Aunque el recién nacido parece un ser muy frágil, pronto descubrirás sus capacidades y su evolución en un primer semestre de vida marcado por el rápido crecimiento. Hoy queremos contarte cómo tiene que ser la alimentación de tu bebe de 4 meses, si es diferente a los primeros meses de vida y qué más tiene que aportar.
La Importancia de la Lactancia Materna
La lactancia materna, como recomienda la OMS, es el alimento ideal para el bebé desde su nacimiento hasta los 6 meses. Este es el alimento más completo que puedes ofrecerle a tu bebé ya que le aporta todos los nutrientes necesarios para su correcto crecimiento y desarrollo. Antes de salir del hospital, seguramente el médico o la matrona te aconsejarán y darán información sobre la alimentación del recién nacido.
El consejo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es alimentar al recién nacido con lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses. Es por ello que en los primeros meses de vida, la alimentación infantil está centrada en la lactancia, ya sea materna o, en el caso de que no resultara posible o fuera insuficiente, de fórmula. Si escoges esta última es necesario conocer las opciones disponibles para garantizar que tu bebé reciba el aporte correcto de nutrientes.
Beneficios de la Lactancia Materna
La lactancia materna exclusiva aporta innumerables beneficios al bebé durante los primeros seis meses de vida. El inicio de la lactancia materna en la primera hora de vida del bebé lo protege frente a infecciones y disminuye el riesgo de mortalidad neonatal. La lactancia en la alimentación del bebé de 4 meses sigue siendo la fuente principal de nutrientes. Así mismo, la lactancia además de proporcionar los nutrientes necesarios al bebé, fortalece el vínculo madre-hijo, siendo beneficioso para ambos.
Entre los beneficios de la leche materna podemos destacar:
- Fuente importante de energía: la leche materna cumple con las necesidades energéticas del recién nacido hasta los 6 meses y puede llegar a aportar más de la mitad de energía en bebés de 6 a 12 meses.
- Aporte completo de nutrientes: la leche materna contiene la cantidad de grasas, proteínas y carbohidratos que el bebé necesita en una composición óptima, favoreciendo su crecimiento y desarrollo. Las proteínas son de alta calidad y fácil digestión; aporta grasas saludables y esenciales para el correcto desarrollo cerebral y del sistema nervioso.
- Fácil digestión: los componentes de la leche materna están completamente adaptados al desarrollo del bebé, siendo fácil de digerir y evitando problemas como los cólicos o el estreñimiento.
- Fortalecimiento del sistema inmunológico: gracias a sus compuestos ayuda a fortalecer el sistema inmunológico del bebé, previniendo y protegiéndolo de infecciones.
Leches Infantiles como Alternativa
Cuando la lactancia materna no es posible o es insuficiente, como puede ocurrir en algunos casos, las leches infantiles son una alternativa segura. Es importante elegir la fórmula que se adapte a sus necesidades y edad, siguiendo siempre las recomendaciones del pediatra.
Las leches infantiles están formuladas específicamente para imitar la composición de la leche materna y así proporcionar los nutrientes necesarios al bebé. Es importante que se tengan en cuenta algunos aspectos antes de elegir una leche infantil:
- Edad del bebé: hay fórmulas infantiles adaptadas a las diferentes etapas del desarrollo del bebé.
- Necesidades especiales: hay fórmulas que están diseñadas para bebés con alergias, intolerancias o problemas digestivos entre otros.
Alimentación del Bebé de 4 Meses: ¿Cómo es?
La alimentación en bebés de 4 meses, según la OMS, sigue siendo con lactancia exclusiva, ya sea lactancia materna o con leches infantiles. A esta edad la lactancia materna se va modificando según las necesidades del bebé. Luego de los 6 meses se recomienda comenzar con la alimentación complementaria, cuando el bebé ya está preparado física y neurológicamente para recibir alimentos sólidos y semisólidos. Además, las necesidades de energía y nutrientes comienzan a ser mayores, aunque la leche materna sigue siendo su principal alimento.
En algunos casos, la alimentación complementaria se inicia antes de esa edad, por diversas razones como puede ser un peso bajo o necesidades alimenticias elevadas, pero es recomendable que sea siempre bajo la recomendación del profesional de la salud que realiza el seguimiento del crecimiento y desarrollo del bebé.
El Agua en la Alimentación del Bebé
La duda de si ofrecer agua antes de los 6 meses es habitual, la respuesta a esta incertidumbre es que en el caso de los bebés alimentados al pecho no es necesario ofrecer agua ni ningún tipo de líquido al bebé antes de los 6 meses, ya que la leche materna aporta el agua necesaria. En los lactantes alimentados al pecho, ofrecer agua o cualquier otra bebida al bebé antes de los 6 meses puede desplazar la lactancia materna ya que la capacidad gástrica del bebé es pequeña y ofrecer agua puede hacerlo sentir saciado.
En el caso del bebé alimentado con leches infantiles, dependiendo de la edad y de la temperatura ambiental en ocasiones puede ser aconsejable administrarles un poco de agua, pregunta a tu pediatra o enfermera pediátrica acerca de este tema.
Pros y Contras de la Alimentación Complementaria Antes de los 6 Meses
La recomendación por norma general es que la alimentación complementaria se comience a dar a partir de los 6 meses, salvo que el pediatra o la enfermera pediátrica, por alguna indicación recomienden adelantarla. Generalmente, ofrecer alimentos sólidos antes de los 6 meses puede tener algunos contras:
- Mayor riesgo de alergia alimentaria y mayor prevalencia de patologías gastrointestinales.
- Sistema digestivo inmaduro, su sistema digestivo aún no está preparado para digerir alimentos sólidos.
- Sistema renal inmaduro, haciendo que los riñones se sobrecarguen.
- Riesgos de atragantamiento, al saber tragar solo leche materna, puede existir riesgo de atragantamiento con alimentos más sólidos.
En algunos casos y por indicación pediátrica, la introducción de alimentos puede adelantarse:
- La evolución del peso no es la esperada o las necesidades nutricionales son elevadas.
- El bebé muestra interés por la alimentación.
- Está preparado para recibirla ya que se mantiene erguido y mantiene la cabeza.
- Ha desaparecido el reflejo de protrusión.
De todos modos, sigue siempre las recomendaciones del pediatra, lo más importante es que la alimentación complementaria complementa a la lactancia materna que sigue siendo el principal alimento en el bebé.
Pautas para la Alimentación del Bebé de 4 Meses
A esta edad, como hemos visto, la lactancia sigue siendo su exclusivo y principal alimento, esta sigue siendo a demanda, así mismo puede existir la alternativa de realizar lactancia mixta (leche materna y leche de fórmula). En el caso de bebés alimentados al pecho, no le ofrezcas ningún tipo de bebida, cereales, agua antes de los 6 meses a no ser que te lo aconseje el pediatra.
- Espera a que sepa sostener su cabecita y se mantenga erguido para comenzar con la alimentación.
- Consulta siempre con el pediatra ante cualquier duda.
- Cuando comiences con la alimentación complementaria, hazlo de forma gradual, probando un alimento por vez.
La alimentación en el bebé de 4 meses no difiere mucho de la del recién nacido, es importante que siga siendo a demanda para óptimo crecimiento y desarrollo. Respetaremos siempre los signos de hambre y saciedad, sin prefijar una cantidad fija que se tiene que tomar, ya que esta puede variar hasta en el mismo bebé en diferentes días. La cantidad de alimento depende de la necesidad energética y de la edad del bebé, además de si es la primera vez que toma dicho o alimento o si, por el contrario, ya está acostumbrado a su sabor y textura. Como madres y padres decidiremos dónde, cuándo y qué come el bebé, pero será el bebé quien decidirá cuánto.
El bebé puede mostrar interés en la comida de las siguientes maneras:
- Intenta coger la cuchara o se inclina hacía el plato.
- Agarra la comida con la mano y la intenta llevar a la boca.
Si no le gusta un alimento, se le puede ofrecer en otro momento o en otro tipo de textura. Para esto, nuestros tarritos para bebé son una opción perfecta, puesto que puedes ofrecérselos a tu peque con o sin trocitos. Siempre debemos buscar alternativas. Por ejemplo: puede que no le guste la manzana en trocitos, pero a lo mejor sí que la come rallada o en una bolsita de fruta de yogur con manzana. Puedes probar también a comer un poco de su comida para que tu peque te vea y quiera imitarte, animarle con palabras amables sin enfadarse, o incluso dejarle jugar con su comida, con las manos, con una cucharita, permitirle que se manche y experimente.
Una forma sencilla de saber la cantidad que debemos dar de cada alimento, es utilizar el método de la mano. Este sistema sirve de guía para saber las raciones que debemos dar de cada grupo de alimentos. En esta edad, la leche materna o de fórmula sigue siendo su alimento principal. En esta etapa, pueden tomar entre 2 a 4 comidas al día. En esta etapa se reduce el consumo de leche y cada vez los bebés comen más otros alimentos.
- Una cantidad de comida suficiente para llenar un plato de postre, y otros 100 g aproximados de fruta, ya sea en puré o en trocitos.
- Hará unas 3 comidas al día, empezará a tomar snacks entre horas, como fruta, yogur, o snacks saludables para bebés.
¿Cuándo empezar a darle alimentos sólidos a un bebé?
Introducción de Alimentos Complementarios
Tras meses de lactancia materna exclusiva o mixta, si has combinado tu leche con alguna leche infantil, tu bebé ha aumentado de peso y talla, y con ello, también lo han hecho sus necesidades de nutrientes y apetito. La respuesta es poco a poco. Hay que introducir cada alimento por separado para que tu bebé se acostumbre a los diferentes sabores y texturas. Lo ideal es un alimento nuevo cada semana, para facilitar que se acostumbre y lo asimile y tolere sin problemas. De esta manera, podrás identificar cualquier posible alergia o intolerancia.
A esta edad, el bebé hace unas cinco tomas al día y la textura de los alimentos pasa de líquida a fluida y más espesa, al introducirse los cereales. Las papillas de cereales son en muchos casos los primeros alimentos que se introducen en la dieta del bebé. Al principio, se añaden a la leche para lactantes o de continuación, para tomar en biberón. En esta primera etapa se utiliza las papillas de cereales sin gluten, elaboradas con maíz y arroz, y que pueden incluir algún otro ingrediente en su composición, como la fruta.
Son una de las fuentes de vitaminas más importantes. El pediatra te indicará cuándo comenzar con la introducción de las verduras y las hortalizas, aunque lo habitual es empezar con los purés que contienen patata con zanahoria, y continuar con el calabacín, la cebolla y la judía verde a partir de los 6 meses. Las verduras suelen ser el primer alimento "salado" de la dieta de los bebés, por lo que en ocasiones cuesta que se acostumbren a ellas y acepten su sabor. Lo único que podemos recomendarte es tener mucha paciencia y constancia.
Un truco para favorecer que los bebés acepten más fácilmente tanto los purés de verdura como los de frutas es empezar diluyendo 2 ó 3 cucharadas de estos mismos purés en la leche infantil preparada en el biberón. Otra opción es darle el puré con una cuchara de silicona, ya que su textura es más parecida a la de las tetinas del biberón y al pecho, por lo que resulta más cálida y agradable para el bebé, para luego seguir con el biberón, ya que al principio comerá poco.
La Tabla de Introducción de Alimentos para el Bebé
Introducir los alimentos en la dieta del bebé es uno de los primeros desafíos de la vida para el bebé y un reto enorme que llena de dudas a los padres. ¿Cuándo hay que empezar con la fruta? ¿Y con la carne? ¿Ahora tienen que comer con las manos? ¿Cuál es el orden de introducción de las verduras en bebés? Con un bebé, la introducción de alimentos se convierte en un quebradero de cabeza.
Eduard Baladia, dietista-nutricionista y miembro de la Academia Española de Nutrición y Dietética, nos acerca a las consignas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para introducir la alimentación complementaria. En 2002 la OMS actualizó sus recomendaciones sobre la alimentación durante el primer año de vida, al igual que hizo la EFSA en 2019. Baladia lo sintetiza como “lactancia materna exclusiva y a demanda desde la primera hora de vida y hasta los 6 meses (anteriormente era hasta los 4 meses). Obviamente, en esas primeras semanas y meses de transición a los sólidos y semisólidos el niño no come demasiado y sigue prefiriendo la leche materna. A medida que avanzan los meses, la balanza se va inclinando hacia la alimentación convencional.
“Hasta los 12 meses, la lactancia materna puede suponer entre el 100% y el 50% de la energía consumida por un bebé. La tabla de introducción de alimentos para el bebé de la OMS convierte al niño en un comensal más. Cuando éramos niños había una pauta férrea según la cual los distintos grupos de alimentos se introducían progresivamente, pero bien triturados. Esta nueva autogestión de la alimentación se conoce como baby-led-weaning (BLW) o destete dirigido por el bebé.
“Consiste en ofrecer la alimentación complementaria dejando que sea el bebé quien dirija el proceso desde el principio”. Pero la mayor novedad es que desaparece el calendario de introducción de alimentos para el bebé mes a mes. Las nuevas recomendaciones contemplan introducir cereales, frutas, hortalizas, legumbres, carnes y pescados sin un calendario preestablecido y antes de los 12 meses.
“El lactante tomará al principio mucho más el pecho porque, seamos sinceros, en esas primeras semanas, no comen mucho así. A esa edad el niño suele haber alcanzado un desarrollo psicomotriz suficiente como para controlar la cabeza, estar sentado sin ayuda y llevarse la comida a la boca. Este sistema contempla ir adaptando los tamaños y texturas del alimento a la evolución de la motilidad del bebé. Con este nuevo planteamiento el niño puede comer prácticamente de todo.
- Frutas y verduras: se admiten prácticamente todas y a demanda.
- No dar espinacas, acelgas, borraja ni otras verduras de hoja verde hasta el año.
- Zumos: evitarlos.
- Cereales y derivados. Dar prioridad a los integrales.
- Frutos secos enteros: después de los 3 años.
- Legumbres.
- Carne y pescado.
- Ofrecer solo alimentos que contribuyan a su salud.
- Introducirlos de uno en uno para comprobar si hay alergias. No incorporar uno nuevo hasta pasados tres días.
- Respetar la sensación de hambre del niño.
Para saber si la consistencia es adecuada para el bebé, intenta aplastar el alimento con los dedos. Si puedes chafarlo, el niño también podrá con sus encías. Esta presencia del adulto requiere paciencia, ya que nunca debe ser invasiva. “Le dejaremos explorar a su ritmo, sin estar limpiándolo constantemente para no interrumpirlo”, apunta Baladia. Sí, se va a poner perdido. Con toda esta información, la pregunta habitual de los padres es ¿cómo encajo todo eso en mi rutina familiar? La respuesta no puede ser más tranquilizadora para los padres. La miel se desaconseja en los 12 primero meses por el riesgo de botulismo ya que puede contener esporas de Clostridium botulinum, una bacteria que genera una toxina peligrosa para el sistema nervioso.
Tipos de Proteínas en la Alimentación del Bebé
Hay varios tipos de proteínas que puedes aportar a tu bebé, como la proteína proveniente de la leche materna, la proveniente de la leche de vaca, proteínas vegetales, proteínas de la carne y proteínas de los cereales. Las necesidades proteicas del bebé durante sus primeros 4-6 meses de vida se cubren normalmente con una sola fuente de proteínas, que es la leche materna.
Cuando tu hijo empieza a ingerir alimentos sólidos, se introducen gradualmente en su dieta proteínas animales como las de la carne, el pescado, los huevos y la leche de continuación, así como proteínas vegetales provenientes de verduras y cereales. Tu bebé también se beneficiará de otros nutrientes al comer alimentos proteicos. Por ejemplo, la carne tiene una gran cantidad de hierro, mientras que el pescado de agua salada contiene yodo y ácidos grasos omega-3. Los productos lácteos contienen calcio, vitamina B2 y vitamina B12, mientras que las proteínas vegetales provenientes de verduras y cereales también aportan vitaminas y carbohidratos muy importantes.
Alimentos Complementarios: Cereales, Frutas y Verduras
La alimentación complementaria comprende todos aquellos alimentos distintos a la leche o fórmula que integran la dieta del niño desde los cuatro o seis meses de vida, tales como cereales, frutas, verduras, carnes, etc. La leche o fórmula debe seguir suministrándose en cantidades no inferiores a medio litro diario para asegurar una ingesta adecuada de calcio (500 mg.
En nutrición pediátrica este término hace referencia a las harinas o productos extraídos de ciertas semillas de gramíneas (arroz, maíz, trigo, etc.) y de algunos leguminosas (soja) y tubérculos (tapioca). Representan una importante fuente de energía por su riqueza en carbohidratos complejos. Aunque no contienen muchos lípidos, proporcionan cierta cantidad de ácidos grasos poliinsaturados, así como tiamina, sales minerales y algo de proteínas. Unas y otras deben someterse en su fabricación a tratamientos térmicos y enzimáticos para facilitar su preparación.
Las harinas también pueden presentarse solas o adicionadas con fórmula láctea, otros componentes proteicos, frutas, verduras, etc. Cuando son lacteadas han de disolverse con agua, mientras que si contienen sólo cereal. Si el niño sigue con la lactancia materna, es mejor dar los cereales con cuchara no con biberón. Se administran bien en forma de papillas de confección doméstica (sin añadir sacarosa) o bien en forma de preparados industriales.
Aportan diversas vitaminas, sales minerales, cantidades variables de carbohidratos, algo de lípidos, proteínas y agua. Se emplean en forma de purés caseros, sin adición de sal, o en forma de productos industriales.
Carnes y Pescados
La importancia nutricional de la carne reside en ser una excelente fuente de proteínas y hierro, aunque la absorción de este metal probablemente es menor en los alimentos que cuando se administra sulfato ferroso sólo y en ayunas. Las carnes deben contener poca grasa (pollo sin piel, ternera, etc.) y suelen mezclarse con los purés vegetales en cantidades dependientes de las proteínas que el lactante ingiera con la fórmula láctea. Usualmente comienzan a administrarse en raciones de 25 a 30 g. al día.
Los pescados se administran en cantidades similares a la carne y alternándolas con ella. No deben introducirse hasta los 9 a 10 meses. La clara del huevo no se introduce hasta despues de cumplir un año de vida y las legumbres, a partir del primer año.
Preparados Industriales
Se trata de los preparados industriales de frutas, verduras, carnes, huevo, pescado, etc. En cambio, es suficiente, que los platos completos contengan alrededor de 4,2 g./100 kcal. Con respecto al sodio, no debe superar los 10 mEq./100 kcal. Todos estos preparados se expenden en tarritos y su consistencia oscila desde una completa trituración hasta texturas cada vez más gruesas.
Consejos Adicionales
A partir de los 4 meses, y siempre con la supervisión de tu pediatra o del profesional sanitario que supervise el crecimiento de tu peque, puedes empezar a introducir alimentos sólidos en su dieta. Aunque comiences a ofrecer nuevos sabores y texturas, la leche materna sigue siendo la base de la alimentación del bebé. Si te preguntas qué pueden comer los bebés de 4 meses, esta guía te ayudará a comenzar con confianza. A esta edad, lo ideal es ofrecerle leche materna. Puedes agregar unas cucharaditas de puré de verduras, licuadas hasta obtener una textura suave.
Respeta el apetito y el gusto de tu bebé: las cantidades de verduras y frutas pueden aumentarse progresivamente, hasta unos 130 g (el equivalente a un tarrito pequeño). Recuerda: las verduras y frutas deben cocinarse al vapor, sin sal ni azúcar añadidos. Ofrécelas de una en una para que tu bebé explore los sabores poco a poco.
Es importante recordar que tanto la tabla de alimentos para bebé como el menú bebé 4 meses que te proponemos son solo orientativos. Cada bebé es único, y su apetito puede variar según su desarrollo, morfología y hasta su estado de ánimo. No te preocupes si tu bebé come menos en una comida o incluso durante un día entero. Es totalmente normal, y en la mayoría de los casos lo compensará más adelante.
Eso sí, si notas que su falta de apetito viene acompañada de otros signos como fatiga, irritabilidad o síntomas físicos, es fundamental que lo consultes con su pediatra o el profesional sanitario que le esté acompañando. Descubre más ideas, recetas y consejos prácticos para saber qué pueden comer los bebés de 4 meses.
