Señales de Felicidad en tu Bebé Recién Nacido: Una Guía Completa

Recuerdo mis primeros días como mamá, ¡qué difícil me resultaba a veces saber por qué lloraba mi bebé! Pensaba en esa frase que tantas veces había oído e incluso había dicho a mis pacientes «Tú eres la experta en tu bebé» y ¡me sentía de todo menos experta! Hoy me decidí a escribir este post para transmitirte tranquilidad, es completamente normal que no sepas por qué llora muchas veces.

Por otro lado, si no tuviste la suerte de tener otros bebés en tu entorno, quizás tu bebé es el primero con el que tratas. Te adentras en este mundo de la maternidad con muchas ideas que no tienen nada que ver con lo que te encuentras luego. Una de esas ideas es que los bebés «comen y duermen», en ese orden. Por eso cada vez que el bebé que llora crees que tiene hambre y si no duerme hasta la siguiente toma es porque no comió lo suficiente.

Los bebés tienen muchas necesidades además de hambre. Pueden tener sueño, frío o calor, el pañal sucio, pueden desear más estímulos o menos, pueden querer contacto físico, cambiar de ambiente o pasear. El único secreto para comprender a tu bebé es observar, observar mucho y confiar en tu intuición.

Los recién nacidos son muy sensibles, todos sus sentidos están alertas y recibiendo información del medio que los rodea. Además, tienen poca capacidad para «silenciar» estímulos, muchas veces se saturan y necesitan ayuda para calmarse. Poco a poco, tu bebé aprende a regular mejor sus comportamientos.

Para comprender mejor las señales de tu bebé, es importante observar sus diferentes estados:

  • Llanto: Este estado es fácil de reconocer. Cuando llora, tu bebé realiza movimientos espasmódicos, caóticos, su cara cambia de color poniéndose generalmente mas rojo, sus músculos están en tensión y respira rápidamente.
  • Alerta activa: En este estado lo vas a ver moviéndose, haciendo gestos, con los ojos abiertos y respirando de forma irregular. A veces pueden estar irritables y sensibles a los estímulos del ambiente que les rodea.
  • Alerta tranquila: Vas a notar que tiene sus ojos abiertos, suele estar muy quieto o moverse poco y respira de forma regular y estable, parece que está muy atento. Es el mejor momento para interactuar, ya que es capaz de fijar la mirada, comenzar a imitar tus gestos.
  • Sueño activo: En la fase de sueño activo hay movimientos oculares rápidos, pequeños espasmos de la cara y el cuerpo, respiración irregular.

Tú puedes ayudar a tu bebé a pasar de un estado a otro. Por ejemplo, si está dormido y tienes que despertarlo para comer puedes cambiarlo de posición, hablarle, cantarle, quitarle la ropa, acariciarlo.

Todos los bebés nacen preparados para aprender y socializar. Desde el primer día de vida pueden utilizar señales sutiles para indicarte que necesitan tu ayuda. Pero son señales inespecíficas, por lo que te tocará a tí ir probando diferentes cosas hasta descubrir lo que quieren.

Cuando tiene hambre, verás sus dedos y puños apretados sobre el pecho y la barriga, las piernas y brazos flexionados, respira rápido, hace ruidos de succión, activa el reflejo de búsqueda y mueve su cabeza de lado a lado abriendo la boca. Se mueve para ponerse en posición de mamar. Cuando empieza a fluir la leche abre sus ojos, su expresión se relaja, desaparecen las arrugas de su cara. Cuando está satisfecho sus manos se abren y se alejan del pecho, los dedos están relajados, cierra los ojos, deja de succionar, suelta el pecho y a veces se duerme.

Hay señales que te indicarán que necesitan algún cambio, menos interacción o menos estímulos: mira hacia otro lado, respira rápido, bosteza, se lleva las manos a la oreja, muecas, mirada vidriosa.

Cuando no puedes identificar el problema, tu bebé irá «escalando» señales para indicarte que su necesidad no esta cubierta. Por ejemplo, si está sobreestimulado por las visitas puede mirar hacia otro lado, si siguen hablándole puede girarse y si continua el estímulo empieza a llorar.

El Llanto: Una Forma de Comunicación Innata

Llorar es el talento innato que tiene tu bebé para comunicarte que algo no va bien. Resulta tremendamente irritante para la mayoría de los adultos y es muy difícil de ignorar. Los bebés lloran por muchísimos motivos. Puede que estén incómodos por el pañal sucio o mojado, tengan frío o calor, ganas de eructar, gases, hambre, dolor.

También pueden llorar cuando necesitan cambios en el ambiente. Por ejemplo si hay mucho ruido, mucha gente desconocida, luces muy intensas pueden necesitar disminuir los estímulos. O al contrario, si están muy quietos y siempre en el mismo ambiente pueden querer movimientos, interactuar, jugar.

¿Cuánto es normal que llore?

Es tremendamente variable de un bebé a otro, incluso en un mismo bebé de un día al siguiente. No hay una duración «normal» de llanto. Como norma general podemos decir que cuanto mas sensible seas a sus primeras señales y antes respondas a sus necesidades menor será la cantidad de llanto. Aquí intervienen muchas cosas, como el temperamento del bebé y las expectativas previas de la familia.

El Sueño del Bebé: Un Mundo en Evolución

Una parte importante de comprender a tu bebé es entender como duerme. Al nacer, los bebés tienen solo dos fases de sueño. Una fase de sueño activo seguida de una de sueño tranquilo conforman un ciclo de sueño que suele durar aproximadamente una hora. En las primeras semanas de vida todavía no tienen un ritmo circadiano, es decir no diferencian el día de la noche, por lo que se despiertan periódicamente.

Sus patrones de sueño irán madurando a lo largo de los primeros años de vida. Lo importante es entender que es normal que los bebés se despierten varias veces por la noche, incluso pasado el año de vida. Comprender a tu bebé es cuestión de práctica. Compartir tiempo juntos, observarlo y seguir sus ritmos.

La Sonrisa: Un Indicador Clave de Felicidad

Uno de los momentos más esperados en la vida de un bebé es su sonrisa. Pero, ¿ríen de verdad los recién nacidos o es solo un reflejo? Los padres pasan muchas horas a solas con sus bebés y a veces llenan el tiempo con tonterías.

La sonrisa angelical. Lo habrán visto muchos padres en una ecografía 3D: su bebé sonríe ya dentro de la barriga. No, no es que su hijo sea más simpático que nadie, es un acto reflejo que aparece durante las primeras semanas de vida y que suele manifestarse cuando duermen (cuando maman una vez nacidos). Es durante el primer mes que esa sonrisa angelical pasa a ser un acto selectivo como respuesta a algo. Empieza así la 'vida social' del bebé.

La primera sonrisa. Suele dedicársela a su madre. Si el bebé es reticente a responder con una sonrisa, se puede intentar que lo haga acercándose a una distancia de unos 20-40 centímetros de la cara, con una gran sonrisa y palabras suaves y divertidas. De gorgorito a carcajada. Ente los cuatro y los cinco meses aparecen las primeras carcajadas en forma de gorgoritos y a los seis meses el bebé ya se ríe a pulmón. Eso sí, no busque muchas explicaciones.

Aquí hay algunas maneras de provocar la risa en tu bebé:

  • Cosquillas: Activan ciertos puntos nerviosos y según el estudio de Addyman, las cosquillas también tienen como base el contacto físico. Es una de las maneras más fáciles de hacer reír a un bebé, algo que proviene de nuestras raíces mamíferas.
  • Espejo: Poner a un bebé de meses delante del espejo suele provocarle la risa. No es que el pequeño se identifique con la imagen del otro lado, todo lo contrario. Y es precisamente ese hecho el que le provoca la hilaridad: ve a alguien que hace exactamente lo mismo que él y le hace gracia, porque se salta las convenciones del turno en las comunicaciones.
  • Cucú: El juego que más risas provoca en los niños en todo el mundo. En el anglosajón, por ejemplo, es conocido como peek-a-boo y la base es la misma. Uno se esconde tras las manos y al volver a mostrarse, el niño se muere de la risa.
  • Sonajeros y otros cachivaches: Todo instrumento que haga un ruido repetitivo y cascabelero provoca risa en el pequeño. Escucha un sonido que no entiende, que se repite y que no tiene explicación posible...
  • Peluches: La risa del bebé está relacionada con la risa del adulto. Tal y como cuenta Addyman, los niños se ríen ante el absurdo, algo que hacemos también los adultos. El sinsentido es lo más. Un peluche, es decir, un animal que no tiene vida es algo que no tiene sentido, aunque nos hayamos acostumbrado.

Habrá estudios y artículos y declaraciones y conclusiones pero lo más importante, en eso no hay duda, es que la risa de un niño es signo de buen desarrollo tanto físico como intelectual. ¡Ah! y no nos olvidemos: una señal de felicidad.

Diez Formas en las que un Bebé Demuestra Amor

Aunque no sean capaz de articular ninguna palabra ni de hacer movimientos físicos complejos, los bebés rebosan amor por todos los costados. Y no se lo guardan para ellos: nos lo demuestran desde el momento en el que nacen.

La ciencia ya ha demostrado que el vínculo entre una madre y su hijo empieza en el embarazo y se consolida en el momento en el que ve el mundo por primera vez, pero, ¿cómo transmiten los bebés ese amor nacido del vínculo? ¿También pueden sentir amor, por ejemplo, por su papá o por su hermano mayor que no le han llevado dentro los nueve meses que dura la gestación?

Sí, puede hacerlo y, de hecho, lo hace aunque es cierto que los primeros signos de amor se dirigen especialmente a su madre, que es la que tiene el vínculo más fuerte con él. “Sabemos que en la primera hora tras el parto se da un escenario neuroquímico irrepetible”, afirma la psicóloga perinatal Sara Jort. El bebé lleva grabado el olor de su madre, la cadencia de su corazón, el sonido de sus tripas o la vibración de su voz.

Volviendo a la felicidad del bebé, basta muy poco hacerle feliz: si está satisfecho fisiológica y emocionalmente hablando, ya tendrá felicidad en su cuerpo que te transmitirá a través de diferentes señales. Lo hará sonriendo, haciendo muecas o sonidos que te llegarán al corazón. Lo mismo ocurre si el bebé está enfadado o triste: también os lo hará saber con otras señales como el llanto o la incomodidad.

A continuación te resumimos cuáles son las diez formas en las que un bebé te demuestra su amor antes de empezar a hablar y a interaccionar de manera directa.

  1. Objeto transaccional: Quizás sea una de las muestras de amor más grandes: el objeto transaccional u objeto de apego ocupa el papel de ‘mamá’ cuando el bebé se empieza a dar cuenta de que sois dos personas diferentes. Con él se siente seguro y lo soltará cuando esté preparado para tener más autonomía. Pero, le da la misma seguridad que le da su madre y por eso es tan importante para él y no puede dormir si no está cerca.
  2. ‘Gritos’ de alegría: Los bebés lloran pero también hacen algunos ruiditos que pueden demostrar felicidad. Cuando hacen soniditos están buscando la atención de la persona a la que quieren.
  3. Muecas: Los bebés son capaces de reír y de sonreír. Sobre todo si interactúas con ello: una señal brutal de felicidad. A veces, incluso, parece sentir vergüenza cuando le decimos algo.
  4. Reconoce tu voz: Una de las primeras cosas que reconoce el bebé de nosotros es nuestra voz. Hasta el punto de que se ríe si nos escucha hablando, aunque no sea con él. Por eso es importante, de acuerdo a los expertos, que los padres hablen con el bebé desde el embarazo.
  5. Su sonrisa: Si estás cerca, si hay algo que huele a ti o si te escucha hablar, probablemente sonreirá: es la clara señal de que es feliz si estás cerca.
  6. Llora si no te ve: El llanto en el que explota cuando no ve a su madre o a su padre se traduce en calma y tranquilidad cuando están cerca. Y es que, si os pierde de vista, sentirá una especie de ansiedad que transmitirá de esa manera.
  7. El olor: ¿Sabías que el olor es lo primero que el bebé reconoce de su madre y de su padre en el momento de nacer? Seguro que conoces a alguna familia que ha tenido que recurrir a una camiseta de pijama sin lavar (por ejemplo) de la madre para calmar al bebé si ella ha tenido que salir. El olor es su fuente principal de calidez en el contacto materno, de protección. Es la manera en la que saben que están cerca de su fuente de nutrientes.
  8. Solo duerme si estás cerca: Son muchos los bebés que solo son capaces de dormir si sienten cerca a su mamá. Otro signo de amor incondicional hacia ella.
  9. Miradas que lo dicen todo: A las pocas semanas de nacer, el bebé ya es capaz de reconocer la cara de su madre y de su padre y sonríe si les ve. Tanto, que a veces se queda mirando fijamente (sobre todo a la madre) y esto es una señal de que amor hacia ella.
  10. Besos: Al principio no son besos. Con pocos meses de vida, el bebé se lanza a la exploración del cuerpo de su mamá y dará pequeños mordiscos en su cara o la chupará (es la fase en la que los niños se llevan todo a la boca). Los besos llegarán luego. Al igual que para casi todo lo demás, el pequeño aprenderá con el ejemplo. Será más o menos cariñoso, si los demás son cariñosos con él y también si lo son entre sí.

El Cerebro de la Madre Responde a la Felicidad del Bebé

Cuando las madres primíparas ven la cara de su hijo parece activarse una extensa red cerebral, en la que se puede integrar la información afectiva y cognitiva, dirigiéndola a rendimientos motores/del comportamiento. Las regiones cerebrales relacionadas con la recompensa dopaminérgica se activan específicamente como respuesta a las caras felices, pero no tristes, del niño.

Desde el período temprano posparto, las madres muestran una singular capacidad de reconocer distintas claves sensoriales de sus propios hijos, visuales, auditivas y olfativas. Estos estímulos, como el llanto por hambre o la cara sonriente, constituyen potentes motivaciones de la respuesta de la madre, mediante los cuidados, el contacto físico, el habla o el juego.

En los últimos años, varios grupos de investigación han tratado de comprender mejor cómo responde el cerebro de la madre a los estímulos auditivos o visuales de su hijo mediante la RM funcional. Un tema común que emerge de estos estudios ha sido el posible papel del sistema dopamina mesocorticolímbico en el proceso de las señales basadas en la recompensa y que motivan el cuidado maternal, como se observa en los modelos animales.

Varios estudios han demostrado que el estriado, una proyección clave de las neuronas dopamínicas del mesencéfalo, que incluyen el putamen y la cabeza del caudado, es activo en respuesta a las imágenes faciales del hijo en comparación con las de niños desconocidos (o conocidos pero no emparentados, del mismo modo que el estímulo del llanto del niño. Se han observado patrones similares de activación en respuesta a fotografías de parejas románticas, caras hermosas y estímulos sexuales, lo que sugiere una relación entre el vínculo y los circuitos de recompensa cerebral.

Sin embargo, algunos estudios de la respuesta materna no han demostrado la activación del estriado, entre otras diferencias importantes. Por ejemplo, las amígdalas están claramente activadas en algunos estudios y desactivadas en otros. Como las amígdalas desempeñan un papel importante en el proceso del estado expresado en la cara, y su respuesta puede estar modulada por la dopamina, las diferencias en la expresión de estados en la cara del niño pueden ser un factor de confusión.

Este estudio incluye una muestra relativamente grande de madres primíparas y sus hijos, comparando específicamente las respuestas cerebrales de la madre a los estímulos de la cara del niño agrupados en estado de felicidad, neutro y tristeza. Supusimos que la cara del hijo comparada con la de un desconocido activaría las regiones cerebrales del proceso de recompensa asociado con dopamina, incluyendo la corteza ventral del estriado y la prefrontal, y que el contraste en estas regiones sería mayor en las caras de niños sonrientes que en las caras neutras o tristes.

Según los resultados de estudios piloto y de estudios del llanto infantil, también supusimos que las caras tristes del hijo, comparadas con las de un niño desconocido, activarían la corteza de la zona anterior del cíngulo, que interviene en el control de los conflictos, y de la ínsula y la amígdala, regiones asociadas a menudo con el proceso de las emociones negativas.

En conjunto, estos patrones de respuesta nos ayudarían a definir mejor la base neurológica del vínculo maternofilial humano.

En este contexto, es fundamental recordar las palabras del psiquiatra Edward Hallowell, quien afirma que los niños mimados que reciben demasiados juguetes o se les consiente en todo lo que quieren son más propensos a ser aburridos y cínicos en la adolescencia.

18 cosas importantes que los bebés intentan decirte

Ahora me gustaría compartir contigo este vídeo, donde puedes ver muchos bebés comunicándose y puedes jugar un poco a interpretar las señales. Es en inglés pero puedes activar los subtítulos automáticos.

Publicaciones populares: