¿Por Qué Mi Bebé Se Golpea en la Cabeza? Causas y Qué Hacer

Es común que los padres, especialmente los primerizos, se preocupen por las conductas de sus bebés, sobre todo cuando empiezan a golpearse la cabeza. Este comportamiento, aunque angustiante, es relativamente frecuente en niños pequeños.

¿Por Qué Ocurre?

Este comportamiento es frecuente en los niños menores de 2 años, pues al no saber expresarse, se frustran y terminan dándose golpes a sí mismos. Por lo general, esta conducta se ve más en los varones, ya que les lleva un poco más de tiempo aprender a hablar. Sin embargo, cuando ya son mayores de 2 años aprenden a escenificar su enojo de otra manera, ya que se les hace más fácil expresar sus sentimientos, pues ya saben hablar. Así que si tu hijo a esa edad sigue teniendo conducta de autoagresión, debes preocuparte.

Golpe en la cabeza en un niño, ¿cómo saber si es grave?

Posibles Causas

  • Por manipulación: Si sus berrinches son por querer salirse con la suya, te darás cuenta. Si fuera el caso, empezará a golpearse luego de un castigo o quizás para que le concedas lo que él quiere. También cuando siente que no le entiendes completamente, lo que le provoca rabia y frustración.
  • Por algún trastorno neurológico: Ocurre cuando tu hijo presenta conductas agresivas contra sí mismo sin motivo aparente. Si, además, continúa llorando sin parar, a pesar de las medidas que hayas considerado necesario tomar. Entonces, tu hijo no se autolesiona porque lo has castigado, así que requiere de estudios más profundos. Antes bien, podría tratarse de malformaciones orgánicas y neurológicas, como en el caso del autismo, la esquizofrenia, trastorno por déficit de atención (TDAH) y el retraso mental.
  • Por cuestiones psicológicas: Algunas enfermedades de origen psicológico pueden desencadenar estas conductas de autoagresión; por ejemplo, el estrés, la soledad, el miedo o incluso la depresión infantil, que es cada vez más común.
  • Por necesidad de atención: Es necesario que estés atento a cubrir todas las necesidades de tu bebé. Entre ellas, está la de proporcionarle afecto. Con tantas cosas que hacer, es posible que descuides este aspecto. Sin embargo, tu hijo te exigirá atención y es probable que lo haga golpeándose la cabeza.

¿Qué Debo Hacer?

Todo dependerá de la razón por la que él se golpee. Si este comportamiento se debe a algún trastorno o enfermedad, lo más lógico es que lo lleves al médico. El especialista determinará si es necesario administrarle tratamiento farmacológico. Además, si es necesario, le indicará asistir a terapia.

Técnicas y Recomendaciones

  • Evitar que el niño se lesione: Es imprescindible que emplees técnicas de contención como las que se mencionan más adelante.
  • No ignorar la situación: Si bien el niño puede tratar de manipularte a través de este comportamiento, bajo ninguna circunstancia debes ignorarlo.

Técnica de Contención para los Berrinches

En el caso de que sea para descargar su frustración, un abrazo sería de mucha ayuda. No quiere decir que deje de llorar para obtener lo que desea, pero sí se calmará.

Cuando abrazas a tu pequeño, se liberan en él algunas sustancias como la oxitocina. Esta hormona se la conoce como la del afecto o del amor. De esta manera, se crea un fuerte vínculo entre padres e hijos. Además, le proporciona seguridad y sensación de amparo.

No obstante, los abrazos son más que importantes cuando los niños presentan comportamientos autoagresivos. Ya que, en su cerebro, son liberadas tanto la serotonina como la dopamina. Estas sustancias suministran calma, plenitud, armonía y bienestar.

Lo mejor de dar un abrazo es que al hacerlo, también recibes los mismos beneficios. Para que sean más efectivos, debes abrazar a tu hijo fuertemente y durante un largo tiempo. Esto es conocido como una técnica de contención, que logra calmar los berrinches de tu pequeño.

Traumatismos Craneoencefálicos (TCE) en Niños

Los traumatismos craneoencefálicos (TCE) son una de las consultas frecuentes en pediatría. Se trata de lesiones que afectan a las estructuras craneales o intracraneales. En los niños en edad preescolar se dan en forma de caídas desde los brazos de un adulto, la cama, la silla o las escaleras. Cuando son un poco más mayores la bicicleta y la práctica del resto de deportes suelen ser los culpables. Ya en la adolescencia los accidentes de tráfico, desgraciadamente, ocupan un lugar señalado.

¿Qué Debemos Hacer Ante un Golpe en la Cabeza?

Lo primero, cuando se produce un golpe en la cabeza, es acudir al pediatra. El médico diferenciará los traumatismos leves, moderados y graves en base a una escala denominada Glasglow, que evalúa el nivel de consciencia de los seres humanos en base a tres parámetros: apertura ocular, respuesta verbal y respuesta motora. Este dato es un importante indicador del grado de traumatismo que presenta la persona.

El médico es frecuente que realice preguntas como la edad del niño, si ha existido pérdida de consciencia, en caso afirmativo durante cuánto tiempo y si presenta algún síntoma como vómitos, cefaleas o convulsiones.

En el caso TCE leves y considerando la edad del niño (si es mayor o menor de 1 año) el especialista tomará una u otra medida en función de diferentes parámetros. Por lo general, en los casos más leves se da el alta con observación domiciliaria. Cuando existen síntomas neurológicos o hematomas en el cuero cabelludo se suele prescribir la realización de un TAC y en ocasiones se opta por ingresar al niño para observación hospitalaria.

Vigilar al Pequeño en Casa

Vigilar al pequeño en casa es fundamental, aunque el golpe haya sido leve. Es importante despertarlo cada dos horas durante la noche, si se trata de un bebé, y cada cuatro horas si es más mayor. Además hay que tener en cuenta que si aparecen síntomas como vómitos repetidos, dolor de cabeza intenso, convulsiones, desorientación o pérdida de fuerza en brazos y piernas es importante volver al médico de manera urgente.

Para el caso de los traumatismos más graves el especialista realiza una exploración de las constantes vitales (tratando de mantener la vía aérea, la ventilación y la circulación), una exploración neurológica (corteza cerebral, tronco cerebral y fondo de ojo) y una exploración de cabeza. Asimismo lo más normal es que solicite un TAC craneal.

En atención primaria sólo se suelen atender los TCE leves. En el caso de los moderados y graves lo normal es que se trasladen a un hospital para una mejor atención. Por mucha precaución que se tenga con los niños, los golpes en la cabeza son accidentes, en muchas ocasiones, difíciles de evitar. Si le ocurre a su hijo pida consulta con el pediatra rápidamente.

¿Cómo Actuar Ante un Golpe Leve?

Afortunadamente, la gran mayoría de los traumatismos en la cabeza son leves y no producen daños, más allá de la posible aparición de un chichón o una pequeña herida. Es cierto que sus características anatómicas los hacen más susceptibles a padecer una lesión intracraneal. En los niños mayores de 2 años, en cambio, son los accidentes de tráfico y los atropellos las causas de traumatismo craneoencefálico más habituales, además de las caídas. Mantener la calma y evaluar el golpe.

Aún así, hay que recordar que en la gran mayoría de los casos se trata de traumatismos craneales leves que no provocan daños de consideración. Por este motivo, ante una caída o golpe en la cabeza, lo primero es tratar de mantener la calma.

Valorar la Gravedad del Traumatismo

Cómo saber si un golpe en la cabeza es grave dependerá de una serie de factores. Cuando no hay una altura considerable (superior a 1 metro) ni aceleración, es difícil que se pueda producir una lesión importante. En ese sentido, cabe decir que la mayoría de caídas en bebés y niños son desde su propia altura o esta es inferior a los 50 centímetros.

Otro factor pronóstico a tener en cuenta es la pérdida de conciencia en el momento del traumatismo. En caso de que esta se produzca, sobre todo si dura más de 5 minutos, es cuando habrá mayor riesgo de lesión intracraneal grave.

Finalmente, la presencia de síntomas neurológicos que no cesan son otra señal de alarma. Entre ellos, vómitos repetitivos, un nivel de conciencia oscilante o los movimientos anómalos.

La explicación a por qué se vomita después de un golpe en la cabeza suele estar en una reacción desproporcionada del organismo ante determinados factores desencadenantes (síncope vasovagal). De hecho, la correlación entre golpe en la cabeza y vómito ocurre hasta en un 11% de los traumatismos craneoencefálicos.

Cuidados Inmediatos

  • Curar las heridas: Lávala con agua fría. No dramatices ni grites, la presencia de sangre les asusta mucho. Si la herida es muy profunda y sigue sangrando, quizá necesite puntos.
  • Calmar el dolor: Las lesiones más habituales en los golpes en la cabeza en bebes y niños son los chichones. Estos no suelen tener mayor importancia, pero pueden causar dolor. Una medida para aliviar las molestias que provocan es aplicar frío en la zona del chichón. Por ejemplo, a través de compresas humedecidas. Otra recomendación es el uso de productos específicos para golpes en niños. Estos suelen estar formulados a partir de plantas medicinales de efecto calmante. Aplica el hielo durante 20 minutos, descansa otros 10 y vuelve a aplicarlo, hasta completar por lo menos una hora.
  • Mantener la observación: Aunque el traumatismo haya sido leve y no se presenten síntomas neurológicos, el bebé o niño debe permanecer en un ambiente tranquilo y bajo la supervisión de un adulto durante las 24 horas siguientes. Esta medida es fundamental para detectar la aparición de problemas de forma tardía. La conveniencia de no dejar dormir a los niños después de un golpe es una creencia muy extendida. Cuando se calme tras el berrinche el niño querrá dormir. Puedes dejarle en tus brazos o acostarle, pero procura que tenga la cabeza más alta que el resto del cuerpo (pon una almohada, usa su gandulita si es bebé, o déjalo sobre tu hombro). El día del golpe, durante el sueño nocturno conviene que despiertes al niño cada tres o cuatro horas para comprobar si su estado general es correcto. No es preciso levantarle ni someterle a un interrogatorio. Tú conoces bien sus reacciones normales.

Signos de Alarma Después de un Golpe en la Cabeza

Durante las 24 horas posteriores a un golpe en la cabeza hay que estar atentos a la posible aparición de síntomas que precisan atención médica:

  • Pérdida de conciencia en el momento del traumatismo o posteriormente.
  • Somnolencia excesiva, dificultad para despertar.
  • Confusión, desorientación.
  • Llanto persistente, irritabilidad. Está confuso y muy irritable (llanto continuado, no se calma con mimos ni con tu voz, no quiere que le aúpes ni le acunes).
  • Dolor de cabeza continuo o de gran intensidad.
  • Vómitos repetidos que no van precedidos de náuseas (puede ser normal vomitar justo después de darse el golpe).
  • Convulsiones.
  • Movimientos anormales, debilidad o adormecimiento de cualquier miembro del cuerpo.
  • Dificultad para hablar o caminar.
  • El niño ve mal o tiene las pupilas de diferente tamaño.
  • Aparición de sangre o de un líquido claro por la nariz o los oídos.
  • La herida se ha producido en la cabeza y no para de sangrar.
  • Hematoma muy grande en la cabeza o si notamos que se puede hundir el hueso al tocar con nuestros dedos.
  • Hematoma alrededor de los párpados o las orejas. Del 4º al 10º día el chichón y la zona circundante tienen tono verdoso. Pasados 20-30 días permanece igual. En este último caso puede tratarse de un absceso, un chichón encapsulado o calcificado (no cometas el error de pincharlo, el riesgo de infección es altísimo).
  • La caída ha sido desde más de un metro de altura.

En general, ante cualquier síntoma o signo que consideremos anormal o nos preocupe, la pauta de actuación debe ser acudir a los servicios de urgencias con el niño.

Prevención de Traumatismos Craneoencefálicos

Evitar los golpes, caídas, tropezones, lesiones o accidentes en general resulta complicado en niños pequeños, pero sí que debemos saber que la prevención es nuestra mejor aliada y que existen algunas pautas que debemos tener en cuenta en favor de su seguridad, que debe ser nuestra prioridad.

Medidas Preventivas

  • En niños menores de seis meses:
    • Asegúrate de que la cuna, el cochecito, la sillita del coche y la mochila portabebés cumplen con las medidas de seguridad establecidas por los organismos pertinentes.
    • Ve adaptando dichos dispositivos al tamaño y el peso del niño a medida que este vaya creciendo.
    • Cuando el niño va en el cochecito o la sillita de paseo, debe ir siempre bien sujeto con los arneses y cierres correspondientes, pues cualquier falso movimiento o tropezón puede provocar la caída del niño desde esa altura.
    • Nunca dejes al bebé sin vigilancia sobre sillas, camas, sofás, cambiadores, mesas… Son frecuentes las caídas desde cualquier lugar elevado al dejar al niño solo, aunque sea durante unos segundos.
    • Ten mucho cuidado al llevar al niño en brazos, porque tú mismo puedes tropezar, resbalar o caerte.
    • Es preferible no jugar con los bebés lanzándolos hacia arriba, para minimizar el riesgo de una caída.
  • En niños a partir de los seis meses:
    • Protege con barreras las escaleras de casa y asegúrate de dejarlas siempre cerradas.
    • No coloques cerca de las ventanas muebles, sillas, sofás o cualquier objeto al que el niño pueda subirse. Es recomendable colocar cierres de seguridad en las ventanas para que no se puedan abrir totalmente.
    • Protege también los balcones con puertas de seguridad, barandillas elevadas, etc.
    • En tu hogar, evita las superficies resbaladizas y las alfombras que se puedan deslizar.
    • En los muebles procura colocar cantoneras acolchadas para evitar golpes con las esquinas, y en las puertas, pon protectores para evitar cierres violentos.
    • En el jardín, patio o terraza, plantéate instalar en el suelo una superficie absorbente de impacto en los lugares destinados al juego del niño (tobogán, columpios, etc.).
    • Hay que tener mucho cuidado con muebles u otros objetos que se puedan volcar (como la televisión) y con dejar objetos que llamen su atención en lugares elevados.
    • Es importante colocar sistemas de protección en los laterales de la cama y evitar literas o camas altas.
    • Los andadores también pueden ser peligrosos y están desaconsejados.
    • En el automóvil, sea cual sea la edad del niño, lo más importante es utilizar siempre los sistemas de retención infantil (SRI) homologados en relación con su peso y talla, aunque sea para trayectos cortos. En este sentido, infórmate bien del SRI adecuado a cada grupo de edad (desde recién nacidos hasta niños de más de 12 años) y asegúrate de que la silla que vas a adquirir puede instalarse en tu vehículo con todas las garantías de seguridad y de que aprendes bien cómo usarla.

Publicaciones populares: