Burt Lancaster: Un Ícono del Cine Clásico Estadounidense

Stephen Burton Lancaster, conocido mundialmente como Burt Lancaster, fue una de las figuras más emblemáticas del cine clásico estadounidense. Su carisma, físico imponente y talento actoral lo catapultaron a la fama, convirtiéndolo en una leyenda de Hollywood. Un físico prodigioso, una brillante sonrisa y una dicción impecable convirtieron a un trapecista de circo en una de las mayores estrellas del cine clásico estadounidense.

Burt Lancaster en "De aquí a la eternidad"

Nacimiento y Primeros Años

Burt Lancaster nació el 2 de noviembre de 1913 en Nueva York, en el seno de una familia humilde en el Spanish Harlem. Desde muy temprana edad, demostró una increíble capacidad física, destacándose como atleta. Nació en un barrio pobre de Harlem y desde muy temprana edad dio muestras de su increíble capacidad física, así que se convirtió en un destacado atleta.

Deportista y Acróbata Circense

Su pasión por el deporte lo llevó a la Universidad, pero la abandonó cuando un trapecio se cruzó en su vida. Amante de las peripecias, de los riesgos y de la adrenalina, se convirtió en acróbata de circo. Abandonó sus estudios en la Universidad de Nueva York y formó junto a su amigo de la infancia, Nick Gravat, un dúo de acróbatas circenses. Sin embargo, una lesión en la mano le obligaría a dejar esa "gran vida", según confesó en una ocasión.

En los años 30 trabajó en el circo, hasta que se matriculó en la Federal Theatre Project. En los años treinta entró a formar parte de la troupe de un circo hasta que cansado de la gimnasia y las piruetas ingresó en la Federal Theatre Project.

Inicios en la Actuación

Deprimido por abandonar el sueño de su juventud, comenzó a hacer pequeños trabajos. En 1945 debutó como actor en un teatro de Broadway, donde fue descubierto por un buscador de talentos. Hal Wallis le contrató al ver su interpretación en la obra de Broadway "El sonido de la caza" (1945).

Burt Lancaster en sus años de juventud

Ascenso a la Fama

Su primer trabajo como intérprete fue en una obra teatral de Broadway, A Sound of Hunting. Un rotundo fracaso, ya que apenas se mantuvo tres semanas en cartel, pero que le sirvió para abrirse un hueco en la sibilina industria del cine. Sólo un año después obtuvo su primer papel protagonista en "Forajidos" y sus papeles estarán limitados al lucimiento de sus músculos y habilidades hasta que rodó en 1950 "El halcón y la flecha".

Su primer papel en una cinta ya le reportó un éxito incondicional. Junto con Ava Gadner protagonizó Forajidos (1946), una película que obtuvo cuatro nominaciones al Óscar, entre ellas mejor director y banda sonora original. Más tarde, éste permitió a Lancaster trabajar con el productor de cine Mark Hellinger, quien le ofreció el papel protagonista de "Forajidos" (1946), dirigida por Robert Siodmak, que obtuvo un gran éxito.

Con "Brute Force" (1947), de Jules Dassin, y "El abrazo de la muerte" (1949), de Siodmak, se consolidó en el mundo del cine como héroe de películas de serie B. A continuación interpretó la admirable película "El halcón y la flecha" (1950), dirigida por Jacques Tourneur, en la que lucía sus dotes acrobáticas.

Consolidación como Actor de Prestigio

Poco a poco se fue convirtiendo en un actor de prestigio y aunque su técnica interpretativa era más bien limitada, protagonizó todo tipos de papeles. A partir de este momento su carrera fue meteórica. Con papeles protagonistas en películas de aventuras como El halcón y la flecha (1950) o El temible burlón (1952), Lancaster se convirtió en un referente del cine de aventuras de la década de los cincuenta.

Su rol de hombre rudo cuajaba perfectamente con su personalidad, siempre tildada, por cineastas y colegas, de violenta y difícil de manejar, pero fueron sus saltos y acrobacias los que le llevaron directo hasta la alfombra roja. Interpretó el papel de aventurero en "Apache" (1954) y en "Veracruz" (1954), ambas de Robert Aldrich y el del sargento Warden en "De aquí a la eternidad" (1953), de Fred Zinnemann, interpretación que confirmó a Lancaster como un actor capaz de realizar papeles serios más allá de su aspecto físico y seductora sonrisa.

Sin embargo, poco a poco el artista tuvo la necesidad de superarse a sí mismo y aceptó papeles cada vez más complejos dramáticamente. Lancaster se convirtió en la primera "estrella" independiente con su propia productora, rompiendo con los grilletes de los estudios, algo que no se había concebido con anterioridad. Icono del cine clásico estadounidense estampó su atlética figura en los anales del séptimo arte al protagonizar una de las escenas más tórridas de la cinematografía del siglo XX con la cinta De aquí a la eternidad (1953). Aquél revolcón en las cálida orilla hawaiana junto a la actriz Deborah Kerr le valió su primera nominación de la Academia de cine optando a una estatuilla como Mejor Actor.

Oscar al Mejor Actor

En 1960 consiguió un Oscar como mejor actor por "El fuego y la palabra" y fue nominado a lo largo de su carrera en tres ocasiones más por "De aquí a la eternidad" (1953) en la que protagonizó junto a Deborah Kerr la famosa escena del beso en la playa que fue considerada, durante largo tiempo como la escena más erótica del cine; por "El hombre de Alcatraz" y por "Atlantic City" (1980, dirigida por Louis Malle). Esta intensa fase de su carrera se vio coronada por su intervención en la excelente película "El fuego y la palabra" (1960), de Richard Brooks.

Le fue "fácil", argumentó en una ocasión, puesto que se interpretaba a sí mismo en la pantalla, un charlatán, farsante enamorado de las mujeres y el whisky.

Burt Lancaster en "El fuego y la palabra"

Etapa Europea y Reconocimiento Internacional

En su última etapa como actor, Lancaster realizó diversos trabajos en tierras europeas con directores como Visconti o Bertolucci. En la última etapa como actor, Lancaster realizó varios trabajos en Europa con directores de la talla de Visconti y Bertolucci, encarnando ahora a personajes distinguidos. El prestigio le llegó de la mano de Europa y más concretamente del importante cine italiano de los años sesenta y setenta.

Lucchino Visconti le ofreció el papel del Conde Salina en "El Gatopardo"(1963), adaptación de un clásico de la literatura italiana, coprotagonizada junto a él por unos jovencísimos Alain Delon y Claudia Cardinale. Esta sería su etapa más sobria, ya había dejado atrás sus papeles de trapecista y espadachín, ahora encarnaba a personajes distinguidos.

Labor como Productor

También realizó labores de producción dándoles sus primeras oportunidades a cineastas como Sidney Pollack, Perry o Frankenheimer. También realizó labores de producción, ofreciendo sus primeras oportunidades a cineastas hoy importantes como Sidney Pollack, Perry o Frankenheimer.

Compromiso Social y Político

Rebelde, idealista y revolucionario; comprometido con las causas sociales y políticas, era común ver al neoyorquino liderando manifestaciones en favor de las minorías raciales y de la igualdad sexual. Además, protestó enérgicamente contra las guerras y las intrigas políticas en películas como "Acción ejecutiva" (1973) o "Alerta misiles" (1977).

Vida Personal

Estuvo casado cuatro veces; con Jane Ernst, la hija del propietario del circo donde trabajaba, estuvo casado apenas tres años. En 1946 se casó con la enfermera Norma Anderson, que le dio cuatro hijos; el matrimonio duró veintitrés años. Su tercera esposa fue su secretaria, Jackie Boon; duró diecisiete años, y su última esposa fue Suzie Scherer, que solo le duró cuatro años. Se ha casado en tres ocasiones y tuvo cinco hijos de esos matrimonios. Se casó con su tercera esposa en 1991.

Burt Lancaster con su familia

Filmografía Selecta

A continuación, se presenta una tabla con algunas de las películas más destacadas de Burt Lancaster:

AñoTítuloDirector
1946ForajidosRobert Siodmak
1950El halcón y la flechaJacques Tourneur
1953De aquí a la eternidadFred Zinnemann
1954VeracruzRobert Aldrich
1960El fuego y la palabraRichard Brooks
1963El gatopardoLuchino Visconti
1980Atlantic CityLouis Malle

Fallecimiento

Casado en tres ocasiones y con cinco hijos, Lancaster falleció el 20 de octubre de 1994, a los 80 años en Los Ángeles, víctima de un infarto. Condenado a una silla de ruedas y mudo desde hacía tres años, murió sin dejar que ningún conocido se despidiera personalmente de él. "Deseo que me recordéis como me conocisteis y no que veáis en lo que me he convertido", dijo a través de un mensaje a sus amigos.

Burt Lancaster tuvo que trabajar duro para consagrarse como un actor con versatilidad pero el logro de este hombre, considerado como uno de los "liberales" de Hollywood durante los años setenta, fue más que meritorio. Un físico prodigioso, una brillante sonrisa y una dicción impecable convirtieron a un trapecista de circo en una de las mayores estrellas del cine clásico estadounidense.

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