El chupete es un accesorio común para muchos bebés, utilizado para calmarlos y reconfortarlos. Sin embargo, su uso prolongado puede generar dudas y controversias entre padres y profesionales de la salud. Este artículo explora los beneficios y desventajas del chupete, ofreciendo consejos para un uso adecuado y estrategias para ayudar a tu hijo a dejarlo gradualmente.
La succión: un reflejo natural y necesario
La succión es un reflejo postnatal que forma parte del desarrollo del niño. Por ello, no es raro ver a la mayoría de los recién nacidos y a los más pequeños utilizar el chupete para calmarse, el dedo, o la oreja de su peluche. La utilización del chupete puede ser útil para reconfortar al niño en una situación estresante, para dormirse o para calmar el dolor.
La succión no solo tiene una función alimenticia, sino que también ofrece beneficios a nivel neurológico, lingüístico y emocional:
- Desarrollo neurológico: Succionar requiere el movimiento coordinado de múltiples nervios craneales y músculos, generando conexiones neurológicas y oxigenando el cerebro.
- Preparación para el lenguaje: La presión ejercida durante la succión ejercita los músculos del aparato fono-articulatorio, preparándolos para la pronunciación.
- Beneficios emocionales: La fricción de la lengua en el paladar activa la producción de sustancias que relajan al bebé, favoreciendo la autorregulación emocional.
Por tanto, podría considerarse como un elemento de gran importancia para el desarrollo infantil. Es un valioso complemento al pecho materno que evita generar una excesiva dependencia hacia este para fines no nutritivos.
El chupete y los trastornos del lenguaje
Cuando son muy pequeños, el chupete impide que el niño parlotee o hable y, si intenta parlotear chupando un chupete, las palabras del niño serán deformadas.
Ciertos logopedas también afirman que los chupetes traban el desarrollo normal de los músculos y de los movimientos de la lengua y de los labios, debido a la posición no natural impuesta por la presencia del chupete.
Los logopedas recomiendan la interrupción del chupete a la edad de 12 meses por varias razones:
- El desarrollo oral del niño evoluciona rápidamente en el curso de los primeros años de su vida.
- Una succión prolongada puede deformar el paladar provocando una cavidad bucal demasiado grande para una articulación típica.
- Esto puede manifestarse por un trastorno de la palabra hacia la edad de cuatro a cinco años, a menudo necesitando un tratamiento para remediarlo.
- El chupete favorece también un esquema inmaduro de succión-ingestión, lo que puede provoca problemas de alimentación y problemas de articulación.
Tras los 24 meses, la aspiración constante de un objeto extraño puede provocar un desarrollo atípico del paladar, las encías y los dientes.
Una utilización prolongada y frecuente del chupete también parece ser un factor de riesgo en el desarrollo de otitis. Las infecciones repetidas en el oído pueden aumentar el riesgo de pérdida de audición, incluso provocar una pérdida auditiva temporal con dificultades en el aprendizaje del lenguaje.
Impacto del uso del chupete en la adquisición del lenguaje
El uso prolongado del chupete puede interferir con la capacidad del niño para desarrollar habilidades lingüísticas adecuadas. Durante los primeros años de vida, los niños pasan por etapas cruciales en las que el desarrollo del lenguaje juega un papel fundamental en su capacidad para comunicarse y para aprender.
Alteración en la articulación de sonidos
La articulación adecuada de los sonidos es esencial para el desarrollo del lenguaje. Los niños necesitan practicar la producción de diferentes sonidos para aprender a hablar correctamente. El uso prolongado del chupete puede interferir con esta práctica, ya que el niño tiene algo en la boca que le impide articular sonidos claramente.
Cuando un niño hace uso prolongado del chupete durante largos periodos, puede desarrollar hábitos de articulación incorrectos. Estos hábitos pueden persistir incluso después de que el niño deje de usar el chupete, lo que dificulta la corrección de los problemas de pronunciación más adelante.
Reducción del tiempo de interacción verbal
La interacción verbal con adultos y otros niños es fundamental para el desarrollo del lenguaje. Los niños aprenden a hablar y comprender el lenguaje a través de la imitación y la práctica. Cuando un niño usa el chupete con frecuencia, puede reducir el tiempo que pasa interactuando verbalmente con su entorno.
Los padres y/o cuidadores pueden ser menos propensos a entablar conversaciones con un niño que tiene el chupete en la boca, lo que limita las oportunidades de desarrollo del vocabulario y las habilidades comunicativas. Esta falta de interacción puede tener un impacto negativo en la capacidad del niño para desarrollar habilidades lingüísticas sólidas.
Impacto en la audición y el procesamiento auditivo
El desarrollo del lenguaje también está estrechamente relacionado con la capacidad del niño para escuchar y procesar sonidos. El uso prolongado del chupete puede tener un impacto en la audición y el procesamiento auditivo, lo que a su vez puede afectar el desarrollo del lenguaje.
El chupete puede alterar la posición natural de la lengua y los dientes, lo que puede afectar la audición y la percepción de los sonidos del habla. Esto puede dificultar la capacidad del niño para distinguir entre diferentes sonidos y desarrollar una pronunciación clara y precisa.
Consecuencias a largo plazo del uso prolongado del chupete
El uso prolongado del chupete no solo afecta al desarrollo del lenguaje en las primeras etapas, sino que también puede tener consecuencias a largo plazo. Estas consecuencias pueden manifestarse en diferentes áreas del desarrollo del niño y afectar su desempeño académico y social en el futuro.
Problemas de habla y lenguaje
Los problemas de habla y lenguaje son una de las consecuencias más evidentes del uso prolongado del chupete. Los niños que han utilizado el chupete durante mucho tiempo pueden presentar dificultades en la pronunciación, la fluidez y la comprensión del lenguaje.
Estas dificultades pueden requerir intervención de un logopeda para corregir los problemas de articulación y mejorar las habilidades comunicativas del niño. En algunos casos, los problemas de habla y lenguaje pueden persistir hasta la edad escolar, afectando el rendimiento académico y la autoestima del niño.
Dificultades en la socialización
El lenguaje es una herramienta fundamental para la socialización. Los niños utilizan el lenguaje para interactuar con sus compañeros, expresar sus sentimientos y necesidades, y establecer relaciones sociales. El uso prolongado del chupete puede interferir con el desarrollo de estas habilidades sociales esenciales.
Impacto en el rendimiento académico
El desarrollo del lenguaje está estrechamente relacionado con el éxito académico. Los niños que tienen un buen dominio del lenguaje tienden a desempeñarse mejor en la lectura, la escritura y otras áreas académicas. El uso prolongado del chupete puede afectar negativamente el rendimiento académico del niño en el futuro.
Recomendaciones para un uso adecuado del chupete
Aunque el uso del chupete puede tener beneficios en ciertos contextos, es importante utilizarlo de manera adecuada para minimizar sus efectos negativos en el desarrollo del lenguaje. A continuación, se ofrecen algunas recomendaciones para los padres y/o cuidadores.
Limitar el uso del chupete a momentos específicos
Para evitar el impacto negativo en el desarrollo del lenguaje, es recomendable limitar el uso del chupete a momentos específicos, como la hora de dormir o cuando el niño está especialmente inquieto. Esto permite que el niño pase más tiempo practicando la articulación de sonidos y participando en interacciones verbales.
Fomentar la interacción verbal
La interacción verbal con los adultos y otros niños es esencial para el desarrollo del lenguaje. Los padres y/o cuidadores deben fomentar la conversación y la lectura desde una edad temprana para estimular el desarrollo del vocabulario y las habilidades comunicativas del niño.
Consultar a un profesional si es necesario
Si los padres y cuidadores tienen preocupaciones sobre el desarrollo del lenguaje de su hijo, es importante consultar a un profesional, como un logopeda o un psicólogo experto en el desarrollo infantil, que puedan evaluar el desarrollo del lenguaje del niño y ofrecer estrategias específicas para abordar cualquier problema.
¿Cómo hacer para que el niño deje el chupete?
La dependencia afectiva, aparte de los padres o de la persona que se ocupa del niño, no es algo presente en el comportamiento del bebé. Es sin embargo algo que se desarrolla con el tiempo. Limitando la exposición al chupete desde el principio, es más fácil y simple para el niño desprenderse de él.
Normalmente son los propios padres que inducen a esta dependencia en casa, simplemente para parar su llanto, calmarlo o facilitarle conciliar el sueño. Así que son los padres también lo que alrededor de los 6 meses del bebé deben comenzar a suprimir esta costumbre por el bien del niño antes de que la dependencia efectiva sea demasiado importante.
Cuanto más mayor sea el niño más complicado será quitarle el chupete. Por ello, una solución es hablar con él y explicarle el impacto negativo del uso del chupete y buscar una fecha precisa para que el niño lo deje de una manera autónoma. De esta manera el niño se conciencia poco a poco, y sobre todo le hace responsabilizarse.
Consejos
- Elige el buen momento para privar con suavidad al niño de su chupete: evitar momentos como mudanza o cambio significativo en su rutina cotidiana
- Puedes proponerle algo que reemplace su chupete: un peluche, escuchar música, contarle una historia…
- Puedes leer libros con el niño que hablen de esta etapa y que ilustre el chupete y sus consecuencias. Así que el niño puede visualizar y comprender la decisión.
- Evitar que el niño vea el chupete guardado en una caja o en un cajón. Así como dice el proverbio, «ojos que no ven, corazón que no siente».
- Animar al niño a cuidar sus dientes. Explicarle por qué es importante lavarse los dientes bien, pero también por qué es importante servirse menos de su chupete.
- Tan pronto como el niño comience a hablar, explícale que con el chupete no comprendes lo que quiere decir, y que es imprescindible que deje el chupete si quiere comunicar.
- Los niños se motivan mutuamente: intenta que esté en un entorno con niños que no usan chupete y acentuar que es el único que lo usa. Quizás el efecto de comparación va a suscitar un cambio en su comportamiento y ayudarle a comprender que ya es mayor para el uso del chupete.
- Sobre todo hay que ser paciente, es un cambio que no va a realizarse de un día a otro, así que dale el tiempo que necesita para este proceso.
¿Qué debes evitar?
- No quitar el chupete de forma rápida y brusca ya que el niño, al no estar preparado, va simplemente buscar un sustituto. Y generalmente es el pulgar la opción más frecuente.
- No perforar o cortar la punta del chupete, podría ser un riesgo de ahogo para el niño.
- No poner untarlo con limón o vinagre para dar asco al niño.
- No mentir al niño respecto a la desaparición de su chupete, esto podría provocar una falta de confianza en el adulto y una frustración.
- No culpabilizar o castigar al niño: hay que ser paciente y comprender que la dependencia afectiva es importante. La paciencia es esencial en estos momentos. Hablarle de las diferentes repercusiones sobre la articulación, la palabra(voz), el lenguaje y la comunicación, pueden ayudarle a tomar la decisión.
Tipos de chupetes
La estructura básica de un chupete consta de 4 partes: la anilla, el anclaje, el escudo y la tetina. En función de la forma y el material del que esté fabricado el chupete, se pueden distinguir diferentes tipos.
- De caucho o látex: son suaves y flexibles, pero de fácil deformidad. Se recomienda su uso en bebés con alergia a otro tipo de material o que prefieren una tetina de mayor suavidad.
- De silicona: suelen ser de color transparente y son más resistentes. Estos chupetes tienen una larga duración, ya que no se deforman con tanta facilidad como los de látex. Además, las tetinas de silicona tampoco absorben olores.
- Anatómicos: la tetina tiene forma de pezón, por lo que los bebés se suelen adaptar fácilmente para la succión.
- Fisiológicos u ortodóncico: también conocidos como chupetes de gota. Este tipo de chupones tienen forma plana y simétrica, por lo que disminuye el riesgo de deformar el paladar.
- Redondos o cereza: es el tipo de chupete de mayor tamaño y menos aconsejado puesto que puede provocar alteraciones en la mordida del bebé.
Independientemente del material del que esté fabricado el chupete y de la forma que tenga la tetina, hay que estar seguro de que el chupete cumple con todas las normas de seguridad.
Ventajas y desventajas del uso del chupete
El uso del chupete es uno de los temas más controvertidos a lo largo de los años. Sin embargo, la decisión de si darle el chupete al bebé o no es muy personal, pero es importante conocer tanto las ventajas como los riesgos.
Ventajas:
- Satisface el reflejo de succión.
- Ayuda a calmar al bebé cuando llora y a relajarlo.
- Proporciona distracción al bebé.
- Ayuda a conciliar el sueño al bebé.
- Podría reducir el riesgo de la muerte súbita del lactante.
Desventajas:
- Puede dificultar la lactancia materna.
- Aumenta el riesgo de otitis media aguda.
- Provoca la desviación de los dientes, especialmente cuando se usa el chupete durante mucho tiempo y no se utiliza el tipo de chupete adecuado.
- Aparecen llagas en las mucosas del paladar y de la boca.
- Puede crear una dependencia del mismo.
- Puede incrementarse el riesgo de sufrir candidiasis en la boca o caries si se impregna el chupete con sustancias como, por ejemplo, la miel.
