Heces Líquidas en Bebés Recién Nacidos: Causas, Tratamiento y Cuándo Preocuparse

La consistencia, el color y la frecuencia de las deposiciones de los bebés son características importantes en las que los padres deben fijarse. Una deposición demasiado líquida, de un color extraño o demasiado frecuente puede alarmar a padres primerizos. Sin embargo, estos signos en las heces del pequeño están a veces dentro de la más absoluta normalidad. En este artículo, se detallan las claves para que los adultos aprendan a interpretar las deposiciones del bebé de forma correcta y se resumen algunos signos ante los que hay que preocuparse.

La realidad es que la frecuencia, el color y la textura de las heces cambian según la edad y el tipo de alimentación. No existe un único patrón válido para todos los bebés. Lo importante es observar la consistencia, el color y el bienestar del pequeño.

Consistencia de las Heces del Bebé

Por lo general, las heces del bebé tienen una consistencia blanda y grumosa durante el periodo de lactancia materna, y más pastosa si se alimentan con leche artificial. Las deposiciones, además, adquieren una consistencia más firme a medida que se introduce la alimentación complementaria, pero no siempre es así.

Heces Líquidas

Las heces líquidas o acuosas no son, en principio, una señal de alarma; de hecho, son muy frecuentes en los lactantes. Para que se pueda hablar de diarrea en el bebé, es necesario que el niño haga deposiciones muchas veces, en mucha cantidad y muy líquidas, describe el pediatra Jesús Garrido.

Heces Sólidas

Los pequeños alimentados con leche artificial suelen tener deposiciones más sólidas. Estas pueden volverse más consistentes cuando el biberón se prepara con las proporciones equivocadas y contiene más leche en polvo de la que corresponde. Si las heces se vuelven muy secas y duras y al niño le resulta muy difícil la expulsión, es posible que el bebé sufra estreñimiento, un problema que afecta a cerca del 8% de la población infantil, señala la Asociación Española de Pediatría (AEP).

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Frecuencia Normal de las Deposiciones

La frecuencia de las deposiciones del bebé, es decir, el número de veces que el niño defeca cada día, es variable y dependerá, sobre todo, de la alimentación que reciba.

Leche Materna

Una deposición por cada toma suele ser la regla habitual en los recién nacidos alimentados con leche materna durante las tres primeras semanas de vida. A medida que su esfínter adquiere más fuerza, es probable que reduzca la frecuencia de las heces a entre una y tres al día, señala la AEP. Aunque también es posible que, en algunos periodos, el pequeño se limite a una deposición cada dos o tres días. Es normal que algunos bebés, especialmente con lactancia materna exclusiva, puedan pasar de 2 a 5 días sin hacer caca.

Leche Artificial

Los bebés alimentados con leche artificial hacen caca, por lo general, con menos frecuencia que los pequeños amamantados. Lo normal es una o dos evacuaciones al día. Un solo suplemento de leche artificial puede modificar la flora bacteriana del bebé y conseguir que cambie la textura, el olor, el color y la cantidad de deposiciones.

Color de las Heces del Bebé

En cuanto al color de las heces, después de observar las primeras deposiciones del recién nacido, es difícil que algún padre se sorprenda. El meconio, con una consistencia y color semejante al alquitrán, son deposiciones normales que se forman en el intestino del pequeño antes de nacer y que se expulsan durante los tres primeros días de vida. A partir de ahí, el color de las heces estará determinado por el tipo de alimentación.

Lactancia Materna

Las deposiciones de los bebés amamantados suelen tener, por lo general, un color amarillento dorado, aunque la tonalidad en esta etapa es variable. Finalmente, después de la caca de transición, entre el 5º y 6º día de vida, aparecen las cacas típicas del lactante amamantado. Son de un color mostaza anaranjado, a veces con motitas blancas. El bebé debería hacer más de dos al día, idealmente debería hacer una cada toma.

Leche Artificial

El color de las heces de los niños alimentados con leche de fórmula es de un tono amarillo mostaza, algo más oscura que la de los pequeños que toman leche materna.

Alimentación Complementaria

Desde el momento en que se introducen los primeros alimentos diferentes a la leche, las deposiciones comienzan a adquirir un tono más oscuro y marrón, similar a las del adulto. Algunos alimentos pueden influir en la coloración de las heces: el brócoli o las espinacas pueden teñirlas de un tono verdoso, mientras que la zanahoria y la calabaza pueden darles un matiz anaranjado.

¿Cuándo Hay Que Preocuparse?

Algunos signos detectables en las deposiciones del bebé pueden evidenciar un posible problema de salud del pequeño. Estas son algunas de las señales indicadas por la AEP ante las que los adultos deben alertarse:

  • Heces manchadas de sangre: Si los padres detectan algún resto o veta de sangre en las cacas del niño, es conveniente que acudan al pediatra para descartar cualquier problema importante. La sangre puede deberse a causas menores como el estreñimiento, una infección bacteriana o una alergia a la proteína de la leche de vaca.
  • Heces negras: Después de expulsar el meconio, el color negro no es frecuente en las deposiciones del recién nacido. Pueden adquirir esta tonalidad si el pequeño toma algún suplemento de hierro, o teñirse con pequeños puntos negros si la madre tiene grietas en el pecho y el bebé ingiere algo de sangre. No obstante, también puede delatar un problema intestinal.
  • Heces blancas y duras: El color blanco en las cacas, acompañado de una densidad muy dura, se debe a un problema de hígado o de vesícula. Aunque esta patología no es muy común entre los niños, es necesario acudir al especialista de inmediato para su valoración.

Diarrea en Bebés

La diarrea en bebés es un síntoma común pero preocupante que puede tener múltiples causas, desde infecciones virales y bacterianas hasta cambios en la dieta o el uso de antibióticos. Identificarla puede ser difícil, ya que los bebés suelen tener deposiciones blandas y frecuentes por naturaleza. Sin embargo, un aumento repentino en la frecuencia, heces muy líquidas o la presencia de sangre o moco pueden indicar diarrea. La principal complicación es la deshidratación, que puede ocurrir rápidamente en menores de 3 años.

Principales Causas de la Diarrea

  • Infecciones virales (como rotavirus)
  • Cambios en la alimentación (del bebé o de la madre lactante)
  • Uso de antibióticos
  • Alergias o intolerancias alimentarias

Signos de Alerta

  • Menor cantidad de pañales mojados
  • Llanto sin lágrimas
  • Boca seca y ojos hundidos
  • Letargo o irritabilidad

Tratamiento Básico

  • Continuar con la lactancia materna o fórmula sin diluir
  • Ofrecer soluciones de rehidratación oral (como Pedialyte)
  • Evitar jugos, bebidas deportivas y alimentos irritantes

Causas de la Diarrea en el Recién Nacido

Existen dos causas principales de la diarrea en bebés recién nacidos: la gastroenteritis (normalmente producidas por virus) y las alergias a la proteína de la leche de vaca. La consecuencia más grave de la diarrea en el neonato es la deshidratación, sobre todo, si se acompaña de vómitos.

¿Cuándo Consultar al Pediatra?

En los recién nacidos se aconseja consultar siempre al pediatra, pero estos son los síntomas que debes vigilar:

  • Si hace muchas deposiciones al día y se acompañan de vómitos
  • Si en las heces aparecen sangre, pus o mucosidad
  • Si el bebé tiene fiebre
  • Si el bebé rechaza completamente la alimentación y los líquidos
  • Si el bebé tiene signos de deshidratación: sequedad de piel, boca y ojos (no hay lágrimas ni babea), está pálido, el pulso le va muy deprisa y orina poco
  • Si se tienen dudas sobre el estado de salud del niño y cómo tratarlo

Tratamiento Recomendado

Para prevenir la gastroenteritis infecciosa en los neonatos, es eficaz la lactancia materna y extremar las medidas de higiene en la familia si hay alguien infectado. Hay vacunas específicas contra uno de los virus que más causan diarrea en el bebé (rotavirus).

En el caso de diarrea por gastroenteritis infecciosa, lo más importante es reponer los líquidos y las sales que el bebé pierde por las heces. El bebé que amamanta debe continuar haciéndolo; probablemente mamará con más frecuencia para reponer los líquidos que pierde. Se puede recurrir a ofrecerle el pecho a demanda y/o suplementar la lactancia con sueros de rehidratación.

No se aconseja hacer el cambio a leche sin lactosa sin la prescripción del Pediatra ni preparar biberones diluidos. Si el Pediatra sospecha una alergia a proteínas de leche de vaca, realizará al bebé las pruebas oportunas para diagnosticarlo y dará al bebé una leche especial (en el caso de la madre que amamanta, ella hará una dieta de exclusión de lácteos). En los casos más graves de deshidratación, puede ser necesario ingresar al bebé y administrarle un suero endovenoso.

¿Qué Hacer Para Controlar la Diarrea?

  • Los bebés se deshidratan fácilmente, ofrécele el pecho o el biberón con frecuencia.
  • Debe reponer los líquidos y las sales que está perdiendo. En casos leves a través de la alimentación y los líquidos. En los casos más severos, por suero intravenoso.
  • Extrema las medidas higiénicas en la familia para enviar contagios.
  • Las defensas presentes en la leche de la madre le ayudarán a recuperarse
  • No cambies la alimentación del bebé sin contar antes con la aprobación del pediatra.
  • Presta atención alas señales de alarma: deposiciones más frecuentes, sangre. pus o mucosidad, fiebre, rechazo a la alimentación y los líquidos.
  • Pide información a tu pediatra acerca de las vacunas contra el rotavirus, uno de los virus que causan más diarreas en el bebé

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