Bebe Buell: Biografía de una Musa del Rock

Bebe Buell, más que una chica Playboy, era el rock’n’roll. Cosechó una de las listas más jugosas en cuestión de conquistas musicales, siendo musa de Steven Tyler de Aerosmith, Iggy Pop o Rod Stewart, y también supo encandilar a Elvis Costello o David Bowie. Warren Beatty o Jack Nicholson también cayeron rendidos ante el efecto Bebe, y Mick Jagger le pintaba las uñas de los pies.

Bebe Buell en 2007.

En sus memorias Rebel Heart narraba como la música era su verdadera pasión, y también correspondida. Ella misma confesaba: «Nunca fui buscando directamente el sexo... Yo estaba enamorada del rock & roll, y eso se convirtió en el motor emocional de todos y cada uno de mis movimientos".

Una infancia y juventud fuera de lo común

Antes de iniciarse en el sexo y en el rock, Bebe Buell ya se sentía entre los elegidos. Hasta los nueve años, Bebe fue una niña de lo más normal, tirando a crecidita. Por aquel entonces, algún que otro vecino comenzó seguramente a fantasear con ella. Después atravesó una fase de negación de su propio sexo, empeñada en emular al mismísimo Mick Jagger ante el espejo y en vestirse a todas horas con leotardos ajustados: «Empecé a escribir mis propios temas y a convertirme en una cantante secreta.

Bebe puso los pies en la tierra a la edad de 13 años. La gente no dejaba de recordarle a todas las horas lo guapa que era. La paraban por la calle, se volvían para verla. Su propia madre, de ascendencia germánica, le sugirió que fuera modelo y envió sus fotos a la agencia de Eileen Ford. Al poco de llegar a la Gran Manzana tuvo un encuentro fortuito con Woody Allen por la calle.

Aquel encuentro platónico y simbólico con Woody Allen fue todo un presagio. Días después, ojeando unas revista en el hotel St. Regis, se le acercó otro famoso con aire fantasmagórico y una capa roja. Era el pintor español Salvador Dalí. Otras dos veces coincidió con Dalí, «y siempre me hizo sentirme como si tuviera un brillo especial», se lee en Corazón Rebelde. El pintor se interesó por su vida; la chica Buell le dijo que aspiraba a ser modelo. Dalí le sugirió que apuntara más alto, que pensara en hacerse actriz.

Conquistas y Relaciones en el Mundo del Rock

Bebe pierde la virginidad con un afamado rockero de la época, Todd Rundgren, y ahí comienza a gestarse su salto a la fama, de carambola en carambola, a ritmo de rock y que no decaiga. La chavala hace migas con Lou Reed y con John Cale. Al final, flechazo con Iggy Pop. Se hacen amantes; se lo presenta a su madre. «A mamá le pareció un tipo encantador e inteligente, aunque su look le resultó un poco "raro"», escribe Bebe.

Con Todd Rundgren, Bebe descubre las virtudes de la marihuana, por cuya legalización rompe una lanza. Iggy Pop le abre sin embargo las puertas de las drogas duras: la niña peinadísima se sube al caballo desbocado del rock y se asusta. «Siempre había drogas a mi alrededor, pero yo decidí que no fueran parte de mi vida», recuerda Bebe en sus memorias. «Iggy se enganchó a ellas, y estuvo muy jodido. Se levantaba muy alegre, pero al mediodía se desinflaba y empezaba a tomar píldoras, Tuinol y Valium sobre todo.

No bien se ha acabado la historia con Iggy y ya entra en escena David. Aunque la historia entre Bowie y Bebe es más bien un quiero y no puedo. Pasan dos semanas juntos, haciendo compras. Deciden que ha llegado el momento de acostarse; les entra un ataque de risa y lo dejan. «No creo que yo fuera su taza de té sexual. Yo no era negra ni "rara". A veces ocurre eso: que el sexo no funciona».

A Mick Jagger, es público y notorio, le atraen sobre todo las chicas ennoviadas, «lo cual hace de la seducción un juego difícil y divertido». Y así acaba su relación con su ídolo de toda la vida, aquel al que emulaba ante el espejo: primero entre bastidores, después en la suite del hotel Plaza de Nueva York... «Mick es el amante más dulce, más tierno y más considerado que pueda haber. También es agresivo y fuerte cuando hace falta. Lo único que quiere es darte placer. Como Warren Beatty y Jack Nicholson, es un perfecto practicante del amor.

Para Mick Jagger no deja de ser una más en su interminable harén. Además, está siempre de gira y es imposible aguantarle el ritmo. De modo que hay que buscarse un sustituto, y nadie mejor que Jimmy Page, su rival en cuestiones eróticas. Entre tanto llega la portada en Playboy, y el poster desplegable de Bebe Buell a doble página que provoca tantos rencores como admiraciones. «Fue tal vez el mayor paso en falso de mi carrera», reconoce. «Durante mucho tiempo tuve que luchar contra esa imagen de mujer poderosamente sexual.

La caza del rockero perfecto continúa, y en octubre de 1976 se pone a tiro Steven Tyler, líder de Aerosmith: «Había muchas cosas en él que me resultaban extremadamente atractivas. Era guapo, tenía mucho estilo y un gran sentido del humor. Tenía esa clase de alegría inocente que posee mucha gente con éxito. Y era muy rico... Steven y yo éramos una combinación caliente. Yo era la gata salvaje, y él, el leopardo loco.

El problema de Steven Tyler salta sin embargo a la vista: «Algo más que las alas hacía que su avión volara tan alto... Steven estaba enganchado a la cocaína. Durante la gira europea de Aerosmith, Bebe se queda embarazada. Steven se niega a creer que sea suyo. Nueve años tardará Liv en saberlo todo. Fue en 1986: padre e hija se funden en un interminable abrazo. Nadie tiene que decirles nada.

Bebe, sin embargo, tiene que llevar el asunto a los tribunales y contratar a Raoul Felder, el abogado de los famosos, para conseguir que Steven reconozca a su hija y le pase una millonaria manutención. Con el tiempo se cierran las heridas, y Bebe hace momentáneamente las paces sentimentales con Steven antes de la ruptura definitiva. En la cuneta ha quedado también otro rockero famoso, Rod Stewart, el mayor borrón de su vida: «Rod es un tipo peligroso. Siempre ha sido capaz de usar a las mujeres para llamar la atención y hacerse seguir por la prensa... No tiene ningún potencial para el amor.

Punto y aparte, Elvis Costello, su gran amor de los años ochenta: «Sexualmente, conecté con él a un nivel como nunca antes con ningún otro hombre. Entre nosotros había una química muy, muy poderosa... Le gustaba ponerse dramático y se ponía de rodillas ante mí: "¡Tiéntame, tiéntame.

La ruptura con Elvis Costello, incapaz de abandonar por ella a su esposa y a su hijo, le sume a Bebe Buell en una más de sus muchas depresiones. Es entonces cuando decide volcarse en su hija Liv e intenta dar el salto como cantante, primero con los B-Sides, después con los Gargoyles. «Tienes una voz bonita y cara preciosa», le dicen. Ella aspira a convertirse en la nueva Debbie Harry.

Sentimental y musicalmente, baja el listón. Se casa con un cantante de segunda fila, Coyote Shivers. La cosa también acaba mal; quema su cama de matrimonio. Compone una canción, Beso cósmico, y a los pocos días aparece, como caído de las estrellas, su último amor, Jim Wallerstein... «He vivido como en un poema, dejando que la intuición me llevara, sin preguntarme por qué.

Relación con Liv Tyler

Hija de Steve Tyler, líder del grupo Aerosmith, y de la chica Playboy Bebe Buell, Liv Tyler comienza su carrera como modelo, a los 14 años, de marcas como Chanel y GAP. Bebe tardó nueve años en revelarle a su hija, la actriz Liv Tyler, que su padre era Steven Tyler, el líder de los Aerosmith.

Liv Tyler y Bebe Buell.

Después de participar en el videoclip del tema Crazy de Aerosmith, debuta en el cine en 1994 en el thriller Un testigo en silencio, junto a Richard Dreyfuss. Su carrera como actriz despega en 1996, cuando protagoniza Belleza robada, de Bernardo Bertolucci. Dos años después, se une a la superproducción Armaggedon, junto a Bruce Willis, pero regresa al cine independiente poniéndose dos veces a las órdenes de Robert Altman en Cookie's Fortune (1999) y El doctor T y las mujeres (2000). En 2001, se convierte en la bella elfo Arwen en El señor de los anillos: La comunidad del anillo. Retoma este papel en las dos secuelas del filme de Peter Jackson El señor de los anillos.

Liv fue una niña inquieta, diagnosticada de TDAH (el trastorno de déficit de atención) y criada en un hogar inusual. Liv nació en Nueva York en 1977 pero se crió en Maine, convencida de que su padre era el músico Todd Rundgren. Sin embargo, Bebe Buell era muy amiga de otro músico, el líder de Aerosmith, Steven Tyler, quien las visitaba con frecuencia. Liv jugaba con Mia, la hija del músico, y un día, con diez años, se dio cuenta de lo parecidas que eran: como si fueran hermanas, casi. Empezó a sospechar, preguntó a su madre y esta le dijo la verdad: era hija de Steven Tyler, no de Todd Rundgren.

La situación podría haber derivado en un culebrón pero Liv, demostrando una sorprendente madurez, no se tomó mal aquella revelación. Adoptó el apellido de su padre biológico, llamó a uno Papá 1 y al otro, Papá 2 y, como dijo en The Guardian: "Me amoldé. Uno se acostumbra a estas cosas cuando es joven". De hecho, está un poco harta de recordar este episodio de su vida, que considera más que superado. Le interesa más hablar de su "excelente" relación con Steven Tyler, hoy un abuelo cariñoso con el que comparte secretos de belleza: "Mi padre sabe todo de las mejores cremas", explica.

Publicaciones populares: