La exposición al humo del tabaco es extremadamente perjudicial para el bebé, tanto durante el embarazo como después del nacimiento. El tabaquismo pasivo en bebés es un problema grave que puede tener consecuencias a largo plazo en su salud.
Exposición al humo del tabaco
El tabaquismo pasivo en el bebé se refiere a la inhalación de los productos de combustión del tabaco fumado por personas que están en su entorno. El humo del tabaco es uno de los agentes contaminantes más extendidos y dañinos para la salud. En 2002, la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer de la OMS declaró que la exposición al aire contaminado por humo del tabaco provoca cáncer.
El humo del tabaco es una combinación de más de 4.000 sustancias químicas tóxicas e incluye al menos 42 componentes que causan cáncer. No es de extrañar que la inhalación de tabaco, aunque sea en pequeñas cantidades, tenga importantes consecuencias para la salud del niño. La mayor parte de sustancias tóxicas (85%) se encuentran en la combustión del cigarrillo y, el 15%, se encuentran en el humo espirado por el fumador.
Algunos de los componentes de la combustión del cigarrillo son: amoníaco, nicotina, arsénico, cadmio, cromo, tolueno, hidrocianida, cloruro de vinilo, benceno o monóxido de carbono.
Efectos del humo del tabaco durante el embarazo
Las mujeres embarazadas que fuman tienen mayor probabilidad de tener un parto prematuro y un bebé de bajo peso al nacer. El tabaquismo durante el embarazo y la lactancia presenta riesgos significativos tanto para la madre como para el futuro bebé. Esto se debe a que las sustancias químicas inhaladas por la madre al consumir tabaco pasan a su sangre y, por ende, al bebé que lleva en su vientre.
Los efectos del tabaco en la mujer embarazada y su bebé son variados:
- Mayor riesgo de bajo peso al nacer, un factor que incrementa las probabilidades de complicaciones de salud y retraso en el crecimiento del niño.
- Mayor probabilidad de parto prematuro: los bebés prematuros (nacidos antes de las 37 semanas de gestación) tienen más probabilidades de sufrir problemas respiratorios, digestivos y neurológicos.
- Efectos en la placenta: aumento del riesgo de desprendimiento prematuro de la placenta y mayor probabilidad de placenta previa, lo que pone en peligro la vida tanto de la madre como del bebé.
- Incremento del riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL): al igual que con el tabaquismo pasivo, el riesgo de SMSL es mayor en bebés cuyas madres fumaron durante el embarazo.
- Problemas cognitivos: los niños expuestos al tabaco en el útero tienen más probabilidades de desarrollar trastornos de conducta, atención y aprendizaje.
- Mayor riesgo de abortos espontáneos y embarazos ectópicos.
- Retraso en el crecimiento fetal: el tabaquismo puede afectar el desarrollo armonioso del feto.
- Incremento de problemas generales de salud en la madre: enfermedades cardiovasculares y pulmonares, alergias y cánceres relacionados con el tabaco se agravan debido a los cambios fisiológicos del embarazo.
En mujeres lactantes, la nicotina pasa a la leche materna, alterando su sabor y composición.
Efectos del humo del tabaco en el bebé
En los países industrializados, el tabaquismo pasivo es la primera causa de muerte evitable en los niños. Cada vez se da mayor importancia a la repercusión del tabaquismo pasivo en los niños y adultos. En la mayoría de estudios científicos en niños se ha encontrado relación entre el tabaquismo pasivo y enfermedades infantiles.
Los niños expuestos al humo del tabaco sufren con más frecuencia infecciones respiratorias (neumonía y bronquitis) y asma. También son más propensos a tener otitis media aguda.
El tabaquismo pasivo en los bebés es un factor de riesgo para la muerte súbita del lactante.
Además, el humo de tercera mano se desprende de la ropa, el pelo, la piel y el aliento de los fumadores. Todas las personas podemos estar expuestas a este humo residual del tabaco al respirarlo, ingerirlo o por absorción a través de nuestra piel. Además, los pequeños presentan características propias que los hacen más sensibles a la exposición: “Los niños están en más peligro porque presentan un sistema inmunitario en desarrollo. “Son niños que gatean, que los cogen en brazos, que se llevan cosas a la boca. Aunque todavía se desconocen los efectos a corto, medio y largo plazo, existen evidencias de que el humo residual del tabaco incrementa las exacerbaciones asmáticas y otras enfermedades respiratorias. Además, parece que en los niños expuestos al humo de tercera mano “disminuye la proliferación de células madre neuronales, pudiendo afectar al desarrollo neurológico”.
Un estudio, publicado en la revista 'JAMA Network Open', reveló que más del 97% de los niños menores de 12 años que participaron en la investigación tenían nicotina en las manos.
Los datos muestran que los bebés que duermen en la misma habitación que sus padres presentan niveles de nicotina tres veces superiores a los que lo hacen en otra estancia. Estos datos demuestran que sufren el conocido como “humo de tercera mano”, es decir, las partículas nocivas del tabaco que se impregnan en la piel, en la ropa y en los cabellos de sus progenitores.
La investigación también demuestra, gracias a los análisis de nicotina del cabello, que cuando los padres realizan algunas prácticas habituales para proteger la salud de sus hijos, no se eliminan los tóxicos del tabaco. Es el caso de ventilar la habitación después de fumar, hacerlo en la ventana, cuando el bebé no está en la vivienda o en una estancia diferente. “La única solución para mantener un espacio libre de humo es fumar fuera de la vivienda”, subraya la experta.
El trabajo también refleja que la influencia de los progenitores varía según el sexo. Como generalmente las madres suelen pasar más tiempo con los bebés, aquellas que son fumadoras exponen más a sus hijos al tabaco. Además, su periodo de lactancia fue menor respecto al de las no fumadoras.
Además, su acceso al tabaco se facilita, y su tolerancia al humo del cigarrillo también es mayor debido a la exposición previa en tu presencia. Por otra parte, un adolescente que consume tabaco y cuyos padres son fumadores corre el riesgo de acumular los efectos negativos del tabaco en su salud de dos maneras: a través del tabaquismo activo al inhalar su propio humo y del tabaquismo pasivo si fumas en su presencia.
No es sorprendente que un adolescente que fuma sea mucho más propenso que otro a convertirse en fumador en la edad adulta. Por esta razón, es crucial ofrecer a tus hijos un entorno libre de tabaco desde una edad temprana. ¡Y no basta con fumar únicamente en el exterior!
TABAQUISMO PASIVO
Prevención
La mejor prevención es el abandono del tabaco por parte de los padres para evitar la exposición al humo del tabaco en el hogar. La recomendación principal es dejar de fumar, tanto por la propia salud del fumador como para reducir la exposición al humo de segunda y de tercera mano de la población general. Si eso no es posible, se deberá evitar hacerlo en el interior de casas o coches, así como extremar la higiene.
Uno de los graves problemas del humo de tercera mano es que resulta muy difícil y, a veces, prácticamente imposible de eliminar. Se adhiere a las superficies y puede permanecer en ellas durante meses, e incluso años.
“En los hogares que se han saturado de humo de tercera mano después de fumar durante años, es posible que el residuo químico nunca desaparezca por completo. Entre las recomendaciones para su eliminación se incluye: la limpieza regular de las superficies con productos ácidos -aunque esto solo es efectivo en superficies como el mármol-, aspirar semanalmente con filtros HEPA y, antes de interactuar con un niño, lavarse las manos y la cara con jabón ácido y cambiarse de ropa, especialmente si es de algodón o lana. En el coche ocurre algo similar, sobre todo con las tapicerías.
Cuando fumamos, aunque estemos solos en el coche, ese humo residual queda depositado y otras personas pueden quedar expuestas a él cuando viajen en ese mismo vehículo. “Las concentraciones de humo de tabaco que se alcanzan en el coche son mucho más grandes que las que había antes en bares”, alerta Martínez.
También es muy importante fomentar los ambientes libres de humo con leyes que los potencien. En España, la prohibición de fumar en los coches particulares también se ha propuesto en el borrador del nuevo “Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo 2021- 2025” del Ministerio de Sanidad.
Los expertos también coinciden en que es importante que no se permita fumar en lugares donde haya confluencia de personas. Sin embargo, admiten que esto tiene ciertas dificultades legislativas y que, por esa misma razón, es indispensable educar a la población.
Escoja ambientes sin humo. Fumar asomado por una ventana no tiene sentido, ya que siempre entra humo en la casa. Si el adulto fuma en una terraza, deberá cerrar por completo la puerta de acceso a la vivienda.
Por último, resaltar que las familias fumadoras tienen que ser conscientes del daño que provoca el humo del tabaco en la salud de los niños y de que un ambiente libre de humo es la única protección realmente efectiva.
Recuerda, la información facilitada no sustituye la atención médica directa. Consulta siempre con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuados.
