Algo que preocupa mucho a todos los padres y madres que acaban de tener un bebé, especialmente si es el primero, es ser capaces de comprender cuando algo es normal y cuándo el bebé tiene algún problema. Una de estas preocupaciones tiene que ver con la frecuencia con la que los bebés hacen caca. ¿Cómo puedes saber cuándo tu bebé está estreñido y cuándo está haciendo caca de acuerdo con lo normal? En este artículo, te enseñamos cómo identificar si tu bebé está realmente estreñido, qué medidas puedes tomar para evitar que esto ocurra y en qué casos debes preocuparte.
El estreñimiento en bebés es una de las preocupaciones más frecuentes entre los padres. Si tu pequeño tiene dificultades para evacuar, llora o muestra incomodidad, es normal preguntarse qué hacer para aliviarlo de manera rápida y segura. Desde cambios en la alimentación hasta masajes y remedios naturales, existen distintas estrategias para ayudar a mejorar el tránsito intestinal del bebé.
¿Qué Implica el Estreñimiento en los Bebés?
Para comprender el estreñimiento en los bebés, es importante saber cómo son sus heces. Cada bebé es diferente y puede tener sus propias costumbres a la hora de evacuar, pero muchos de ellos lo hacen después de cada toma durante las primeras semanas de vida.
Más adelante, cuando tienen entre 3 y 6 semanas, algunos bebés lactantes hacen caca con menos frecuencia (a veces, una vez a la semana). Esto se debe a que la leche materna prácticamente no genera desechos sólidos que deban eliminarse del sistema digestivo. En cuanto a consistencia, si todo va bien, las heces deben ser suaves como la mantequilla de cacahuete.
El bebé puede estar estreñido si sus heces son duras, secas e incluso dolorosas de evacuar. Además, evacuará con mucha menos frecuencia de lo que es típico o habitual para él.
¿Cuáles son los síntomas del estreñimiento en los bebés?
Los síntomas siguientes pueden indicar que tu peque está estreñido:
- Las heces son duras y tienen forma de bolita.
- El bebé arquea la espalda o llora porque tiene problemas para evacuar. No olvides que es normal que los bebés se esfuercen a la hora de evacuar, ya que lo más probable es que lo haga mientras está boca arriba y eso complica las cosas. Si sus heces son blandas después de hacer un esfuerzo, seguramente no esté estreñido.
- Hace caca con menor frecuencia de lo previsto.
Si crees que tu bebé puede estar estreñido, pregúntate lo siguiente:
- ¿Está más susceptible que de costumbre?
- ¿Escupe con frecuencia?
- ¿Evacua con menos frecuencia que en otras ocasiones?
- ¿Sus heces son más duras de lo habitual o tienen sangre?
- ¿Se esfuerza durante más de 10 minutos, pero aun así no pasa nada?
Si has respondido «sí» a cualquiera de estas preguntas, tu peque podría tener estreñimiento.
¿Qué puede causar estreñimiento en los bebés?
El estreñimiento es poco común en los bebés más pequeños, sobre todo si aún no comen alimentos sólidos. Es más probable que lo padezcan una vez empiecen a tomar este tipo de comida. En casos muy raros, el estreñimiento puede deberse a una afección subyacente, como la enfermedad de Hirschsprung, el hipotiroidismo o la fibrosis quística. Consulta al pediatra si crees que tu bebé está estreñido debido a alguna de estas afecciones o si tienes alguna pregunta sobre los síntomas.
El estreñimiento en bebés puede deberse a varios factores. Una de las causas más comunes es la introducción de alimentos sólidos, ya que el sistema digestivo del bebé aún se está adaptando a la nueva dieta.
También contribuye el hecho de que comienzan a caminar y a la maduración del sistema digestivo. Ten en cuenta que una vez que tu hijo comience a tomar alimentos sólidos, una dieta equilibrada es muy importante para que goce de buena salud y para evitar tanto el estreñimiento como otros problemas.
Como ya hemos mencionado más arriba, los bebés no hacen deposiciones con la misma frecuencia que los adultos. La primera deposición del recién nacido se llama meconio y tiene lugar tras las primeras 24 o 48 horas después del parto.
Posteriormente, durante unos días, tu bebé hará una caca de color verdoso pálido y de densidad muy líquida a las que se denomina deposiciones de transición. Más adelante, cuando la lactancia materna esté un poco más establecida, los bebés empiezan a hacer deposiciones muy frecuentes, de colores amarillentos y semilíquidas si toma lactancia materna exclusiva o un poco más densas si toma lactancia artificial o lactancia mixta.
Durante los tres o cuatro primeros meses de vida, las deposiciones del bebé se irán haciendo más regulares. Sin embargo, debes tener en cuenta que muchos bebés chiquitines pueden pasar dos o incluso tres días sin hacer caca, sin que esto suponga que están estreñidos o pasándolo mal. Otro motivo puede ser, sencillamente, que no saben. Hacer deposiciones requiere un cierto control de la tensión y relajación del esfínter que algunos bebés no tienen durante los primeros meses de vida. A veces los verás hacer esfuerzo sin que salga nada. No te preocupes, probablemente solo están practicando.
Si tu bebé no hace caca porque está estreñido, también se mostrará irritado, incómodo, llorará y puede que hasta notes pequeños sangrados cuando sí hace caca.
Pero entonces ¿cómo puedes saber cuándo tu bebé sufre estreñimiento?
Los síntomas del estreñimiento en recién nacidos son los siguientes:
- Heces duras y secas.
- Dolor y sangrado al evacuar.
- Inflamación del abdomen.
En todo caso, el organismo de cada niño es distinto y la frecuencia y apariencia de las deposiciones puede variar en cada bebé.
Si la frecuencia de evacuaciones de tu bebé es muy baja lo primero que tienes que comprobar es si está mamando bien. En caso de que no sea así, tienen poco o nada que evacuar y, por tanto, no se trataría de un caso de estreñimiento del recién nacido. Por otro lado, si el bebé come bien y tras un par de días sin deposiciones, al defecar, su caca es dura y seca, es posible que esté estreñido.
Cuando existe estreñimiento crónico, uno de los factores es la predisposición genética. Por eso, muchos de los bebés con esta condición tienen familiares que también la padecen.
Alrededor del 95% de los casos de estreñimiento en recién nacidos son de tipo funcional, es decir, no se deben a una causa orgánica concreta ni conocida. El estreñimiento es más común en bebés que toman leche de fórmula que en los que toman leche materna. Normalmente, en ambos casos, se encuentra vinculado a una inmadurez del colon, que provoca lentitud en las evacuaciones y que se resuelve de forma espontánea con el paso del tiempo. De hecho, una vez que se introduce la fruta y la verdura en la dieta, muchos bebés que eran estreñidos, dejan de serlo.
Mi BEBÉ NO HACE CACA: 4 ejercicios para ayudarlo.
¿Qué Hago Si Mi Bebé Tiene Estreñimiento?
El estreñimiento de un recién nacido que toma leche materna, normalmente, no requiere tratamiento ya que es de tipo funcional y remitirá de forma espontánea. En cambio, si toma leche de fórmula o los síntomas no remiten, y ya has descartado la opción de que el bebé sea intolerante a la lactosa, puedes tomar las siguientes medidas:
- Consulta con el pediatra si es conveniente rebajar la densidad de los biberones, ya que si están muy concentrados podría causar estreñimiento.
- Baña a tu bebé en agua templada, pues esta favorece el tránsito intestinal.
- Flexiona suavemente las piernas del recién nacido y haz movimientos circulares sobre su abdomen.
- Masajea la tripita del bebé a la altura del ombligo.
También el pediatra puede recomendarte usar leche probiótica, que incrementa las bífidobacterias, dando lugar a heces más blandas y similares a las de los bebés que toman pecho. Es importante que antes de tomar cualquiera de estas medidas consultes con tu pediatra, que te indicará cómo proceder en cada caso.
No intentes estimularlo: Ni con aceite de oliva, ni con perejil ni con la punta de un termómetro. Darle alimentos ricos en fibra si es menor de seis meses.
Otra opción es darle un masaje infantil suave en el abdomen que le alivie un poco el malestar.
Además de los cambios en la dieta, los masajes abdominales pueden ser una herramienta útil.
Masajes abdominales. Se ha demostrado que pueden mejorar el tránsito intestinal.
Manipulación suave de las piernas. También se puede ayudar al bebé con la disquecia o falta de control de la fuerza y la capacidad de apertura del esfínter.
Baña a tu bebé en agua templada, pues esta favorece el tránsito intestinal.
El estrés no es buen amigo a ninguna edad y aprender a evacuar, mucho más si hay dificultades, genera estrés en el lactante.
Evitar las estimulaciones rectales. Hacer caca, por usar el lenguaje de los padres en consulta, es algo natural y aprender a hacerlo lleva un tiempo.
Si tu bebé ya está empezando a comer otros alimentos, las legumbres, los cereales integrales (pan arroz o avena) y algunas verduras como los pimientos, el puerro o las alcachofas, pueden favorecer sus movimientos intestinales.
Si el bebé tiene más de seis meses (la edad recomendada para empezar a beber agua), dale un poco de agua en una taza durante las comidas. Sin embargo, esto no debe reemplazar la leche materna o de fórmula.
Un poco de zumo de frutas 100 %, como manzana, pera o ciruela, también puede venir bien. Estas bebidas contienen sorbitol, que funciona como un laxante natural.
Cuando tu bebé ya tome alimentos sólidos, haz purés con pasas, peras, melocotones y guisantes. Estas comidas pueden ayudar con el estreñimiento ya que contienen más fibra que otras frutas y verduras.
Cuando tu bebé ya tome alimentos sólidos, intenta darle cereales de trigo integral, cebada o alimentos multicereales infantiles. Estos tres tipos de cereales contienen más fibra que el arroz inflado y pueden ayudar a resolver el problema.
No uses aceite mineral, enemas, medicamentos para el estreñimiento ni laxantes estimulantes para tratar el estreñimiento en los bebés. Sigue las recomendaciones del médico.
A partir de los seis meses se incorporan poco a poco alimentos adecuados a esta edad. Es cuando comienza la alimentación complementaria. De entrada, hay que beber agua y hacerlo en cantidad suficiente para una correcta hidratación del bebé.
La alimentación complementaria cuenta con una ventaja: aporta alimentos con fibra.
En casos donde las medidas anteriores no resulten efectivas, es fundamental consultar con un pediatra antes de considerar el uso de medicamentos. Es importante destacar que los supositorios de glicerina están diseñados para usarse de forma ocasional y no deben ser una solución a largo plazo.
¿Cuánto tiempo puede estar un bebé sin hacer caca?
La frecuencia de las evacuaciones de tu pequeña puede variar de un día a otro. Además, cada bebé es diferente. Durante las primeras semanas de vida, los bebés lactantes pueden evacuar con más frecuencia, ya que la leche materna se digiere fácilmente. No obstante, cuando tienen entre 3 y 6 semanas, pueden comenzar a evacuar menos (solo una o dos veces a la semana) sin tener estreñimiento.
Los bebés alimentados con lactancia materna comienzan sus deposiciones a partir del tercer o cuarto día de vida, dependiendo de la subida de leche de la madre. Lo normal en los dos primeros meses de vida en bebés amamantados es que realicen “de 4 a 6 deposiciones al día.
La experta también recuerda que “si bien a partir del primer mes, los bebés pueden dejar de defecar durante varios días, cuando realizan la deposición, esta será más abundante, pero igualmente blanda. La causa de este aparente estreñimiento puede deberse a que la leche materna apenas contiene residuos”.
De hecho, los bebés pueden realizar una deposición líquida tras cada toma (llegando hasta 10-12 deposiciones al día). Pero también puede ser que tengan “una frecuencia deposicional muy baja, realizando deposiciones incluso cada 3 ó 5 días o más, pero de consistencia blanda y que no se acompañan de esfuerzo defecatorio”.
El proceso es muy similar en el caso de bebés alimentados con leche de fórmula: de 4 a 6 deposiciones blandas, más abundantes en el primer mes.
Es importante tener en cuenta diversos factores como la edad o la alimentación, por ejemplo. Generalmente, los bebés que se alimentan de leche materna presentan heces bastantes líquidas y de color amarillento. Otra característica de este tipo de heces es su olor ácido.
Sin embargo, los bebés que toman alimentos sólidos, expulsarán heces cuyo color dependerá del alimento ingerido. Pese a ello, cabe destacar que cada bebé tiene su ritmo intestinal, pero si surgen dudas, lo mejor será consultar al especialista.
En lactancia materna exclusiva, es habitual que haya pocas deposiciones sin que exista estreñimiento real. A medida que tu bebé crece, es normal que disminuya la frecuencia de las deposiciones. Este cambio puede llevarte a pensar, de forma equivocada, que existe estreñimiento en el bebé lactante. Sin embargo, aunque lleve varios días sin hacer deposición, si tu bebé no está molesto, se alimenta con normalidad y cuando evacúa las heces son blandas, no se considera estreñimiento.
Lo normal en los dos primeros meses de vida en bebés amamantados es que realicen “de 4 a 6 deposiciones al día.
En cambio, si el pequeño ya empieza a ingerir alimentos sólidos, el color dependerá del tipo de alimentos que ingiera. Ciertamente, la flora intestinal cambiará y las deposiciones se harán variables y algo más consistentes. Sea como sea, mientras las heces sean blandas no se puede considerar estreñimiento.
Cada niño tiene su propio ritmo intestinal y no hay que alarmarse si no evacua todos los días. Cuando esto sucede, el pequeño tendrá más dificultad para volver a su estado normal, de ahí que sea preciso acudir al pediatra, sin embargo, se recomienda tener paciencia.
La leche materna tiene muchas ventajas, una de ellas está relacionada precisamente con el estreñimiento, pues resulta poco frecuente que un lactante se encuentre en esta situación vulnerable.
Las deposiciones irán cambiando a medida que introduzcas una dieta variada al bebé. En estos casos, al ir modificando la dieta, es más habitual que tu pequeño presente estreñimiento temporal.
Existen algunas recomendaciones sanitarias que pueden ayudar, aunque lo más recomendable es que visites al pediatra para tratar esta condición.
Recuerda que “en diferentes estudios científicos se ha demostrado que todo lo que la madre ingiere influye en la composición, sabor y olor de la leche materna.
Para facilitar el tránsito intestinal es muy importante seguir las instrucciones del fabricante en cuanto a la cantidad de agua que hay que añadir a la leche de fórmula para asegurarnos de que el bebé está adecuadamente hidratado.
Olcina recuerda que “existen fórmulas de preparados lácteos para contrarrestarlo”.
No importa tanto el número de veces que el bebé haga caca, sino su consistencia y la forma de expulsarla.
Evacuar es una acto natural que, como todo, conlleva un aprendizaje natural.
María Ascensión Olsina insiste en que “lo primero es tranquilizar a los padres, detallando la fisiología y la naturaleza benigna del estreñimiento de su bebé”.
La respuesta es afirmativa.
El estreñimiento suele ir asociado a la inmadurez de los intestinos, lo que provoca “lentitud en las deposiciones”.
En el 2019 creó la ONGD MOSSolidaria y mantiene proyectos en marcha en países en vías de desarrollo como Etiopía, campamentos de refugiados saharauis...
Graduada en Nutrición Humana y Dietética Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación, Universidad de Valencia (2010).
Doctoranda en Medicina, Salud pública, Higiene y Sanidad Ambiental. Facultad de Medicina, Salud Pública, Higiene y Sanidad Ambiental, Universidad de Valencia (2024).
Máster en Derechos Humanos, Paz y Desarrollo Sostenible por la Facultad de Derecho, Derecho Filosófico, Universidad de Valencia (2017).
Sin embargo, esta indisposición puede venir acompañada de otras afecciones, por eso es importante asegurarse de que el bebé no sufra de estreñimiento y consultar al pediatra si detectamos que al pequeño le cuesta evacuar.
Además, es importante seguir las recomendaciones del pediatra y no recurrir a remedios caseros.
Las causas del estreñimiento en bebés son variadas, todo depende de la edad del pequeño y de su alimentación, si es principalmente láctea o no.
En estos casos, al ir modificando la dieta, es más habitual que tu pequeño presente estreñimiento temporal.
¡Hazle masajes en su barriguita y su tránsito intestinal mejorará!
El ejercicio también funciona. ¡Mueve sus piernecitas como si estuviera haciendo bici!
Si ya sigue una alimentación complementaria a la leche con alimentos sólidos, es necesario que sea variada y con más fibra.
¡Hidrátalo con frecuencia!
¿Cuándo debes consultar al pediatra?
Quizás te preguntes cuándo deberías preocuparte por el estreñimiento de tu bebé. Hay algunos síntomas que debes tener en cuenta y pueden requerir atención médica urgente. Si observas lo siguiente, consulta al pediatra inmediatamente para que examine a tu pequeña:
- Vómitos
- Fiebre
- Cansancio o debilidad
- Pérdida de apetito
- Barriga hinchada
- Sangre en las heces
Si el estreñimiento del bebé persiste a pesar de los cambios en la alimentación y otros remedios caseros, o si está acompañado de síntomas como vómitos, debilidad, pérdida de apetito, sangre en las heces o hinchazón abdominal, es crucial consultar al pediatra.
El Estreñimiento Orgánico del Recién Nacido y la Enfermedad de Hirschsprung
Como hemos visto, el estreñimiento del recién nacido, en el 95% de los casos, es funcional, o lo que es lo mismo, no se debe a una enfermedad. Sin embargo, en aproximadamente el 5% de los casos, puede estar causado por otros motivos como una patología. En estos casos, hablamos de estreñimiento orgánico.
Entre los recién nacidos, el estreñimiento orgánico más común es el originado por la enfermedad de Hirschsprung, una dolencia congénita que se debe a la ausencia de las células nerviosas encargadas de transmitir las contracciones peristálticas a la parte inferior del colon, que son necesarias para que las heces avancen a lo largo del intestino.
La enfermedad puede ser de segmento largo (afecta a todo el intestino grueso) o, más comúnmente, de segmento corto (afecta solo a la parte del colon más cercana al recto).
Diagnóstico y síntomas
El indicador principal de que un recién nacido tiene esta enfermedad es que no evacua durante sus primeros dos días de vida. Cuando se presenta en su versión más leve, puede no ser diagnosticada hasta los dos años. En estos casos, la presencia recurrente o crónica de estos síntomas puede indicar que existe la patología:
- Estreñimiento
- Vómitos
- Gases
- Hinchazón abdominal
- Dificultad para aumentar de peso
Tratamiento
El tratamiento más eficaz es una cirugía que consiste en eliminar la parte del colon que no tiene nervios y unir el resto del colon al recto. Es una operación que, en la mayoría de los casos, se realiza mediante laparoscopia donde el pronóstico de la enfermedad de Hirschsprung suele ser favorable.
La Diarrea en el Recién Nacido, ¡Cuidado con la Deshidratación!
Hasta ahora hemos hablado del estreñimiento del recién nacido, pero ¿qué ocurre en el caso contrario, es decir, si el bebé tiene diarrea? La diarrea consiste en evacuaciones muy líquidas, a veces con mucosidad. Aunque lo más común es que esté originada por infecciones virales o bacterianas, también puede deberse a alguna sensibilidad o intolerancia alimentaria o a la toma de algún antibiótico.
En niños de hasta 3 años la diarrea puede causar deshidratación y derivar en otras complicaciones mayores, por lo que es muy importante evitarla. Algunos síntomas de que el bebé está deshidratado son:
- Boca seca.
- Ausencia de lágrimas al llorar.
- Ojos hundidos
Normalmente la diarrea desaparece sola pasados unos días. Mientras dure es aconsejable aportar al bebé agua y electrolitos, ya que se pierden durante la diarrea. Si el bebé es lactante, normalmente lo recomendable es mantener las tomas habituales. En caso de que se alimente de leche de fórmula, el pediatra puede recetar alguna bebida especial que contenga electrolitos.
Como has podido ver en este artículo, en el 95% de los casos de estreñimiento del recién nacido no existen complicaciones médicas detrás, sin embargo, hay un porcentaje en el que el origen sí puede ser una enfermedad. Por ello, es importante vigilar a tu bebé y acudir al pediatra para que te indique si es necesario o no tomar medidas para evitar consecuencias más graves.
En el 95% de los casos de estreñimiento en recién nacidos son de tipo funcional, es decir, no se deben a una causa orgánica concreta ni conocida.
El estreñimiento es más frecuente cuando tu bebé comienza a tomar alimentos sólidos (aproximadamente a los 6 meses). Tardará un tiempo en adaptarse a los nuevos alimentos, y esto puede provocar estreñimiento ocasional. El estreñimiento en los bebés es muy poco común, por lo que es probable que tu hija pase unos días sin defecar y no esté estreñida. Saber qué síntomas buscar, como heces en forma de bolita, puede ser de gran ayuda para determinar la situación. Aunque el estreñimiento puede ser incómodo para tu pequeño, especialmente si se esfuerza para evacuar, un tratamiento simple puede ser suficiente. Algunos cambios sutiles en la dieta pueden aliviar el estreñimiento, como añadir alimentos ricos en fibra u ofrecer un poco de agua.
Es importante tener en cuenta que cada bebé tiene su propio ritmo intestinal, pero si surgen dudas, lo mejor será consultar al especialista.
