Audrey Hepburn: Maternidad, Legado y el Icono Más Allá de la Pantalla

Audrey Hepburn (1929 -1993) fue una actriz británica de la época dorada de Hollywood, considerada por AFI (American Film Institute) como “la tercera mayor leyenda femenina del cine estadounidense”. En realidad deberían ampliar dicha ponderación a que lo fue del cine mundial, sin ningún género de dudas.

Audrey Hepburn en Vacaciones en Roma

Su talento como actriz, así como su look personal, que denotaba sencillez y proximidad, revolucionó la forma de hacer cine de parte de las mujeres que nunca se había practicado hasta entonces, en la que la naturalidad de la actriz anulaba por completo la estrella que siempre se quería buscar en las protagonistas. Hepburn rompe ese mito y le da el carácter de mujer de carne y hueso, sensible y vulnerable. Justamente ha sido su aparente fragilidad en todos los papeles que ha acometido, la que transmitía el mensaje de que lo que se ve no es lo que vale, sino lo que contiene el envoltorio. La firmeza y la determinación que va más allá de si una persona, es hombre o mujer.

Pero cuando profundizamos un poco en la vida de esta gloria del cine, comprendemos otra cosa: que si bien existe una concepción equivocada respecto a lo que se entiende por clase intelectual, nuestra protagonista de hoy es el paradigma de que la cultura y el intelecto van de la mano. Que no se puede considerar únicamente la inteligencia, la reflexión y el pensamiento como propiedad de los escritores, pensadores y filósofos. El arte en general y el séptimo arte en particular, es una expresión clara de la capacidad intelectual humana, desde la dirección de una obra hasta la interpretación.

Los que aún creen que la intelectualidad es patrimonio exclusivo de determinadas profesiones, deberían no sólo actualizar su percepción de la realidad, sino estar convencidos que las auténticas revoluciones del pensamiento siempre provienen de la conjunción de varios elementos, entre ellos, lo que sucede en la calle, el sufrimiento de los pueblos y la necesidad de cambio. Y esto lo han recogido exactamente igual de bien grandes narradores y novelistas como directores de cine. Desde ya que el papel de las actrices y actores que dan vida a historias reales o de ficción, también forman parte ineludible de la cultura. Están tejiendo pedazos de la historia.

Como todas las grandes personalidades de la cultura, hay mucho más aún detrás de la pantalla, de todo aquello que no conocemos más que indagando en su biografía. De ahí que deben ser tenidos en cuenta sus pensamientos, actitudes y sensibilidades como en el de otras celebridades que destacaron en su profesión.

Cuando afirma que “la mejor cosa para aferrarse a la vida es tenerse uno al otro”, dice de manera sutil pero clara que el amor es la clave para esa voluntad de vivir.

Perteneció a esa generación golpeada del período de entreguerras del siglo XX, porque tanto su infancia como adolescencia estuvieron marcadas por el estallido de la Segunda Guerra Mundial, un trauma que la acompañaría el resto de sus días. Ella comprendía demasiado bien lo que era pasar hambre, ya que lo había vivido en sus propias carnes en los Países Bajos durante la ocupación alemana.

Lo importante no era si compitió a lo largo de su vida con otras pocas mujeres privilegiadas en materia de estilo, prestancia y moda. A ella sin proponérselo, le surgía de manera natural. Marcaba estilo y muchas mujeres anhelaban parecerse y ponerse lo que ella lucía. Pero su fuerza radicaba en su interior, porque ante la frivolidad de los que destacaban únicamente esos aspectos superficiales, les respondía de manera contundente que “los ojos hermosos buscan lo bueno en los demás… los preciosos labios hablan sólo palabras de bondad, y para lograr el equilibrio hay que caminar con la certeza de que nunca estás solo”.

Hepburn no entendía la vida en solitario sino en las buenas relaciones interpersonales, especialmente, en la relación íntima de pareja. Pero finalmente la infelicidad se terminó apropiando de su vida personal, por lo cual en el último tramo de su existencia buscó consuelo en las labores benéficas llegando a ser “Embajadora de Buena Voluntad” de UNICEF.

A finales de los años ochenta en sus viajes por el mundo representando a UNICEF, Hepburn hizo un gran esfuerzo en crear conciencia sobre los niños necesitados.

Como ocurriera a más de una personalidad, ganó un premio especial, en este caso de la Academia de Hollywood en 1993 en reconocimiento a su labor humanitaria, pero no vivió lo suficiente como para recibirlo, porque murió el 20 de enero de 1993, en su casa en Tolochenaz, Suiza después de una batalla contra el cáncer de colon.

Hepburn aplicó aquella sentencia de Gandhi que decía que “la audacia es necesaria para el desarrollo de otras nobles cualidades”, porque demostró que el coraje de una mujer no está reñido con su aparente debilidad o inseguridad física. Tenía muy claro la persona que era y la que quería o podía ser. La diferencia entre ambas la protagonizó como si de un filme se tratase, con su forma de actuar en la vida, no en los sets decorados de los años del Hollywood de las grandes producciones.

Audrey Hepburn y "Desayuno con Diamantes": Un Reflejo de su Propia Vida

En la película por la que más se la recuerda “Breakfast at Tiffany's” (se modificó su título en la traducción como “Desayuno con diamantes”) (1961) de Blake Edwards, puede perfectamente ser un remake de su propia vida, ya que encarna a una mujer que quiere olvidar su pasado, se siente desterrada de todas partes, pero lo más increíble, es que no siente deseos de pertenencia a ninguna persona. Sólo le interesa sentirse libre. Le acompaña una banda sonora que es imposible de olvidar (Moon River) (1961) de Henry Mancini y Johnny Mercer, que le van al personaje como anillo al dedo. Una mujer en busca de su eterna felicidad que finalmente la va a conseguir en el celuloide en esta película, siendo la auténtica paradoja de su propia vida en la que nunca, a decir de sus más próximos allegados, consiguió encontrarla.

En palabras de su hijo Sean Hepburn en una entrevista que le hicieran en Marbella en una gala contra el Sida, afirmó que “nada es cómo parece y se ve. La vida de mi madre, no fue fácil y hasta llego a comer galletas de perro para matar el hambre”, en referencia a su infancia en la Holanda ocupada por los nazis. Pero la joven neoyorquina alocada y excesivamente liberal que le dio un toque de color especial a la ciudad de los rascacielos en “Desayuno con diamantes” estaba embarazada de tres meses durante el rodaje del que sería su hijo Sean.

Audrey Hepburn en Desayuno con Diamantes

Haciendo gala de sus sentimientos y pensamiento, Audrey Hepburn nos conmueve cuando dice que “cuando no tienes a nadie que te pueda hacer una taza de té…cuando nadie te necesita…es cuando creo que la vida ha terminado”.

Señalaba al principio de mi tribuna de hoy los malos entendidos entre intelectualidad, cultura y gente llana. Aprendí de personas como Hepburn que la real enseñanza de nuestra vida proviene de nuestra tendencia a emular los buenos ejemplos. De ella, mucho más importante que su estrellato que nunca buscó, está en la condición humana que subyace en todos sus actos, palabras y pensamientos. Y esto…además de ser cultura, forma parte del liderazgo más humanista que, especialmente las mujeres, se han encargado de encumbrar en los últimos años.

Sus Hijos: Sean Ferrer y Luca Dotti

Audrey Hepburn tuvo dos hijos, Sean con Mel Ferrer y Luca, con su segundo marido Andrea Dotti. De aquella época se guardan pocas imágenes (el embarazo se llevaba con discreción y casi en secreto), pero vemos a la actriz luciendo vestidos vaporosos y abrigos sixties en la recta final del embarazo. Después mostró su lado más dulce con complementos bien escogidos, bailarinas o zapatos de tacón bajo, y perlas, que conjuntan perfectamente con el estilo premamá de la época, en la que en lugar de marcar la tripa se elegían formas amplias para mayor comodidad de la futura mamá.

¿Qué pasó con los hijos de Audrey Hepburn cuando su legado se volvió una guerra silenciosa

Sean Hepburn, hijo del icono del cine americano Audrey Hepburn, pisó Marbella por unas horas invitado por el Conde Rudy para asistir a la gala contra el Sida que preside la reina Sofía de Grecia. El hijo de la dama más elegante que ha dado Hollywood atendió a Vanitatis en una entrevista en la que nos confesó que “nada es cómo parece y se ve. La vida de mi madre, no fue fácil y hasta llego a comer galletas de perro para matar el hambre”.

Sean nació en Suiza en 1960, país en el que se habían instalado sus padres, en concreto en una casa en la montaña llamada La Paisible. Aunque sus padres quisieron darle un hermano, la actriz sufrió dos abortos y, mientras estuvieron juntos, no pudieron cumplir ese sueño. Sean tiene buenos recuerdos del matrimonio de sus padres, aunque se divorciaron cuando Audrey estaba en el momento álgido de su carrera y Mel era el productor de la mayoría de sus películas. Como hecho curioso, los tres pasaban temporadas en España, sobre todo en Marbella.

Al tener que elegir una vocación para su vida, no resulta extraño que Sean Ferrer se decantara por el mundo del cine. Eso sí, convirtiéndose en productor, al igual que su padre, y consiguiendo forjarse un nombre en una industria tan poderosa como la de Hollywood. Aunque intenta mantenerse fuera del foco mediático, llegó a publicar un libro sobre ella, Audrey Hepburn: an elegant spirit, donde cuenta detalles desconocidos de la vida de su madre, como la desaparición de su padre cuando ella tenía 7 años, y lo estrecha que fue siempre la relación con la famosa actriz. Sean está casado con Karin Hepburn Ferrer, con quien tiene tres hijos: Emma, Gregorio y Santiago.

Sean Ferrer, hijo de Audrey Hepburn

Audrey se casó por segunda vez, en esta ocasión con un psiquiatra llamado Andrea Dotti al que conoció durante un crucero. En 1969 se dieron el “sí, quiero” y fruto de esta relación nació Luca, el segundo hijo de la actriz. Vino al mundo en 1970 en Suiza, al igual que su hermano Sean. Los problemas de la pareja fueron determinantes durante el embarazo. Audrey, que había sufrido abortos, no quería que peligrase el bebé y decidió hacer reposo en casa. Pero su marido no estaba dispuesto a renunciar a nada y, al parecer, se iba muy a menudo de fiesta y llevaba a otras mujeres a la casa que compartía con su mujer. Sean le recuerda como un buen padrastro, pero para la actriz, sin duda, no fue un buen marido. El divorcio de la pareja se firmaría en 1982.

Del mismo modo que Sean es reacio a hablar con la prensa, Luca siempre se ha mostrado más abierto en este sentido. En la actualidad se dedica al diseño gráfico, vive en Roma con su mujer, Domitila Dotti, y fueron padres de dos niñas. Al igual que su hermano, escribió un libro sobre su madre, Audrey en casa, que se centraba en la faceta más hogareña de Audrey y en las recetas que elaboraba.

Luca Dotti, hijo de Audrey Hepburn

Al morir su madre, Luca fundó la organización benéfica The Audrey Hepburn Children's Fund para preservar su legado y continuar con la labor de ayudar a los niños más desfavorecidos, algo que siempre preocupó a Audrey Hepburn y que la llevó a ser una activa colaboradora de Unicef durante muchos años. Al parecer, a día de hoy los dos hermanos tienen buena relación, pero la fundación les ha ocasionado más de un enfrentamiento, ya que ambos están al frente y han tenido importantes desacuerdos, llegando a verse las caras en los tribunales.

Los Nietos de Audrey Hepburn: Emma Ferrer y el Legado Familiar

Audrey Hepburn tuvo cinco nietos, tres de son hijos de Sean y dos de Luca. Todos ellos llevan vidas discretas, a excepción de Emma Ferrer, la mayor de todos e hija de Sean. Para muchos, ella es la heredera del estilo de su abuela. Acostumbrada a las apariciones públicas, vive dedicada al arte, que es su gran pasión, y su trabajo de inspira en los rituales y costumbres de la región de Italia en la que vive. Además, al igual que su abuela, Emma apoya causas solidarias y colabora estrechamente con organizaciones sin fines de lucro, como UNICEF y ACNUR.

Emma Ferrer, nieta de Audrey Hepburn

Audrey Hepburn afirmaba en este sentido que “las personas aún más que las cosas, deben ser renovadas, mejoradas y redimidas. Nunca hay que desechar a nadie”. Y esto se llama técnicamente liderazgo inclusivo, que no desecha a nadie por ninguna razón…más bien se preocupa en integrar a todos buscando que cada persona pueda demostrar lo que es capaz de dar, sin temores y también sin complejos.

Como recuerda su hijo, “murió en paz. Sentía que la muerte era parte natural de la vida”. Y ahora tiene una sucesora, su nieta Enma, que podría ser la nueva Holly con gafas de sol y moño alto, una muchacha de veinte años que cuando está deprimida se come el croissant frente a Tiffany’s, la tienda de joyas más exquisita del mundo que inmortalizó un día su abuela.

Nombre Relación con Audrey Hepburn Ocupación
Sean Ferrer Hijo Productor de cine, escritor
Luca Dotti Hijo Diseñador gráfico, escritor
Emma Ferrer Nieta Artista

Publicaciones populares: