Consejos para Embarazadas: Cómo Sobrellevar el Calor en el Tercer Trimestre

El verano y las altas temperaturas pueden ser especialmente incómodos durante el embarazo. Si estás embarazada, los efectos del calor pueden sentirse aún más intensos. Superar los días más calurosos del verano estando embarazada es todo un reto, pero con las precauciones adecuadas, es posible disfrutar de esta etapa sin poner en riesgo tu salud ni la de tu bebé.

Embarazada disfrutando del verano con precaución.

¿Por qué el calor afecta más durante el embarazo?

Durante el embarazo, la temperatura corporal de la mujer suele elevarse de forma natural debido al aumento del flujo sanguíneo y los cambios hormonales.

  • En los primeros meses, el cuerpo aún se está adaptando a los cambios, y las molestias del calor pueden agravarse con síntomas propios del embarazo como náuseas o cansancio.
  • En el segundo y, sobre todo, en el tercer trimestre, el volumen abdominal y la carga circulatoria aumentan, lo que puede generar más pesadez, problemas para dormir o piernas hinchadas.

“Durante la gestación existe una tendencia natural a la vasodilatación, lo que favorece la sensación de mareo, fatiga y bajadas de tensión”, explica Javier Sánchez, ginecólogo y obstetra del hospital HLA La Vega de Murcia. “También aumenta el riesgo de deshidratación y edemas, especialmente en piernas y tobillos”.

Las consecuencias en el estado físico y anímico de las mujeres embarazadas se acentúan sobre todo durante el último trimestre de gestación, debido a que sus cuerpos aumentan de peso y retienen más líquidos. “En el tercer trimestre, el cuerpo de la mujer experimenta una mayor sobrecarga circulatoria y metabólica. El útero, ya muy voluminoso, puede comprimir vasos abdominales y dificultar el retorno venoso, favoreciendo edemas o sensación de pesadez. Además, el riesgo de parto prematuro está más presente, por lo que es crucial evitar situaciones de estrés térmico o deshidratación que puedan desencadenarlo”, alerta el ginecólogo.

Especialmente en el último trimestre de embarazo, es frecuente que las mujeres experimenten sudores a lo largo del día y la noche. Esto ocurre porque el cuerpo retiene más líquidos durante esta etapa. Es fundamental entonces tomar medidas adecuadas.

Investigaciones publicadas en el British Journal of Obstetrics and Gynecology en 2005 indicaron que la exposición a altas temperaturas se relaciona directamente con el nacimiento de bebés con un peso ligeramente inferior y, en algunos casos, con un adelanto en el embarazo.

Recomendaciones para Afrontar el Calor en el Tercer Trimestre

En términos generales, se recomienda a las mujeres embarazadas que durante los meses de verano eviten la exposición prolongada al sol, se mantengan hidratadas y descansen con frecuencia en lugares frescos.

Estas medidas son aún más necesarias durante el embarazo, ya que “el calor afecta a las embarazadas especialmente, por lo que hay que hidratarse mucho y evitar las altas temperaturas, hay que evitar el calor extremo”, explica la Dra. Pino Navarro, endocrino del Instituto Bernabeu de Alicante.

Hidratación

Es fundamental mantenerse hidratadas, “procurando beber al menos dos litros de agua al día para evitar la deshidratación y sus posibles consecuencias”.

Beber mucha agua pero sin que sea excesivamente exagerada, ya que tan nocivo es no beber como beber demasiado. Entre 1,5 y 3 litros de agua al día suele ser suficiente. Como alternativas al agua están los zumos, bebidas deportivas y la leche. Las bebidas con alcohol ya están desaconsejadas en el embarazo pero más en verano, pues en vez de hidratar contribuyen a la deshidratación.

En época de calor, recomendamos consumir al menos dos litros de agua diarios.

Alimentación

Si bien es recomendable para todo el mundo seguir una alimentación sana y equilibrada, en el caso de las gestantes esa pauta se intensifica y más durante los meses de verano.

“Durante el embarazo aumenta la necesidad de hierro, proteínas y calcio. Los expertos del Instituto Bernabeu insisten en que la solución no es “comer para dos”, sino llevar una dieta “sana y nutritiva” y que contenga una “variedad de alimentos” y en la que se eviten las grasas, los fritos, las féculas excesivas, la carne cruda, los embutidos, los dulces, los picantes o las bebidas con gas.

La alimentación tiene que ser con abundante fruta y verdura, cereales, pescado… Con el calor se recomienda aumentar el consumo de ensaladas, en las que pueden añadirse legumbres, verduras, así como cremas frías como el gazpacho… Las digestiones pueden ser más pesadas por lo que se deberá ir con cuidado para no llenarse demasiado.

La fruta fresca de verano, además de ser refrescante e hidratante, quita la sed y repone sales minerales que el cuerpo elimina a través del sudor. La vitamina C favorece la absorción del hierro y ayuda a combatir el estreñimiento del embarazo.

Comer bien no significa comer poco. Para comenzar bien el día y evitar el cansancio, un desayuno completo es esencial. Evita las comidas copiosas y opta por alimentos fáciles de digerir y de alto valor nutritivo y energético.

Protección Solar

Es importante evitar la exposición solar prolongada, sobre todo en las horas centrales del día (entre las 10 y las 16 h), y protegerse adecuadamente del sol.

Hay que evitar una exposición excesiva y a las horas de máximo calor. La tensión arterial suele estar más baja en el embarazo y la exposición al sol suele bajarla todavía más por lo que son más frecuentes los mareos.

Debe utilizarse una crema solar con un factor de protección muy alto, ya que la aparición de manchas en la piel es muy frecuente y deben intentarse evitar al máximo. Durante el embarazo es más fácil quemarnos y a la vez con una buena protección obtendremos un moreno más oscuro que otros años, por lo que el factor de protección debe ser más alto que el recomendado normalmente por nuestro tipo de piel. No hay problema por tomar el sol en la zona la de barriga, más allá del riesgo de quemaduras en la piel.

Durante el embarazo tienes un riesgo mayor de que te salgan manchas color café en la cara. No olvides protegerte la piel: reducirás manchas, estrías, envejecimiento de la piel y aparición de melanomas.

Vestimenta

A la hora de vestirse, es conveniente optar por la comodidad y evitar ropa ajustada, especialmente en las piernas, para no obstruir el retorno venoso. Se recomienda utilizar ropa ligera y de colores claros, ya que los colores oscuros atraen el calor.

Utilizar tejidos que permitan una buena transpiración, y con colores claros para que absorban menos la radiación solar. Evitar sobre todo las gomas que aprieten, o la ropa ceñida, especialmente en las piernas.

Ropa y calzado son prioritarios para nuestro bienestar.

Actividad Física

“Siempre que no exista contraindicación médica, el ejercicio moderado es muy beneficioso en el embarazo”. Si se realizan desplazamientos o caminatas, conviene hacer pausas frecuentes para descansar, especialmente si sienten sensación de fatiga o pesadez.

Respecto a la actividad física, excepto por prescripción médica, debe seguirse con la actividad habitual, pero sin olvidar que en el vientre materno se está gestando una nueva vida, por lo que no deben realizarse ejercicios bruscos o de gran intensidad para el cuerpo. “Deben evitarse los deportes de competición intensos, violentos e incómodos.

El ejercicio te mantiene en forma y te carga de energía. Caminar, yoga, nadar, o simplemente pasear son todos ellos muy recomendables. De todos los ejercicios, nadar es sin duda el más completo. Ejercitarnos en el agua fría nos ayudará a aliviar las piernas cansadas fomentando así la circulación.

Precisamente, los expertos insisten en que “no se deben poner reparos al baño, incluso en la playa”. En cualquier caso, durante la exposición al sol debe usarse la protección adecuada y evitar las horas de más fuerza solar y mantenerse la piel hidratada con la crema habitual.

El ejercicio en el agua, como la natación es un ejercicio ideal en verano pero el último mes siempre con autorización de su ginecólogo.

Ha de procurarse estar activa pero sin cansarse en exceso y evitar las horas de más calor.

Cuidado de las Piernas

En caso de que aparezcan edemas en las piernas o los tobillos, es recomendable elevar las piernas al descansar o utilizar baños con agua fría que alivien la hinchazón.

Las piernas suelen hincharse más con el calor, por lo que debe intentarse prevenir, manteniéndolas en alto cuando podamos (sofá, cama…), haciéndose masajes para favorecer la circulación y evitando calcetines o zapatos que compriman los pies. Pueden utilizarse cremas frías para mejorar la circulación. Las caminatas por la playa a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde ayudan a mantener una buena circulación sanguínea, fortalecen la musculatura, pero sin descuidar una buena hidratación a esas horas…

Además, la doctora Pino Navarro añade que “hay que tomar medidas posturales para evitar la retención de líquidos en las extremidades inferiores, como poner los pies en alto”. Las embarazadas “también deben evitar estar de pie a plomo, sin moverse”. En este sentido, la especialista recomienda caminar, ya que “masajea y favorece el retorno venoso”.

Para combatir ambos efectos, lo mejor que puedes hacer es caminar, poner las piernas en alto y darte masajes linfáticos con geles fríos en piernas y tobillos para que la circulación de retorno mejore.

Descanso y Entorno

Se debe garantizar un buen descanso, con frecuencia y en lugares frescos. Intenta mantener los lugares de trabajo y domicilio con una correcta ventilación y humedad, teniendo especial cuidado al uso de los aparatos de aire acondicionado.

Es importante intentar mantener la casa fresca, ventilando las habitaciones a primera hora de la mañana y no dejar entrar demasiada luz del sol el resto del día.

El calor extremo suele provocar cansancio y desgana, especialmente en mujeres embarazadas. Por eso, es importante descansar y relajarse tanto como sea posible. Se recomienda tomar siestas durante el día y dormir lo suficiente durante la noche.

Viajes

Otra actividad asociada a la época estival son los viajes. El Dr. Sellers explica que “están permitidos” y que en el caso de “viajes largos en avión deben estar supervisados por un médico” y que “algunas compañías aéreas piden a las gestantes un consentimiento de su ginecólogo” para poder efectuar el vuelo. El especialista añade que en los trayectos en avión de más de dos horas, la embarazada “debe realizar paseos por el pasillo” de la cabina.

En caso de ir en avión o tren, al ser un ambiente muy seco debe beberse mucha agua y levantarse cada hora o dos horas para caminar un poco y mejorar la circulación de la sangre. En coche o autobús debe pararse cada dos horas como máximo y caminar un rato a la sombra para evitar compresiones de las piernas que favorezcan la hinchazón y una posible trombosis.

Seguimiento Médico

En todas las etapas del embarazo, es esencial mantener un seguimiento médico regular, “especialmente en mujeres con factores de riesgo como hipertensión, diabetes gestacional o antecedentes de parto prematuro, para garantizar que todo evoluciona con normalidad”. Ante cualquier duda, contacta con tu ginecólogo o equipo de referencia. En el caso de mujeres embarazadas por tratamientos como la fecundación in vitro, es aún más recomendable mantener un seguimiento cercano.

También conviene vigilar la tensión arterial y los síntomas de alarma, como cefaleas persistentes, visión borrosa o contracciones prematuras.

Ante cualquier duda o síntoma, resulta muy útil contar con un programa de atención al embarazo como el que ya ofrecen muchos seguros de salud.

Consulta con tu ginecólogo para un seguimiento adecuado.

Aunque es común que el calor cause malestar o incomodidad en las mujeres embarazadas, es posible asegurar un embarazo saludable y, a la vez, disfrutar del verano.

Disfrutar del verano plenamente es, por tanto, posible y sencillo durante el embarazo, especialmente si se siguen los consejos de los expertos.

Tabla Resumen de Consejos

A continuación, se presenta una tabla con un resumen de los consejos para sobrellevar el calor durante el embarazo:

Área Consejos
Hidratación Beber al menos 2 litros de agua al día. Consumir zumos y bebidas deportivas.
Alimentación Dieta rica en frutas, verduras y cereales. Evitar comidas copiosas y grasas.
Protección Solar Evitar la exposición prolongada al sol. Usar protector solar con alto factor.
Vestimenta Ropa ligera, cómoda y de colores claros. Evitar ropa ajustada.
Actividad Física Ejercicio moderado como caminar o nadar. Evitar ejercicios intensos.
Cuidado de Piernas Elevar las piernas al descansar. Usar cremas frías y masajes.
Descanso Dormir lo suficiente y descansar en lugares frescos.
Viajes Supervisión médica en viajes largos. Caminar durante los trayectos.

Cómo protegerse del sol si estás embarazada

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