Depresión Post Aborto: Síntomas, Tratamiento y Recuperación Psicológica

Tener un aborto puede ser una experiencia con muchos efectos emocionales. Ante este proceso, es importante ser consciente de cómo podemos sentirnos después de un aborto y qué hacer ante estos pensamientos o sentimientos. Sin embargo, también debemos recordar que un aborto no siempre causa emociones negativas o problemas en la salud mental. Aunque estos efectos son defendidos y negados por diferentes especialistas, existen algunos síntomas comunes que las mujeres pueden experimentar después de haber padecido de un aborto.

Depresión postaborto

¿Qué es la Depresión Post Aborto?

La depresión y los trastornos depresivos constituyen un conjunto de condiciones que afectan el estado de ánimo, caracterizadas por una serie de conductas homogéneas que pueden describirse con términos comunes. Sin embargo, la definición precisa de "depresión" ha sido objeto de complejidad debido a sus múltiples usos en psiquiatría y psicología, así como a la diversidad de términos relacionados como "trastornos depresivos", "trastornos afectivos" o "alteraciones del humor". Esta variedad ha dificultado los aspectos nosográficos y la clasificación de estas condiciones. Por ello, definir la depresión va más allá de la simple transcripción de definiciones de diccionarios convencionales, implicando un análisis más profundo de su historia, definición y clasificación en el contexto psiquiátrico.

Desde un punto de vista histórico y nosológico, la depresión se ha abordado como un fenómeno complejo que abarca diferentes manifestaciones clínicas y subtipos, lo que ha llevado a clasificaciones específicas dentro de los trastornos depresivos. Estos trastornos incluyen desde episodios depresivos mayores hasta formas más leves o crónicas, todos ellos con impacto significativo en la funcionalidad y calidad de vida de los pacientes. La depresión puede manifestarse con síntomas emocionales, cognitivos y físicos, y su reconocimiento y clasificación precisa es fundamental para su estudio y abordaje clínico.

La Epidemiología de la Depresión

La epidemiología de la depresión y los trastornos depresivos es un tema de gran relevancia en psiquiatría, dado su impacto en la salud pública y en la calidad de vida de las personas afectadas. Se entiende por epidemiología el estudio de la distribución y determinantes de estas condiciones en diferentes poblaciones, lo cual permite identificar factores de riesgo, prevalencia y características clínicas asociadas.

En adultos mayores, la depresión presenta una prevalencia significativa. Se observó que la depresión es más frecuente en mujeres y que la pérdida del cónyuge es un factor precipitante importante. Además, se destacó que la participación en actividades sociales, como los círculos de abuelo, es baja tanto en deprimidos como en no deprimidos, lo que puede influir en el aislamiento social y el mantenimiento de los síntomas depresivos.

En una muestra geriátrica comunitaria de sujetos de 70 años o más, se determinó que la prevalencia de depresión fue del 9,11%. Este estudio también evidenció que la presencia de demencia y el deterioro cognitivo son factores de riesgo para la depresión, con tasas más elevadas de trastornos depresivos en pacientes con demencia o con deterioro cognitivo según el Mini Examen Cognoscitivo (MEC). No se encontraron diferencias significativas en la prevalencia de depresión entre distintos tipos de demencia ni en función de la gravedad de la misma, el sexo, el estado civil o la edad.

Por otro lado, la depresión está frecuentemente asociada a patologías médicas, presentando una mayor prevalencia en pacientes con enfermedades médicas que en la población general. Esta relación puede deberse a una génesis compartida, comorbilidad o como consecuencia emocional directa de la enfermedad médica. La depresión en estos casos suele estar asociada a una mayor sintomatología somática y complicaciones, lo que resalta la importancia de su reconocimiento y tratamiento en el contexto de enfermedades médicas.

Finalmente, en poblaciones con dependencia alcohólica, la comorbilidad con trastornos depresivos es relevante y afecta el curso y pronóstico de ambos trastornos. Estudios epidemiológicos y etiopatogénicos han documentado esta asociación, y se han desarrollado abordajes farmacológicos específicos para el tratamiento de la depresión en sujetos dependientes del alcohol, subrayando la complejidad y la necesidad de un manejo integrado.

En resumen, la depresión y los trastornos depresivos tienen una alta prevalencia en población general y especialmente en grupos vulnerables como adultos mayores, pacientes con demencia, enfermedades médicas y dependencia alcohólica. Los factores demográficos, sociales, cognitivos y médicos influyen en su aparición y evolución, lo que implica la necesidad de estrategias de detección y manejo adaptadas a cada contexto.

Síntomas Comunes Después de un Aborto

Quienes apoyan la existencia del ‘síndrome postaborto’ sugieren que muchos de sus ‘síntomas’ suelen ser similares al trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Otros síntomas que pueden aparecer son:

  • Negación o incredulidad.
  • Confusión.
  • Oscilaciones en el estado de ánimo.
  • Tristeza y sensación de vacío.
  • Enfado o rabia.
  • Falta de energía.
  • Irritabilidad.
  • Miedos (a no recuperarse nunca de la pérdida, a no poder reproducirse, a problemas familiares…).
  • Sentimientos de incapacidad y afectación de la autoestima.
  • Desconexión de los propios sentimientos.
  • Aislamiento social.
  • Falta de lívido o disfunciones sexuales.
  • Miedo a la muerte (tanofobia).
  • Insomnio o pesadillas recurrentes.
  • Evitación de todo lo relacionado con bebés o, todo lo contrario, obsesión.
  • Problemas de pareja (modelos de afrontamiento diferentes a la pérdida, falta de intimidad, problemas de comunicación…).

Trastornos del Sueño

El aborto también puede influir en la calidad del sueño de las mujeres que lo sufren.

Problemas en las Relaciones

Padecer de este proceso puede influir también en las relaciones debido a los efectos emocionales que supone.

Tratamiento y Recuperación

La recuperación después de un aborto provocado o involuntario es diferente en cada caso. Con trabajo y dedicación interna, superar un aborto no tiene por qué significar secuelas a nivel psicológico para las mujeres que pasan por ello.

Algunas de las cosas que ayudan en el proceso de reconciliación son:

  • El apoyo externo, sentir el arrope del entorno, sobre todo de la pareja.
  • Poder hablar de la pérdida e integrarla progresivamente dentro de la propia experiencia vital.
  • No evitar las emociones negativas ni apresurarse por “pasar página”. Es un proceso.
  • Crear un conjunto de recuerdos, un espacio con significado para el no-nacido.
  • Recibir información adecuada (si es necesario, psicoterapia) o participar en grupos de ayuda mutua.

Pasos para Superar un Aborto

Algunas recomendaciones para superar un aborto son:

  1. No reprimas tus sentimientos: El primer paso para superar un aborto es abrirte y hablar de tus sentimientos con tus seres queridos.
  2. Cambiar tu perspectiva: El aborto es un tema que puede generar muchos juicios por parte de los demás.
  3. Sé más amable contigo: Es normal que las mujeres que hayan abortado puedan sentir cierta culpabilidad o vergüenza debido a lo que supone. Ante estos sentimientos o pensamientos es vital que intentes ser más amable contigo, es decir, ten más momentos para estar contigo y sanar tu interior.
  4. Acude a un psicólogo/a profesional: Poder hablar con alguien que sabes que no te juzgará será un gran alivio que te permitirá superar un aborto provocado o involuntario.

Alcance Psicológico: Embarazo Deseado y No Deseado

Para poder entender el alcance del aborto a nivel psicológico es preciso tener en cuenta si ha sido voluntario o espontáneo.

Embarazo Deseado

Si ha sido un embarazo deseado (es decir, se ha buscado activamente o no se ha buscado, pero se ha aceptado con ilusión después), es necesario poder entender el aborto como un duelo. Es un proyecto truncado. En muchas ocasiones, desde el punto de vista social no se reconoce la pérdida puesto que el feto no se ha llegado a formar y a nacer. Es importante visibilizar este hecho y poder abordarlo en toda su profundidad. Es esperable que los síntomas sean más graves cuanto más avanzada esté la gestación.

Embarazo No Deseado

Si el embarazo no ha sido deseado, puede haber múltiples reacciones a nivel psicológico. Hay mujeres que deciden abortar, pero igualmente les parece muy duro. En estos casos, los efectos del aborto pueden ser similares a si el aborto hubiera sido espontáneo (algunas investigaciones incluso dicen que incluso más, porque al impacto del aborto hay que añadir las emociones que supone decidir interrumpirlo -por ejemplo, sentimientos acusados de culpabilidad, auto rechazo, etc.).

Interrupción del Embarazo No Deseado Sin Secuelas Psicológicas

Estudios recientes están mostrando que hay un número importante de mujeres que interrumpen voluntariamente el embarazo y no tienen secuelas ni a medio ni a largo plazo, llegándose incluso a cuestionar lo que algunos han llamado el “síndrome postaborto” como conjunto de efectos incuestionables tras un aborto.

Según las investigaciones científicas actuales, con instrumentos de medida más afinados y más parámetros estadísticos, no existen pruebas fehacientes que aseguren que tras un aborto haya efectos psicológicos seguros. Dependerá de muchos otros factores: el momento vital de la persona y sus prioridades, la valoración del hipotético futuro padre, creencias religiosas, factores situacionales, económicos, profesionales, y un largo etcétera.

Por otro lado, se están analizando los efectos psicológicos de no poder abortar, aun cuando la mujer tiene claro que lo quiere, pero que por múltiples causas no puede practicarse. Estas mujeres sufren más problemas de autoestima, más ansiedad y malestar en general y tienen más probabilidades de padecer trastornos mentales en el futuro.

El Trauma Post-Aborto

El trauma post-aborto se refiere a las reacciones emocionales, psicológicas y fisiológicas que algunas mujeres pueden experimentar tras un aborto inducido, aunque su existencia con diagnóstico médico es objeto de controversia. Numerosos trabajos han estudiado las posibles secuelas que la práctica del aborto provocado puede ocasionar en las mujeres que lo sufren. Estas secuelas no deben considerarse como un síndrome, dado que el término síndrome se utiliza para describir un conjunto de signos y síntomas que cuando ocurren juntos indican la existencia de una enfermedad o trastorno específico. En el caso del aborto, las distintas secuelas no aparecen conjuntamente en todos los casos, por lo que no es correcto hablar de síndrome sino de trauma post-aborto.

Todo trauma proviene de un shock emocional. En psicología el shock emocional es el resultado de un evento traumático que obnubila la facultad que tiene un individuo para hacer frente a las emociones que siente. El trauma post-aborto puede causar secuelas permanentes a corto y largo plazo. Se sabe que el choque emocional es uno de los factores que contribuyen al inicio de la depresión.

Estudios y Conclusiones

A continuación vamos a mostrar una serie de estudios cualitativos y experimentales, de diversos investigadores, tanto en el ámbito europeo como en el iberoamericano.

  • Estudio de Fergusson: En las mujeres que han abortado voluntariamente, el riesgo de tener problemas de salud mental aumenta en un 30% en relación con las que no lo han hecho. Los trastornos de salud mental atribuibles al aborto inducido representan entre el 1,5% y el 5,5% de la totalidad de los trastornos mentales de las mujeres.
  • Estudio de Coleman: Las mujeres que abortaron voluntariamente llegan a tener un 81% más de probabilidades de padecer enfermedades mentales. La posibilidad de sufrir problemas de ansiedad es un 34% mayor. La probabilidad de sufrir depresión es un 37% mayor. La probabilidad de caer en el alcoholismo es un 110% mayor. La probabilidad de consumir marihuana es un 220% mayor.
  • Otro estudio de Coleman (2017): El 23% de las encuestadas reconoció que el aborto había terminado con una vida humana. El 14,4% sufrieron depresión. El 14% sufrió culpabilidad y remordimiento. El 14,4% experimentó odio a sí misma. El 10,9% sufrió vergüenza. El 9% cayó en el alcoholismo y las drogas. El 9,3% se arrepintió. El 7,7% se autocastigó y cayó en la promiscuidad. El 7.6 % sufrió baja autoestima. El 7 % sufrió ansiedad y miedo. El 7,2% sufrió pensamientos suicidas.

Vivencias Post-Aborto: Estudios Cualitativos

El siguiente informe busca recopilar la evidencia existente en la literatura especializada sobre las experiencias sufridas por mujeres que han realizado un aborto. Se realizó un análisis de 16 estudios cualitativos, tanto del ámbito europeo como latinoamericano, concentrando la atención en la descripción de las vivencias próximas al aborto y a la elaboración remota que hacen las mujeres que han abortado. En total, se contabilizan entrevistas a 197 mujeres de diversas situaciones culturales, sociales y personales.

Vivencias Próximas del Post-Aborto

En el período inmediatamente posterior al aborto inducido o quirúrgico, lo que marca la vivencia individual de las mujeres es la ambivalencia. Por un lado, existe una sensación de alivio ante la ansiedad y el miedo producido por la situación del embarazo no deseado, la presión del entorno social o la falta de apoyo por parte de éste. La maternidad proyectada era una experiencia como imposible de ser llevada a cabo, por lo que su terminación abrupta implica, entonces, un alivio.

Por otra parte, no obstante, los estudios muestran que las mujeres padecen un episodio de sufrimiento agudo, con distintos significados. En primer lugar, la experiencia misma del aborto resultó ser tremendamente distópica. Normalmente, la vivencia próxima al aborto está marcada por una desorientación vital. No obstante, la constelación emocional que más se reitera en los estudios cualitativos son las sensaciones de tristeza, pena y culpabilidad.

Vivencias Remotas del Post-Aborto

Salvo excepciones, la mayoría de las mujeres entrevistadas informan que la experiencia del aborto no es un tema olvidado y cerrado, sino que sigue presente hasta el día de hoy “con lo que se tiene que vivir siempre”. Algunos autores califican esta presencia constante del aborto como pensamientos intrusivos e, incluso, verbalizaciones y sueños recurrentes con el hijo ausente.

La gran mayoría de las mujeres que han abortado, según los estudios, asegura que no tenía otra alternativa, y están convencidas de que abortar era la única salida a la situación en la que vivían. Otros estudios reportan que regularmente las mujeres experimentan sensaciones y pensamientos relacionados al posible hijo que no tuvieron, pensando cómo habría sido el embarazo, su infancia cómo se vería ahora, de qué manera la vida suya y familiar habría sido distinta a la de ahora.

Para prácticamente todas la mujeres estudiadas, el aborto realizado constituye un secreto íntimo, un dolor profundo que no puede ser abiertamente liberado y compartido, tanto por la vergüenza como por el estigma que existiría sobre este tipo de actos, o ilegalidad en algunos países. La ambivalencia que informan las mujeres en la proximidad del aborto se convierte en un hilo conductor de su propia significación biográfica del aborto: por un lado están las “razones” que justificarían la necesidad de abortar, pero por otro lado, el episodio traumático, la pérdida, el duelo del hijo ausente, el rechazo - temporal - a la propia maternidad.

El Proceso de Duelo

En todo tipo de pérdidas de seres queridos, hay un grupo de pensamientos que se comparten, sea un aborto o el fallecimiento de un allegado. Es el duelo, consecuencia de los apegos afectivos, un acontecimiento vital estresante que, tarde o temprano, deben afrontar todos los individuos. A pesar de que no está considerado como una enfermedad, comparte algunos pensamientos con la depresión.

Las personas afectadas por la muerte de un ser querido muestran síntomas característicos y siguen una serie de etapas: negación, ira, depresión y aceptación. A veces, hay dificultades añadidas que frenan el proceso y lo hacen más arduo, pero esta sensación sobredimensionada puede superarse con un apoyo adecuado. Una correcta elaboración del duelo permitirá al afectado volver a su vida diaria con la energía necesaria.

Después de un aborto, es fácil que surja un sentimiento de culpabilidad derivado de la reacción del entorno de la mujer antes, durante y después de la interrupción del embarazo. Ya sea un aborto espontáneo o programado, su estado de ánimo es vulnerable a la opinión de los más allegados. Es fundamental, pues, impedir cualquier tipo de reacción punitiva.

Los datos estiman que un 5% de personas que sufren una pérdida de un ser querido manifiestan síntomas graves que se asocian a un trastorno denominado «duelo patológico». Cuando la tristeza persiste más allá de los doce meses, puede que la persona sufra un cuadro depresivo grave y, entonces, sí que se hace necesario una intervención.

Los datos disponibles señalan que las mujeres que han sufrido un aborto tienen el doble de riesgo de caer en una depresión, respecto a quienes no lo han sufrido. Hay estudios que revelan una tasa del 10,9% de depresión en mujeres que abortaron de manera espontánea, mientras que un 4,3% se vieron afectadas de algún modo por esta experiencia. En general, los cuadros de depresión se dan en el primer mes postaborto y afectan más a aquellas que no tienen hijos.

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