El cuento infantil de Blancanieves y los siete enanitos es un clásico que ha formado parte de la imaginación de los niños durante años. Tanto de niños como de adultos, disfrutamos de las historias, pero los primeros pueden verse más influenciados por las ideas que puede expresar un relato.
Por ello, es importante compartir los cuentos infantiles con los niños, para ofrecerles la posibilidad de hablar sobre ellos y sacar conclusiones.
Las Diferentes Versiones del Cuento
Hay que considerar que el cuento infantil de Blancanieves y los siete enanitos en la versión de la película Disney es muy diferente de la versión del relato de los Hermanos Grimm, ya que éstos últimos dirigían sus historias al público adulto. Después se ha ido modificando poco a poco para adaptarla a los niños, cambiando en muchos aspectos la idea original del cuento.
Así, podréis observar las diferencias entre las dos versiones de la historia de Blancanieves y los siete enanitos que resultan realmente interesantes. Por ejemplo, la manzana en los Hermanos Grimm, tiene una mitad de color blanco y la otra de color rojo, expresando en el blanco, la pureza, y en el rojo, la perdida de la inocencia. De este mismo modo, se deja claro como los enanitos son los siete pecados capitales y envía un mensaje más contundente de que preocuparse tanto de la belleza, no es lo que más importa. Personalmente, el cuento de los Hermanos Grimm tiene valores mucho más interesantes con los que se puede aprender.
Mensajes y Lecciones del Cuento
El mensaje que se puede extraer el cuento infantil es primordialmente que no se debe aceptar comida de desconocidos, enseñando a los niños que no debemos confiar en todas las personas que nos ofrezcan cosas, algo que beneficia en su seguridad.
Por otro lado, el mensaje negativo que aparece en la historia es la relación entre la belleza y la bondad, y en contraposición, la fealdad con la maldad. Lamentablemente, los niños pueden llegar a extraer una idea de esta relación, ya que Blancanieves era todo belleza y una chica de buen corazón, mientras que la bruja era mala, se preocupaba excesivamente de la belleza y ansiaba tenerla. Hablar de este tema con el niño después del cuento infantil, puede resultar muy interesante para hacerle reflexionar sobre estos conceptos.
Si bien es cierto que todas las películas Disney tienen como protagonistas a seres guapos y apuestos, seria interesante ver una protagonista que no tuviera un canon de belleza que socialmente se considera perfecto.
El Cuento de Blancanieves
La historia cuenta la vida de Blancanieves, una niña que vive cerca de un castillo donde una malvada reina consulta constantemente a su espejo mágico. Cuando el espejo dice que Blancanieves es la más bella, la reina envía a un criado para matarla. Blancanieves encuentra refugio con siete enanitos y se hacen amigos. Más tarde, la reina envenena a Blancanieves con una manzana pero el beso de un príncipe la rescata. Blancanieves y el príncipe viven felices.
La narrativa de Blancanieves, su vida, la reina celosa, y el espejo mágico que revela que Blancanieves es la más bella. Hace mucho tiempo, en un país muy lejano, nació una hermosa princesa, de piel muy blanca, a la que los padres bautizaron con el nombre de Blancanieves.
Blancanieves creció y su madre enfermó hasta que se murió. El padre se casó entonces con otra mujer, muy guapa pero también muy mala, que envidiaba la belleza de Blancanieves. Pasaron los años y el padre de Blancanieves también murió, así que la madrastra se hizo con todo el reino y no hacía más que dar órdenes a Blancanieves, la tenía todo el día limpiando el palacio. Blancanieves continuó creciendo hasta convertirse en una hermosa joven.
Llena de ira, recurrió, en esta ocasión a un libro de magia, creando una poción que, al beberla, la convertiría en una encantadora ancianita. Más tarde, los enanitos terminaron su trabajo y volvieron a casa, al abrir la puerta se encontraron la escena y no dejaban de llorar. La llevaron al bosque y la dejaron en una urna de cristal para que todos la pudieran ver. Blancanieves despertó contenta y feliz. Los dos se marcharon a palacio donde expulsaron de una patada a la reina malvada. Se casaron y fueron muy felices.
En un país muy lejano vivía hace muchos años una pequeña princesa, una niña muy bonita que tenía el cabello negro como el azabache, las mejillas de un rojo como la sangre y el cutis tan blanco como la nieve, por lo que todo el mundo la conocía como Blancanieves.
Tenía una madrastra que era una mujer bella, pero tan orgullosa y arrogante que no soportaba que nadie la superara en belleza. Por eso se pasaba todo el día mirándose al espejo y preguntando:
- Espejito, espejito mágico, ¿quién es la más hermosa del reino?
A lo que el espejo respondía:
- No hay ninguna duda. La más bella del reino sois vos, majestad.
Era un espejo que siempre decía la verdad, por eso ella quedaba satisfecha.
Pero Blancanieves a medida que iba creciendo, lo iba haciendo también en belleza y cuando cumplió quince años era tan bella como la luz del día y más hermosa aún que la reina.
Un día ocurrió que cuando la reina le preguntó al espejo…
- Espejito, espejito mágico, ¿quién es la más hermosa del reino?
El espejo respondió:
- La reina es hermosa en este lugar, pero la linda Blancanieves lo es mucho más.
La reina quedó aterrorizada pues sabía que el espejo no mentía nunca. Descubrió que el cazador la había engañado y no pararía hasta ser la más bella del reino. Tenía que buscar un plan para deshacerse de Blancanieves.
Cuando tuvo todo planeado, se pintó la cara y se vistió de vieja buhonera para quedar totalmente irreconocible.
Vestida así, atravesó las montañas y se adentró en el bosque. Cuando llegó a la casa de los siete enanitos, golpeó a la puerta y dijo:
- ¡Vendo bonita mercancía!
Blancanieves miro por la ventana y dijo:
- Buenos días. ¿Qué vende usted?
- ¡Unas preciosas cintas de seda! !Cintas de todos los colores!
Sacó las más bonitas que llevaba y Blancanieves pensó:«No puede pasar nada por dejar entrar a esta buena mujer para comprar una cinta».
Corrió el cerrojo para permitirle el paso.
Blancanieves escogió una cinta roja y se la colocó en el pelo.
-¡Qué bonita te queda! ¡Has elegido la más bonita! -dijo la vieja-. Pero te la has puesto mal. Ven, acércate que te la coloque bien.
Blancanieves, que en ningún momento había desconfiado, se acercó a la mujer para que le colocará bien el lazo. Ella aprovechó para apretarlo fuertemente. Blancanieves quedó sin aliento y cayó al suelo como muerta.
La vieja rio contenta y dijo:
- ¡Dejaste de ser la más bella!-. Después, cerró la puerta y se fue.
Al llegar los enanitos por la noche y ver a Blancanieves caída sin sentido en el suelo, se asustaron mucho. La cogieron entre sus brazos y, al acariciarle el pelo, descubrieron el lazo que la oprimía. Lo cortaron y Blancanieves comenzó a respirar poco a poco.
Cuando los enanitos supieron lo que había sucedido, se disgustaron y le dijeron:
- La vieja vendedora era en realidad la malvada reina. ¡Ten mucho cuidado! ¡No dejes entrar a nadie cuando no estemos en casa!
Al regresar al castillo, la reina volvió a preguntar a su espejo:
- Espejito, espejito mágico, ¿quién es la más hermosa del reino?
Entonces, como la vez anterior, el espejo respondió:
- La más bella del reino sois vos, majestad; pero en el bosque, en casa de los siete enanitos, la linda Blancanieves lo es mucho más.
¡No podía creer lo que estaba oyendo! El terror la invadió, pues quedaba claro que Blancanieves estaba viva.
- ¡Lograré que desaparezca para siempre!- gritó poniéndose roja de la ira.
Con oscuros hechizos hizo un peine envenenado. Tomó el aspecto de una bondadosa anciana, atravesó el bosque y llegó a la casa de los enanitos. Golpeó a la puerta y exclamó:
- ¡Vendo buena mercancía! ¡Vendo! ¡Vendo!
Blancanieves miró por la ventana y dijo:
- No puedo dejar entrar a nadie, sigue tu camino.
- Si quieres, puedes sólo mirar- le propuso la vieja, sacando el peine envenenado y levantándolo en el aire. El peine era tan bonito que Blancanieves se dejó convencer y abrió la puerta.
La madrastra dijo con dulce voz:
- Ven niña bonita. Voy a peinar tu precioso cabello.
Blancanieves, que no desconfiaba de nadie, se acercó a la anciana para que la peinara y nada más rozar su cabeza, el peine cumplió el hechizo y la pequeña calló sin conocimiento.
- ¡Ahora sí que seré yo la más hermosa!- dijo la madrastra.
Por suerte, ese día los enanitos regresaron más temprano del trabajo. Cuando vieron a Blancanieves en el suelo, sospecharon enseguida de la madrastra. Al contemplar a la niña, encontraron el peine envenenado. Lo retiraron y Blancanieves se levantó y les contó lo que había sucedido.
Entonces le advirtieron una vez más del peligro y le dijeron que no abriera la puerta a nadie.
En cuanto llegó a su casa la reina se colocó frente al espejo y dijo:
- Espejito, espejito mágico, ¿quién es la más hermosa del reino?
- La más bella del reino sois vos, majestad; pero en el bosque, en casa de los siete enanitos, la linda Blancanieves lo es mucho más.
La reina no pudo más y estalló en cólera.
- ¡Esta vez conseguiré ser yo la más bella, haré que desaparezca Blancanieves de una buena vez!
Se dirigió a la cocina, cogió una manzana y, por medio de un sortilegio, la envenenó. A primera vista parecía buena, blanca y roja, tan apetecible que tentaba a cualquiera que la veía.
Se disfrazó de anciana campesina y se dirigió de nuevo hacia la casa de los enanitos.
Al llegar golpeó la puerta. Blancanieves sacó la cabeza por la ventana y dijo:
- No puedo dejar entrar a nadie. Los enanitos me lo han prohibido.
- ¡No pasa nada! No vendo nada, solo quiero regalarte una manzana. ¿Quieres una?
- No- dijo Blancanieves-, tampoco debo aceptar nada.
- ¿Temes que esté envenenada?- preguntó la vieja-. Mira, corto la manzana en dos partes. Tú te comerás la parte roja y yo me comeré la blanca.
La madrastra ya había pensado en todo y la manzana estaba tan ingeniosamente hecha que solamente la parte roja contenía veneno.
La apetecible manzana tentaba a Blancanieves y, al ver que ella se la comía, no pudo resistir más. Estiró la mano y tomó la mitad envenenada. Apenas tuvo un trozo en la boca, cayó muerta.
- Blanca como la nieve, roja como la sangre, negra como el ébano. ¡Esta vez los enanitos no podrán reanimarte!
De vuelta a su casa, interrogó al espejo:
-Espejito, espejito mágico, ¿quién es la más hermosa del reino?
-No hay ninguna duda, la más bella del reino sois vos, majestad.
Su corazón se llenó de satisfacción y complacencia: ¡por fin había logrado lo que más deseaba! ¡Ya era la más bella!
A la noche, al volver a la casa, los enanitos encontraron a Blancanieves tendida en el suelo sin aliento, no respiraba: estaba muerta. La levantaron para buscar alguna cosa que pudiera tener la envenenada: aflojaron sus lazos, le peinaron los cabellos…, pero no sirvió de nada.
La llevaron hasta lo alto de la montaña, se sentaron junto a ella y durante tres días lloraron. Los animales también vinieron a llorarla: primero, un mochuelo; luego, un cuervo; más tarde, una palomita. Blancanieves parecía dormida.
Un día que pasaba por allí un apuesto príncipe, se detuvo al ver a los enanitos llorar. Se acercó a ellos y así es como vio a Blancanieves. La contempló: ¡era la muchacha más bella que nunca había visto! Al incorporarla para darle un beso, el trozo de manzana envenenada que conservaba en su garganta fue despedido hacia fuera. Poco después, Blancanieves abrió los ojos y miró a su alrededor.
- ¿Dónde estoy?- exclamó sorprendida.
- Estás con nosotros- dijeron contentos los enanitos.
- Estás a mi lado- le dijo el príncipe lleno de alegría.
Entre todos le contaron lo que había pasado. El príncipe miró fijamente los ojos de Blancanieves y dijo:
- Te amo como a nadie en el mundo. Ven conmigo y nos casaremos.
Blancanieves y el príncipe se dirigieron al castillo, donde fue presentada a los reyes y a toda la corte. Pasados unos días, tuvo lugar la boda, la más lujosa y espectacular que se había celebrado hasta entonces.
Sabio, Gruñón, Mudito, Dormilón, Tímido, Mocoso y Bonachón, que así se llamaban los siete enanitos, echaban de menos a Blancanieves; así que se fueron a vivir al castillo, trabajando en las minas de los dominios del nuevo rey.
Por su parte, la madrastra siguió preguntando al espejo.
- Espejito, espejito mágico, ¿quién es la más hermosa del reino?
- La más bella del reino sois vos, majestad; pero en el castillo la joven reina Blancanieves lo es mucho más.
¡No podía ser, no lo podía soportar durante más tiempo! Se puso roja de ira, amarilla de rabia y verde de envidia… y de un gran golpe, tiró el espejo al suelo quedando hecho añicos.
Actividades Educativas Basadas en el Cuento
El cuento Blancanieves se puede utilizar de muchas maneras en el aula, y para trabajar distintas habilidades:
- Comprensión lectora
- Educación emocional
- Creatividad
Veamos algunas opciones!
Diseña tu espejo
El espejo de la reina refleja la forma en la que ella se veía a sí misma. Los niños pueden diseñar su propio espejo emocional en el que representen:
- ¿Cómo te ves a ti mismo?
- ¿Con qué te sientes identificado?
- ¿Cómo te sientes en esta situación?
7 enanitos, 7 personalidades
Cada uno de los enanitos debe su nombre a un rasgo de su personalidad, lo que nos habla de la importancia de nuestras cualidades para la formación de la identidad propia. En honor a los siete enanitos, pregúntales:
¿Cómo te describirías en 7 adjetivos?
Veo tu reflejo
Así como en la actividad de diseñar tu propio espejo es el alumno el que se describe a sí mismo, también es importante ver más allá en los demás. Dividelos por parejas Pide que se coloquen uno enfrente del otro y se observen
- ¿Qué cualidades tiene mi compañero?
- ¿Qué veo en él?
Diseña a los siete enanitos
Deja que tus alumnos saquen su lado más creativo y construyan sus propios muñecos de los enanitos. En esta página encontrarás las plantillas para los siete, y ya solo queda imprimir, colorear y pegar.
