Balbuceo Canónico: Definición y Etapas en el Desarrollo del Lenguaje

El camino que recorre cada niño hasta llegar a hablar como un adulto es diferente. Pueden avanzar muy rápido y conseguir que entendamos todo lo que dicen a los 3 años. En otros casos el desarrollo puede ser más lento y alcanzan el mismo nivel 2 o 3 años más tarde.

El desarrollo del habla comienza con el balbuceo. El niño empieza a explorar los sonidos que es capaz de emitir, imita los sonidos que escucha y los va uniendo para formar sílabas.

Durante los 3 primeros meses de vida, el bebé va a emitir sonidos que se localizan en la parte velar o uvular, es decir, con los fonemas /g/ o /j/. Es muy común incitar a los niños a decir la palabra /ajo/, cuando notamos que empiezan vocalizar.

¿Qué es el Balbuceo Canónico?

Entre los 6 y 8 meses aparece el balbuceo canónico, es decir, la emisión de sílabas formadas por una consonante y una vocal, normalmente. Este tipo de balbuceo silábico inicial que combina una consonante y una vocal es característico del periodo que transcurre entre los 7 y los 10 meses. Los niños producen sonidos como “ba-ba-ba-ba”.

Ese es el motivo por el que solemos identificar esos primeros balbuceos con las palabras “papa” o “mama”, pero no debemos olvidar que en ese momento esas producciones aún no tienen el significado que tendrán unos meses más tarde.

Ahora el bebé ya controla mejor la fonación y la articulación y puede producir sílabas combinando una vocal con una consonante nasal ([m, n]) o oclusiva ([p, t, k, b, d, g]).

Si el balbuceo no aparece, puede indicar que existe algún problema en el desarrollo del lenguaje. A los 10 meses el balbuceo se vuelve más complejo. Entre los 12 y los 18 meses van apareciendo las primeras palabras.

La aparición de estas primeras palabras va a ser diferente en cada niño, dependiendo del repertorio de fonemas usado en el balbuceo. A los 20 meses se produce la explosión léxica, es decir, el niño comienza a adquirir vocabulario muy rápido hasta los 4 o 5 años.

Esta nueva adquisición de vocabulario va a permitir usar sílabas cada vez más complejas, usar más sonidos consonánticos y vocálicos, así como usarlos de forma generalizada en las palabras. Por otra parte, los fonemas se van adquiriendo gradualmente, con periodos en los que a veces es pronunciado correctamente y a veces no.

Las edades de adquisición de los fonemas son aproximativas. Cuando decimos que a los 3 años deberían tener adquirido el fonema /k/, queremos decir que más del 90% de los niños a esa edad son capaces de pronunciarlo. Normalmente, los niños usan producciones similares a las del adulto.

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Etapas del Balbuceo

Podemos distinguir 2 etapas en la adquisición de la lengua materna: la prelingüística y la lingüística.

Etapa Prelingüística (0-12 meses)

La etapa prelingüística trascurre durante los primeros 12 meses de vida. En ella, los niños comienzan a ser más sensibles a la lengua. Este periodo, a su vez, se subdivide en varias etapas:

  • Etapa fonatoria o de vocalizaciones reflejas (0-2 meses): los bebés tienen un amplio repertorio sonoro de tipo reflejo ante las necesidades biológicas.
  • Etapa de arrullos y risas (2-4 meses): se produce una maduración de la laringe, permitiendo producir sonidos casi vocálicos, extendiéndose más allá de los estrictamente reflejos. A las vocalizaciones anteriores se le añaden sonidos de arrullo y ante situaciones agradables, de felicidad.
  • Etapa de expansión fonética, juego vocal incipiente (4-6 meses): se producen sonidos voluntarios, siendo estos los primeros intentos por controlar la sonoridad y los movimientos linguolabiales. En esta etapa, los niños emiten ruidos consonánticos (oclusiones, fricción, parloteo…) que son precursores de los sonidos adultos.
  • Etapa de balbuceo canónico o reduplicativo (6-10 meses): hay una repetición de los "gestos articulatorios" con estructura segmental CV (consonante - vocal) repetida, con diferente velocidad, ritmo o entonación. Los niños sordos también balbucean. Durante estos meses el niño ya logra emitir cadenas de sílabas de tipo consonante-vocal que se repiten como o iniciadas por una vocal como .
  • Etapa de balbuceo melódico o conversacional (10-12 meses): las emisiones silábicas se prolongan, se vuelven más complejos y se asemejan más a los propios de la lengua del entorno. Los sonidos emitidos empiezan a parecerse a los de la lengua de contacto, a veces incluso parece que hablan, es por ello por lo que también recibe el nombre de balbuceo conversacional. A los 12 meses surge la primera palabra. Los niños sordos detienen su balbuceo.

Por tanto, los bebés, durante la etapa prelingüística, en un principio, son oyentes universales, siendo capaces de distinguir y discriminar sonidos de otras lenguas; cuando comienzan con el balbuceo canónico se convierten en hablantes universales, pudiendo producir sonidos en otras lenguas; pero, finalmente, esa capacidad disminuye, ya que los niños se sintonizan con el entorno, transformándose así en hablantes-oyentes de la lengua materna.

Etapa Lingüística (12+ meses)

Respecto a la etapa lingúística, en ella también podemos encontrar varios periodos:

  • Etapa holofrástica (12-18 meses): los bebés asocian una secuencia de sonidos a un amplio conjunto de situaciones comunicativas, logrando así aprender sus primeras palabras. Emplean una única palabra para expresar lo que adultos harían con frases completas, es decir, hacen uso de holofrases. Para ello, es necesario que antes sean capaces de segmentar la cadena hablada en palabras. Es en este periodo en el que los niños empiezan a adquirir un ritmo muy rápido de la lengua, construyendo así su lexicón. Además, suelen utilizar gestos ostensivos para acompañar estas holofrases. También, es importante destacar que los niños, al aprender palabras, tienen un precondicionamiento cognitivo que les hace asociar esta al objeto completo y no a una parte determinada de él.
  • Etapa telegráfica (18-24 meses): suele carecer de marcas gramaticales. Comienzan las primeras locuciones de dos palabras con un orden correcto, ya que establecen un parámetro de la dirección del núcleo. Todavía no hacen uso de algunas palabras como auxiliares, adverbios...

Otras etapas: a partir de este punto las etapas dejan de tener nombre y, en su lugar, comienzan a enumerarse. Estas se determinan calculando un parámetro cuantitativo denominado Longitud Media del Enunciado (LME), el cual es obtenido tras grabar 50 enunciados y dividirlos en función del número de palabras que aparecen en ellos.

Fase Edad Aproximada LME (Longitud Media del Enunciado) Características
Fase I Alrededor de 2 años 1.75 palabras Emplea una o dos palabras en sus enunciados, aunque también aparecen las primeras combinaciones de tres.
Fase II Alrededor de 2.5-3 años 2.25 palabras En la mayoría de los enunciados emplean únicamente dos palabras, haciendo también uso, en ocasiones, de tres. Aparecen palabras funcionales como los demostrativos, las sobrerregularizaciones o los sujetos tácitos. Además, el niño ya es capaz de recuperar los sujetos tácitos de las oraciones mediante la información de persona y número expresada en el verbo.
Fase III Alrededor de 3-3.5 años 2.75 palabras Dice ya, el niño, casi siempre tres palabras. Aparecen los verbos auxiliares y las preguntas.
Fase IV Alrededor de 3.5-4 años 3.5 palabras -
Fase V Alrededor de 4-5 años 4 palabras El niño comienza a utilizar una variedad de oraciones compuestas, tiene capacidad de reflexión y se ha convertido en un hablante adulto, habiéndose alcanzado su núcleo de competencia lingüística, aunque todavía puede aprender cosas nuevas respecto a la lengua.

¿Qué hacer si hay problemas con el habla?

En la práctica, dada la ambigüedad del término “dificultad persistente”, se suele considerar que cuando el problema se mantiene de forma evidente más allá de los 4 años es cuando se diagnostica un trastorno del habla. La prevalencia en niños de 4 años se sitúa entre el 8 y 9% y se reduce al 5% en el primer curso, pues la habilidad fonética tiende de modo natural a progresar.

El profesional que atiende por primera vez a un niño con trastorno del habla suele ser el pediatra, ya sea en una visita de control evolutivo o como motivo de consulta. En el trastorno del habla están involucrados dos niveles no necesariamente independientes; por un lado, la conciencia fonológica -capacidad para discriminar fonemas- y, por otro lado, la motricidad del aparato bucofonatorio -lengua, mejillas y labios- en coordinación con la respiración.

Es importante tomar en consideración los antecedentes familiares, no solo de cualquier trastorno del lenguaje, sino también de dislexia, TEA y trastorno de déficit de atención/hiperactividad (TDAH), pues existe entre todos ellos un solapamiento cognitivo, neurofuncional y genético. Un niño de 4 años con problemas fonéticos es propenso a presentar dislexia a partir de los 7 años.

Ante la sospecha de TDL es muy útil que la familia facilite los informes escolares de varios cursos. La adquisición del lenguaje, al igual que cualquier aspecto del neurodesarrollo, admite un margen de variabilidad. Un retraso moderado en las primeras adquisiciones no siempre significa un problema; sin embargo, cuando esto ocurre es necesario asegurarse de que la comprensión es correcta y que la interacción social se corresponde con la de los niños de edad similar.

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