio vivió entre 1858 y 1940, y es el tercero de los tres poetas «romanescos» mas olvidado.

Cabe recordar que uno de los primeros estudioso de las obra de Belli fue Filippo Chiapponi, médico y poeta en romanesco, quien también frecuentaba el palacio del Marqués Del Cinque. De hecho, le dedicó un poema, en el que también envía un saludo al pequeño Carlo Alberto y a su madre.

Si Belli había hecho un ejercicio filológico sobre el lenguaje de los plebeyos de la Roma papal, el de Trilussa ya es en realidad el italiano dialectizado de los empleados de los ministerios, que acudieron a la ciudad desde toda la Península con la llegada del gobierno nacional. Sin embargo, entre Belli y Trilussa hubo, de hecho, se produjo la unificación de Italia. Por eso, los filólogos que ya habían construido un culto a Belli a Trilussa lo consideraban un poco un hereje.

El término crea malentendidos, y muchos en Roma misma están convencidos de que el “Viale dei Romanisti” un área en el centro de la ciudad cuyas calles están dedicadas a autores y filólogos en dialecto romano, está dedicada a los hinchas del equipo de fútbol de la Roma. Curiosamente, Trilussa era un “romanista” como actividad pero un “laziale” como hincha, y de hecho de la Lazio había sido un deportista en atletismo. Tenía un físico atlético y medía dos metros de altura.

Volviendo a los “romanistas” letrados, en la práctica hay dos corrientes entre ellos. Y los otros, según los cuales el mayor honor a Belli resulta emplear el lenguaje de su tiempo. En la Roma de hoy día ya no se habla el dialecto de Belli, sino un italiano dialectizado. Y esta era la línea de Trilussa. De hecho, hay otra gran diferencia entre Belli y Trilussa. Belli escribía en secreto y no deseaba publicar. La blasfemia y el anticlericalismo de sus Sonetos contrastan de hecho con su imagen pública como fiel súbdito del gobierno papal. También fue funcionario de este gobierno y, sobre todo, en cierto momento responsable de la censura, primero como secretario y luego como presidente de la Academia Tiberina. De hecho, prohibió tanto a Shakespeare como el Rigoletto de Giuseppe Verdi, considerándolos”»obscenos”. Por lo tanto, dejó la disposición de que fueran quemados después de su muerte.

En el texto de Trilussa, de hecho, el mensaje pacifista se mezcla con referencias sarcásticas sobre los soberanos de los Imperios Centrales, el blanco de los intervencionistas que deseaban la entrada de Italia en la Primera Guerra Mundial como coronación de las guerras de independencia en contra del imperio austrohúngaro que dominaba de parte del norte de Italia.

Ejemplos de Canciones Dedicadas a los Hijos

Además de las nanas tradicionales, existen numerosas canciones dedicadas a los hijos que capturan la esencia del amor paternal. Aquí te presentamos algunos ejemplos:

  • ALEJANDRO SANZ - Y SÓLO SE ME OCURRE AMARTE
  • JAY-Z - GLORY
  • ESTOPA - LA BOMBILLITA
  • MUSE - FOLLOW ME
  • ONEREPUBLIC - I LIVED
  • USHER - PRAYER FOR YOU
  • JUANES - TU GUARDIÁN
  • MELENDI - CARLOTA
  • ROBBIE WILLIAMS - Go gentle
  • BILLY RAY CYRUS - Ready, set, don’t go
  • La banda de rock liderada por Aaron Lewis nos regala una canción profundamente emotiva, escrita para su hija Zoe Jane.
  • Ana Belén y Víctor Manuel interpretan esta tierna canción que celebra la llegada de una hija.
  • Camilo y Evaluna Montaner dedicaron esta canción a su primer hijo, Índigo, incluso antes de su nacimiento. La canción mezcla ritmos alegres con letras que reflejan la inmensa felicidad y amor que sienten al convertirse en padres.
  • René Pérez, conocido como Residente, captura en esta pieza las emociones más profundas que experimenta como padre.
  • Este tema narra la historia de una madre primeriza que espera la llegada de su hija, Paula.
  • El cantautor colombiano Juanes dedica esta hermosa canción a sus hijos.
  • Joan Manuel Serrat nos regala una nana que es pura ternura.
  • El cantautor uruguayo Jorge Drexler encuentra en su hijo la inspiración para esta pieza delicada y poética.
  • El tenor italiano Andrea Bocelli dedica esta emotiva canción a su hijo. Con su poderosa voz, expresa un amor incondicional y un mensaje de apoyo eterno.
  • Originalmente escrita como parte de la ópera Porgy and Bess, esta versión interpretada por Billie Holiday se convierte en una suave canción de cuna.
  • PIMPINELA "LO MEJOR QUE LA VIDA ME DIO"

El Miedo en las Canciones de Cuna

Los primeros canguelos que el niño recibe sorprendentemente se dan en el momento íntimo del arrullo y son suscitados por la arrulladora que los utiliza para provocar el sueño. Es un recurso más de los muchos que usa ante la impaciente labor de dormir al bebé, para ello ha creado una serie de figuras a las que evoca cuando el crío no quiere dormir o se resiste a venir el sueño. Estos intermediarios aparecen en las letras de muchas nanas y han sido utilizados generalmente por numerosas culturas, a pesar de que las canciones de cuna son las primeras manifestaciones poéticas y musicales que la criatura recibe. Incluso antes de que se establezca el diálogo entre adulto y bebé, ya aparecerán estos pequeños poemas con música.

De todos los asustadores, quizás el principal y más generalizado dentro de nuestra cultura sea el “coco”. Una de esas figuras a las que recurre la arrulladora para conseguir el fin de las nanas que es dormir al niño. Hemos localizado dos cancioncillas, que contienen dicho ente represor en Puerto de Santa Cruz (Cáceres), localidad situada a mitad de camino entre Trujillo y Miajadas, junto a la autovía Nacional V; aunque por su popularidad bien podrían ser de cualquiera otra población extremeña e incluso hispana. El contenido de ambas es semejante, como podemos comprobar.

  • Duérmete, mi niño, que viene el coco y se lleva a los niños que duermen poco.
  • Duérmete, niño, duérmete ya que viene el coco y te comerá.

El niño que se resiste a dormir recibe una hipotética amenaza con la llegada de un ser mítico y arcaico. La conminación es más suave en la primera. Se establece una dualidad entre el cariño (“mi niño”) y la amenaza (“que viene el coco”), entre el amor maternal y el miedo, entre la realidad y la fantasía, polaridad que permanece en el ser humano como la vida misma. Mientras que en el segundo poema la arrulladora se muestra más insistente, más severa, más tajante (“duérmete ya”). Las exhortaciones se repiten, la afectividad recogida en el posesivo “mi” se pierde.

Si seguimos comparando las dos canciones, hay también una gradación entre ambas; más suave en la primera (“Que viene el coco / y se lleva a los niños / que duermen poco”), y más patente en la segunda (“Que viene el coco / y te comerá / o te llevará”). Se contradice esta postura con el amor materno que rezuman otras nanas, pero no olvidemos que el coco es una figura convencional, muy tradicional en el mundo infantil. Surge en la concepción supersticiosa del sueño sometido a fuerzas malignas y ocultas.

Se han dado múltiples definiciones de ese personaje mítico. Cobarruvias (1611) dice que “en lenguage de los niños vale figura que causa espanto, y ninguna tanto como las que están a lo escuro o muestran color negro de “cus”, nombre propio de Cam, que reynó en la Etiopía, tierra de negros” (Cobarruvias, p. 330). Goya establece su definición gráfica en el dibujo “Que viene el coco” donde se aprecia el pavor que los niños sienten ante el mito hecho realidad, mientras la mujer parece dialogar con el fantasma. Rodríguez Marín considera que es el “ser imaginario con que se infunde miedo a los niños; así se dice: Más feo que un coco” (Rodríguez Marín, nota 23, p. 514).

Antonio Machado y Álvarez (“El folk-lore de los colores” en el Folk-lore Frexnense) afirma que ese ente surge de la oscuridad y es hijo del color negro.

“En el Folk-lore de los colores, bajo el punto de vista mitológico están los verdaderos gérmenes de un mundo de seres intangibles é incorpóreos que han influido, y aún siguen influyendo poderosamente en los destinos de la humanidad: desde el coco y el bú, que vienen á ser como los protozoarios de esta cadena, hasta el diablo (Horno sapiens, L.) último término de ella, todas tienen su origen en la oscuridad y en la sombra y pudieran llamarse, hasta cierto punto, hijos del color negro” (Machado y Álvarez, p. 300).

Unamuno (Recuerdos de niñez y mocedad) también considera al “coco” hijo de un mundo tenebroso, y las nodrizas le han creado para gobernar a los infantes rebeldes principalmente ante el sueño.

“El Coco es un personaje extra-natural que ha tenido y tiene en la evolución íntima del espíritu humano mucha mayor parte de lo que se cree. Las sacerdotisas o vestales de su culto son las nodrizas y niñeras. El Coco es el Espíritu de las Tinieblas, por las que tiende sus invisibles tentáculos, restañando las lágrimas del niño. Es terrible porque amenaza siempre y nunca pega; hace como aquello que cantábamos en un juego: ¡amagar y no dar! Y esto es lo terrible. Cuando desaparece bajo toda forma y todo nombre, aún queda su aliento, la sombra que le rodea, y desde el más recóndito hondón de la conciencia agita a ésta” (Unamuno, p. 49).

El niño tiene miedo de ese mundo mágico y simbólico de la oscuridad por los peligros fantasmagóricos que encierra, representados en múltiples ocasiones por el cuarto oscuro. La intensidad de lo tenebroso acrecienta las asechanzas.

“El cuarto oscuro es el infierno poblado por la fantasía con toda clase de cocos. En él el niño se tapa los ojos y se vuelve contra la pared para que el coco no le vea. Y ni aun así deja el niño de verle, es decir, ni aun así deja el Coco de ver al niño. Más claro le ve cuanto más oscuro está” (Unamuno, 1998, p. 50).

Federico García Lorca afirma que el “coco” forma parte del mundo infantil lleno de figuras sin dibujar, y su fuerza mágica es su “desdibujo”.

“Nunca puede aparecer, aunque ronde las habitaciones. Y lo delicioso es que sigue desdibujado para todos. Se trata de una abstracción poética, y, por eso, el miedo que produce es un miedo cósmico, un miedo en el cual los sentidos no pueden poner sus límites salvadores, sus paredes objetivas que defiendan, dentro del peligro, de otros peligros mayores, porque no tienen explicación posible” (García Lorca, 1991, p. 289).

El D.R.A.E. lo define como el “fantasma que se figura para meter miedo a los niños” (D.R.A.E, p. 314).

La costumbre tradicional de asustar a los niños mediante un personaje misterioso se extiende por toda la región extremeña, Europa e Hispanoamérica. El nombre del asustador varía según las regiones y las localidades. Incluso en una misma población puede recibir denominaciones muy diferentes.

En Puerto de Santa Cruz se recurre al “bobo”, a “camuña”, al “hombre del saco”, al “tío del sebo”, al “pobre”, al “médico”, a la “bruja coruja”, a la “pantaruja” y a otros personajes variopintos que las nodrizas crean en un momento determinado y que van recogiendo a los niños que no se duermen o se portan mal. “¡Bobo!, ven y llévate al niño que no quiere dormirse”, se oye decir a las madres, cuando aquéllos se ponen rebeldes al sueño. A veces juegan con ellos ocultando su cara tras un pañuelo a la vez que dicen: ¡Bobo! El asombro, que produce en los más pequeño, se transforma en risa cuando la madre de nuevo descubre el rostro y dice: ¡Tras! La “pantaruja” y la “marimanta” entre otros son los entes que sustituyen al coco y asustan al niño en el sur de Extremadura, mientras que en el norte suenan más el “cocu” y el “lobu”.

Del miedo a la oscuridad, a lo desconocido, a lo que no se puede ver, nace toda clase de fantasma, de seres imaginarios, tantos como la mente humana es capaz de crear.

Si ahondásemos en el origen de estos entes represores, tal vez encontrásemos sus raíces en tabúes relacionados con la muerte. Es significativo que el milano cumpla esa función represiva cuando sabemos que junto con el cuervo son aves de mal agüero en muchas zonas rurales.

Consejos Adicionales

Siempre puedes utilizar otras canciones como nana, no tienen que ser sobre bebés o sobre dormir. Encuentra un ritmo que le guste a tu bebé y que tu te sientas cómoda cantando. Canciones tradicionales como por ejemplo ¿Donde vas Alfonso XII? Canciones de Disney que tus hijos se acabarán sabiendo también. Canciones Pop que a ti te gusten, puedes ser super creativo.

Dicen que la paternidad te cambia la vida y en muchos casos así es.

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