Boris Becker: Paternidad y Controversias

El mundo de las celebridades siempre ha estado rodeado de numerosos escándalos, algunos provocados para alcanzar la fama o aumentar la popularidad de los implicados. En cualquier caso, los más llamativos y que más interés generan por parte del público son los de carácter sexual, que suelen tener por protagonistas a personajes del mundo del cine, el deporte o la canción.

La lista de profesionales del mundo del espectáculo con escándalos a sus espaldas es muy extensa. Muchos han visto despegar sus carreras gracias al desmedido impacto que estos llamativos episodios han tenido en los medios de comunicación. Asimismo, actores como Arnold Schwarzenegger o Bill Cosby se han visto involucrados en asuntos similares. El clan Kardashian ha sido uno de los más expuestos mediáticamente y, por supuesto, la vida sexual de miembros como Kim ha contribuido a su popularidad. Algunos cantantes también han protagonizado lamentables titulares que incluían arrestos. Es el caso del mexicano Kalimba, quien incluso estuvo entre rejas tras ser acusado por la empleada de un bar, Daiana Guzmán, de haberle pegado y violado.

También dio mucho que hablar George Michael cuando en 1998 fue detenido por realizar actos obscenos en los baños públicos del parque Beverly Hills; y por supuesto el rey del pop, Michael Jackson, y sus distintas controversias legales de esta índole. El mundo del deporte no está exento de este tipo de escándalos. De hecho, muchos quedaron en shock cuando en 2009 las noticias sexuales alcanzaron al golfista Tiger Woods al tener que enfrentarse a más de diez acusaciones de mujeres que alegaron haber tenido relaciones sexuales con él mientras estaba casado.

Del mismo modo, el tenista Boris Becker fue objeto de un episodio muy particular. Varios de los políticos que han trascendido mundialmente por estos escándalos se encuentran en Estados Unidos.

El ex tenista Boris Becker tuvo una relación complicada, efímera y posteriormente escandalosa con la modelo rusa Angela Ermakova hace 20 años. En concreto, ella le hizo una felación voluntariamente y, sin que el tenista se diera cuenta, utilizó el semen para inseminarse y tener una hija. El próximo 22 de marzo, dos décadas después, de acusaciones cruzadas, demandas, chantajes y una indemnización millonaria (cinco millones de dólares), Anna se prepara para ganarse la vida en el mundo de la moda y su padre habla maravillas de ella: "Mi hija Anna es una de las mejores cosas que han pasado en mi vida.

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El ex tenista Boris Becker (Leimen, Alemania 1967) fue el primer jugador que no era cabeza de serie, el primer alemán y el más joven (17 años y 7 meses) en ganar Wimbledon. Ganó 49 torneos individuales y 15 dobles. En individuale obtuvo seis títulos de Grand Slam: Wimbledon en 1985, 1986 y 1989, el Abierto de Australia en 1991 y 1996, y el Abierto de los Estados Unidos de 1989.

Hoy, a los 52 años, Boris Becker es un padre orgulloso de sus hijos. Basta con ver su gesto de satisfacción cuando posa con ellos en alguno de los eventos a los que acuden. El ex tenista alemán acudió acompañado de dos de sus hijos, Noah, de 26 años, y Elias, de 19. Ambos, totalmente distintos entre sí y ninguno se parece a su padre. Son fruto de su primer matrimonio con Barbara Feltus, la modelo y diseñadora con quien Becker estuvo casado ocho años. Boris tiene otros dos hijos.

El escándalo saltó en 2001, y el diario alemán Bild aseguró, citando a los abogados del tenista germano, que todo fue parte de una estrategia para elaborar un chantaje al tenista. Becker admitió que él sólo había mantenido sexo oral con la madre de la niña pero eso fue suficiente. Quedarse embarazada tras el "robo" de semen es fisiológica y técnicamente posible tras una relación oral. "En el curso de los diez minutos siguientes a la eyaculación, la mujer tiene que escupir el semen en un recipiente. Este debe ser llevado a un ginecólogo. Allí el semen debe ser lavado con una sustancia especial para luego ser inyectado a la mujer en uno de sus días fértiles", aseguraba entonces un especialista en la prensa germana.

Y así ocurrió: Ermakova presentó una demanda de paternidad contra Becker y el fruto de aquella extraña relación tenemos a Anna, hija del tenista, que cumple 20 años este mes de marzo. El nacimiento de Anna en el año 2000 terminó con el primer matrimonio del alemán con Barbara Feltus, que además estaba embarazada de su segundo hijo, Elias. No fue hasta el año 2007 cuando Boris la reconoció como su hija y ahora la joven se está labrando su carrera en el mundo de la moda. "Mi hija Anna es una de las mejores cosas que han pasado en mi vida. Estoy muy orgulloso de ella", reconoció su padre.

Pelirrojo y de ojos azules, hijos mulatos Becker, de tez blanca, rubio y con ojos azules, saca pecho con sus hijos mulatos. Han heredado el físico de su madre, de padre africano y madre alemana, así como su gusto por el arte y la moda. Ninguno de los dos ha seguido los pasos de su padre en el tenis.

Noah Gabriel es artista, diseñador y tiene su propia marca de ropa. Desde niño supo que había heredado el talento artístico y musical de su madre. Trabaja como DJ y además es pintor de murales a gran escala. Entre sus clientes está Lenny Kravitz, para quien decoró algunas paredes de su casa brasileña. Noah llegó a dirigir uno de los vídeos musicales del cantante 5 More Days 'Til Summer, en el que también sale su hermano Elias.

Hace tiempo el hijo mayor del triple campeón de Wimbledon fue víctima de un tuit racista. Noah Becker presentó una demanda contra un diputado del partido ultraderechista que le llamó "pequeño seminegrata". Su padre le pidió que no lo pasara lo por alto y le invitó a luchar contra el racismo. Noah finalmente ganó el juicio y tuvo que ser indemnizado.

Elias trabaja como modelo y ha desfilado para el diseñador de moda alemán Michael Michalsky. Pero su verdadera pasión es el cine. "Realmente me siento cómodo cuando escribo guiones y dirijo mis propias películas. Todavía no estoy seguro de lo que quiero hacer como profesión, pero tiene que ser en la industria del cine. Además de Elias y Noah, Boris Becker es padre de otros dos niños.

Amadeus Becker, de 10 años, fruto de su matrimonio con la ex modelo de origen holandés Sharlely (Lilly) Kerssenberg - él sí se parece a su padre- y la citada Anna Ermakova, de 19 años, nacida del escándalo de la felación de la modelo rusa Angela Ermakova.

Boris Becker, junto a su hijo Noah.

El ex tenista Boris Becker podría haber sido víctima de un complot de las mafias rusas, que habría utilizado a la modelo Angelika Ermakova para «robarle» el semen a través de sexo oral y luego usar los espermatozoides para concebir un hijo suyo mediante la ... inseminación artificial. Así lo asegura en su edición de ayer, el diario alemán «Bild», que cita documentos de los abogados de Becker a los que dice haber tenido acceso, y agrega que todo fue parte de una estrategia para chantajear al tenista.

Según el diario, en la primavera de 2000 Becker recibió una carta de Ermakova en la que le decía que él es el padre de su hija Anna, nacida el 22 de marzo del mismo año, y le exigía varios millones de dólares a cambio de su silencio. Tras esa carta, Becker consultó a sus abogados y a su personal de seguridad, que logró conseguir un pañal usado del presunto hijo del ex tenista que fue utilizado para hacer un test de paternidad que resultó positivo.

La primera reacción de Becker fue de sorpresa, y reveló a sus colaboradores que él sólo había mantenido sexo oral con la madre de la niña. Un médico, consultado por «Bild», sostiene que el «robo de semen» es técnicamente posible tras una relación oral. «En el curso de los diez minutos siguientes a la eyaculación, la mujer tiene que escupir el semen en un recipiente. Este debe ser llevado a un ginecólogo. Allí el semen debe ser lavado con una sustancia especial para luego ser inyectado a la mujer en uno de sus días fértiles», asegura el médico.

Sin duda la más conocida es la del fugaz encuentro sexual que vivió un año después de dejar las pistas con la modelo rusa Angelika Ermakova. Ambos mantuvieron relaciones en el armario de las escobas del restaurante Nobu en Londres, cuando acababan de conocerse, y ella le hizo una felación, usando posteriormente el semen para hacerse una inseminación, fruto de la cual nació su hija Anna, obviamente sin el consentimiento de Becker.

Reconocida a regañadientes su paternidad, el alemán más tarde pagaría a la modelo dos millones de libras, además de una pensión mensual de 25.000 más, según informó en su día el 'Times'. Aquel breve escarceo también le costó su matrimonio. Su primera esposa, Barbara Feltus, estaba embarazada de su segundo hijo en aquel momento. El divorcio le costó a Becker once millones de libras y la casa familiar. El as de la raqueta describiría más tarde todo aquel proceso como "los cinco segundos más caros de mi vida".

Barbara Feltus y Boris Becker, en una imagen de 1993.

Becker ha volcado lo aprendido como padre de cuatro hijos en un libro sobre la educación infantil titulado 'Lo que hace fuertes a los niños', que escribió en 2007 y fue maltratado por la crítica, que lo calificó de poco serio. Mucho más en serio se toma él, no obstante, su higiene corporal. En el polo opuesto a lo que hace Phil Collins según su ex, el alemán afirma que se ducha hasta tres veces al día, ya que al fin y al cabo, su cuerpo es su principal recurso, como él defiende.

El tenista, en sus tiempos de gloria.

En el capítulo de curiosidades y anécdotas sobre el legendario tenista encontramos también una especie animal bautizada en su honor. En 1996, el biólogo Manfred Parth descubrió un tipo de caracol marino que llamó oficialmente unos años después como Bufonaria borisbeckeri.

Pero este bicho no es lo único que lleva su nombre, además de infinidad de niños bautizados Boris en los ochenta y noventa. Boom-Boom Boris, el apodo del entonces niño prodigio del tenis famoso por sus veloces saques, fue registrado por una marca de helados en Alemania para elaborar una veraniega delicia llamada Bum Bum, que tiene la forma de una raqueta de tenis y un palo de chicle y es tan legendario allí como aquí el Colajet o el Frigopié.

En 1985, un rubio jugador de 17 años nacido en la localidad alemana de Baden-Württemberg se hacía con el triunfo en el prestigioso torneo de tenis de Wimbledon, derrotando al favorito de entonces, Kevin Curren. El triunfo de Boris Becker fue toda una sorpresa y lo convirtió en una estrella internacional de la noche a la mañana. El teutón se convirtió en el campeón más joven de Wimbledon, un récord que aún conserva. El presidente alemán de la época, Richard von Weizsäcker, fue uno de los primeros en felicitarle y la raqueta de tenis con la que ganó sobre el césped inglés sería regalada posteriormente al papa Juan Pablo II.

Ahora, lejos ya sus días de gloria, el ganador de seis Grand Slams acaba de ser juzgado en Londres por ocultar sus activos, entre ellos propiedades millonarias y sus trofeos de Wimbledon y el Abierto de Australia, cuando se declaró en bancarrota en 2017. Aunque Becker, de 54 años, negó todos los cargos, finalmente ha sido condenado a dos años y seis meses de cárcel.

Becker y su pupilo Djokovic, en una imagen de 2019.

"El señor Becker actuó de forma deshonesta respecto a la propiedad de varios activos, que en numerosas ocasiones ocultó. La acusación defiende que Becker hizo esto antes y después de declararse en bancarrota", dijo la abogada de la acusación, Rebecca Chalkley, durante el juicio al extenista.

"Durante cientos de años, gente que se ha declarado en bancarrota ha abusado del sistema y ha jugado con él, actuando de mala fe. Esta gente debería ser castigada por ello y eso es lo que la acusación cree que Becker hizo aquí", añadió la fiscal. El jurado consideró probado que el antiguo número uno del mundo ocultó activos y préstamos por valor de unos tres millones de euros para evitar así pagar sus deudas, que ascienden a 60 millones de euros.

En los últimos años, Becker ha compaginado su trabajo como entrenador, ayudando a tenistas como el polémico Novak Djokovic, con el de comentarista en medios de comunicación, como hace habitualmente en el torneo de Wimbledon con la cadena británica BBC. Atrás quedan los años en los que Boris Becker desató una repentina histeria por el tenis en su país.

En lugar del fútbol, la gente de los años ochenta en la Alemania Occidental disfrutaba gracias a sus triunfos de Roland Garros y millones de personas se hicieron socios de clubes de tenis. Cuando terminó su carrera como tenista profesional en 1999, Becker había ganado 49 títulos individuales y 15 en dobles, incluida una medalla de oro olímpica, y unas ganancias acumuladas que se cifran en más de 25 millones de dólares.

Pero también protagonizó una agitada vida sentimental que ha sido carne de titulares desde hace décadas, con escabrosos episodios pero también con curiosas anécdotas.

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