Tos en bebés de 2 meses: Causas, identificación y tratamientos efectivos

La tos en bebés es un síntoma común que preocupa a muchos padres. Es importante recordar que la tos es un mecanismo de defensa natural del cuerpo que permite limpiar las vías respiratorias de irritantes, mucosidad o patógenos. Sin embargo, comprender las causas y los tipos de tos puede ayudar a los padres a tomar las medidas adecuadas para aliviar los síntomas y asegurar el bienestar de sus pequeños.

¿Qué es la tos y por qué se produce?

La tos es un mecanismo defensivo del organismo que provoca la salida de aire a gran velocidad y presión arrastrando las partículas depositadas en el árbol bronquial. Se produce mediante un reflejo localizado a nivel del IV ventrículo y puede ser activado desde la laringe, la bifurcación traqueal, los bronquios y la pleura. Son zonas reflectógenas secundarias la nasofaringe, el conducto auditivo y el mediastino. La tos se puede producir también de forma voluntaria.

Tipos de tos en bebés

Existen diferentes tipos de tos que pueden manifestarse en los bebés, cada una con características y causas distintas:

  • Tos seca: También conocida como tos no productiva. Este tipo de tos no produce flema y suele aparecer cuando hay irritación en la garganta o las vías respiratorias altas. Suele ser la más molesta y es la que suele estar presente al inicio de los resfriados.
  • Tos productiva: La tos productiva es una tos con flema que se produce cuando hay exceso de mucosidad en las vías respiratorias. Así se conoce técnicamente a la tos blanda, esa que sí viene acompañada de mocos. Es la típica del resfriado, y se produce más a menudo en los peques que todavía no saben sonarse la nariz porque el exceso de mucosidad busca otro camino para salir.
  • Tos perruna: La tos perruna o de perro se caracteriza curiosamente por un sonido ronco y seco, similar al ladrido de un perro. Sería un tipo de tos seca porque no moviliza secreciones, pero se la considera una entidad aparte por su sonido característico de ‘’ladrido de perro’’. Ésta se da cuando un pequeño contrae una infección de la tráquea o de la laringe (laringitis).
  • Tos asmática: Aparece de forma intensa junto a dificultad respiratoria o pitos al coger aire. Provocada por la contracción de los bronquios a causa de una reacción alérgica, es la reacción del organismo para blindar esta zona delicada del cuerpo. La prueba más reconocible de este tipo de tos, que suele ser seca, más allá de otros síntomas compatibles con la alergia como la dificultad para respirar -la saturación suele bajar muchísimo- es el silbidito que produce.
  • Tos convulsiva: Se caracteriza por ser muy intensa, repetitiva y brusca, y puede venir acompañada de un sonido fuerte parecido a un “gallo” al inspirar. En algunos casos, puede provocar vómitos o dificultades para respirar. Este tipo de tos puede estar asociada a infecciones más serias como la tos ferina (pertussis), especialmente en bebés no vacunados o menores de 2 meses.

Causas de la tos en bebés

La tos en los bebés puede tener diferentes causas, desde infecciones respiratorias hasta alergias o reflujo:

  • Infecciones virales: Las infecciones virales como el resfriado común, son la causa más frecuente de tos en los bebés. El resfriado común es una de las enfermedades más comunes en la infancia. Las infecciones del tracto respiratorio superior son la principal causa de utilización de los servicios de salud.
  • Malformaciones congénitas: Suele manifestarse precozmente la asociada a malformaciones congénitas, como la fístula traqueoesofágica, los anillos vasculares o la traqueomalacia.
  • Cuerpo extraño: Un inicio brusco ha de hacer pensar en un cuerpo extraño. Si la tos comienza de forma súbita sin signos previos de resfriado y el bebé parece tener dificultad para respirar o tragar, podría haber aspirado un objeto pequeño.
  • Asma o hiperreactividad bronquial: La tos seca nocturna o de madrugada es sugestiva de asma o hiperreactividad bronquial y hay que interrogar sobre si aumenta con el ejercicio, al subir escaleras o, incluso, al reír. Aunque el asma suele diagnosticarse en edades más avanzadas, algunos bebés pueden tener tos persistente con sibilancias (sonido de silbido al respirar), que puede sugerir inflamación de las vías respiratorias.
  • Factores ambientales: Puede asociarse con los cambios estacionales y mejorar al salir de casa (tabaco, chimeneas, cocinas de gas, animales domésticos, materiales laborales en el domicilio…).
  • Tos psicógena: La tos psicógena puede representar entre el 1 y el 9% de las toses en escolares y adolescentes, en función de que revisemos casos en Primaria o en consultas especializadas. Se caracteriza por ser seca, diurna y desaparecer con el sueño. Es muy aparatosa y generadora de angustia en el entorno familiar y escolar.

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¿Cuándo preocuparse por la tos del bebé?

Es importante saber cuándo la tos en un bebé requiere atención médica. En bebés, la tos puede ser preocupante si es persistente por más de una semana, está acompañada de fiebre alta, dificultad para respirar, sibilancias, o cambios en el color de la piel como labios azulados (cianosis). La tos seca y ladrante, típica del crup, o los ataques de tos intensa con vómitos, asociados a la tos ferina, también son señales de alerta, especialmente en menores de 1 año. Además, una tos con fiebre alta o que empeora con el tiempo puede indicar infecciones graves como bronquitis, neumonía o laringotraqueítis. Ante cualquier dificultad para respirar, tos violenta o prolongada, o síntomas adicionales preocupantes, es esencial acudir al pediatra para un diagnóstico y tratamiento oportunos.

Debes acudir al pediatra si tu bebé tiene tos persistente, dificultad para respirar, fiebre alta, vómitos frecuentes, ruidos extraños al respirar o si notas que se le marcan las costillas o se le ponen los labios azulados. También es recomendable consultar si el bebé tiene menos de 3 meses, si la tos dura más de 10 días sin mejoría o si ha habido un posible atragantamiento. Si observas estos signos, es importante consultar con el pediatra para confirmar el diagnóstico y definir el tratamiento adecuado.

En la consulta de Atención Primaria pediátrica, y ante un niño conocido, el interrogatorio sobre las características de la tos, la presencia de otros signos de enfermedad respiratoria y la exploración física básica (inspección, auscultación respiratoria, otoscopia y visualización de la faringe) nos orientarán sobre el diagnóstico.

Duración de la tos

La duración de la tos en bebés depende de su causa y del estado general de salud del bebé. Sin embargo, si la tos persiste más de 2 semanas, puede ser señal de una afección más seria, como una infección respiratoria (bronquitis, neumonía) o alergias. Una tos crónica, que dura más de 4 semanas, podría estar relacionada con asma, reflujo gastroesofágico o exposición a irritantes.

Tratamientos y remedios para aliviar la tos en bebés

Existen varias medidas que los padres pueden tomar en casa para aliviar la tos en los bebés:

  • Hidratación: Mantener al bebé bien hidratado es fundamental para aliviar la irritación de las vías respiratorias y facilitar la eliminación de la mucosidad. Se recomienda ofrecer líquidos al bebé con frecuencia como agua, leche materna, caldos, etc. dependiendo de la edad del bebé. Beber líquido: si el organismo se hidrata, las mucosas se resecan menos, por lo que el niño o la niña podrá tener menos tos.
  • Humidificador: Un humidificador puede ayudar a mantener el ambiente húmedo, lo que reduce la sequedad de las vías respiratorias y alivia la tos.
  • Posición incorporada: Colocar al bebé en una posición ligeramente incorporada puede facilitar la respiración y reducir los episodios de tos nocturna.
  • Descanso: El descanso adecuado es esencial para que el sistema inmunológico del bebé pueda recuperarse y combatir la infección que está causando la tos.
  • Lavados nasales: Mantener la vía nasal desobstruida mediante lavados nasales con suero fisiológico. Para los resfriados, la mejor opción siempre será la de limpiar la nariz.
  • Remedios naturales: Algunos remedios naturales, como infusiones suaves de manzanilla (para bebés mayores de 6 meses) o miel para niños mayores de 1 año, pueden ayudar a calmar la tos y suavizar la garganta irritada. La miel, siempre que tu bebé sea mayor de un año, puede ser una forma natural de diluir y aclarar la mucosidad, y como consecuencia reducirá la tos. Hay estudios que demuestran que dar miel a los niños (SIEMPRE mayores de 1 año), disminuye las molestias, la severidad, la frecuencia de la tos y mejora el sueño. Recordemos que la miel no debemos utilizarla por debajo del año por el riesgo de botulismo.
  • Cebolla: Poner una cebolla cortada en la habitación del niño para la tos nocturna puede ser una opción. Ya que la cebolla tiene unos ácidos volátiles que se liberan al partirla y pueden tener un efecto balsámico.

Es interesante incluir, dentro de los consejos de educación sanitaria que ofrecemos a los padres, un documento sobre el resfriado común y, en éste, el tratamiento de sus síntomas más comunes, incluida la tos.

Medidas adicionales:

  • Se debe ofrecer hidratación oral abundante con líquidos tibios.
  • Recomendaremos evitar las estufas que producen aire caliente y seco, manteniendo cierto grado de humedad ambiental.
  • Debemos ser militantes en que los niños no deben estar en ambientes contaminados, especialmente por humo de tabaco.

Tratamientos farmacológicos

Los más recientes ensayos clínicos y revisiones sistemáticas sobre el uso de fármacos antitusígenos recomiendan limitar al máximo su utilización en Pediatría. Se reportan beneficios muy limitados con mejoras de los síntomas con placebo muy altas, de hasta un 85% y, sin embargo, se describen a menudo efectos secundarios no siempre leves, sobre todo en lactantes, dado que son ampliamente utilizados y comprados sin receta.

Algunos fármacos y sus consideraciones:

  • Codeína: Es el fármaco más eficaz, pero con marcados efectos secundarios, como: mareo, vómitos, estreñimiento, somnolencia o depresión del centro respiratorio. No ha de ser utilizada en menores de dos años, y aun por debajo de los 7 años su empleo ha de ser excepcional. Dosis: 1-1,5 mg/kg/día repartidos en 4 dosis, con un máximo de 30 mg/día. Actúa a nivel central sobre el centro regulador de la tos.
  • Prometazina: Actúa a nivel central y por su acción antihistamínica puede presentar una discreta somnolencia que puede ser útil en algunos cuadros de tos nocturna. A dosis altas puede favorecer que se espesen excesivamente las secreciones.
  • Cloperastina: De acción básicamente periférica a nivel traqueobronquial. Por este motivo, no produce somnolencia ni depresión del centro respiratorio. Tiene una discreta acción antibroncoespástica, por lo que sería de elección para el tratamiento de la tos nocturna de los hiperreactivos.
  • Mucolíticos y expectorantes: Aunque su utilización está muy extendida, su utilidad es dudosa. Su uso estaría contraindicado en el tratamiento de la tos, ya que espesan las secreciones dificultando su eliminación. No recomendaremos su asociación con mucolíticos o expectorantes. Su única indicación sería en escolares y adolescentes que asocian una rinosinusitis alérgica.

No hay estudios sobre homeopatía, acupuntura y hierbas chinas en la tos. No hay ninguna evidencia sobre el uso de humidificadores, vaporizadores, ionizadores y filtros, por lo que no están recomendados.

Tabla resumen de tipos de tos y posibles causas

Tipo de Tos Características Posibles Causas
Seca Sin flema, irritante Irritación, alergias, inicio de resfriado
Productiva Con flema Resfriado, exceso de mucosidad
Perruna Sonido ronco, similar a ladrido Laringitis
Asmática Con sibilancias, dificultad respiratoria Asma, reacción alérgica
Convulsiva Intensa, repetitiva, con sonido de "gallo" Tos ferina (pertussis)

La persistencia de la tos, a pesar de que habitualmente tenga escasa gravedad, genera mucha angustia en los padres y un alto consumo de recursos sanitarios (repetición de visitas, uso de fármacos de dudosa utilidad y exploraciones complementarias), en gran parte, injustificados. Es importante tranquilizar a las familias de los niños que consultan por tos aguda. El diagnóstico más frecuente con el que saldrán de la consulta es el de una tos que acompaña a una infección del tracto respiratorio superior y que va recidivando con el mismo ritmo que los procesos que el niño presenta. Que los padres lo comprendan, ahorrará al niño tratamientos y exploraciones complementarias innecesarias.

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