Bebé Prematuro de 24 Semanas de Gestación: Desarrollo, Supervivencia y Cuidados

Los niños pretérmino o prematuros son los que nacen con edad gestacional inferior a 37 semanas. Se considera prematuro al bebé que nace antes de las 37 semanas de gestación. La prematuridad es un problema de salud a nivel mundial. Se estima que cada año nacen en el mundo 15 millones de bebés prematuros. En España supone unos 30.000 nacimientos anuales antes de tiempo.

El tiempo de gestación es muy importante y por eso se clasifica a los bebés prematuros en función de su edad gestacional, puesto que, cuanto antes se ha producido el nacimiento, más riesgo de complicaciones y secuelas hay.

En este artículo, exploraremos en detalle el desarrollo, las tasas de supervivencia y los cuidados especiales que requieren los bebés nacidos a las 24 semanas de gestación.

Clasificación de los Bebés Prematuros

No existe una clasificación universal, pero la siguiente es una de las más aceptadas actualmente:

  • Prematuro extremo: Nacido antes de las 28 semanas de gestación. Afortunadamente en este subgrupo solo se encuentran el 1-2% de todos los nacidos vivos.
  • Recién nacido muy prematuro: Nacido entre las 29 y 31,6 semanas de gestación. Los dos grupos anteriores constituyen, aproximadamente el 20% del total de prematuros. Son los que tienen afectaciones más graves a corto y a largo plazo, más mortalidad y los que absorben la mayor parte de recursos económicos, tiempos de asistencia y de investigación en neonatología.
  • Prematuro moderado: Nacido entre las 32 y 34,6 semanas de gestación.
  • Prematuro tardío: Nacido entre las 35 y 36,6 semanas de gestación.
  • Pretérmino leve: Son aquellos que tienen más de 32 semanas de gestación.
  • Grandes pretérmino: Su edad gestacional está entre 28 y 31 semanas de gestación y su peso es inferior a 1.500 gramos.

Supervivencia de Bebés Prematuros de 24 Semanas

Expertos de la Sociedad Española de Neonatología han estudiado las tasas de supervivencia en España de los recién nacidos con una edad gestacional menor de 26 semanas, teniendo en cuenta que un recién nacido a término tiene entre 37 y 42 semanas.

Los datos han sido extraídos de la base nacional que recoge la información de todos los niños nacidos con menos de 1.500 gramos de peso. Dicha base se actualiza de forma permanente y es utilizada para conocer los resultados de la asistencia a estos bebés tan prematuros, con menos de 32 semanas de gestación.

“Cuanto más prematuros son, más complicaciones presentan debido a su inmadurez y menos posibilidades tienen de sobrevivir”, explica a Sinc Fermín García-Muñoz Rodrigo, del Complejo Hospitalario Universitario Insular Materno-Infantil de Las Palmas de Gran Canaria y uno de los autores de este estudio. “Y, cuando sobreviven, lo hacen con gran riesgo de presentar secuelas en el desarrollo neurológico y sensorial”.

Para este estudio, publicado en Anales de Pediatría, los expertos analizaron solo los más pequeños, es decir, 3.236 bebés nacidos después de 26 semanas de gestación o menos.

“Los niños de 22 semanas apenas sobreviven y, cuando lo hacen, es a expensas de experimentar muchas complicaciones y largas estancias hospitalarias, lo que supone grandes sufrimientos para ellos y sus familias”, añade García-Muñoz Rodrigo.

A partir de ahí, las posibilidades de supervivencia aumentan y la proporción de complicaciones va disminuyendo progresivamente con el aumento de la edad gestacional. Es más, los niños de 26 semanas, a pesar de ser de muy alto riesgo, se consideran viables y son un grupo de referencia para comparar los resultados en las demás edades gestacionales.

Los resultados muestran que las tasas de supervivencia específica por edad gestacional fueron del 12,5%; 13,1%; 36,9%; 55,7% y 71,9% a las 22, 23, 24, 25 y 26 semanas, respectivamente.

La supervivencia sin hemorragia intracraneal grave, leucomalacia periventricular (daño de la sustancia blanca del cerebro próxima a los ventrículos), displasia broncopulmonar (trastorno pulmonar crónico) o retinopatía de la prematuridad (desarrollo anormal de vasos sanguíneos en la retina del ojo) fue del 1,5%; 9,5%; 19,0% y 29,9% a las 23, 24, 25 y 26 semanas, respectivamente.

“La supervivencia sin enfermedad grave en menores de 23 semanas de gestación es excepcional, y en recién nacidos de 23 y 24 semanas, muy baja”, apunta el médico.

“Los recién nacidos con 25 semanas o más de gestación tienen posibilidades razonables de supervivencia y, en ausencia de malformaciones mayores, se les debería ofrecer reanimación activa y cuidados intensivos”.

Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) HGR No.1 Culiacán, Sinaloa.

El grupo de autores próximamente publicará otro estudio en el que se analizan otros posibles factores que podrían influir en la supervivencia de estos niños, además de la edad gestacional.

“El peso en el nacimiento -cuanto más, mejor-, el sexo -las niñas evolucionan algo mejor que los niños-, si la madre recibió corticoides antes de dar a luz para madurar los pulmones del bebé y los fetos únicos frente a los embarazos múltiples son factores muy importantes ya que todos aumentan las posibilidades de supervivencia”, subraya García-Muñoz Rodrigo.

El experto concluye que la medicina no es una ciencia exacta y se debe individualizar cada caso.

Tabla de Tasas de Supervivencia por Edad Gestacional:

Edad Gestacional (Semanas) Tasa de Supervivencia (%) Supervivencia sin Enfermedad Grave (%)
22 12.5 N/A
23 13.1 1.5
24 36.9 9.5
25 55.7 19.0
26 71.9 29.9

Cuidados del Bebé Prematuro

Los Cuidados Centrados en el Desarrollo (CCD) son unas medidas instauradas en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCINs) con el fin de disminuir los agentes estresantes para el recién nacido y fomentar la activa participación de los padres en los cuidados de sus hijos, favoreciendo así su desarrollo.

Los recién nacidos prematuros, debido a la inmadurez anatómica y funcional de sus órganos y sentidos, tienen una capacidad limitada de adaptación al medio.

Son muy vulnerables y sensibles a estímulos como la luz, el ruido, las manipulaciones, el dolor o la gravedad, que les llegarían amortiguados si estuvieran en el útero materno.

En este sentido, hoy en día se sabe que los factores ambientales a los que están expuestos estos pacientes en la UCIN constituyen un aspecto decisivo en su evolución a largo plazo.

La implementación de los CCD conlleva un cambio en la forma de trabajo, ya que la individualización de las necesidades de cada paciente y su familia pasan a ser el centro de atención, y no las rutinas estrictas.

Controlaremos estrictamente en la UCIN los niveles de ruido y de luz, las manipulaciones unicamente necesarias y el cuidado postural, procurando simular la posicion intrauterina y la contención.

Priorizaremos el método canguro (piel con piel) desde el momento que el neonato esté estable, promocionando el apoyo a la lactancia materna en todo momento.

Seguimiento y Desarrollo

Desde que nacen, todos los padres estamos atentos al desarrollo de nuestros hijos. ¡Nos encanta celebrar sus pequeños-grandes progresos! porque ¡hace tanta ilusión ver cómo crecen y ganan habilidades!

Además, es importante hacerlo para ver si evolucionan correctamente, y no solo desde los primeros meses sino de forma continuada. El motivo es que hay algunos problemas que hasta los 12-36 meses, que es cuando empiezan la etapa preescolar, no se pueden detectar.

De todos modos, no hay que obsesionarse. Hay niños que hablan, gatean y caminan enseguida y otros que van a un ritmo más lento. También influye el carácter, el entorno y los estímulos. Si tienen hermanos mayores, en general aprenden y se espabilan antes.

“La mayoría de los padres de un bebé prematuro tienen mucha más información, porque ha estado en contacto más estrecho con especialistas desde el nacimiento de su bebé y saben que su evolución es diferente a la de otros niños. En este sentido un dato muy importante es que su desarrollo no es equiparable al de los niños nacidos a término, al menos hasta que alcancen los tres años. Además, hay que hacer un seguimiento adaptado a su edad “real”, que no es su edad cronológica, sino la edad corregida.

Si es el caso de tu hijo, puedes calcularla a partir de dos datos: la fecha probable en la que estaba previsto el parto y las semanas transcurridas de embarazo cuando nació. Si estaba previsto que naciera a las 40 semanas y nació a las 28 semanas, hay que restar de 40-28. El resultado son las semanas de prematuridad. Nació 12 semanas antes. Para saber, por tanto, cuál es su edad real hay que restar de “su edad actual” las semanas de prematuridad. Si han pasado 6 meses desde que nació (24 semanas), su edad real no son 6 meses sino el resultado de esta operación: 24 semanas - 12 semanas= 12 semanas, es decir 3 meses.

“Es cierto que en el caso de los bebés prematuros extremos, el porcentaje de retrasos madurativos puede ser más alto, por ello existen protocolos propios que incluyen visitas de múltiples especialistas, como neuropediatría, rehabilitación y atención temprana, entre otros. Estas visitas de seguimiento se realizan a través de unas unidades especializadas denominadas Centros de Desarrollo Infantil y Atención Temprana (CDIAT)”, añade Mireia Torres Moliner, también especialista en Neonatología del Hospital Universitari Dexeus. Dependen del Gobierno de cada CC.AA y la atención que ofrecen es gratuita.

Si a partir de esa edad existen problemas de desarrollo, el seguimiento ya tiene que hacerse a través de los especialistas que corresponda por separado, no está centralizado.

“En nuestro hospital, les hacemos una hoja de ruta para realizar su seguimiento. Cuanto más extremo sea el prematuro -si nació con pocas semanas, muy bajo peso o tiene algún problema de salud añadido- mayores son las probabilidades de que se den trastornos del desarrollo“, explica Paula.

“Lo que siempre decimos a los padres es que entendemos su preocupación, pero que confíen en los profesionales, ya que existen muchos recursos y hay protocolos muy claros para ayudar en su desarrollo», añade Mireia Torres.

A los dos años aproximadamente, casi todos alcanzan el rango normal. Si tu hijo no lo ha alcanzado, puede necesitar apoyo adicional durante un período de tiempo más largo. Pero no significa que no vaya a progresar. Un aspecto muy importante es que los padres estén muy implicados, “son el principal apoyo”, indica Paula,” porque, por nuestra experiencia, todo es mucho más fácil cuando se trabaja en equipo con los profesionales”.

Debéis realizar el seguimiento de vuestro bebé durante toda su infancia porque las secuelas pueden aparecer en edades más avanzadas. Mientras que, en los primeros meses, los problemas motores suelen ser más evidentes, con el paso del tiempo, las dificultades de comunicación y sociales pueden aparecer. En la época escolar, cobran relevancia los trastornos del aprendizaje.

Edad corregida. La edad corregida es la edad que tendría el bebé si hubiera nacido a las 40 semanas de embarazo. Se utiliza en el seguimiento para ajustar la madurez de su desarrollo según la intensidad de su prematuridad.

Es muy importante que lo tengáis en cuenta, por ejemplo, en la valoración del desarrollo psicomotor y emocional o para estimar el momento de ofrecer alimentos de consistencia sólida (BLW). Debéis individualizar el introducir la alimentación complementaria y otros aspectos preventivos como la vacunación que realizaréis siguiendo la edad cronológica y no la edad corregida.

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