¿Es malo bañar a un recién nacido por la noche? Guía completa para padres

No hay nada que dé más miedo que ser padre primerizo. Las primeras veces no son nada fáciles, sobre todo si se trata de cuidar a tu bebé. El momento del baño genera muchas dudas para los padres primerizos. ¿Cómo bañar a un bebé recién nacido? ¿Cada cuánto bañar a un recién nacido? ¿Qué jabón para bebés recién nacidos usar? Son algunas de las muchas preguntas que rondan por la cabeza de los que acaban de recibir el título de padres.

El baño es un momento de contacto íntimo y de relación entre los padres o cuidadores y el bebé, debe realizarse en un ambiente tranquilo y cálido con la habitación a una temperatura de 22-23ºC y el agua a la misma temperatura que el cuerpo, 36-36,5ºC. A continuación, te ofrecemos una guía completa con todo lo necesario para convertir el baño en una experiencia agradable, segura, ideal para fortalecer el vínculo con tu pequeño, estimular sus sentidos y proporcionarle momentos de relajación y bienestar.

Puede que te preguntes cuándo es mejor bañar a tu bebé. Esta es una pregunta muy común que no tiene una única respuesta. Depende mucho, tanto del bebé como de los horarios de los propios padres.

¿Cómo bañar a un recién nacido? | Clínica Alemana

¿Cuándo dar el primer baño al recién nacido?

El momento del primer baño del bebé se ha modificado en los últimos tiempos. En la actualidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda postergar el primer baño del bebé hasta 48 después del nacimiento, o al menos esperar 6 horas si no es posible más por motivos culturales.

Muchos padres primerizos se preguntan: ¿Cuándo puedo bañar a mi bebé por primera vez? La respuesta depende de cuándo se caiga el cordón umbilical. Es recomendable esperar hasta que el ombligo haya cicatrizado completamente, lo que suele ocurrir entre el día 5 y 15 de vida.

Frecuencia recomendada del baño del bebé

¿Hay que bañar al bebé todos los días? La respuesta es no necesariamente. La frecuencia del baño y los productos recomendados varían según la edad y el desarrollo del bebé. Mientras que los recién nacidos necesitan cuidados mínimos y suaves, a medida que crecen, el baño se convierte en un momento de juego, exploración y aprendizaje.

No es necesario bañar al bebé todos los días. Durante los primeros meses, bastará con 2 o 3 veces por semana.

El bebé no necesita ser bañado todos los días. Esto último no te lo tomes como algo obligatorio.

¿Cuál es el mejor momento para bañar al bebé?

Elegir el mejor momento del día para bañar al bebé dependerá de las necesidades de tu pequeño y de las rutinas familiares. Determinar cuál es el mejor momento del día para el baño es una decisión de los padres. Cada momento tiene sus ventajas y hay que ir averiguando cuáles de ellas se adaptan mejor a tu bebé y a ti.

Si tanto tú, como tu pareja trabajáis durante el día, quizás el momento ideal para bañar al bebé sea la noche.

La mejor hora del baño es por la tarde-noche, para facilitar la relajación y el sueño.

Muchas familias optan por bañar al bebé por la tarde-noche porque el baño les relaja y les ayuda a conciliar el sueño. No obstante, no siempre es así, hay bebés que se excitan mucho con el baño, y que si les bañamos por la mañana lo toleran mucho mejor.

Por las mañanas, el baño puede despejar al niño, activarlo y estimularlo para empezar la jornada con energía. Lo que sí es importante es bañarlo a las mismas horas aproximadamente.

Si a tu bebé le encanta el momento del baño, le relaja y lo disfruta, puedes bañarle cada día sin problema.

  • El baño nocturno puede ayudar al sueño: bañar al bebé antes de la última toma puede ayudarle a relajarse y formar parte de su rutina de sueño.
  • Más tiempo en familia al final del día: la noche suele ser el momento más fácil para que mamá, papá y bebé compartan tiempo juntos.

Cómo bañar al bebé paso a paso

Antes de ver el paso a paso, te compartimos esta infografía con 6 tips esenciales para bañar al bebé de forma segura y relajada.

1. Prepara todo con antelación: seguridad y comodidad ante todo

En primer lugar, organízate para tener a mano todo lo necesario para el baño. De este modo, no perderás nunca de vista a tu bebé y evitarás situaciones de peligro: si lo dejas solo, podría inhalar agua o resbalar y hacerse daño.

Es importante dejar todas las cosas preparadas antes de bañarle: toalla, un pañal limpio, ropa… ¡No debemos dejar al bebé solo ni un momento!

Antes de comenzar el baño, asegúrate de tener todos los elementos al alcance de la mano. Necesitarás:

  • Esponja o manopla suave: opcional, ideal para pieles delicadas.

Deja todo lo que necesites en el suelo, junto a la bañera y cambia allí a tu bebé.

Recuerda tener siempre a mano una toalla suave para envolver al bebé inmediatamente después del baño.

Para que el baño del bebé sea una experiencia segura, cómoda y placentera, es fundamental contar con los elementos adecuados.

Queremos informarte acerca de los distintos tipos de bañera para bebés que existen en el mercado. Existen cómodas que incluyen una bañera para el bebé en la parte superior de esta. Adaptar la bañera de casa a tu bebé es posible gracias al uso de presas que retienen el agua. Otra alternativa son las bañeras plegables. ¿Conocías las bañeras hinchables? Son bañeras de bebé diseñadas para llevarlas de viaje.

2. Ambiente cálido y agua a la temperatura ideal

Prepara también el ambiente elegido, asegurándote de que sea cálido y sin corrientes de aire: mantén la temperatura ambiente en torno a los 20-23 grados, para que el bebé no pase frío.

La temperatura ambiente debe ser agradable, evitando corrientes de aire.

Para el baño, necesitarás una bañera adecuada o también puedes optar por utilizar el lavabo, siempre que sea seguro y la superficie se haya limpiado previamente. Llena la bañera o el lavabo con agua, sin superar los 100-15 cm.

No hace falta llenar mucho la bañera de agua, con 10-15cm es suficiente.

La temperatura del agua es crucial: debe rondar los 36-37 grados. Compruébala siempre con un termómetro digital, al menos las primeras veces.

Deberemos revisar siempre la temperatura del agua. Tenemos tendencia a poner el agua muy caliente. Una temperatura alrededor de los 35º es correcta.

El agua del baño debe estar a unos 37 grados.

Temperatura del agua: debe estar alrededor de 37°C, similar a la temperatura corporal.

Cantidad de agua recomendada: no es necesario llenar toda la bañera.

3. Desviste al bebé con calma y mételo en el agua

Llegados a este punto, es el momento de sumergir al bebé en el agua. ¿Cómo hacerlo con seguridad y suavidad? Pasa el brazo por detrás de los hombros del bebé mientras sostienes una mano bajo su axila.

4. Limpieza suave del cuerpo y la cabecita

Mientras le sostienes, con la ayuda de la mano libre puedes empezar a lavar suavemente el bebé, empezando por la parte superior del cuerpo y siguiendo hacia abajo.

El jabón debe ser suave y líquido y es preferible utilizar jabones syndet (sin detergente), en poca cantidad y esponja blandita.

Usa jabón solo para las zonas más sucias como el cuello, la zona del pañal, los pliegues… Se recomienda usar jabones específicos infantiles, especialmente aquellos que son syndet.

Para los bebés que tienen piel atópica, deberemos usar productos específicos. Recordad que tenéis disponible un minicurso gratuito sobre piel atópica. Recomiendo enjabonar con las manos y evitar esponjas.

Con una mano sosteniendo la cabeza y la espalda del bebé, usa la otra para enjabonarlo suavemente.

Lavar suavemente los genitales, utilizando agua tibia y un jabón suave especialmente formulado para bebés. Limpiar suavemente la zona, teniendo cuidado de limpiar entre los pliegues de la piel. Secar bien, sin frotar. Este paso es esencial no sólo durante el baño, sino en cada cambio de pañal.

Le lavaremos desde la cabeza hacia abajo de su cuerpito, en los genitales: a las niñas desde la zona de la uretra hacia el ano, es decir, de arriba hacia abajo. En el caso de los niños no olvidar la zona de debajo de los testículos.

En cuanto a la higiene de genitales, hay mucha controversia sobre qué hacer con el prepucio, si retirarlo hacia atrás o no, si limpiar el glande o no. En el momento actual no se recomienda retirar el prepucio hacia atrás en cada lavado, ni se recomienda el “tirón” para abrirlo cuando está cerrado.

Finaliza el baño asegurándote de que no quedan restos de jabón en el cuerpo ni en la cabeza del bebé.

5. Secado delicado para evitar irritaciones

Una vez fuera del agua, hay que secarlo en seguida para evitar el enfriamiento, sin fricción, usando toallas suaves y procurando que no quede humedad en el cordón umbilical ni en los pliegues.

Secar el cuerpo a golpecitos (sin frotar) con una toalla de algodón suave. Debemos tener especial precaución con los pliegues, iremos uno por uno para que queden bien secos (cuello, axilas, ingles, zona genital, codos, rodillas…). También atención detrás de las orejas.

Designa ropa de baño específica para el bebé, no utilices las mismas toallas que utiliza el resto de los miembros de la familia. ¿Conoces la capa de baño de bebé? Muchas de las capas de baño de bebé incluyen capucha, protegiendo también su cabecita. Envuelve al bebé con la capa y dale pequeños toquecitos con esta para secarlo.

Seca con toques suaves, sin frotar, prestando especial atención a las mismas partes que hemos destacado como zonas clave anteriormente.

6. Hidratación después del baño: mimos que nutren su piel

Sí recomiendo poner crema hidratante después del baño, especialmente en aquellos bebés que tienen piel atópica o antecedentes en la familia de piel atópica. Con la piel todavía un poco humedecida podemos ponerle la crema hidratante con las manos y aprovechar para darle un masaje. Recordad calentar la crema hidratante con la manos, antes de aplicarla.

7. Consejos adicionales

Los oídos los puedes limpiar por fuera con la misma toalla. No se recomienda usar bastoncillos para limpiarlos.

Hay niños a los que les encanta el baño y otros a los que les horroriza. Podremos alargar el baño el tiempo que queramos, teniendo en cuenta que no se quede frío. Siempre que el niño esté relajado, por supuesto.

Procurar secarlo bien, mucho cuidado con los plieguecitos de los brazos y piernas, pueden quedar húmedos y ello provocar lesiones en la piel. Le podéis aplicar crema o aceite vegetal, realizando un masaje por su cuerpecito. Hay estudios que comparan niños solamente bañados, con otros a los que se aplica crema o aceite y sí parece que el aplicar crema o aceite impide la pérdida de agua por la piel (uno de los factores que puede determinar una atopia, por ejemplo). A la hora de elegir qué tipo de crema o aceite, buscad los cosméticos más naturales y sin perfume. En mi experiencia es ideal el aceite de oliva virgen extra, hidrata la piel y la protege, y es mucho más barato que cualquier crema.

Es una situación habitual y en muchas ocasiones pasajera, ¡no os desaniméis! Podéis probar de cambiar la hora del baño (en vez de por la noche, por la mañana, evitar bañarle en una hora en la que está muy cansado o con hambre…). Revisad también la temperatura del agua, como he comentado tenemos tendencia a poner el agua demasiado caliente y esto les puede molestar. También confirmar que la temperatura del ambiente sea agradable. Si con todas estas medidas sigue sin gustarle ni pizca el momento del baño, podemos probar de bañarnos con él o ella, a veces si sienten el piel con piel se relajan.

Medidas de seguridad importantes

El momento del baño debe ser tanto placentero como seguro para tu bebé. Adoptar ciertas medidas básicas de seguridad te permitirá disfrutar de este ritual sin preocupaciones y evitar cualquier riesgo innecesario.

  • Nunca dejes al bebé solo en la bañera, ni siquiera un segundo. Incluso con poca agua, existe riesgo de ahogamiento.
  • Controla la temperatura del agua con precisión. El agua demasiado caliente puede causar quemaduras en la piel sensible del bebé.
  • Utiliza superficies antideslizantes. Asegúrate de que la bañera tenga una base que evite resbalones.
  • Sujétalo siempre con firmeza. La piel mojada puede hacer que el bebé se resbale fácilmente.
  • Evita distracciones durante el baño. No atiendas llamadas ni salgas a buscar objetos olvidados.
  • Cuida su rostro al enjuagar.

El secreto de un baño seguro está en la previsión, la atención constante y el cariño con que cuidas cada detalle.

No dejes solo al bebé, aunque se quede sentado.

Otros cuidados importantes del recién nacido

En general los cuidados de un recién nacido son sencillos. Pero muchas veces los padres recibimos informaciones contradictorias de los distintos profesionales de salud. Es importante utilizar el sentido común, confiar en vuestro instinto y en lo que va pidiendo el niño.

El cordón umbilical

Simplemente hemos de mantenerlo limpio y seco, no es necesario aplicar nada sobre él, tampoco rodearlo con gasas ni con vendas. Se lava con agua y jabón, se seca bien y ya está. Suele desprenderse entre los 5-10 días de vida. Aunque en muchos hospitales siguen recomendando curar con clorhexidina o con alcohol de 70º, no se ha demostrado que sea mejor ni que cure antes utilizando antisépticos que simplemente manteniendo una higiene adecuada con agua y jabón. Cuando más tiempo pase al aire, mejor, evitar en lo posible cubrirlo con el pañal (el plástico del pañal puede hacer que se macere). La limpieza del cordón umbilical debe realizarse desde el primer día de vida y de forma diaria.

Las deposiciones

A las primeras deposiciones de un recién nacido se les llama “meconio”, tienen un aspecto viscoso y casi negro. Estas características van modificándose hasta ser líquidas y color mostaza, con grumitos, con el paso de los días. El número de deposiciones depende de cada bebé, pueden hacer caca tras cada toma o, incluso, estar dos o tres días sin hacer. Ambos casos serían normales, pero si estamos hablando de los primeros días de vida, el que no haga caca podría tener que ver con que no está comiendo lo suficiente, así que lo ideal sería consultar si en la primera semana el niño no ha hecho al menos una deposición diaria. Hacia los dos meses puede pasar hasta cinco días sin deposición. En el caso de que parezca incómodo, por gases o porque le cueste hacer caca, se le puede dar un masaje circular en la tripa, en el sentido de las agujas del reloj, o levantarle las piernas (tipo ranita) apretándole al mismo tiempo la tripa con sus pies. También viene bien ponerle en vertical con las piernas dobladas y masajeándole el abdomen.

La micción

Es complicado identificar si un recién nacido hace pis, ya que es poca cantidad y normalmente se camufla con la deposición. Se ve bien por la parte externa de los pañales, aparece una mancha amarillenta. Podéis ver en algún cambio de pañal, que aparecen manchas anaranjadas, se llaman uratos.

Los ojos

En general lavar diariamente la cara con una esponja empapada en agua es suficiente (igual que nosotros nos lavamos la cara), no obstante, en el caso de que el bebé tenga algo de “legañitas”, podréis limpiárselos con suero salino fisiológico y dos gasitas estériles, una para cada ojo, desde la zona de dentro del ojo hacia fuera. Muchos niños tienen un poco obstruido el lagrimal, hacer un pequeño masajito circular a ambos lados de la nariz puede ayudar a desobstruirlo y limpiarlo.

Uso de cosméticos

Se desaconseja el uso de perfumes y colonias en contacto directo con la piel del niño, con lo cual se deben elegir cremas sin perfume. En los primeros meses del bebé lo ideal es no usar colonia ni siquiera en la ropa, el olfato es un sentido especialmente importante para el bebé, por el olfato reconoce a su madre y gracias al olfato encuentra el pezón y succiona. Hay numerosos estudios que demuestran que el niño conoce el olor del calostro. Hay que intentar evitar el contacto con otros olores fuertes sobre todo en los primeros meses. El uso de detergentes y suavizantes con un perfume intenso también se desaconseja, sobre todo en la ropa que está en contacto directo con la piel del bebé. Lo ideal es que esta ropa sea de algodón y se lave con bicarbonato o con un jabón suave.

Las uñas

Últimamente escucho a menudo que a los recién nacidos no se les puede cortar las uñas, porque son muy finas y están aún pegadas a la piel de los deditos, y que tampoco se pueden limar. Realmente no he encontrado nada sobre esto, de hecho haciendo una búsqueda sobre qué hacer con las uñas te encuentras con profesionales que aconsejan mantenerlas muy cortas para que los niños no se arañen, y otros que desaconsejan el cortarlas. Desde mi punto de vista yo creo que hay que aplicar el sentido común. Si el niño tiene unas uñas larguísimas, que sobresalen de sus dedos, y con las que se araña, se le pueden limar un poco para evitar arañazos.

Los oídos

Únicamente lavar el pabellón auricular, no se debe introducir nada en los oídos, ya sean bastoncillos, gasas,…..

La nariz

No se recomienda el uso de aspiradores nasales, en el caso de tener muchos “moquetes”, podéis hacer un lavado nasal con suero fisiológico, poniendo al bebé de lado tapando el orificio nasal que queda abajo e introduciendo el suero por el de arriba. No hay evidencia de que el suero sea mejor que el agua de mar ni al contrario, pero si usamos agua de mar, comprobar que usamos el específico para bebés (echa un chorro de menor potencia) y el bebé debe tener uno para él solo, no lo puede usar nadie más de la familia. En mi opinión es mejor usar la jeringa con el suero, pues podemos modular la intensidad del lavado.

La boca

No es necesario lavar la boca de un recién nacido, aunque a veces se le quedan restos de leche y la lengua aparece blanca. En estos casos sí se puede pasar una gasita empapada en agua por la lengua, para evitar contaminación por hongos. En ocasiones, veréis que en el labio superior le aparece una costra blanca o “callo del lactante”, se le caerá y y le volverá a aparecer hasta que deje de mamar o lo haga con menos frecuencia.

La ropa

Los bebés no tienen más frío que nosotros, así que no hay que ponerles más ropa que la que usaríamos en nosotros. De hecho, si están pegaditos a mamá o papá, incluso habría que vestirlos menos. Es importante tener en cuenta que regulan mal su temperatura, por lo tanto si están muy abrigados incluso podrían tener febrícula (temperatura por encima de 37ºC). La ropa ha de ser sencilla, evitar lazos, botones o lanas que puedan desprenderse y meterse en la boca. Tampoco se recomienda el uso de pulseras, anillos, collares,…, por el mismo motivo. Los “sujeta-chupetes” deben ser de pinza, los de imperdible podrían soltarse y pinchase el bebé. Lo ideal es evitar manoplas y, sobre todo en verano, evitar el uso de calcetines. Las manos y los pies del bebé están más frescos que el resto del cuerpo porque se usan precisamente para regular la temperatura, mantenerlos demasiado calientes puede aumentar la temperatura del bebé. Además manos y pies son las zonas con más receptores táctiles, le sirven al bebé para tocar y percibir, cuanto menos los cubramos y más los toquemos y estimulemos, mejor.

El sueño

Los bebés han de dormir boca arriba o de lado, en ningún caso boca abajo. Dónde dormir es cuestión de cada familia/pareja, no obstante, es conveniente que los primeros meses de vida, incluso años de vida, duerman en la habitación de sus padres, ya sea en su cuna o en la cama, como os venga mejor.

Conclusión

El baño del bebé es mucho más que una simple rutina de higiene: es un momento especial de conexión, estimulación y relajación que fortalece el vínculo entre tú y tu pequeño. Recuerda que no es necesario bañar al bebé todos los días; lo importante es mantener su piel limpia y cuidada, utilizando siempre productos específicos para bebés, que respeten su delicado pH. Asegúrate de que el agua esté a la temperatura adecuada (alrededor de 37°C) y ten todo preparado antes de comenzar.

Con esto hemos hecho un breve repaso de los cuidados del bebé en los primeros meses.

Referencias

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