¿Por Qué Mi Bebé de 9 Meses No Quiere Comer Solo Leche Materna? Causas y Soluciones

Alimentar al pequeño de la casa es una experiencia muy gratificante para todos los papás y mamás. Sin embargo, cuando un bebé rechaza la comida de manera continuada, puede existir algún problema grave. Los motivos por los que un bebé rechaza la comida pueden ser muy diversos.

De hecho, en torno al 25 % de los niños tienen alguna dificultad a la hora de comer. La falta de apetito es uno de los principales motivos por los que las mamás acuden al pediatra. Cuando un bebé llega a la familia es muy importante conocer las necesidades alimentarias de cada etapa del desarrollo. Así, podremos saber cuánta comida necesita ingerir.

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A pesar de ello, un bebé puede rechazar el alimento porque existe un problema. La mayor parte de las veces, no existe ninguna patología, sino que se debe a factores ambientales y psicológicos.

A continuación, exploraremos las causas más comunes y cómo abordarlas para asegurar que tu bebé reciba la nutrición adecuada.

Causas Comunes del Rechazo a la Comida en Bebés

Un bebé puede rechazar el alimento por diversas causas. Algunos factores pueden hacer que el bebé no tenga hambre cuando llega la hora de comer. Los bebés solo comen cuando lo necesitan, por lo que es fundamental alimentarlo a demanda. Esto quiere decir que él o ella nos pedirá la comida cuando tenga hambre, por lo que debemos aprender a reconocer sus gestos. Cuando el bebé esté lleno, dejará de comer y debemos respetar su decisión. Este proceso es muy importante para que asocie la comida con el fin del hambre.

  • Estrés durante las comidas: Muchos padres se ponen nerviosos cuando un bebé rechaza la comida. Por ello, le obligan a comer, le distraen, se enfadan, etc.
  • Técnica de alimentación inadecuada: Algunos factores pueden hacer que el bebé no tenga hambre cuando llega la hora de comer.
  • Enfermedad: La falta de apetito puede aparecer como síntoma de una enfermedad.
  • No necesita más: Los bebés tienen la capacidad de ajustar su alimentación a sus necesidades energéticas.

Anorexia en Lactantes: Causas Orgánicas y Funcionales

Cuando el bebé no quiere comer (anorexia) puede ser por causa orgánica o funcional. La anorexia en niños pequeños es la disminución o la pérdida del deseo de comer. Siempre que no se deba a una enfermedad, no es grave. Sin embargo, si se prolonga durante mucho tiempo, puede ocasionar trastornos de alimentación. El conocimiento de los tipos de rechazo a la comida en esta etapa de la vida del bebé y del comportamiento que deben tener los padres facilita la actitud ante este problema.

La anorexia en el lactante pequeño suele ser por causa orgánica, predominando las infecciones. Normalmente, la anorexia en el lactante se debe a las infecciones. En las enfermedades febriles, la inapetencia suele acompañar a la fiebre. En las gastroenteritis, el niño se muestra negativo para la ingestión de alimentos mientras dura la enfermedad. Cuanto mayor es el bebé, las causas funcionales son más frecuentes. Por tanto, el rechazo de la comida del niño pequeño sólo raras veces revela algún conflicto en su relación con la madre.

El Significado Afectivo de la Comida para el Lactante

Para casi todos los padres, el niño que come poco y sin ganas representa una gran contrariedad. Parece como si el pequeño, al rechazar la papilla preparada con tanto amor y cuidado, también rechazará a la madre y/o padre. "¡Mi niño no come!", dicen despechados o alarmados, como si el niño les estuviese jugando una mala pasada.

Para el lactante, la comida no es simplemente nutrición, también tiene un profundo significado afectivo. El niño, que durante 9 meses de gestación ha gozado de bienestar y equilibrio perfecto entre sí mismo y el espacio interior de la madre, tras el nacimiento, debe adaptarse a un ambiente nuevo temporalmente hostil. Para tranquilizarse, quiere sentirse unido a la madre igual que antes, teniéndola siempre a su lado.

Desde sus primeros días de vida, mientras es amamantado o chupa la leche infantil del biberón, el niño establece con la madre una profunda relación. Da y recibe amor a través del contacto físico y psicológico establecido con ella. La madre querría estar en condiciones de dárselo todo, pero no debe dejarse poseer totalmente y debe fijar algunos límites al deseo exclusivista -y a veces tiránico- de su hijo. Esta recuperación de sí misma a veces puede crear en la madre un sentimiento de culpabilidad. Está ansiosa y tensa e incluso pierde las cualidades indispensables en una madre: la calma y la serenidad.

Si el niño, que es muy sensible a los estados anímicos de la madre, percibe su ansiedad, se sentirá confuso e inseguro, se volverá a su vez ansioso y manifestará su ansiedad rechazando el pecho o el biberón, incluso tragando aire. Ante estas reacciones la madre se preocupa, creándose así un círculo vicioso del que le será difícil escapar.

El Apetito del Bebé: ¿Cuándo Preocuparse?

Normalmente, los bebés comen bien. Algunos comen más que otros, pero lo importante es que la cantidad que tome cada niño sea suficiente, cosa que se va a reflejar en el peso. En los primeros meses de vida, los incrementos de peso son bastante fijos y regulares. Llegados los 14-16 meses, el apetito baja sensiblemente, ya que la aceleración del crecimiento disminuye y, por tanto, también las necesidades energéticas. Además, a esta edad, el niño ya es capaz de desplazarse caminando y descubre así un fantástico y excitante mundo por explorar que le hace cambiar su escala de valores, por lo que la comida pasa a segundo término. Posteriormente, el tener buen o mal apetito depende de los hábitos y constitución del niño.

Debemos intentar que coma con los miembros de la casa, de forma relajada y distendida. Sentirse integrado en la familia, darse cuenta de que todos escuchan y contestan a sus peroratas reforzará su autoestima.

Errores Dietéticos y Carencia Afectiva

Errores dietéticos durante los primeros meses de vida también pueden conducir a una anorexia pertinaz. A veces, tras el destete, la modificación de la consistencia y sabor de los alimentos, así como la introducción de la fruta, verduras o papillas, son motivo de nuevas dificultades, comenzando de nuevo la resistencia del niño a la alimentación. Además, el niño también puede manifestar cierto malestar por la interrupción de la relación íntima que durante la lactancia mantenía con la madre. La pérdida de apetito también se ha observado en niños con abandono físico por carencia afectiva y privación emocional.

Los padres no deben preocuparse demasiado por la cantidad de comida que ingieren sus hijos. No debe existir motivo de preocupación si el niño, a pesar de su aparente desgana, se manifiesta normalmente despierto, vivaz y activo fuera de horas de comida. Si el niño no pierde peso y su aspecto es saludable, la postura más sabia es tomar las cosas con tranquilidad y dejarle en paz, pero sobre todo no hacer de la comida el parámetro o la medida para valorar la actitud general de niño, ni hacer que el momento de la comida sea un tiempo de "confrontación o enfrentamiento".

Si persiste el enfrentamiento, los mecanismos de rechazo pueden reforzarse por ambas partes y lo que inicialmente era un rechazo de un tipo determinado de alimento, se puede generalizar. La ansiedad de muchos padres es determinante en la persistencia de una falta de apetito en sus hijos.

Tipos de Rechazo a la Alimentación del Bebé

Existen dos tipos principales de rechazo a la alimentación:

  • Rechazo Activo: Llanto, desvío de la boca al intentar aproximar el biberón o la cuchara, escupen el alimento o lo expulsan inconscientemente y vomitan si se les obliga a tragarlo.
  • Rechazo Pasivo: Permanecen quietos, dejan que introduzcan el alimento en su boca, sin tragarlo, y posteriormente cuando ya está llena entreabren la boca lo expulsan, consecuencia de un trastorno reactivo más marcado.

La Crisis de los 8 Meses y la Angustia por Separación

La crisis de los 8 meses aparece cuando el lactante ha alcanzado algunos hitos básicos del desarrollo: se sentará solo o casi, comerá alimentos sólidos, entenderá algunas de las palabras, será capaz de expresar emociones básicas (asco, tristeza, alegría…).

La teoría del desarrollo cognitivo de Piaget sugiere que los lactantes experimentan diferentes etapas de desarrollo cognitivo y emocional, también llamadas crisis de lactancia, a medida que crecen y maduran. Durante esta etapa, los lactantes desarrollan la capacidad de comprender la permanencia de los objetos, es decir, que los objetos existen incluso cuando no están presentes.

Durante las etapas anteriores del desarrollo, los lactantes han establecido un fuerte vínculo con su cuidador y dependen de este para obtener seguridad, protección, contacto, alimento, etc. La angustia por separación suele manifestarse en llanto, rabietas, dificultad para dormir y ansiedad cuando los lactantes están separados de sus cuidadores. Esta respuesta emocional es natural y saludable, ya que indica que el lactante ha desarrollado un vínculo con su cuidador.

Pero no por menos saludable y natural deja de ser un desafío para los adultos, ya que pueden sentirse culpables o preocupados por dejar al lactante solo por su reacción exagerada y por los comentarios externos que amonestan el comportamiento del lactante y culpan a la lactancia de este comportamiento.

Los lactantes se sienten ansiosos y preocupados cuando su cuidador primario desaparece, y es que temen que no va a regresar nunca. Además, el lactante no es capaz de determinar cuándo va a volver su cuidador primario, y se comporta igual si “desaparece” para ir al baño o si va a trabajar unas horas.

La permanencia del objeto es un concepto importante en la teoría del desarrollo cognitivo de Jean Piaget. En las primeras etapas del desarrollo, los niños creen que los objetos desaparecen por completo cuando dejan de verlos. Pero en el aprendizaje de este hito deben superar en esta etapa, entender que a pesar de que hay cambios a su alrededor, de que a veces se duermen en un sitio y se despiertan en otro, de que su cuidador primario desaparece varias veces al día, el mundo sigue adelante.

Por la noche, además, suelen despertarse de manera más frecuente, nerviosos, sin saber dónde están ni qué ha pasado y la manera que encuentran para calmarse rápidamente es pedir el pecho y mamar.

Como cualquier aumento de demanda, y si no conocemos esta etapa, nos da miedo y se nos generan muchas dudas: tendrá hambre, necesitará leche artificial, es normal que se esté despertando de manera tan constante, por ejemplo.

Pero esto no quita que para los cuidadores primarios, habitualmente la madre, sea una etapa muy dura, en la que va a dormir poco y mal, pues es probable que no quieran soltar el pecho para estar seguros que no desaparece de su lado, y en la que si no se tiene información se van a generar muchos miedos e incertidumbres.

Pues habitualmente en un mes o dos empiezan a entender que mamá desaparece, pero que no es para siempre, que va a volver y que no pasa nada grave.

Las madres son el banco fácil, y como ya habrás podido apreciar, todo parece ser culpa tuya en relación a tu bebé. Vas a recibir muchas veces este tipo de comentarios y, en ocasiones, van a llegar de personas a las que quieres, y eso aún duele más. No es culpa tuya, ni has hecho nada mal, ni esto está relacionado con la teta. Los bebés que se alimentan con leche artificial también experimentan esta etapa.

Consejos Prácticos para Fomentar una Alimentación Saludable

Si tu bebé no quiere comer, aquí tienes algunas estrategias que puedes implementar:

  1. Investiga las causas: Descubre cuál es el motivo por el que tu peque no quiere comer, porque pueden ser muchos y muy variados.
  2. Introduce alimentos uno a uno: Si le cuesta aceptar los sólidos, prueba a introducirle los alimentos uno a uno.
  3. Mezcla con leche: Para facilitarle la transición a los sólidos o semisólidos, es una buena idea mezclarlos al principio con ella.
  4. Respeta sus gustos: Si un alimento no le gusta a tu peque, no te empecines en que lo coma.
  5. Nunca le fuerces: No conviertas la hora de comer en una pelea, porque tu peque acabará asociándola a un mal rato y le generará aún un mayor rechazo.
  6. No recurras a trucos: No forzarle a comerse la verdura no implica permitirle que a cambio se coma algún dulce, por ejemplo.
  7. Evita picoteos entre horas: Si tu peque no ha querido comer o cenar, no intentes suplir estas comidas principales atiborrándole de snacks entre horas.
  8. Crea un ambiente relajado: Tu peque se concentrará y comerá mejor sin tele, ni móvil, ni otras distracciones.
  9. Deja que coma con la familia: De esta forma verá lo que hacéis y querrá imitaros.
  10. Prueba con trozos: Muchos bebés que no comen bien los triturados se manejan estupendamente con los trozos.
Consejo Descripción
Investigar Causas Identificar motivos del rechazo a la comida.
Introducción Gradual Incorporar alimentos uno a la vez.
Mezclar con Leche Facilitar la transición a sólidos.
Respetar Gustos No forzar alimentos que no le gustan.
Ambiente Relajado Crear un entorno tranquilo y sin distracciones.

El Baby Led Weaning y la Alimentación Complementaria

Si no te has informado sobre el baby led weaning puede que te sorprenda la idea de darle de comer trozos a un bebé de seis meses. El bebé come papilla, pensarás. Pero no siempre tiene por qué ser así. Pero lo cierto es que a algunos les encanta la autonomía de manejar los alimentos y comérselos por sí mismos.

Recuerda que el bebé sigue tomando leche, con lo que quizás, si de manera relajada, le ofrecemos comida cuando nosotros comemos, sin que tenga 4 ojos mirándolo, la presión y la sensación para él será mucho más llevadera y seguramente mostrará más interés.

Si has optado por las papillas, prepárate para la guerra con humor, pon un hule en la mesa y quítale la ropa a tu bebé. Usa la cuchara para ofrecerle la comida, pero NO SE LA METAS EN LA BOCA. Es muy necesario que tu bebé muestre sus ganas de comer o su sensación de saciedad, y con una cuchara atacando cada 10 segundos es muy difícil: puedes coger la cuchara y situarla a la altura de sus ojos, pero sin avasallar, ofreciendo, no enchufando, y que sea el bebé el que se incline hacia ella para comer.

Si esto está pasando, lo más probable es que no estemos cumpliendo con lo comentado más arriba. Si tu bebé solo ver la comida se pone a llorar, apártala un par de días de su dieta y aliméntalo de nuevo exclusivamente con tu leche. Un par de días más tarde, vuelve a empezar, ¡con alegría!

La Importancia de la Leche Materna

Sabemos que no hay nada como la leche materna para tu bebé. El momento de la lactancia se convierte en su espacio seguro, donde obtiene no solo alimento sino también cariño, apego y establece un vínculo más fuerte con su madre. Por lo tanto, seguramente te suene alguna de las siguientes situaciones (o incluso te encuentras sumergida en ellas en este mismo momento): ha llegado la hora de introducir nuevos alimentos en la dieta de tu bebé, y parece que en un principio se está resistiendo.

La gran importancia de este alimento radica en que le proporciona al recién nacido la protección frente a muchas enfermedades, favorece su desarrollo cognitivo y facilita el establecimiento de un apego seguro. Pero es a partir de los primeros 6 meses cuando es importante que tu bebé empiece a comer otras cosas, a pesar de que la leche materna siga siendo su alimento principal hasta aproximadamente los 12 meses.

La transición de la lactancia materna exclusiva a la plena utilización de los alimentos familiares es un periodo muy vulnerable. Es el momento en que muchos lactantes se desnutren, lo que contribuye de forma significativa a la elevada prevalencia de la desnutrición en niños menores de cinco años en todo el mundo. De los seis a los doce meses de vida es un momento importante para que como mamá establezcas unos buenos hábitos de alimentación, ya que es en esta etapa cuando desarrollan principalmente el gusto o rechazo hacia determinados alimentos, creando sus preferencias alimenticias.

Además, es muy importante tener en cuenta que nunca se puede obligar al bebé a que coma algo, ya que de esta manera es probable que generemos en él todavía más rechazo hacia la comida.

Estrategias Adicionales para Mejorar la Alimentación

  • Aplicar el Baby Led Weaning.
  • Sentarlo a la hora de comer en familia.
  • Evitar crear altas expectativas respecto al acto de comer.

Motivos Comunes por los que un Niño No Quiere Comer

  1. Presencia de una enfermedad aguda: Es frecuente que los niños/as pierdan el hambre en el contexto de una infección como un resfriado, una gastroenteritis, amigdalitis, otitis u otro.
  2. Cambios en la rutina habitual: Cualquier cambio en la rutina habitual de un niño/a puede provocar alteraciones puntuales en la alimentación o también en el sueño.
  3. Desequilibrio entre las expectativas y lo que realmente necesita el niño/a: Hay peques sanos con un desarrollo normal y un crecimiento correcto que comen poco pero lo suficiente para ir creciendo dentro de sus gráficas de crecimiento.
  4. Etapas normales del crecimiento: El crecimiento no es un proceso lineal, los peques irán regulando su ingesta en función de sus necesidades.
  5. Exceso de ingesta de alimentos muy calóricos pero poco nutritivos que desplazan el resto de alimentación: Algunos ejemplos de estos alimentos serían las galletas, los yogures de sabores, los zumos envasados, los batidos, los dulces, las patatas chips…

La Huelga de Lactancia: Causas y Soluciones

La huelga de la lactancia es una situación angustiosa para la madre: Su bebé decide de un día para otro que no quiere mamar, de pronto y sin aparente ningún motivo. Es como si estuviese “harto” de tanta lactancia. Este comportamiento de su hijito sin duda le crea mucha inseguridad. Tanto que muchas madres ante una huelga de lactancia se plantean dejar de dar el pecho a pesar de que su hijo aún es “muy bebé”.

La huelga de lactancia es una situación en la que el bebé rechaza el pecho, que suele ocurrir de forma brusca, es decir, sin señales previas que nos indiquen que esto puede ocurrir. Aunque puede suceder en cualquier momento de la lactancia, es más frecuente alrededor de los 3 o 4 meses de vida del pequeño. Esta situación suele ser motivo de ansiedad e inseguridad para la madre que no desea un destete, y además, puede generarle un sentimientos de culpa, haciéndose preguntas como: "¿Qué he hecho mal?".

Un bebé que está realmente listo para destetar, casi siempre lo hará de manera gradual, durante un periodo de semanas o meses. Si tu bebé ha estado tomando bien el pecho y repentinamente se niega a mamar, probablemente estemos ante un caso de “huelga de lactancia", y no de una señal de que es hora de destetar.

Algunas causas de la huelga de lactancia pueden ser:

  • Dolor: Por la salida de los dientes, molestias en la boca o lengua, otitis...
  • Mocos o congestión nasal: Si al bebé le cuesta respirar, al succionar del pecho se agobia y se retira.
  • Interferencias con chupetes o tetinas de biberones: La succión al pecho y al biberón son diferentes y pueden producir la conocida confusión tetina-pezón.
  • Distracciones: A partir de los 3 meses su sistema nervioso ha madurado de manera que pueden ver ‘más allá del pecho’.
  • Inicio brusco de la alimentación complementaria: La leche debe ser el alimento principal durante el primer año de vida.

Para superar una huelga de lactancia es importante:

  • No forzar al bebé a tomar el pecho.
  • Cambiar la posición.
  • Ofrecerle el pecho cuando duerme.
  • No hacerle pasar hambre.
  • Cuidar el ambiente.

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