“Billy el Niño ha vuelto a huir de la justicia”. Con estas palabras, Jesús Rodríguez Barrio, uno de los represaliados por el franquismo, resume el sentimiento de frustración y tristeza que le invade tras conocer la muerte de Antonio González Pacheco por coronavirus. El exmiembro de la Brigada Político Social, más conocido como Billy el Niño, ya no podrá ser juzgado por los delitos de torturas que le han reclamado represaliados y represaliadas del franquismo hasta en 18 causas.
Antonio González Pacheco, más conocido como ‘Billy el niño’, es el miembro de la policía franquista acusado de torturas a quien se ha referido Pablo Iglesias durante su intervención en el Congreso de los Diputados en la que el líder de Podemos ha exigido que se le retire la Medalla de Plata al Mérito Policial que ostenta desde julio de 1977. González Pacheco fue un destacado miembro de la brigada Político Social de la policía franquista que ha sido acusado en reiteradas ocasiones de llevar a cabo torturas durante los interrogatoris que procesaba en las comandancias policiales.
Pese a la lista de acusaciones de tortura que pesan contra el expolicía, González Pacheco cuenta con la Medalla de Plata al Mérito Policial, un galardón que según denuncia la Asociación par ala Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), supone un incremento del 15% en el concepto de pensión vitalicia que recibe ‘Billy el niño’.
El Congreso de los Diputados ha dado luz verde para que puedan retirar las medallas a Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño, inspector de Policía del régimen franquista imputado en su día por delitos de torturas y lesa humanidad y fallecido el pasado 7 de mayo. La proposición insta al Gobierno a "revocar de forma efectiva las condecoraciones y recompensas concedidas por el Estado a funcionarios y autoridades de la dictadura franquista que, antes o después de la concesión, hubiesen realizado actos u observado conductas manifiestamente incompatibles con los valores democráticos y los principios rectores de protección de los Derechos Humanos".
Monasterio pone en duda acusaciones de torturador contra Billy El Niño. La portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, Rocío Monasterio, ha puesto en duda este jueves las acusaciones de torturador del policía de la Brigada Político Social del franquismo Antonio González Pacheco, Billy el Niño, acusado de crímenes de lesa humanidad por torturas durante los últimos años de la dictadura.
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Intentos de Llevar a Billy el Niño ante la Justicia
Primero consiguió salir indemne de la Querella Argentina, una causa abierta por la juez María Servini de Cubría al otro lado del charco para juzgar los crímenes de lesa humanidad de la dictadura franquista. En 2004, y tras declarar en la Audiencia Nacional, esta estancia judicial bloqueó la extradición de González Pacheco. Además se rechazaron las comisiones rogatorias para que fuera interrogado en España a través del auxilio judicial internacional. Poco se podía hacer por esta vía.
Es entonces cuando un grupo de represaliados y represaliadas, reunidos en la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina contra crímenes del franquismo (CEAQUA), pasa a la acción en los juzgados estatales. Bajo el argumento de que las torturas sufridas en la Dirección General de Seguridad -antaño sita en la Puerta del Sol- son crímenes de lesa humanidad y, por tanto, no prescriben y no pueden ser objeto de amnistía, comienzan a presentar querellas criminales. Contra Billy el Niño y contra otros policías y represores. Un total de 18 demandas fueron presentadas contra González Pacheco, entre ellas la de Chato Galante, quien también fallecía recientemente a causa del coronavirus.
Y, una a una, se fueron enfrentando al archivo de los Juzgados de Primera Instancia de Madrid. Todas menos una, la de Miguel Ángel Gómez Álvarez, que fue admitida en primera estancia en marzo de 2019. Gómez Alvarez fue detenido y torturado en dos ocasiones, acusado de asociación ilícita -era miembro de la LCR, Liga Comunista Revolucionaria-. Pasó siete días incomunicado en la Dirección General de Seguridad para inmediatamente después ser trasladado a dependencias de la cárcel de Carabanchel en las que tuvo que estar ingresado 15 días en la enfermería como consecuencia de las lesiones que le ocasionaron las torturas que le fueron infligidas. Esta admisión duró poco y fue de nuevo desestimada, explica Jacinto Lara, abogado coordinador de las causas.
“Con todas hemos interpuesto los correspondientes recursos. En algún casos ya se había presentado la reclamación ante el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas una vez agotada la vía interna”, explica Lara, que añade que el recorrido de estas querellas ha ido de los juzgados de Primera Instancia a la Audiencia Provincial de Madrid y de ahí un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional. “A la mayoría de demandas el Constitucional aún no ha contestado”, aclara.
“Como consecuencia de su fallecimiento se extingue su responsabilidad criminal, pero mucha de esas querellas se dirigían a otros torturadores. Esas se pueden continuar tramitando”, advierte Lara. “Las torturas son delitos de lesa humanidad, no preescriben y no pueden ser objetos de amnistía ninguna”, finaliza.
Billy el Niño en una imagen de archivo.
El Testimonio de las Víctimas
Rodríguez Barrio, que es uno de los querellantes, rememora que el fue “detenido a tiros” por pertenecer a la Liga Comunista. “En abril de 1975 me detuvo él personalmente. Yo estaba en la calle, me dieron el alto y Billy empezó a disparar con balas de fuego real, estuvo a punto de matarme allí mismo”, cuenta. Tras esto, en la Dirección General de Seguridad asegura que recibió el “trato estándar”.
“No fui un caso muy notorio de torturas. Pero si recuerdo que me puso la pistola en la cabeza y me dijo que si no reconocía todas las acusaciones contra mí me pegaba un tiro”, relata quien fue finalmente acusado de pertenecer a una asociación ilegal y de organizar actividades subversivas. “No me llegaron a juzgar porque murió Franco, pero me pedían tres años de cárcel”. Este miembro fundador de la asociación de presos del franquismo La Comuna relata que, pese a todo, en los archivos judiciales sigue apareciendo como “un delincuente” por lo que aún no se siente reparado.
“Haciendo un balance de todo lo que ha representado, me siento muy triste y defraudado por la justicia de este país porque se ha muerto sin ser juzgado”, añade. “Era un personaje simbólico en la lucha por la verdad, la justica y la reparación. Era de los únicos vivos y también había muchas víctimas vivas. Juzgarle a él era juzgar a toda la Brigada Político Social, era un juicio contra todo un organismo de la represión franquista. Juzgar a Billy el niño era juzgar a todos los torturadores franquistas”, prosigue. “Queríamos que se hubieran reconocido que esos delitos han existido y no va a ser posible.
“Antonio González Pacheco me ató a un radiador y me golpeó durante horas en la planta de los pies”, cuenta Roser Rius. Es el mismo titular del relato que ha presentado este jueves en una querella conjunta, junto a cuatro militantes antifascistas, en los Juzgados de Instrucción de Madrid en la Plaza de Castilla. La presentación de la primera denuncia colectiva supone una novedad. La acción común intenta romper el bloqueo judicial a estos casos acusando de torturas a Billy el Niño y otros siete agentes de la dictadura.
“Billy el Niño dijo: 'esta para mí, ya la entiendo yo'. Estuvo una noche entera golpeándome… cuando acabó no podía andar, tenía hematomas hasta las rodillas, se me cayeron las uñas”. Roser Rius fue detenida en octubre de 1974. Tenía 27 años. También con el resto de participantes en la querella colectiva. Cuatro, incluida Rius, eran militantes de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR): Enrique del Olmo, Jesús Rodríguez y Francisco Javier Maestro.
“Más de 20 resoluciones judiciales dictadas hasta ahora por parte de los tribunales nacionales” sobre estas querellas “niegan sistemáticamente” que se trate de acciones sistemáticas y hablan de “hechos aislados”. Por esto, esta línea judicial pretende desmontar la querella colectiva. “Había una estructura centralizada en la BPS con la finalidad de impedir la participación política de los ciudadanos españoles y se les detenía por su militancia”, explica una de las abogadas de las víctimas, Begoña Lalana. Se trata, por tanto, de otra oportunidad sobre la mesa de la justicia española para investigar la represión política de Franco. Hasta el momento, el aparato represor franquista sigue viviendo en la impunidad.
En su caso, la militancia antifranquista le costó “14 meses de prisión en la cárcel de Yeserías”. “El comportamiento de la policía fue bastante brutal”. Rius no olvida la estancia en las mazmorras de la Puerta del Sol. “Se ensañaron mucho, me daban golpes por todos lados. Hacían una rueda y te iban dando. Un golpe, otro…”. Y en las tandas no solo estaba el célebre Billy el Niño. “En uno de esos momentos de muchos golpes les dije que ya podían entre tantos tíos con una mujer. Yo tenía 27 años y era muy delgada”, recuerda. Ahí tomó el testigo González Pacheco.
El resto de los torturados por la policía secreta franquista expresa testimonios similares. Como el militante de la FRAP Esteban Cabal, detenido por participar en la manifestación del Primero de Mayo. En octubre del 76 cayó en los calabozos de la BPS, torturado por González Pacheco y Roberto Conesa, según su declaración. Al ser puesto a disposición judicial su estado era “lamentable”. Entre otras lesiones tuvo fractura de nariz y de ambas muñecas.
O Enrique del Olmo, apresado en mayo del 72 cuando fue identificado como participante en una protesta y por su militancia política en la Liga Comunista Revolucionaria. Permaneció tres días incomunicado en la DGS. En los calabozos sufrió interrogatorios y torturas “durante horas”. Estuvo preso tres meses en la cárcel de Carabanchel. Del Olmo compartía militancia con el resto de querellantes. Caso de Jesús Rodríguez, sometido por la policía franquista en tres ocasiones. En enero del 74 fue detenido por una reunión ilegal preparatoria de actos contra de la pena de muerte a Salvador Puig Antich. En abril del 75 un grupo de policías lo esperaba a la puerta de su casa: señala a Francisco Javier Tejedor Peña, Antonio González Pacheco, y Salvador Bonel Esperanza. Dispararon tiros al aire. Rodríguez fue “golpeado, insultado, humillado”, según su relato.
Todos estos querellantes dicen haber sido víctimas de Antonio González Pacheco, conocido por el alias Billy el Niño, el rostro más popular de la Brigada Político Social franquista. El exinspector tiene una hoja de servicios que demuestra que cobró “premios” en metálico por la represión de los movimientos antifranquistas, como desveló en exclusiva eldiario.es. El historial de Billy el Niño le hizo merecedor de varias medallas al mérito policial que aumentan su pensión. Como uno de los agentes más activos de la policía secreta de Franco, González Pacheco actuaba con extrema violencia con los detenidos por causas políticas. “El sadismo y la crueldad de Billy el Niño eran vocacionales”, dicen sus víctimas.
Una paliza en la comisaría de Oviedo dejó a Faustino Sánchez García (1928) con una costilla rota y los oídos sangrando durante tres horas, el tiempo que tardó el médico forense en llegar desde una procesión del Corpus, examinarle y enviarle hasta en cuatro ocasiones al hospital ante el temor de que desfalleciera en las instalaciones policiales. Vicente Gutiérrez Solís (1933) afrontó dos consejos de guerra, una deportación y siete detenciones que se saldaban durante días “sin agua ni comida”, “puñetazos” y amenazas con “el cable”, las temidas descargas eléctricas. Y Gerardo Iglesias Argüelles (1945) denunció ante la justicia argentina las torturas físicas y psicológicas recibidas en la misma comisaria y, el día que se disponía a declarar en el juzgado por estos hechos, en octubre de 2016, la Fiscalía española se lo impidió.
Por todo, los tres asturianos, ex mineros y ex dirigentes del Partido Comunista (PCE) han presentado este jueves una querella contra uno de los policías de la Brigada Político Social de la dictadura a quien apuntan sus testimonios: Pascual Honrado de la Fuente. Se trata de uno de los 20 franquistas a quien la justicia argentina ordenó detener en 2014 en el marco de la querella presentada en ese país ante la dificultad de juzgar los delitos de lesa humanidad de la dictadura dentro de España.
“Te daban patadas, puñetazos, te amenazaban con la familia y te humillaban”La comisaría de Oviedo, en la actual calle Juan Benito Argüelles, aún provoca escalofríos a Vicente Gutiérrez, de 85 años. Hace unos días pasó por allí durante las manifestaciones que sacaron a la calle a miles de jubilados en defensa de las pensiones, y les indicó a sus compañeros el lugar donde las horas transcurrían como si fuesen años. “Abajo estaban los calabozos, de donde te sacaban para preguntarte por tus compañeros y por la propaganda. Te daban patadas, puñetazos, te amenazaban con la familia y te humillaban”, describe en conversación telefónica con Público. “No se lo creerá la gente pero aún hay veces que revives todo eso por las noches del trauma que dejó ese trato. Es lamentable que aún estemos viviendo esta situación”.
Ya en democracia, Gutiérrez se cruzó por la calle con el presunto torturador, ‘Pascualón’, como se refieren a él. “Me acerqué y le dije ‘es penoso y lamentable que todavía te vea yo por aquí; que hayamos logrado las libertades y tu estés libre y actuando como el primer día’”. Honrado de la Fuente, según el ex minero de la compañía Carbones La Nueva, agachó la cabeza y siguió su marcha.
Por su parte, Faustino Sánchez hoy bromea afirmando que él se formó “corriendo en la universidad de Franco”. Militante del PCE desde 1946, pasó muchos años en la clandestinidad, “no dormía nunca en casa”, asegura, algo que no le libró de la comisaría ni de la cárcel. Identifica como su peor experiencia bajo la custodia de Pascual Honrado la rotura de tímpanos, en mayo de 1969. Pero tampoco olvida el dolor en las muñecas cuando, esposado, le pegaban y, al moverse, los grilletes se iban apretando cada vez más. “Tuve dos años los tendones mal por eso”.
Las acusaciones que se vertían contra Faustino Sánchez y Vicente Gutiérrez tenían que ver con su pertenencia al PCE y con acciones de propaganda, cuestiones sobre las que versaban los interrogatorios, según el letrado que firma las querellas de los tres ex mineros y comunistas.
Víctimas de Billy el Niño.
El Fallecimiento de Antonio González Pacheco
Antonio González Pacheco, el policía de la Brigada Político Social franquista, destinada a la persecución de la oposición al Régimen, ha muerto a primera hora de esta mañana en la clínica madrileña San Francisco de Asís, según ha adelantado hoy eldiario.es.
El expolicía habría muerto a causa del coronavirus, según afirma este diario, y padecía también problemas en el riñón. González Pacheco, de 73 años, muere así sin enfrentarse a las causas judiciales que le acusan de torturas durante los últimos años del régimen.
Hasta ahora son 18 la querellas interpuestas por torturas y malos tratos contra Billy El Niño, que es uno de los imputados en la querella argentina contra los crímenes del franquismo. Pero, aunque es el policía franquista más conocido, no es el único acusado de delitos de lesa humanidad. Hasta julio, se contaban 36 querellas interpuestas contra policías del régimen por torturas o malos tratos.
Chato Galante, que también ha muerto recientemente a causa de la epidemia de coronavirus, fue una de las personas que sufrió torturas a manos de González Pacheco y dedicó esfuerzos a impulsar la querella contra los crímenes franquistas. “No solamente es que dieran palizas, se trataba de destruir físicamente a las personas, y hay muchas que aun no son capaces de relatar su testimonio”, subrayaba entonces Galante a El Salto, quien destacaba la especial crueldad en las torturas ejercidas contras las mujeres. “Ya no parirás más, puta”. La frase que Lidia Falcón recuerda que Billy El Niño le dijo mientras la torturaba hace estremecerse. En su caso, pasó nueve días bajo las torturas de González Pacheco en 1973. A las agresiones en su cuerpo -tuvo que pasar por el quirófano en cinco ocasiones como consecuencia de las torturas que sufrió- se sumaron las amenazas de agresiones a su hija, también detenida en los calabozos de la Dirección General de Seguridad, según relata en una entrevista publicada en La Marea.
Cuando dejó el cuerpo de policía, ya en democracia, González Pacheco se dedicó, como muchos de sus compañeros de esa época, entre ellos el comisario Villarejo, a la seguridad privada y vigilancia. En su caso montó, junto a otro policía denunciado por torturas, Jesús Martínez López, la empresa Servicios de Prevención de Atentados y Secuestros, que aparece en el Registro Mercantil, con las siglas SPAS, a nombre de la esposa de González Pacheco, según publicaba El Mundo en mayo de 2018.
González Pacheco aun no ha respondido ante la querella argentina, de la que fue uno de sus primeros 20 imputados.
Carpetazo Definitivo a la Querella
Carpetazo definitivo a la querella contra 'Billy el Niño' por supuestas torturas policiales. La Audiencia Provincial de Madrid ha decidido confirmar el archivo dictado por un juzgado de la capital en febrero, rechazando investigar las denuncias de torturas en 1974 de una militante comunista contra el exinspector de Policía: los jueces argumentan que los hechos han prescrito y que, además, no serían investigables por el efecto de la Ley de Amnistía de 1977.
La decisión, que no es recurrible, llega después de que la Fiscalía pidiese archivar el caso alegando prescripción, tal y como reveló la Cadena SER. La denunciante, Felisa Echegoyen, aseguraba haber sido torturada durante días hace 44 años en los calabozos de la Puerta del Sol, antigua ubicación de la Dirección General de Seguridad, por el entonces inspector de la brigada político-social de la policía franquista.
Ahora es la sección 30ª de la Audiencia Provincial de Madrid la que confirma este archivo, reforzando el argumento de la prescripción y poniendo encima de la mesa la Ley de Aministía de 1977, cuyo efecto tres años después de las supuestas torturas habría eliminado cualquier responsabilidad penal del exagente. Una Ley que el auto equipara con la Constitución, definiendo ambos textos como "importantísimos hitos en ese devenir histórico" y recordando que, en todo caso, "se trata de una ley vigente cuya eventual derogación correspondería, en exclusiva, al Parlamento".
Las supuestas torturas, argumentan los jueces, son anteriores "a la ratificación por España de los Tratados Internacionales" que establecían estas torturas de estado como crímenes imprescriptibles, tratados dictados además "con posterioridad la Ley de Amnistía en 1997".
Para los jueces de la Audiencia, además, los hechos serían en todo caso un posible delito de torturas que habría prescrito a mediados de la década de los ochenta en caso de no estar 'Billy el Niño' blindado por la Ley de Amnistía. No pueden considerarse, explican, como un delito de lesa humanidad: estas torturas no se cometieron "contra una multitud de víctimas" sino sólo contra Felisa Echegoyen, un requisito que no se completa con "la referencia genérica a la política de persecución a los disidentes políticos del régimen dictatorial de Francisco Franco".
González Pacheco, por tanto, esquiva de nuevo una investigación sobre torturas después de que la jueza argentina María Servini le reclamase en balde ante la negativa de la Audiencia Nacional.
Tabla Resumen de las Querellas y Decisiones Judiciales
| Querellante | Delitos | Estado de la Querella | Argumentos Judiciales |
|---|---|---|---|
| Miguel Ángel Gómez Álvarez | Torturas | Inicialmente admitida, luego desestimada | Posterior desestimación |
| Felisa Echegoyen | Torturas | Archivada | Prescripción, Ley de Amnistía de 1977 |
| Varias víctimas (Querella Argentina) | Crímenes de lesa humanidad | Extradición denegada | Prescripción, no calificados como lesa humanidad |
Este artículo ha intentado ofrecer una visión completa de las acusaciones contra Antonio González Pacheco, los esfuerzos por llevarlo ante la justicia y las decisiones judiciales que, finalmente, impidieron que fuera juzgado por sus actos.
