Cachitos de Hierro y Cromo: Un Viaje Nostálgico a la Música de Ayer

La frase "cachitos de hierro y cromo" evoca recuerdos de una época en la que la música se consumía de manera diferente, a través de cintas de cassette que llenaban las guanteras de los coches y sonaban en los "loros" (equipos de sonido portátiles) de los barrios. Estas cintas, hoy relegadas a la industria de la nostalgia, fueron un elemento fundamental en la difusión y el disfrute de la música durante décadas.

Una cinta de cassette, símbolo de una era musical.

El Auge y Caída de la Cassette

Hasta el lanzamiento por Phillips de la "compact audio cassette" en 1962, la principal forma de grabar material sonoro de forma doméstica eran las aparatosas cintas de bobina abierta o los cartuchos de Stereo 8. Las cassettes no solo popularizaron la grabación de música sino que redujeron notablemente el tamaño de los soportes de música desde los gigantescos LPs de 33 revoluciones por minuto. Antes de la llegada del compact disc, todos los discos salían al mercado en formato cinta y vinilo, e incluso con la llegada del CD, las cassettes se mantuvieron muchos años como el formato secundario.

El desarrollo de los 'boombox' o equipos de sonido semiportátiles (los 'loros' en tierras hispánicas) bajaron la música a los barrios y acompañaron la explosión del hip hop en los 70 y los 80. Del mismo modo, la invención del walkman o reproductor de cassette compacto por Sony, en 1979, revolucionó la forma de consumir música.

Pero si fue importante el formato lo fue más el concepto de grabación. La venta de cintas vírgenes proporcionó una de las primeras formas masivas de piratería. Primero desde los LPs, luego de cinta a cinta (con aquellos aparatos de doble pletina que grababan a velocidad del infierno) y finalmente a partir del CD, las cassettes se convirtieron en la forma favorita de difundir música.

Es más, inventaron otro nuevo concepto, el de 'mixtape' (cinta de mezclas, según el original en inglés, palabra que se sigue usando hoy para los recopilatorios digitales caseros) en el que el compilador ejercía de DJ y aglutinaba canciones con fines románticos, sexuales o de mera difusión musical, tal y como se explica en 'Alta fidelidad'. Ya en 1984, un titular de un periódico español alertaba de las nuevas formas de consumo: "La piratería acaba con la industria discográfica".

La cultura punk y del fanzine utilizó la cassette como forma de difundir su mensaje y socavar las bases del sistema podrido. Los grupos la utilizaron para registrar sesiones en el local de ensayo, grabar maquetas o repartir 'demos'. Definió una variante del pop, el C-86. Fue la gran aliada de los periodistas hasta la llegada de las grabadoras digitales. Y hasta sirvió de soporte a los primeros videojuegos.

Hoy, todo eso se ha perdido como lágrimas en la lluvia. Igual que lo de las TDK de ferro o cromo, lo de romper la pestañita para no borrar aquella sesión inolvidable o lo de grabar un disco por cada una de las caras de una cinta de 90.

Kiko Veneno y la Nostalgia de las Cassettes

La expresión "cachitos de hierro y cromo" se popularizó gracias a la canción 'En un Mercedes blanco' de Kiko Veneno. En la letra, el artista evoca la imagen de una cinta de cassette que se reproduce una y otra vez hasta desgastarse, liberando esos "cachitos de hierro y cromo" que componen la cinta magnética. Esta imagen se ha convertido en un símbolo de la nostalgia por una época en la que la música era un objeto físico, tangible y personal.

En el concierto estuvo arropado por La Banda del Retumbe, compuesta por teclista, batería, bajo, guitarra y multiambientador sonoro con dosis de riesgo por vía electrónica. La impresión inicial, confirmada por el cantante, es que están engrasando los sonidos y eso se notó en varias ocasiones, en la que la banda lanzaba un muro sonoro que encogía la guitarra y la voz de Kiko. Pero la fuerza de sus rumbas sazonadas con coña sureña pueden con todo, imbuyendo al público en una sensación costumbrista, narrativa y muy cinematográfica.

Una a una fueron cayendo las canciones clásicas, las que escuchábamos en los radiocasetes del coche. Y el público respondía con aplausos constantes y sonrisas que se intuían bajo las mascarillas queriendo decirle “ponme, ponme esa cinta otra vez, pónmela hasta que se arranque los cachitos de hierro y de cromo”. Sonaron “En un mercedes blanco”, “Veneno”, “Lobo López”, “Super héroes de barrio”, “Los delincuentes” dedicada a Coque Malla, presente en la sala, y “Atrapado en el blues de Menphis”, la irónico y surrealista versión de la canción de Bob Dylan.

Y claro “Echo de menos” con todo el teatro cantando “si tú no te das cuenta de lo que vale, el mundo es una tontería, si vas dejando que se escape lo que más querías”. Y lo que más querían era el esperado bis. Ovación con “Joselito” y karaoke general con “Volando voy” y su mantra “señoras y señores, sepan ustedes, que la flor de la noche es pa’ quien la merece”.

El Resurgimiento en "Cachitos de Hierro y Cromo"

Cachitos de hierro y cromo: un programa fabricado con música del archivo

El clásico programa de La 2, Cachitos de hierro y cromo, regresa a la parrilla con una nueva tanda de nuevas entregas. Televisión Española ha decidido lanzar la nueva temporada este próximo jueves, 16 de enero, a partir de las 22:50 horas, justo después de El condensador de fluzo. Así las cosas, el programa se enfrentará directamente a GH Dúo 3 (Telecinco), a la comedia Cuñados (La 1), a la serie Honor (Antena 3), Horizonte (Cuatro) y al Taquillazo de La Sexta (Matar o morir). El estreno de la decimotercera temporada de Cachitos llega tras el enorme éxito que cosechó el pasado 31 de diciembre Cachitos Love The 90s. El especial hizo historia con su mayor cuota de la historia. A pesar de la enorme competencia, el programa firmó un espectacular 15,3%, con 1.474.000 espectadores. Esa jornada La 2 promedió un 5,9%, su mejor Nochevieja desde 2021.

Cachitos de hierro y cromo es una muestra musical sin complejos del legado sonoro de RTVE en forma de actuaciones en plató de programas como ‘Aplauso’, ‘Galas del Sábado’, ‘Mapa Sonoro’, ‘Zona Franca’ o ‘Los Conciertos de Radio 3'. Durante cerca de 60 años, artistas y otros especímenes han asaltado las pantallas de los televidentes. Ahora los volveréis a ver y oír en una serie de programas con temáticas transversales (desde el amor a la gasolina pasando por auténticos highlights de archivo) que pretende ser didáctico pero sin perder la sonrisa. El resultado es una polifonía de imágenes y recuerdos en la que cabe desde James Brown a Camela, desde Perales a REM, desde Gabinete a Violent Femmes. Y así todo el rato.

Ángel Carmona, conductor de 'Cachitos de hierro y cromo'. (RTVE)

Nuestra arma secreta ha sido el archivo histórico de TVE, el depositario de la memoria colectiva española desde hace más de medio siglo.

La música popular española es florida y extensa como toda aquella que abreva en variados manantiales. La música pop en estas latitudes ha dado mucho de sí, y sigue dando, pero sobre todo se puede valorar su densidad cuando se concibe evitando el camino trillado.

Entre los guionistas de Cachitos se incluyen Antonio Vicente, el reciente encargado de la gala de Nochevieja de La 2; el exdirector del programa, Jero Rodríguez; los guionistas Alejandro Alcaraz, Álvaro Velasco y Toño Pérez y tres nuevas incorporaciones: Laura del Val, Pilar de Francisco y Carlos Sanandrés. Cachitos de hierro y cromo es un programa de producción propia de RTVE, dirigido por Mario de la Mano.

Equipo de "Cachitos de Hierro y Cromo"

Función Nombre
Dirección Jero Rodríguez
Realización Carlos Vidal, Arantxa Soroa y Pilar Granero
Redacción Mila Navarro, Valeria Milara y José Antonio Mourenza
Montaje y Posproducción Javid Gutiérrez y Guille Durantes
Producción Ejecutiva Juanma Hidalgo y Josep Parés
Productor Ignacio Lorenzo
Presentado por VIRGINIA DÍAZ

Juego de Trinos: Una Disputa Musical por el Trono

Una disputa dará inicio a la nueva temporada, ¿quién merece el trono? En el primer episodio, Ángel Carmona se trasladará a una época remota para conocer la historia de la música española, que es, también, la historia de una carrera por el éxito. Rindiendo honor a la emblemática serie de dragones, Juego de Trinos retrata cómo la música ha sido un cuento medieval en el que no se ha parado de cortar cabezas, anunciar reinados y expedir títulos nobiliarios.

Cachitos propone las cinco casas más poderosas del mapa musical: La casa Folklorik, la Melodión de Lágrima Fácil, la de los Rockin, la de los Popyster y la de los Rumberien-Flamenken.

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