Cabrito: Receta Tradicional para Celebraciones y Comidas Familiares

Uno de los motivos por los que cada vez comemos alimentos de peor calidad y producidos de manera industrial es que cada vez es más frecuente no saber cocinar. La comida industrial, la comida precocinada, requiere por lo general muchas menos habilidades culinarias. Pero si queremos apoyar a la ganadería de pasto en toda su (necesaria) diversidad, tenemos que comprar muchos tipos de carne, provenientes de distintos animales, y para eso tenemos que saber cocinarlos.

El cabrito, además de menos frecuente que el vacuno o el cordero, en sus recetas suele incluir horno y cazuela de barro, algo que ni siquiera todos tenemos ya en casa. Pero en realidad cocinar cabrito es muy fácil.

Uno de los platos que triunfa el día de Navidad es el cabrito al horno, desde hace muchos años es el plato estrella del día 25 de Diciembre. No sólo es una receta para preparar exclusivamente en ese día, el cochinillo al estilo segoviano con el clásico cordero asado son una de esas comidas o asados familiares de domingo para todo el año.

El cabrito que podéis ver aquí es de la Comarca de la Vera, en Extremadura. Un producto de calidad magnífico para asar al horno y disfrutar en familia. Además, es una receta sencilla en la que el producto es lo más importante, buena materia prima, un horno y un poco de paciencia.

Hay muchas recetas de carne en la red para cocinar el cabrito, lo más normal es prepararlo sólo con agua y sal, pero hoy os propongo algo un poco más elaborado y especial para estas fechas. En cada casa seguro que se prepara de una u otra manera, esta es una más, una receta probada año tras año que os recomiendo, las combinaciones son muchas y siempre al gusto del consumidor.

Cabrito al horno

Cabrito al Horno: Preparación Paso a Paso

Prepararemos el cabrito tal y como se hace en un auténtico asador, salvando las distancias ya que no contamos en casa con un horno de leña. Yo he tardado casi 2 horas en asarlo. Si vais a preparar un cabrito para muchos y vuestro horno no es muy grande podéis ir cambiando las alturas de las bandejas del horno. Para que se hagan tanto por arriba, como por abajo. En este caso debéis tener cuidado que no se os queme.

Sazonamos con sal los cuatro cuartos por todos los lados, y seguidamente los embadurnamos con aceite o manteca. Lo ponemos en una bandeja de horno y lo metemos a 150 ºC como mínimo dos horas. Cuando veamos que va cogiendo color, le damos la vuelta a la carne. El momento óptimo para sacarlo es cuando se ve doradita por todos los lados. Lo podemos acompañar de unas patatas asadas en la misma bandeja.

Precalentamos el horno a una temperatura alta, unos 250º C durante 10 minutos, para que al meter el cabrito no tenga que cocinarse partiendo de un entorno frío. Colocamos el cabrito en una cazuela de barro o cerámica, si es un cabrito entero (si sois muchos) directamente a la bandeja del horno, con la parte interior hacia arriba. Si no disponéis de estos recipientes de barro o cerámica, cabría la posibilidad de cocinarlo sobre la bandeja metálica del horno, aunque en este caso te recomiendo poner un poco de manteca también en el agua.

Bajamos la temperatura del horno a 170º C, necesitamos el horno con temperatura arriba y abajo. Vertemos un vaso de agua y el de vino blanco en la base de la cazuela o en la bandeja del horno y metemos todo en el horno. Durante el proceso podremos apreciar cómo va goteando la carne.

Para este tamaño y peso hornearemos en total 1 hora y 40 minutos. En el horneado (de la dos caras del cabrito) cada 20 minutos abrimos la puerta del horno y vamos hidratando la carne del cabrito con la salsa que se va formando en la cazuela (durante el proceso de asado añadimos agua a demanda para que no se queme ni se quede seco el cabrito). Cuando queden los 10 últimos minutos, subimos el horno a 220º C y hacemos que las piezas de cabrito se doren por ambas caras.

Si al pinchar la carne pone resistencia, asamos otros diez minutos más. Si la aguja entra con facilidad, es la señal de que ya estará listo. Finalizado el tiempo total retiramos del horno.

En un cazo ponemos todo el líquido que ha soltado el cabrito y reducimos un poco para espesar la salsa y que se concentre aún más sus sabores.

Por eso, os recomiendo que empecéis temprano a cocinarlo y lo apaguéis cuando esté casi terminado. Cuando al pinchar con un tenedor se desprenda con facilidad.

Ingredientes para el Cabrito al Horno

  • Un cabrito de unos 4 kgs. aproximadamente
  • 1 vaso de agua y otro de vino blanco (el agua el que vaya necesitando el cabrito)
  • 70 g. de manteca de cerdo
  • Sal

Cabrito Guisado: Una Delicia Tradicional

El cabrito es una carne muy tierna y sabrosa parecida al cordero y que podemos encontrar principalmente en mercados y carnicerías o en algún supermercado bajo encargo. Hay muchas formas para prepararlo, como las chuletas de cabrito rebozadas que también son un clásico, aunque el estofado nos gusta especialmente por su elaboración tradicional y sus sabores que combinan perfectamente con la carne. Podemos realzar ese sabor añadiendo otros ingredientes o cambiando los indicados por otros al gusto.

El guiso lleva su tiempo pero la preparación es sencilla, los únicos trucos son fuego bajo y no tener prisa, el resto se hará solo.

Cómo Hacer Cabrito Guisado

Pelamos 3 dientes de ajo y lavamos unas hojas de perejil. Troceamos ambos ingredientes en un mortero y majamos con 2 cucharadas de aceite de oliva hasta conseguir una pasta no demasiado fina.

Salpimentamos 500 g de carne de cabrito troceada, la pasamos a un bol y la empapamos bien con el majado de ajo y perejil.

Bajamos la temperatura a fuego medio y añadimos todas las verduras troceadas (cebolla, zanahorias y pimiento) a la cazuela.

Incorporamos 200 ml de vino blanco, 4 ramas de romero fresco, 2 hojas de laurel y sal y pimienta molida al gusto.

Añadimos 500 ml de agua y guisamos la carne a fuego bajo durante 2 horas aproximadamente.

Separamos la carne, desechamos las ramas de romero y el laurel. Trituramos el caldo que quede con las verduras en una batidora o robot de cocina y volvemos a incorporar la salsa a la cazuela con la carne.

Servimos en platos individuales con el cabrito bañado en la salsa.

El cabrito guisado es una receta tradicional asturiana que destaca por la intensidad de su sabor. Su preparación es sencilla pero requiere de tiempo, tanto en el adobo previo como en el cocinado. ¡Aprende a prepararlo con el chef Ricardo Sotres!

Doramos el cabrito en aceite de oliva. Una vez dorado, añadimos las verduras y rehogamos todo hasta que las verduras se hayan tostado. Añadimos el vino blanco y dejamos evaporar el alcohol.

Separamos los trozos de cabrito, desgrasamos la salsa y la trituramos.

Se llama 'cabrito' a la cría de la cabra hasta los cuatro meses de edad y su carne se consume ampliamente en España, Portugal, Italia, Grecia, algunos países de África, Medio Oriente, Asia y América Latina.

Una vez la olla esté bien caliente, añadimos 4-5 cucharadas soperas de un buen aceite de oliva virgen extra y vamos añadiendo el cabrito lechal en pequeñas tandas. Una vez marcado y sellado todo el cabrito, el fondo de la olla estará repleto de los jugos rostidos que se han agarrado al fondo de la olla al dorar los trozos del cabrito.

Pelamos y picamos los dientes de ajo y los añadimos a la misma olla en la que hemos sellado el cabrito. Acto seguido añadimos las cebollas picadas en brunoise, cuyo alto contenido en agua evitará que el ajo se queme fácilmente.

Llega el momento de añadir el vaso de brandy y los dos vasos de vino blanco. Una vez incorporados los alcoholes subimos el fuego para que el alcohol evapore bien un par de minutos.

Cubrimos el cabrito con caldo de carne, añadimos el atadillo de romero y tomillo y rectificamos de sal.

Si por algún casual la salsa una vez guisado el cabrito nos ha quedado muy líquida, lo que debemos hacer es separar la carne de ella (para que no se nos deshaga con la sobrecocción que supondría reducir la salsa tanto tiempo junto con el cabrito) y reducir la salsa en una cazuela ancha a fuego intenso hasta que esté espesa.

Servimos el cabrito guisado que hemos preparado siguiendo la receta tradicional.

Cocinar tanto el lechazo como el cabrito puede parecer que da más trabajo cuando se prepara en guiso, pero en realidad tiene la ventaja de que se puede preparar de este modo con antelación (ya sea uno o dos días antes o con mucha mayor antelación, si luego congelamos el cabrito guisado). Gracias a la calidad de la materia prima utilizada para hacer este guiso es cierto que lo podéis mojar simplemente con agua, ya que el cabrito tiene la intensidad suficiente para llenar de sabor el guiso.

Esta misma receta la podéis hacer tal cual usando lechazo, sustituyendo únicamente la carne del cabrito por el cordero lechal, ya que son dos carnes de naturaleza muy similar y ambas quedan exquisitas guisadas de este modo.

Información Nutricional (aproximada)
Nutriente Cantidad por 100g
Calorías 290 kcal
Costo aproximado por persona 11€

Guarniciones Ideales para el Cabrito

Para acompañar este plato diría que las mejores cosas son las patatas panadera o las patatas a lo pobre, aunque podemos poner patatas fritas si estas no nos gustan.

1.- Comenzamos pelando las patatas y la cebolla y la cortamos en juliana y las patatas en rodajas.

2.- Encima ponemos una rejilla para que suelten todos los jugos.

3.- Hacemos un majado con unos dientes de ajo y tomillo fresco.

5.- En la pierna hacemos unos cortes y en ella metemos un poco de manteca de cerdo.

6.- Colocamos encima de las patatas una rejilla y en ella el cabrito.

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