El mundo del deporte está lleno de historias de hijos de grandes estrellas que intentan seguir los pasos de sus progenitores. Uno de los ejemplos más notables es el de Leo Borg, hijo de la leyenda del tenis Björn Borg.
Björn Borg en el Roland Garros de 1974
Leo Borg: Siguiendo los Pasos de una Leyenda
Leo Borg, de 17 años, es hijo de uno de los matrimonios de Björn Borg, ex número uno mundial y ganador de once torneos de Grand Slam. No es casual que haya recibido una invitación para el Challenger de Marbella y para la fase previa del AnyTech365 Andalucía Open, el ATP 250 de la próxima semana. Su padre fue el primer presidente del Club de Tenis Puente Romano, que acoge ambos torneos.
A la misma edad, 17 años, Björn Borg ganó su primer Roland Garros en una meteórica carrera. Leo Borg está a años luz de la carrera de su padre, pero ha logrado ganar un torneo júnior ITF en Porto Alegre (Brasil) hace unas semanas, tras superar la fase previa.
Leo Borg tendrá la oportunidad de jugar su primer torneo ATP 250 y buscar sus primeros puntos en el Open de Andalucía de Marbella, donde ha recibido una invitación de la organización para disputar la fase previa. Será su primera incursión en un torneo del circuito ATP, después de cuatro derrotas en torneos ‘challenger’, en los que ha recibido una invitación gracias a su apellido.
Leo Borg jugando al tenis
La Presión Mediática y Familiar
Leo Borg es el primero en admitir la mochila que pesa sobre sus hombros cada vez que entra en una pista. "No puedo evitar ser el hijo de Bjorn Borg, pero espero que la gente me juzgue por mi tenis. Es normal que me comparen con mi padre, no me importa. Sé que eso será así toda la vida, al menos cuando juegue al tenis. Es algo con lo que tengo que lidiar", destacaba en una reciente entrevista.
Su madre, Patricia Ostfeldt, ha mostrado sus dudas y preocupación desde que su hijo, con solo 10 años, le dijo que quería ser tenista. Ella admitió “haber llorado” ante la seguridad de que su hijo iba a ser constantemente comparado a su padre.
Bjorn Borg apoya a su hijo y quiere ayudarle a hacer realidad un sueño que sabe muy complicado. “No lo presiono y trato de asegurarme de que la vida que lleva no lo haga tampoco. Esa es nuestra tarea. Nuestra forma de ayudarlo. De momento lo lleva bien”, explica el legendario tenista sueco.
Leo Borg se entrena en Estocolmo y el verano pasado, su padre lo envió a la academia de Rafael Nadal, en Manacor, para mejorar su nivel tenístico, pero no pudo quedarse por la pandemia del coronavirus.
Pese a ello Leo interpretó a su padre de joven en la película 'Borg vs McEnroe'.
El Legado de Björn Borg
En 2014, una encuesta del diario Dagens Nyheter señaló al tenista Björn Borg como el mejor deportista sueco de la historia, por delante del futbolista Zlatan Ibrahimovic y del esquiador Ingemar Stenmark. Llegó al número uno mundial a los 21 años y ganó 64 títulos ATP en apenas nueve años de trayectoria, conquistando 11 Grand Slam.
Muchos le conocían como el hombre de hielo por el frío temperamento que mostraba sobre la cancha. Después de mucho esfuerzo y gracias a Lennart Bergelin, el entrenador que le acompañó durante toda su carrera deportiva, lo consiguió.
Luis López Varona, autor de Historias del Grand Slam, recuerda que el sueco “dominó el torneo de Wimbledon de manera majestuosa entre 1976 y 1980”.
La explosiva rivalidad que Borg y McEnroe protagonizaron se vio frenada ante la inesperada decisión del sueco de retirarse de las pistas a los 26 años, todavía en su plenitud física. La noticia dejó en shock a sus fans, que entonces desconocían la verdadera razón de su adiós.
Cuando decidió colgar la raqueta en 1981, Borg era como una estrella del rock: rico, misterioso y seguido por una multitud de fans adolescentes.
Más tarde se casó con la cantante italiana Loredana Bertè, se mudó a Milán y su vida se convirtió “en un caos” de drogas, pastillas y alcohol. Hubo que esperar a 1999, tras años de idas y venidas, para que apareciera Patricia Östfeldt, una agente inmobiliaria, madre de dos niños pequeños, con la que contrajo matrimonio y tuvo a su hijo Leo, también tenista.
Patricia es precisamente la autora de Latidos, la autobiografía oficial del sueco, recién publicada en español. En ella, Borg repasa los hitos esenciales de una trayectoria en la que se cuentan varios episodios que casi lo mandan al otro barrio.
A modo de curiosidad, una de sus rutinas diarias consiste en recorrer veinte kilómetros dando vueltas alrededor del sofá del apartamento que comparte con Patricia.
No lleva la célebre cinta del pelo ochentera de su padre, ni una muñequera en cada mano, y, por supuesto, su raqueta no es de madera. Pero Leo Borg recuerda a su padre, el mítico Bjorn Borg, por su pelo largo y rubio, los ojos azules y su fina figura.
En 2017, Bjorn Borg fue nombrado capitán del equipo europeo en la Laver Cup, la competición entre continentes que enfrenta a Europa con el resto del mundo, y ha desempeñado el cargo hasta septiembre del año pasado, cuando el torneo se celebró en Berlín.
Al tenista sueco, mejor deportista de la historia de su país, le han dedicado numerosos libros durante los años.
