Cambios en el Flujo Vaginal Durante la Ovulación: Una Guía Completa

El flujo vaginal o moco cervical juega un papel crucial en el sistema reproductivo femenino. Se compone de secreciones generadas en el cuello uterino, las glándulas de Bartolini y el endometrio.

La presencia de flujo inodoro, blanquecino o transparente es normal y se conoce como leucorrea fisiológica. A lo largo del ciclo menstrual, el flujo cambia en densidad, color y textura, influenciado por las variaciones hormonales.

Por lo tanto, es importante aprender a reconocer las características del moco cervical en cada etapa del ciclo menstrual para identificar los días fértiles.

Fases del Ciclo Menstrual y Cambios en el Moco Cervical

Para familiarizarse con este método de identificar los días fértiles es importante aprender a conocer las características del modo cervical en cada etapa del ciclo menstrual. Con este fin, se recomienda tomar muestras en diferentes días y anotar las características del moco percibidas, hasta ser capaces de reconocer la fase del ciclo en la que una se encuentra en función del color, la viscosidad y la elasticidad del moco.

  • Fase folicular: Se inicia con el primer día de la regla y finaliza en el momento en que se produce la ovulación. Al concluir la menstruación, el moco cervical es escaso, generalmente transparente o blanquecino y tiene una textura líquida o algo pegajosa. Según pasan los días aumenta en cantidad y se hace más consistente y elástico.
  • Fase de ovulación: Es la que corresponde al momento en el que el óvulo se desprende del ovario e inicia su camino hacia el útero a través de las trompas de Falopio. El moco se hace menos ácido y más elástico, adquiriendo una consistencia similar a la de la clara de huevo.
  • Fase lútea: Se inicia inmediatamente después de la ovulación y se caracteriza por un incremento de la secreción de progesterona ante la eventual fecundación del óvulo. La progesterona hace que el moco cervical se torne blanquecino, espeso, más cremoso y más ácido.

A efectos prácticos, puede considerarse que los días fértiles son los tres que preceden a la ovulación y el posterior a la misma. Para identificarlos a partir del moco cervical, bastará con tomar una muestra introduciendo el dedo índice en la vagina para luego unir el dedo pulgar.

Justo después de la menstruación (fase lútea), la cantidad de flujo vaginal es escasa y éste tiene una textura más pegajosa. Por el contrario, conforme nos acercamos la ovulación, nuestra cantidad de flujo es mayor y el moco cervical se hace más elástico. El periodo de mayor producción de flujo vaginal es justo antes de la ovulación.

¿Cuándo se Ovula?

La ovulación es el proceso por el cual el ovario libera un óvulo maduro. Este óvulo puede ser fertilizado entre las 12 y las 36 horas posteriores a su liberación. Los espermatozoides permanecen en las glándulas del cuello del útero hasta cinco días después haber ocurrido la eyaculación en las relaciones sexuales.

En un ciclo menstrual de unos 28 días por término medio, la ovulación suele producirse aproximadamente 14 días antes del inicio del siguiente período menstrual; pero en la mayoría de las mujeres, la ovulación no tiene lugar exactamente así, sino que puede producirse desde cuatro días antes hasta cuatro días después de la mitad del ciclo menstrual.

Síntomas de la Ovulación

Los signos y síntomas de la ovulación más comunes son:

  • Cambio en la calidad del flujo vaginal: Justo antes de la ovulación, el flujo vaginal es transparente, mucoso, filante y en la segunda fase de ciclo menstrual, el moco es más espeso, pastoso y menos abundante.
  • Alteración en la temperatura corporal basal: La temperatura corporal en reposo (temperatura corporal basal) aumenta levemente durante la ovulación.
  • Incremento de la hormona LH: Puede detectarse en la orina mediante los kits de ovulación.

Todo esto que acabas de leer puede dar lugar a una observación exagerada de las variaciones que ocurren en cada ciclo. Es importante conocer nuestro cuerpo y sus cambios, pero la observación exhaustiva de cada signo o síntoma de la ovulación puede afectar negativamente a nuestra vida y, por ende, a las relaciones en la pareja.

Ovulación y Fertilidad

Partiendo de la variabilidad en el momento de la ovulación, en cada mujer y en cada ciclo, es aconsejable buscar la gestación sin atender exhaustivamente a los cambios de nuestro cuerpo.

Hay mujeres que tienen ciclos muy irregulares, como las que tienen síndrome de ovarios poliquísticos. Precisamente en estos casos, en los que hay ciclos muy largos a veces de más de 40 días, es evidente que controlar la temperatura basal o usar los kits para detectar el momento del pico de la hormona LH es una tarea muy ardua e improductiva, y lo único que conseguimos es estar pendientes de algo que no podemos controlar. Por ello, lo importante es que haya relaciones sexuales con frecuencia, del orden de 2-3 veces por semana.

Si como se ha señalado, el espermatozoide permanece cerca de cinco días por término medio en las criptas glandulares del cuello de útero, las posibilidades de que haya espermatozoides en las trompas en el momento de la ovulación serán bastantes altas.

IVI - ¿Cómo puedes calcular tus días fértiles?

En función de la edad de la mujer y de otras causas de infertilidad, si no ha habido embarazo tras 12 meses de relaciones sexuales sin protección (en las menores de 35 años) o tras 6 meses (en las mayores de 35 años o en las que tienen algún tipo de patología: endometriosis, por ejemplo), hay que acudir al especialista para iniciar un estudio básico de fertilidad.

Relación de la Ovulación con el Embarazo

Estar pendiente de los síntomas relacionados con la ovulación supone dedicar un exceso de atención y desviarla de los asuntos cotidianos de la vida conllevando, en muchos casos, a una ansiedad que deteriora enormemente la calidad de vida de la mujer y de su pareja.

Otra situación muy común es la opuesta es despreocuparse y esperar durante muchos años a conseguir el embarazo deseado, sin solicitar consulta a un profesional.

En una sociedad que recibe continuamente información exhaustiva por los diferentes medios de comunicación, los ginecólogos seguimos atendiendo a pacientes que desconocen su momento más fértil, no solo en el ciclo sino en su propia vida.

Es frecuente asociar fertilidad a tener la regla, hasta el punto de que algunas mujeres de más de 45 años nos consultan para realizar algún tipo de tratamiento para embarazarse con sus propios óvulos. Pues bien, los profesionales instamos a las pacientes desde muy jóvenes a tener los hijos en el mejor momento para ellas, que es entre los 18 y los 35 años. Como en muchos casos no es posible, es importante conocer todas las opciones para poder ser madres cuando podamos asumirlo.

Para explicar un poco mejor a qué se debe que a determinadas edades tener reglas no es sinónimo de fertilidad, hay que señalar que en las primeras etapas de la vida de la mujer que ya ha tenido su desarrollo sexual (11-15 años) lo mismo que en las últimas etapas de la perimenopausia (desde los 45 a los 50 años), no se producen ovulaciones óptimas para la consecución de un embarazo.

En el primer caso, por inmadurez del eje hipotálamo hipófiso gonadal (os recomiendo el artículo Preguntas frecuentes sobre el proceso de ovulación en mujeres de la Dra. Ruiz Oliveras en el que explica de forma muy gráfica qué es este eje y cómo funciona) y en la perimenopausia, por un agotamiento de la reserva y un envejecimiento de los ovocitos presentes en la mujer.

Tristemente, conforme aumenta la edad de la mujer, los óvulos presentan anomalías genéticas y aunque dieran lugar a un embarazo, las probabilidades de que el embrión tenga una cromosomopatía (Síndrome de Down, por ejemplo) son muy altas.

Los óvulos de una chica de 20 años pueden presentar anomalías cromosómicas en un 2%, y un 20% cuando tienen 40 años. Igualmente, las posibilidades de abortar son muy altas conforme aumenta la edad de la mujer: del orden de más del 40% de las gestaciones cuando la mujer tiene más de 40 años.

Todo ello nos lleva a insistir en que toda mujer debe consultar a su ginecólogo para que la asesore sobre cuándo es el momento de buscar un embarazo y a las opciones para retrasar la maternidad, a través de la congelación de óvulos, por ejemplo.

Un control del momento de la ovulación, en muchos casos, no ayuda y es contraproducente, así que relájate en tu búsqueda de hijos y cuéntale tu caso a tu ginecólogo de confianza.

¿De Qué Color Debe Ser el Flujo?

La cantidad de flujo vaginal, su color y consistencia pueden variar considerablemente en función de la persona y del momento del ciclo menstrual en que se encuentre.

  • Rojo: El tono del rojo puede variar del rojo claro al oscuro. En la mayoría de los casos, un flujo rojo es el resultado del sangrado durante la menstruación.
  • Blanco: El blanco puede variar desde un color crema hasta amarillo claro, o el flujo puede ser transparente.
  • Amarillo o verde: El flujo con un color amarillo más oscuro, verde amarillento o verde suelen indicar una infección bacteriana o de transmisión sexual.
  • Transparente: La mayoría de los flujos vaginales normales son transparentes o blanquecinos.
  • Gris: El flujo vaginal gris puede ser un síntoma de una infección bacteriana denominada vaginitis bacteriana (VB).

El flujo vaginal puede adoptar distintas formas según la fase del ciclo menstrual y el estado de salud reproductiva.

El flujo espeso antes de la menstruación es completamente normal.

Cada mes, una vez liberado el óvulo, el cuerpo hace lo que puede para prepararse para un posible embarazo. Mientras estás ovulando, el flujo se convierte en una secreción elástica y pegajosa, de aspecto similar a la clara de huevo.

La consistencia elástica del flujo es la forma que tiene el cuerpo de ayudar a los espermatozoides que intentan subir por la vagina y llegar al útero para alcanzar el óvulo.

La progesterona tiende a hacer que el flujo se vuelva blanco, lechoso o turbio. Alcanza su punto máximo dos veces durante el ciclo menstrual: justo antes de la regla, cuando el flujo está lleno de células que se están expulsando de la vagina.

El flujo más común y saludable que tu cuerpo producirá durante la mayor parte del mes es un flujo blanco o transparente que varía en cantidad y textura.

Tanto el flujo vaginal rosa como rojo pueden producirse debido a la presencia de sangre o como consecuencia de un sangrado. Su color puede variar del rosa claro al rojo intenso, dependiendo de la cantidad de sangre que contenga el flujo.

Días 14-21: Alrededor de la ovulación, el flujo se vuelve más líquido y escurridizo, con la consistencia de la clara de un huevo.

Un flujo abundante y transparente, sobre todo si aparece poco después de la ovulación, puede ser señal de que has conseguido quedarte embarazada.

Si empiezas a tomar una píldora anticonceptiva nueva, es posible que notes un aumento del flujo, mientras tu cuerpo se adapte al cambio hormonal, por lo que el flujo abundante y transparente puede deberse a este factor.

Los cambios hormonales pueden deberse a diversos factores, no necesariamente relacionados con la toma de anticonceptivos. Por ejemplo, durante el periodo menstrual, las fluctuaciones de hormonas como el estrógeno y la progesterona pueden afectar a la cantidad y consistencia del flujo vaginal.

Durante el embarazo, los cambios hormonales bruscos en el organismo pueden provocar un aumento de la producción del flujo, que desempeña un papel importante en el mantenimiento de la lubricación vaginal y la protección contra las infecciones.

Las infecciones, ya sean por bacterias, virus o levaduras, pueden ser una de las principales causas del flujo vaginal anormal. La vaginosis bacteriana (VB) es una de las infecciones vaginales más frecuentes en las mujeres suele provocar un cambio en el olor del flujo, que empieza a parecerse al de pescado u otro olor desagradable.

Las infecciones por levaduras, como la candidiasis vaginal causada por la proliferación de la levadura Candida, también pueden provocar un cambio en la consistencia y el olor del flujo. Además, las infecciones de transmisión sexual como la clamidia, la gonorrea y las infecciones víricas como el virus del papiloma humano (VPH) pueden provocar un flujo vaginal anormal.

Si aparece por sí solo, normalmente puedes estar tranquila, todo está bien. La única situación en la que puede ser conveniente investigar más es si experimentas algún otro síntoma preocupante junto con el flujo transparente.

Un tipo de cambio al que debes prestar atención es si tu flujo se vuelve blanco y grumoso, y casi parece requesón.

Un flujo blanco sin olor suele indicar una lubricación vaginal sana. Es normal y no debe ser motivo de preocupación. El flujo blanco espeso no es un síntoma específico del embarazo.

Durante el ciclo menstrual, tu cuerpo experimenta cambios sutiles, entre los que se incluyen cambios en el tipo y la cantidad de la mucosidad del cuello uterino. Mediante la observación de estos cambios, se puede predecir cuándo ovularás.

La mucosidad del cuello uterino, o flujo vaginal, es un líquido secretado por el cuello uterino y que se derrama a través de la vagina. Esta mucosidad ayuda a mantener sanos los tejidos de la vagina, te protege contra las infecciones y aporta lubricación. Puedes notar cambios en la cantidad, el color y la consistencia en función de la fase de tu ciclo menstrual, pero suele ser transparente o blanco.

A medida que tus niveles hormonales fluctúan a lo largo de tu ciclo menstrual, puede que aprecies un cambio en el flujo vaginal. Tus niveles de estrógeno aumentan a medida que se acerca la ovulación, y esto favorece un cambio en la cantidad y consistencia de la mucosidad para hacerla más receptiva a los espermatozoides.

Controlar constantemente el flujo vaginal y hacer un seguimiento de él a lo largo de un par de ciclos puede ayudarte a conocer mejor tu cuerpo.

Cambios Durante el Ciclo Menstrual

Como hemos mencionado, el moco cervical sufre una serie de cambios a lo largo del ciclo menstrual. Estas modificaciones en sus características sirven para facilitar o dificultar el paso de los espermatozoides, en función del momento del ciclo menstrual en el que se encuentre la mujer:

  • Periodo fértil: En los días cercanos a la ovulación, el moco cervical permitirá la entrada de los espermatozoides al útero.
  • Periodo infértil: El moco cervical será más espeso y escaso, para impedir que los espermatozoides asciendan en el aparato reproductor femenino.

Por tanto, dependiendo de la fase específica del ciclo menstrual, la secreción del cérvix tendrá unas características u otras.

Moco Cervical en la Fase Folicular

La fase folicular del ciclo menstrual comprende desde el primer día de menstruación hasta el día de la ovulación.

El primer día de menstruación corresponde con el día 1 del ciclo; mientras que el día de ovulación corresponde con el día 14 del ciclo en mujeres con un ciclo regular de 28 días de duración.

De este modo, durante la fase folicular todavía no es necesario permitir la entrada de esperma hacia el útero, ya que aún no se ha ovulado. Por tanto, el moco cervical será espeso, viscoso, pegajoso y bastante opaco.

Además, al inicio de esta fase y una vez finalizada la menstruación, el moco cervical es escaso.

Sin embargo, conforme se acerca la ovulación, la secreción del cérvix comenzará a cambiar sus características debido a que el cuerpo empieza a prepararse para una posible fecundación y embarazo.

Moco Cervical en la Ovulación

La ovulación es el proceso por el que el ovario expulsa el óvulo a las trompas de Falopio para que pueda ser fecundado.

El momento de la ovulación y los días cercanos a ella son el periodo más fértil de la mujer, ya que es más fácil que ocurra el encuentro entre óvulo y espermatozoide.

Para que este sea posible, el moco cervical modifica sus propiedades en el periodo periovulatorio permitiendo la entrada de espermatozoides por el canal cervical.

Los días cercanos a la ovulación son los días más fértiles de la mujer, por lo que será recomendable mantener relaciones sexuales en este periodo si se está buscando el embarazo.

Debido a la influencia de los estrógenos, la secreción cervical va aumentando en cantidad y se vuelve progresivamente más clara o transparente. De nuevo, en la fase lútea el moco es más blanco, más espeso y escaso, adquiriendo un aspecto cremoso.

Por tanto, durante la fase lútea el moco cervical vuelve a dificultar el paso de los espermatozoides hacia el útero.

Otros Factores que Causan Cambios

Hay que tener en cuenta que el aspecto del moco cervical puede variar por otros factores diferentes al ciclo menstrual.

Los anticonceptivos hormonales pueden afectar a la mucosidad cervical, ya que interfieren en los niveles de hormonas del ciclo menstrual.

Por otra parte, el análisis del moco cervical también puede servir para alertarnos de posibles infecciones en el tracto reproductor femenino. Si el color del moco es amarillo o verdoso y ha cambiado su olor, puede indicar que existe alguna enfermedad de transmisión sexual (ETS) que, además, podría afectar a la fertilidad.

Análisis Casero del Moco Cervical

Para comprobar el color y textura del moco cervical y, así, poder estimar si la mujer se encuentra en sus días más fértiles, será necesario tomar una pequeña cantidad de moco introduciendo el dedo índice en la vagina. Para ello, será imprescindible que las manos estén correctamente lavadas.

Posteriormente, mientras el moco cervical permanece en el dedo índice, será importante tocarlo con el pulgar y separar ambos dedos, para evaluar su elasticidad y filancia.

Puede ser útil tomar muestras del moco cervical en las distintas fases del ciclo menstrual e, incluso, a diario.

La mujer podrá realizar una comparativa tomando varias muestras de moco cervical que le ayude a interpretar si se encuentra en su periodo más fértil o no.

Sin embargo, cuando aún no ha llegado el periodo fértil, es habitual que haya cierta sequedad. Esto es debido a que el moco cervical es escaso, lo que puede dificultar tomar la muestra.

¿Es un Indicador Fiable de Fertilidad?

El análisis del moco cervical puede ser un buen indicador del periodo más fértil de la mujer, siempre y cuando se aprenda a diferenciar correctamente cada una de sus texturas y los cambios de elasticidad que sufre a lo largo del ciclo menstrual.

Así, reconociendo las características del moco cervical en los días próximos a la ovulación, la mujer podrá calcular cuáles son sus días más fértiles para aumentar la frecuencia de las relaciones sexuales con el fin de conseguir el embarazo.

Para ello, es importante tener en cuenta que el ovocito puede ser fecundado durante, aproximadamente, unas 24 horas tras ser ovulado. Sin embargo, los espermatozoides pueden sobrevivir en el tracto reproductor femenino alrededor de unos 4 días en el periodo ovulatorio. Es por esto que los días más fértiles se corresponden con los 3-4 días previos a la ovulación y el día posterior.

No obstante, hay que tener en cuenta que, a pesar de que ocurra la ovulación, puede haber otros factores que impidan la fecundación o la consecución del embarazo, como tener las trompas obstruidas o una mala calidad seminal.

Por esto, si no se consigue el embarazo tras un año de relaciones sexuales frecuentes y sin protección, es recomendable acudir a una clínica de reproducción asistida para realizar las pruebas de fertilidad necesarias a la pareja.

Preguntas Frecuentes

¿Qué puede indicar un moco cervical con color oscuro?

El moco cervical con color marrón, café u oscuro, siempre indica la presencia de sangre en escasa cantidad. La presencia de un moco cervical oscuro fuera de los episodios considerados fisiológicos debería despertar en la mujer, la inquietud por consultar a su ginecólogo.

¿El olor del flujo también varía?

Sí, el olor puede cambiar de una mujer a otra e incluso en una misma mujer, dependiendo del día del ciclo en el que se encuentre. Sin embargo, si este olor cambia de golpe y huele mal, puede ser indicativo de una infección, por lo que será recomendable acudir al ginecólogo.

¿Es normal si no noto cambios en el moco cervical a lo largo del ciclo?

Sí. El moco cervical cambia su densidad, color y textura a lo largo del ciclo menstrual, ya que depende de las variaciones hormonales.

¿Cuáles son las ventajas y desventajas del método del moco cervical?

La principal ventaja que puede ofrecer el método del moco cervical para evaluar los días fértiles es que es un método fácil de realizar y económico. La mujer puede analizar su secreción cervical de forma casera y sin ningún tipo de instrumentación ni material necesario.

Sin embargo, como desventaja encontramos que la efectividad del método del moco cervical puede ser limitada. Las mujeres pueden presentar algunas variaciones e irregularidades en el ciclo y, en general, este método solo da buenos resultados cuando se presenta un ciclo menstrual regular, ya que la observación de los cambios en el moco cervical es también más regular.

¿Qué significa el moco en forma de hoja de helecho?

Esta definición hace referencia al patrón que deja al extenderse y secarse el moco en la etapa fértil, es decir, los días próximos a la ovulación. Este patrón con forma de hojas de helecho crea unas canalizaciones por donde el espermatozoide puede pasar.

¿Qué es el método Billings?

El método Billings es una manera natural de controlar la natalidad que se basa en los cambios del moco cervical que hemos explicado. De esta forma, predice el momento de la ovulación y, por tanto, el periodo más fértil y con mayor probabilidad de embarazo.

Síntomas de Ovulación

¿Tienes un sexto sentido para saber cuándo estás ovulando o te gustaría tenerlo? Aunque no siempre damos importancia a las señales que nos envía el cuerpo, aprender a identificar los síntomas de ovulación puede marcar la diferencia tanto si estás buscando un embarazo como si no.

  • Cambios en el flujo vaginal: Durante la ovulación se vuelve más abundante, transparente y con una textura muy parecida a la clara de huevo.
  • Dolor abdominal leve: Muchas mujeres experimentan una pequeña punzada en un costado en la zona baja del vientre, justo donde se libera el óvulo.
  • Aumento del deseo sexual: Durante los días fértiles, los niveles de estrógenos se disparan, y con ellos, las ganas de tener sexo.
  • Cambio en la temperatura basal: Después de la ovulación, la progesterona hace que la temperatura corporal aumente entre 0,2 y 0,5 ºC.
  • Sensibilidad en los pechos: Algunas mujeres notan una leve molestia en los pechos, parecida a la que se siente antes de la menstruación.
  • Cambios de humor: Puede que te sientas más enérgica, confiada, guapa (y con razón).

La ovulación es el corazón de la fertilidad. Si no hay ovulación, no hay óvulo que fecundar. Por eso, detectar los síntomas de ovulación no solo ayuda a calcular tus días fértiles, sino también a detectar posibles irregularidades.

No todas las mujeres ovulan con regularidad. El estrés, los cambios de peso, el exceso de ejercicio, el síndrome de ovario poliquístico (SOP) o alteraciones hormonales pueden hacer que la ovulación no ocurra o sea irregular. Si detectas que no tienes ningún síntoma de ovulación o tus ciclos son impredecibles durante varios meses, consulta con tu ginecóloga.

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