Ser padre y madre implica no dejar de hacerse preguntas sobre el sueño de tu bebé. ¿Por qué mi bebé no duerme? ¿A qué se debe la inquietud de los bebés al dormir? ¿Es normal que un bebé duerma mucho? ¿Cuándo dormirá toda la noche seguida? ¿Cuál es la mejor hora para acostarlo? ¿Cómo y cuándo adoptar una rutina del sueño? ¿Cuánto duerme un bebé de tres meses? ¿Y un niño de hasta un año? ¿Cuáles son sus horarios de sueño?
A continuación, te ofrecemos una guía completa con consejos y respuestas a las preguntas más frecuentes sobre el sueño del bebé durante la lactancia.
¿Es normal que mi bebé se mueva mucho al dormir?
Muchas madres dicen que su bebé se mueve mucho al dormir. Si tu bebé se mueve mucho mientras duerme…, ¡no te preocupes!: ¡es completamente normal! La fase del sueño inquieto ocupa la mayor parte de este ciclo (entre el 50 y el 60 %). Durante este tiempo, el bebé se mueve, se chupa el dedo o el chupete e incluso puede hacer ruiditos.
¿Cómo debo acostar a mi bebé para dormir?
Todos los expertos coinciden en una cosa: recomiendan poner a dormir a los recién nacidos tumbados boca arriba durante los primeros pocos meses de vida (esta posición reduce el riesgo de muerte súbita infantil en un 50 %) aunque te parezca que tu bebé está más cómodo bocabajo cuando lo tienes en brazos. A partir de los seis meses de edad, el bebé será capaz de girarse por sí solo y es posible que lo encuentres durmiendo bocabajo, aunque tú lo pongas en la cuna boca arriba.
¿Cuánto duerme un recién nacido?
Como puedes imaginar, durante su primer año de vida, las necesidades de sueño del bebé cambiarán de manera considerable. A no ser que a tu bebé le cueste dormirse, los recién nacidos duermen entre 14 y 18 horas al día (pero no del tirón, por desgracia, por más que los padres TAMBIÉN necesiten dormir…), con ciclos de sueño que pueden oscilar entre 30 minutos y 2 horas, o incluso más en el caso de algunos niños. Los recién nacidos no distinguen entre día y noche y pueden dormir incluso más durante el día. Por cierto, cada bebé es un mundo. Algunos duermen mucho...
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¿Cuándo empezará mi bebé a distinguir entre el día y la noche?
Como probablemente sepas, los recién nacidos no distinguen entre el día y la noche. En esta fase, su reloj biológico (que permite ajustar las horas que pasamos despiertos y dormidos) todavía no está sincronizado. Ahora bien, entre las ocho y las diez semanas de vida, el bebé ya es capaz de diferenciar el día de la noche. Y cuando tenga entre cinco y seis meses, podrás empezar a aplicar una rutina de sueño para ayudarlo a dormirse más fácilmente.
¿Cuándo empezará mi bebé a dormir toda la noche?
¡Es la pregunta del millón que se formula todo padre y toda madre! El tercer mes de vida de un bebé suele ser un acontecimiento que los padres y las madres con falta de sueño esperan impacientes. Y es que, a esta edad, un bebé normalmente pesa cinco o más kilos, lo suficiente para poder esperar entre dos tomas. Por este mismo motivo, llegados a este punto, algunos bebés empiezan a dormir más durante la noche que durante el día, y a intervalos más largos.
¿Cómo establecer una rutina de sueño para mi bebé?
Para ayudar al bebé a quedarse dormido, iniciar una rutina de sueño puede ser de ayuda, como explica Emmanuelle Rigeade: «Asegúrate de que el bebé se sienta seguro y tranquilo en su ambiente, en todas las edades. En los primeros meses, procura tenerlo en brazos y que te sienta cerca, y luego establece rutinas y crea un entorno seguro». A partir de los seis meses, más o menos, un niño puede sentirse seguro con un peluche o con las rutinas que le marques. Mediante los intentos repetidos de quedarse dormido en su cuna y la presencia tranquilizadora de papá o mamá, el bebé irá descubriendo poco a poco cómo quedarse dormido de manera más autónoma.
Según Emmanuelle Rigeade, «la rutina nocturna es un conjunto de momentos calmantes que dura toda la noche: regresar a casa, tiempo de calidad, baño, juego, comidas, etc. Estas rutinas funcionan como momentos tranquilizadores para el niño, porque le permiten anticipar qué ocurrirá a continuación. La rutina de la hora de dormir está relacionada con la separación que implica este momento. Es más breve y sirve como transición entre el momento en el que estáis juntos y el momento en el que el niño duerme en su cuna o cama.
Vamos a revelarte un secreto para establecer una rutina de sueño eficaz: repítela cada día para que tu bebé detecte pistas y asocie cada momento con el paso siguiente. Prepararlo para una siesta será diferente de prepararlo para dormir por la noche. Antes de acostarlo, puedes darle un baño y un masaje (recuerda que no conviene que sea «demasiado largo» porque tendrás que dárselo cada noche), luego ponle el pijama y mételo en su saco de dormir.
«Durante los primeros meses de vida, el bebé está perdido e intenta encontrar lo que ha conocido durante nueve meses: cercanía, calidez, movimiento, sujeción y contacto humano. Le resultará más fácil dormirse en brazos de su madre o padre.
«En la maternidad y la paternidad, el verbo “deber” no tiene cabida», en palabras de Emmanuelle Rigeade. «Puedes dormir a tu bebé en brazos mientras los dos queráis que así sea. Si un día descubres que esta manera de dormirlo te obliga a levantarte varias veces por la noche porque se despierta y te hartas, puedes probar a hacerlo de otro modo.
¿Cuál es la mejor hora para acostar a mi bebé?
Lo sentimos, pero no hay una hora milagrosa en la que poner al niño en la cama para que duerma toda la noche. Si tu bebé todavía no tiene unos horarios de siestas (o sueño nocturno) establecidos, algunas señales te ayudarán a saber cuándo es el momento oportuno para ponerlo a dormir. Por descontado, si bosteza, se frota los ojos o empieza a llorar o gimotear, sabrás inmediatamente qué hacer. Un truco: intenta meter al niño en la cama antes de que transcurran diez minutos de estos primeros indicios de cansancio para que le resulte más fácil dormirse.
¿Por qué mi bebé llora por la noche?
Es por la noche, el bebé está limpio y ha comido, notas que está cansado, pero, aun así, nada parece calmarlo. Esta situación, muy conocida y generalizada entre padres y madres (no te quepa duda), es completamente normal: es el llanto nocturno, también conocido como «descarga nocturna» porque suele ser más estridente cuando se hace de noche.
El consejo de Emmanuelle Rigeade: «Es importante dejar llorar al bebé y no intentar silenciarlo a toda costa. Abrázalo, mécelo y cógelo en brazos y, por lo general, se calmará. También es importante que los adultos se turnen, porque son momentos muy estresantes. Intenta generar un ambiente tranquilo, sosegado, pon música suave y mece a tu bebé. Recordad hacerlo por turnos y no dudéis en dejarlo en la cuna unos minutos si la situación os sobrepasa.
Si bien todo el mundo sabe que los recién nacidos y los bebés desvelan a sus padres por la noche, muchos se preguntan por qué su bebé se despierta por la noche, incluso llorando. ¿Tendrá hambre? ¿Tendrá frío? ¿Se sentirá solo? ¿Tendrá ansiedad por separación? ¿Le dará miedo la oscuridad? ¿Querrá que le cambien el pañal porque está sucio? Si te preguntas si tiene hambre, conviene que sepas que antes de los seis meses, tu bebé puede despertarte porque necesita que lo amamantes o le des un biberón, en función de la opción de alimentación que hayas elegido. Y si no tiene hambre, ¿por qué llora? Si no necesita que le cambies el pañal, si no le están saliendo los dientes y no hay nada más que le moleste (por ejemplo, si tiene piel atópica y le pica o si hace demasiado calor), es posible que el bebé se despierte simplemente porque está entre dos ciclos de sueño.
El consejo de Emmanuelle Rigeade: «Es normal que los bebés se despierten por la noche durante los primeros meses, porque sus ciclos de sueño son cortos y necesitan comer de noche. Más adelante, si esto sigue ocurriendo, conviene plantearse los hábitos de sueño del niño, si se despierta en el mismo estado que cuando lo acostaste o no y qué recursos tiene para volverse a dormir.
¿Qué son los retrocesos del sueño?
Tu bebé lleva dos meses durmiendo toda la noche y ahora por fin esperas poder descansar... PERO hace poco ha empezado a despertarse de nuevo de madrugada y no sabes por qué. No te asustes: estos retrocesos son normales y pueden ocurrir cuando el bebé da un estirón, por ejemplo (en las primeras semanas, a los tres meses o a los seis meses), o si el bebé se desorienta o cambia de horarios, durante un viaje o en verano, por ejemplo.
Esta fase es perfectamente normal en un bebé y sucede en torno a los ocho meses de edad. Como los adultos (¡o los padres jóvenes!), los bebés pueden sufrir una falta de sueño que puede acumularse a lo largo de días o incluso semanas. Si es el caso, notarás que a tu hijo cada vez le costará más quedarse dormido: puede parecer contradictorio, pero cuanto más cansado está un niño, más le cuesta dormirse.
¿Debo despertar a mi bebé si ha dormido mucho durante el día?
Tal vez te preguntes si es probable que un bebé duerma menos por la noche si ha dormido más de lo habitual durante el día. ¿Tendrías que despertarlo? Según Emmanuelle Rigeade, «No se recomienda privar a un niño de sueño durante el día para que duerma mejor de noche, porque lo que se consigue es justo lo contrario: cuando un niño está demasiado cansado le cuesta más dormirse por la noche.
¿Es necesario despertar al bebé para alimentarlo por la noche?
La Asociación Española de Pediatría recomienda mantener la lactancia materna exclusiva como mínimo y si la mamá puede, los primeros seis meses de vida del bebé. Lactancia materna tanto de día como de noche y a libre demanda, esto quiere decir, que debemos ofrecer el pecho a nuestros hijos cada vez que tenga hambre.
La Organización Mundial de la Salud y otras asociaciones coinciden en que las tomas de leche materna deben tener la frecuencia y duración que determine el niño en el día y en la noche. No obstante, en general, las tomas nocturnas son más difíciles para las madres, puesto que interrumpen y comprometen su descanso.
En un plazo de 24 horas, un bebé necesitará comer entre 8 y 12 veces. Aproximadamente cada dos o tres horas. Esto significa que, durante la noche, se considera normal si tu bebé se despierta para comer tres o cuatro veces durante las primeras semanas.
Si el bebé es prematuro, la mamá tiene diabetes o el peso al nacer era mucho más bajo de lo común, sí deberías despertar al bebé por la noche para comer, aunque no lo pida. Si tu bebé no forma parte de ninguno de estos casos, la recomendación es despertar al bebé por la noche para comer durante las dos primeras semanas, aunque como hemos dicho, si en vez de ser cada tres horas es cada cuatro, no hay que agobiarse. Si, pasado este tiempo, está creciendo y cogiendo el peso adecuado a la velocidad normal y no presenta anomalías, no es necesario despertar al bebé por la noche para comer. Puedes confiar en que cuando tenga hambre se despertará y te lo hará saber.
En resumen, la lactancia materna debe ser a demanda, la alimentación cada tres horas no es una regla estricta sino una aproximación de cuánto suelen comer los bebés para que puedas hacerte una idea general y despertar al bebé por la noche para comer no es necesario a partir de las dos semanas de vida siempre que esté sano y no presente anomalías en el peso y crecimiento.
Beneficios de la lactancia materna durante la noche
Aquí hay algunos beneficios de la lactancia materna durante la noche:
- Aumenta la producción de leche: Durante la noche, los niveles de prolactina, la hormona responsable de estimular la producción de leche materna, alcanzan su pico más alto. Como resultado, la madre producirá más leche en este momento. Así, cuanto más succione el bebé, habrá mayor producción de leche.
- Ayuda a conciliar el sueño: La leche materna cambia su composición a lo largo del día para adaptarse a las necesidades del bebé. Alrededor de la madrugada alcanza su pico máximo de triptófano y melatonina, un aminoácido y una hormona que intervienen en la conciliación del sueño. De esta manera, el bebé podrá conciliar el sueño más rápido tras la toma y descansará mejor.
- Previene la hipoglucemia: Amamantar por la noche es una forma de aportar nutrientes al bebé y evitar las hipoglucemias o bajas de azúcar.
- Nutrientes en las tomas nocturnas: Las tomas nocturnas suponen un porcentaje importante de la ingesta diaria de un bebé de uno a seis meses (hasta 20%), por lo que son esenciales para su óptimo crecimiento y desarrollo.
- Disminuye el riesgo de muerte súbita: Varios estudios han investigado la relación entre la leche materna y el riesgo de muerte súbita del lactante.
Consejos para facilitar las tomas nocturnas
- Tener al bebé en la misma habitación.
- Procurar una habitación con luz suave y tenue y una temperatura adecuada, sin extremos.
- Procura tener al alcance de la mano todo lo necesario al momento de la lactancia durante la noche.
¿Qué hacer si el bebé se duerme mientras mama?
Todos los bebés, hasta los tres meses aproximadamente, “se duermen” a los pocos minutos de empezar a mamar. Una buena opción es dejarlo tal cual está. Un bebé que tiene los ojos cerrados pero que está agarrado al pecho no está dormido, está en modo pausado y está comiendo. Cuando un bebé duerme de verdad suelta el pecho.
Para un bebé, mamar es una actividad que requiere esfuerzo y tiempo. Cuando un bebé empieza a succionar de manera rápida, estimula el reflejo de eyección que hace que desde el interior del pecho la leche sea expulsada hacia los conductos y de ahí hacia el pezón. Es en este punto cuando suele empezar a relajarse y cerrar los ojos. Entonces la succión se vuelve más lenta y espaciada.
Tanto si el bebé gana peso o no, no hay necesidad de molestar al bebé. En este caso es necesario ayudar al bebé, pero sin molestarle. Imagina que el pecho es un bocadillo de pan de molde de 4 rebanadas. Lo tienes entre las manos y lo aprietas para que te entre en la boca. El gesto que haces con las manos es el mismo que haces en el pecho. Cuando el bebé no traga, aprietas el pecho y lo mantienes apretado hasta que deje de tragar. Cuando deja de tragar activamente buscas otro punto y realizas la misma técnica. Y sigues, hasta que por más que aprietes el bebé no trague.
¿Cómo despertar a un recién nacido para comer?
En las primeras semanas de la maternidad o paternidad, es natural querer dejar dormir a tu pequeño, especialmente cuando por fin duerme profundamente. Pero a veces, la prioridad es saber cómo despertar a un recién nacido para comer.
Durante las primeras semanas después del nacimiento, los recién nacidos necesitan alimentarse con frecuencia, al menos entre 8 y 12 veces en 24 horas. Mientras que algunos bebés se despiertan de forma natural cuando tienen hambre, otros, en particular los bebés prematuros, los que tienen ictericia, los que se están recuperando de un parto difícil o los que no reciben suficiente leche, pueden dormir sin darse cuenta de que tienen hambre. Es entonces cuando es importante saber cómo despertar a un recién nacido para comer de forma eficaz.
Por lo general, debes despertar a tu pequeño si:
- Duerme más de 3-4 horas durante el día.
- Duerme más de 4 horas durante la noche durante las primeras semanas.
- Tiene bajo peso o no aumenta lo suficiente.
- Ha nacido prematuramente o tiene problemas de salud.
- Tu comadrona o asistente sanitario te lo aconseja.
A continuación, veremos algunas técnicas probadas para despertar a un bebé que duerme de forma segura y tranquila:
- Desenvuelve o destapa a tu bebé
- Cámbiale el pañal
- Utiliza el contacto piel con piel
- Frota o masájealo suavemente
- Hazle cosquillas en las mejillas o los labios
- Prueba el método «eructar y cambiar»
- Adapta el entorno
Ya sabes todo lo que tienes que saber para entender mejor el sueño del niño, desde el momento que nace hasta el año de edad. ¡Dulces sueños!
