Las noches pueden ser especialmente largas y preocupantes para muchos padres cuando sus hijos experimentan episodios de mucosidad y, en ocasiones, vómitos. Además de generar una fuerte preocupación, estos síntomas también interrumpen el sueño de los más pequeños y de sus padres, ya que estos síntomas parece que se intensifican en las horas de noche.
Causas Comunes de los Vómitos en Bebés
A fin de cuentas, ¿por qué vomitan los bebés? Que vomite mocos con la leche no es preocupante. Sin embargo, sólo es preocupante si se trata de un vómito real: gran cantidad de leche expulsada con fuerza hacia delante, a chorro. Esto no es lo normal, ya que los bebés son capaces de autoregular su apetito, dándonos a entender que el bebé está empachado y vomita.
Si un niño tiene mocos y vómitos cuando se acuesta significa que tiene una pequeña irritación de las vías aéreas superiores, nariz o garganta. Esta irritación de las mucosas produce secreciones de mocos y estos mocos los traga y llegan al estómago. Cuando se han acumulado en cierta cantidad el niño nota pesadez de estómago, siente náuseas y, algunas veces, termina echando las mucosidades con restos alimenticios de la cena.
Esto puede tener diversas causas, que van desde infecciones comunes como resfriados, alergias, o gripes, lo que lleva a muchos padres a preguntarse: ¿es recomendable un humificador para bebés? Sin embargo, debemos prestar mucha atención, ya que las vías respiratorias de los niños son más pequeñas, y pueden obstruirse con más facilidad, ya que la posición horizontal durante las horas de sueño puede facilitar que la mucosidad llegue a la garganta, desencadenando la tos nocturna y el vomito consecuente.
¿Cómo Aliviar los Mocos en Bebés?
Si tu hijo tiene mocos, debes saber que es algo bueno, una defensa natural del organismo y una señal del óptimo funcionamiento de las mucosas. Sin embargo, los padres y madres ven cómo la aparición de los mocos altera el confort diario de los más pequeños, y es frecuente que, preocupados, acudan a la consulta del pediatra para saber su causa y tratamiento.
Los niños más pequeños no poseen la habilidad ni la fuerza suficiente al toser para expulsar la mucosidad. ¿Cómo podemos aliviarlos? Los lavados nasales con suero fisiológico o hipertónico hidratan y diluyen los mocos facilitando su salida al exterior. Actualmente, se está extendiendo, por su eficiencia, el uso de nebulizadores de suero.
Para quitar los mocos al bebé debes ponerle tumbado de lado, o si ya se mantiene, sentado. Le debes introducir en una de las fosas nasales unos 5 ml de suero fisiológico con jeringa. Puedes hacerlo en tus brazos, algo erguido para que respire bien. Si es recién nacido, sostenle boca abajo en tus brazos para ayudarle a expulsar la flema por la boca.
La primera medida es eliminar las mucosidades del interior de la nariz antes de acostarle. Puedes hacerlo ablandando esos mocos con suero fisiológico y sacándolos con una perita aspiradora. Al mismo tiempo súbele el cabecero de la cama unos 10 cm, colocando un cojín debajo del colchón, para que los mocos no permanezcan cerca de la nariz y se complique con una otitis.
Ofrécele un poco de agua cuando se marche a la cama, pues los líquidos fluidifican las secreciones mucosas. Y, finalmente, procura que en el dormitorio exista un cierto grado de humedad para que no se resequen las mucosas durante la noche. Es crucial intentar mantener un ambiente que sea adecuado para el descanso.
Un remedio casero para bebés con tos con flema es levantar unos 45 grados el cabecero de la cuna. Mantenle hidratado. Si el bebé es menor de 6 meses, ofrécele más tomas de lactancia materna o de leche de fórmula, y si es mayor: agua. En este caso, debemos asegurarnos de mantener hidratado al peque, actuando diferente en función de su edad.
Por ello, si normalmente en medio de la noche toma un biberón de 120 ml. Será mejor darle 90 ml y al cabo de un par de horas darle otro.
¿Cuándo Acudir al Pediatra?
Y es que, si bien la presencia de mucosidad es buena, es posible que se acumule en exceso y que se sobreinfecte por otros gérmenes, algo que puede volverse en contra de la salud del niño.
Si te preocupan las flemas de tu peque, puede interesarte hacerle un seguro privado de salud. Si tu bebé es propenso a enfermarse, puede interesarte hacerle un seguro privado de salud.
No obstante, es imprescindible saber cuando es necesario buscar ayuda médica de un profesional. Si los síntomas persisten, empeoran, o están acompañados de otros como fiebre alta, dolores fuertes o dificultad para respirar es recomendable que un profesional pueda valorar el caso, para descartar una posible causa subyacente más grave. Incluso, si tu bebé tiene muchos mocos puede que un fisioterapeuta respiratorio le ayude, pero esto deberá valorarlo en primera instancia un profesional.
Complicaciones Adicionales
- Otitis y conjuntivitis: En ocasiones, el moco abundante puede trepar hacia el ojo a través del conducto lagrimal. Limpiar el ojo con gasa y suero fisiológico suele bastar para eliminar la mucosa ocular, pero si el ojo enrojece puede ocurrir que se haya infectado. En otros casos, es posible que la infección afecte también a los oídos.
Mitos Comunes Sobre los Mocos
Es hora de desmentir esta idea: ¡tomar leche de vaca no produce mocos!
