¡Bienvenida a la maternidad! Los recién nacidos son adorables, ¡pero no vienen con manual de instrucciones! Tanto si sois mamás y papás primerizos como si no, siempre vienen bien consejos de los especialistas sobre los cuidados que necesita el recién llegado en sus primeros días de vida. Aquí encontrarás todo lo necesario para estar tranquila y empezar con buen pie.
CÓMO CUIDAR A UN RECIÉN NACIDO EN CASA | Guía Completa para Padres Primerizos 2025
Primeros Pasos: Exámenes Médicos al Nacer
“¿Está sano?” Será tu primera pregunta cuando nazca tu bebé. Y para confirmarlo, a tu bebé le hacen sus primeras pruebas médicas. Nada más nacer, a tu bebé le harán una serie de exámenes médicos para confirmar que está sano. El test de Apgar es el examen clínico que valora la vitalidad del recién nacido los primeros minutos de vida.
Se valoran cinco parámetros: tono muscular, esfuerzo respiratorio, frecuencia cardiaca, respuesta a estímulos y coloración. Después del parto, los recién nacidos presentan un incremento de noradrenalina, que les lleva a un estado de alerta tranquila, llamado clínicamente periodo sensitivo.
Infografía del Test de Apgar.
El Cordón Umbilical: Curación y Cuidados
Curar el cordón umbilical es otro de los cuidados del bebé fácil de aprender. Nada más nacer, la matrona o el ginecólogo sujeta el cordón con una pinza y lo corta, quedando un pequeño muñón que tarda unos días en secarse y caer, formándose así el ombligo. Seguramente, una de las indicaciones en la que más os hayan insistido antes de abandonar el hospital sea la del cuidado del cordón umbilical por el riesgo de infecciones. Eso es básico en cualquier decálogo del cuidado del recién nacido. Si se cuida siguiendo las recomendaciones de enfermeros y personal sanitario, nada tiene por qué salir mal.
El cordón puede lavarse con agua jabonosa y secarlo muy bien, o con alcohol para intentar que no proliferen infecciones. Seguid las recomendaciones del hospital, pero es mejor evitar la povidona (el conocido como ‘betadine’). Recuerde lavarse las manos antes de tocar la zona del cordón. Limpiar la zona del cordón con agua, levantándolo para limpiar la zona inferior. Puede utilizar también agua y jabón neutro para limpiarlo, teniendo la precaución de secarlo bien después, se debe evitar que quede húmedo. No tenga miedo de movilizarlo, es una zona carente de sensibilidad y no les duele. Intentar dejar la zona "al aire" doblando el pañal sobre sí mismo.
Si observáis que el cordón umbilical enrojece, se hincha, huele mal o supura, hay que acudir al pediatra.
Higiene del Recién Nacido
Durante mucho tiempo ha imperado la cultura del lavado diario: cuanto más mejor. Hoy en día esta costumbre está generando multitud de problemas de alergias, sensibilidad tópica, rojeces… La capa protectora natural de la piel del bebé es más sensible y débil que la de un adulto, por lo que lavar al recién nacido todos los días puede ser contraproducente. En ese caso es mejor lavar al bebé en días alternos o bien cada tres días. Con la temperatura del agua conviene usar el sentido común: ni excesivamente caliente ni fría.
Baño de un recién nacido.
El baño se realizará una vez al día, la hora es indiferente. Usar jabón neutro y esponja natural.
Cuidado de Ojos, Oídos y Nariz
Las orejitas, la nariz y los ojos son zonas delicadas. Moquitos, legañas y cera se retirarán con todo el cuidado posible y de la forma menos invasiva. Es habitual que los recién nacidos presenten legañas. Los ojos, en caso de tener legañas, se pueden limpiar con suero fisiológico o agua de manzanilla, utilizando una gasa para cada ojo. Las orejas:limpiar el pabellón auricular por y la zona de detrás de la oreja.
Para limpiar las orejas del recién nacido, no se recomienda introducir bastoncillos. Los bebés suelen tener mucha mucosidad. No están resfriados, simplemente se debe a que sus vías respiratorias son más estrechas y se taponan con facilidad.
Los bebés no pueden expulsar sus moquitos de forma voluntaria, por lo que si observamos que estos se acumulan y el pequeño tiene dificultad para respirar, se intentará reblandecer estas secreciones con suero fisiológico o con agua marina que venden específicamente en farmacias para bebés. La nariz: limpiar sólo si hay mucosidad,con suero fisiológico, del que podemos introducir hasta 1 cc. en cada fosa nasal, con la ayuda de una jeringa. Se recomienda hacer el lavado antes de la toma y no se recomienda utilizar peras de aspiración.
Cuidado de la piel y las uñas
Como ocurre con el baño, durante años ha estado muy asentada la cultura de embadurnar al bebé todos los días en crema después del baño. Y esto puede estar bien en los primeros días, donde la piel suele ser más fina. Pero si, con el paso de las semanas, observamos que la piel de nuestro bebé no tiene ningún problema y tiene una apariencia sana e hidratada, no hay que poner cremas. Algo que sí es recomendable hacer a diario es un “ritual” de masaje.
Con las uñas, y como decimos, hay que aplicar el sentido común. Las uñas: No deben cortarse con tijeras hasta pasadas 2-3 semanas.
Limpieza del área del pañal
Toallitas húmedas, ¿sí o no? Depende… Aunque el mercado está lleno de toallitas hipoalergénicas tolerantes con la delicada piel del bebé, lo ideal es limpiar la zona con agua y jabón (sin frotar mucho) y aclarar luego los restos de jabón con agua. De esta forma se evita el contacto de la toallita con el culito del bebé, algo que, si se repite mucho, puede llegar a ser abrasivo. Si no es posible porque estamos fuera de casa o porque nos resulta más cómodo, la limpieza con toallitas deberá hacerse siempre de adelante hacia atrás. Es decir, de los genitales hacia el ano.
En las niñas se debe de limpiar siempre de delante hacia atrás, para evitar la contaminación con heces y limpiando bien los labios mayores y menores. Si presenta irritación en la zona, aplicaremos una pomada balsámica.
Pero a veces, incluso siendo totalmente cautelosos con la higiene de esta zona del cuerpo del recién nacido, la piel del culito tiende a enrojecerse e irritarse: es normal. En ese caso se tratará la zona con una crema de base acuosa antes de poner un pañal limpio.
Alimentación y Contacto Piel con Piel
Desde un punto de vista más humanizado, lo más recomendable es permitir que el bebé y la mamá entren en contacto nada más se produzca el parto. Lo ideal es que la primera persona que toque, huela y sienta el bebé en sus primeras horas de vida sea la mamá. Por razones fisiológicas, pero también psicológicas: el contacto con la mamá ayuda a regular su temperatura y permite al bebé tomar bacterias de su madre que serán muy importante para la formación de su sistema inmunológico. Y además le ayudará a sentirse protegido y a identificar quién es su mamá.
El bebé tiene el instinto de succión nada más nacer y si se deja a este sobre el vientre de la madre, el pequeño “trepará” solo hasta alcanzar el pecho de la madre. Si no hay ninguna indicación médica por algún motivo, se puede iniciar la alimentación oral en la primera hora de vida.
A veces, por razones médicas, el parto no sale como la mamá o la pareja quiere (cesárea u otras complicaciones). En ese caso el papá es el que debe proporcionar al bebé el primer contacto piel con piel.
Dentro de la evolución de los primeros días sepa que todos los bebés pierden peso. Llevaremos un control diario. Mientras se alimenta el bebé traga mucho aire.
Contacto piel con piel entre madre e hijo.
Sueño del Recién Nacido
Ya os habrán advertido de lo poco que dormiréis en vuestra recién estrenada etapa. El sueño infantil es uno de los temas estrella en las conversaciones de las madres. Vuelves a casa con tu recién nacido en brazos y empieza la aventura. Es normal porque los recién nacidos no tienen la capacidad de dormir ocho horas seguidas como hacemos los adultos: su estómago aún es muy pequeño y no resiste dormir del tirón sin sentir hambre y despertar en mitad de la noche.
Pero como siempre, cada bebé es un mundo: los hay muy dormilones que duermen toda la noche y otros que les cuesta más y se despiertan y lloran. Aunque lo más establecido es que durante la noche se alimente al bebé cada tres horas, esto no es matemático: si ha pasado ese tiempo y el bebé duerme tranquilo no es necesario interrumpir su descanso para alimentarlo si él no lo pide.
Acostar a los niños de lado no es tan seguro como hacerlo de espaldas.
Otros Cuidados Importantes
- Temperatura: Hay padres que pecan de abrigar en exceso a los recién nacidos. Otros que creen que están bien igual de abrigados que nosotros. El mejor termómetro para averiguar si el bebé tiene frío, calor o está bien, es tocar su espalda o cuello, y en función de eso abrigarlo más o menos. Existe una creencia bastante asentada sobre cubrir la cabeza del bebé con un gorrito porque por esa zona se pierde mucho calor corporal. La temperatura de la habitación ha de ser agradable, no excesivamente calurosa, y sin corrientes de aire.
- Ropa: Su ropita deberá lavarse separada de la de los adultos, evitando siempre agentes químicos que puedan ser irritantes para su piel como suavizantes. Evitar tejidos sintéticos en contacto directo con la piel del bebé. Bebés nacidos en otoño-invierno tengan especial cuidado en evitar el primer resfriado.
- Costra del Lactante: Algunos bebés, ya se alimenten de leche materna o no, podrían presentar en las primeras semanas lo que se denomina “costra del lactante”. Es un tipo de dermatitis seborreica que no tiene mayores implicaciones y que tenderá a desaparecer sola. Pero si se quiere eliminar por estética, se recomienda hacerlo con una gasa limpia impregnada en aceite de oliva o de almendras para reblandecer el tejido. Se aplicará masajeando con mucho cariño la zona.
- Transporte: Debe viajar en coche en una silla homologada, adecuada para su edad. Nunca en brazos.
- Deposiciones: DEPOSICIONES DE LECHE: Las de los bebés alimentados con leche materna son de color amarillento y de consistencia semi-líquida o pastosa.
- Particularidades Fisiológicas: En NIÑAS: es normal la aparición de flujo blanquecino, incluso una pseudomenstruación. En ambos, las mamas pueden estar pletóricas e incluso secretar leche. La piel es delicada. Suele estar seca y descamada. Puede presentar una coloración amarillenta denominada ictericia, que debe de ser controlada por el pediatra.
La primera recomendación es calma y disfrutar del momento.
