Durante el embarazo, la alimentación juega un papel crucial en la salud tanto de la madre como del bebé. Mantener una dieta equilibrada supone la base para una gestación saludable y tranquila. Sin embargo, a la hora de incluir determinados alimentos siempre surgen diversas dudas respecto a sus propiedades y efectos. En esta ocasión, resolvemos la duda de si es bueno o no comer atún en lata en el embarazo.
En esta etapa, consolidar una dieta sana y equilibrada es lo primordial para velar así en todo momento por la formación, desarrollo y, especialmente, la salud de nuestro pequeño. Tras unas primeras semanas de confusión, finalmente confeccionamos una dieta con aquellos alimentos que son más o menos recomendables para afrontar de la mejor forma esta nueva etapa. Sabemos que ciertos alimentos, como algunos lácteos o carnes crudas, no son recomendables.
Pero otros productos suscitan ciertas dudas, por eso muchas mujeres se preguntan si se puede comer atún en el embarazo. Pues bien, no hay ningún problema en consumirlo, aunque el atún rojo no es el pescado más recomendable. Las mujeres embarazadas sí pueden comer atún en lata como sustituto de otros pescados considerados nocivos para su consumo durante este periodo.
El pescado cumple una función vital ya que se trata de un alimento imprescindible para una dieta sana y equilibrada. Y es que aporta proteínas, ácidos grasos omega 3 y otras muchas sustancias nutritivas. Sin embargo, durante el embarazo debemos evitar el consumo de ciertos tipos de pescado, especialmente aquellos que pueden contener un mayor porcentaje de mercurio tales como el atún rojo, el emperador, el lucio o el tiburón.
El mercurio es un elemento que se encuentra en el medio ambiente pero que, a su vez, es considerado como uno de los seis compuestos químicos más peligrosos que existen. De hecho, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) afirma que, aunque las embarazadas pueden comer atún en lata, los pescados en exceso no son recomendables durante el periodo de gestación ni el de lactancia. Ya que su posible contenido de mercurio puede dañar tu sistema nervioso y, por ende, arrojar fatales consecuencias al feto.
Así pues, cuando hablamos de atún en lata o pescado en conserva el concepto es diferente. El pescado que realmente está contraindicado durante la gestación es el atún rojo. El cual no se emplea para elaborar este tipo de conservas. Sino que, en su lugar, se utiliza atún claro o bonito del norte, los cuales no tienen esa contraindicación.
¿Qué Atún en Lata se Puede Comer Durante el Embarazo?
La AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) deja claro en sus últimas recomendaciones que existen ciertos pescados que se deben evitar por su alto contenido en mercurio. En concreto, la AESAN desaconseja el consumo de pez espada, el tiburón, el lucio, el emperador y el atún rojo en mujeres embarazadas, en periodo de lactancia y niños de hasta 10 años, debido a su elevado contenido en metilmercurio. Por lo tanto, el atún en conserva no entra en el listado de pescados contraindicados por la AESAN. Las embarazadas pueden comer atún, y puede ser muy beneficioso para el feto.
Tal como hemos señalado, debemos descartar aquellos pescados que tienen mayor tamaño, porque han ido absorbiendo más contenido de mercurio durante su vida. En el caso del bonito del norte (Thunnus Alalunga), estamos hablando de un pescado de pequeño tamaño. Cada ejemplar rara vez suele llegar a los 30 kilos, y habitualmente se trabaja con piezas de menos de 12 kilos.
Un escalón más abajo encontramos el pescado blanco, como la merluza, el lenguado o el rodaballo. Son pescados clasificados como de contenido bajo en mercurio, mientras el bonito del norte y el atún son de contenido moderado. Dentro de los pescados de contenido bajo de mercurio se encuentran pescados azules como la sardina, el salmón o la anchoa. En conclusión, el mejor atún para embarazadas es el bonito del norte. En cualquier caso son especies de pescado azul, extraordinariamente aconsejables durante el embarazo si se consume en cantidades moderadas.
No todas las variedades de atún son iguales. Por eso mismo, “no todas contienen el mismo acúmulo de mercurio”, explica Marqués. En este caso las recomendaciones en mujeres embarazadas establecen limitar el consumo a no más de una ración a la semana”.
Beneficios del Atún en Lata
En el caso de ser amante de este producto, este pescado contiene numerosos beneficios, además de ser una perfecta alternativa a esos otros pescados que no podemos incluir en la dieta. Entre las propiedades del atún destacan las relacionadas para mejorar la circulación de la sangre y el equilibrio de los fluidos corporales.
Además del potasio, aporta otros minerales, tales como el fósforo, calcio, hierro, yodo y magnesio. Fósforo y calcio son excelentes para los tejidos óseos. El hierro y el yodo estimulan la producción de hemoglobina, y además contribuyen a una buena regulación de la glándula tiroidea.
Su contenido en ácidos grasos omega-3 resulta también muy beneficioso para el organismo, ya que es cardiosaludable y bueno para la circulación. Estos ácidos grasos reducen el colesterol perjudicial en el torrente sanguíneo, y además son cardioprotectores, con lo que previenen y evitan dolencias cardiovasculares. También reducen la presencia de triglicéridos en la sangre.
Igualmente, este componente nutricional de primer orden previene y evita las isquemias y otros accidentes cerebrovasculares. Muchas veces, estos vienen provocados por la ruptura de la barrera hematoencefálica que filtra la sangre que llega hasta el encéfalo. El omega-3, al depurar la sangre del colesterol dañino, evita tal problema.
Alberga también proteínas de alta calidad y elevado valor nutritivo. Incluye también vitamina A, vitamina D y algunas del grupo B, concretamente la B3 y B12. Así como, en cantidades más reducidas, la B1, B2 y B9. Todas ellas son muy recomendables para el sistema circulatorio, ya que estimulan la formación de glóbulos rojos.
Las vitaminas A y D son liposolubles. La primera es buena para la piel, ya que favorece la reparación de mucosas y tejidos. En cuanto a la vitamina D, regula los niveles de calcio en la circulación sanguínea, y facilita el que los huesos absorban calcio y fósforo.
Con todos estos beneficios descritos, parece claro que el atún en lata o el atún congelado, son un aliado perfecto para conseguir una dieta sana y equilibrada, tanto para las mujeres embarazadas, como para los niños y niñas, así como para el resto de la familia.
El Mercurio en el Atún: ¿Un Motivo de Preocupación?
Esta es una duda que a menudo surge entre las personas en periodo de gestación, ya que hay voces que han puesto en duda su consumo. Las dudas se deben principalmente al contenido del mercurio en el atún y otras especies de pescado, que ya explicamos en un artículo anterior. Y es que el periodo de embarazo y lactancia es crucial para el desarrollo del bebé y por tanto aumenta el interés en la nutrición de la mujer durante esos meses.
La alimentación durante el embarazo se rodea de muchas dudas, ya que el bebé se alimenta, a través de la placenta, de lo que ingiere la gestante. Sin embargo, el atún, por su alto contenido en mercurio, suscita muchos recelos en las futuras madres. El atún es una buena fuente de proteínas, ácidos grasos y otros nutrientes importantes para la salud. El problema es su alto contenido en mercurio. “Al ser un pez de gran tamaño, su tejido graso acumula mayor cantidad de mercurio, un contaminante ambiental presente en las aguas marinas.
Por poner un ejemplo de pescados nocivos, en un informe que se elaboró en el año 2010 se estimó que una mujer embarazada (60 kg) que ingiera una ración (100 g) de pez espada a la semana superaría la ingesta máxima tolerable de metilmercurio. También tenemos opción de consumir pescado congelado, sin embargo, el mercurio seguirá presente en estos productos ya que, la congelación no afecta a la cantidad de mercurio que poseen. Aunque podemos estar tranquilos si hablamos de pescado congelado para evitar la mayoría de problemas que pueden producir los anisakis.
Si bien han surgido dudas acerca de la ingesta de pescado durante el embarazo, lo cierto es que el pescado azul es altamente beneficioso. La AESAN recuerda que es saludable consumir pescado azul, como el atún en lata, durante el embarazo y lactancia, debido a su aporte de ácidos grasos omega-3 y otros nutrientes esenciales, necesarios para el buen desarrollo del feto.
Además se señala que el bonito del norte (atún blanco) o el atún claro es un componente importante en la dieta de una embarazada, así como en niños y la población en general. La AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) aclara en uno de sus últimos informes que el atún realmente contraindicado durante la gestación es el atún rojo, que no se emplea en la mayoría de las conservas que encontramos en el mercado.
El Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), ha estudiado la relación existente entre el consumo de diferentes tipos de pescado durante el embarazo y la capacidad de atención de los niños y las niñas a los ocho años. Los resultados de este estudio nos ofrecen datos interesantes que se han publicado en la revista International Journal of Epidemiology. A ello hay que agregar un estudio científico del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y que se han publicado en la revista médica International Journal of Epidemiology.
La controversia se originó cuando un informe de las ONG Bloom y Foodwatch, difundido en 2024, detectó mercurio en muestras de atún en lata de cinco países europeos. Aunque más de la mitad superaba el umbral de 0,3 mg/kg -cifra aplicable solo a pescados pequeños frescos-, ninguna muestra sobrepasó el límite para atún en fresco ni los valores más altos permitidos en conserve. Sin embargo, ciudades francesas como París, Lyon, Lille, Grenoble, Montpellier y Rennes optaron por retirar el atún de los menús públicos infantiles por precaución.
En España, los análisis oficiales y estudios de la OCU sobre atún en lata revelan resultados tranquilizadores. Lo habitual es emplear atún claro (yellowfin o rabil) y atún listado (skipjack) en conservas, especies que presentan un contenido mucho menor de mercurio que el atún rojo (bluefin), el cual no se utiliza en latas y cuya ingesta está desaconsejada en niños, embarazadas y madres lactantes. Según los datos de la OCU, el nivel medio medido fue de 0,14 mg/kg, muy inferior a los máximos legales, incluso considerando la concentración por pérdida de humedad en el procesado.
Tampoco se observaron riesgos sanitarios relevantes, y las diferencias entre marcas radicaron principalmente en el ámbito sensorial y no en seguridad alimentaria.
Recomendaciones y Seguridad Alimentaria
Desde ANFACO aseguran que no hay problemas de seguridad alimentaria en las conservas de pescado.
Marqués señala que el proceso de conservación es el mismo tanto para el atún en lata, como para el que se vende en tarros de cristal. “Primero se limpia el pescado, se cuece y se trocea para ser envasado junto con el líquido de cobertura. Cabe señalar que desde el punto de vista de la seguridad alimentaria tanto los botes de cristal como las latas son seguros para el consumo, incluso en el embarazo, tal como recoge la EFSA.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) han reiterado que consumir atún en lata en España no entraña riesgos para la salud, siempre que se respeten las recomendaciones sanitarias. Este recordatorio llega tras la polémica surgida en Francia cuando varias ciudades eliminaron este producto de los menús escolares por su contenido en mercurio, lo que ha reavivado el debate sobre los metales pesados en la alimentación.
El Reglamento (UE) 2023/915 establece límites precisos: 0,3 mg/kg para especies pequeñas, 1 mg/kg en fresco para atún y bonito y un límite más elevado para conservas debido a los cambios tras el procesado. En conserva, la deshidratación puede elevar el valor teórico hasta 2,7 mg/kg, aunque el producto de origen cumple la normativa.
El debate francés ha puesto el foco sobre la seguridad de los alimentos para los colectivos vulnerables. AESAN recuerda que los niños menores de 10 años, mujeres embarazadas y en periodo de lactancia deben evitar el consumo de especies con alto contenido en mercurio como el pez espada, tiburón, lucio y atún rojo. Para niños de 10 a 14 años, la ingesta de estas especies debe limitarse a menos de 120 gramos mensuales. En el caso del atún en conserva, las recomendaciones son más laxas, ya que procede de especies con menor contenido en mercurio y puede formar parte de una dieta variada y equilibrada sin restricciones especiales, salvo para los colectivos citados.
Los alimentos en conserva mínimamente procesados son grandes aliados como fondo de despensa y nos resuelven una comida o una cena en un periquete.
El mercurio en el pescado es un tema que preocupa, y vuelve a estar de actualidad por la polémica iniciada en Francia al eliminar las latas de atún de la dieta de los escolares. La normativa es clara y también las recomendaciones de AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición): consumir el atún enlatado vendido en España no supone riesgo, dentro de una dieta variada y equilibrada
Opciones y Alternativas Seguras
En general, "el riesgo de toxoplasmosis por el consumo de pescados enlatados o frescos cocinados es bajo. Atún enlatado (u otras especies). Su modo de preparación, cocción a alta temperatura, mata al parásito Toxoplasma gondii. Pescado fresco y crudo o poco hecho. El riesgo de toxoplasmosis por el consumo de pescados frescos es mayor que con los enlatados, ya que el parásito puede estar presente en la carne cruda o poco cocida. Extremar la higiene.
El pescado azul es una buena fuente de proteínas, ácidos grasos omega-3 y otros nutrientes, pero no es imprescindible que sea comiendo atún, por el riesgo que supone el mercurio. De hecho, esos nutrientes también se obtienen de otros pescados azules más pequeños que el atún y, por lo tanto, menos peligrosos para las gestantes.
María Marqués es clara en su respuesta: “La caballa es un pescado azul que no presenta los problemas del atún rojo. Se puede consumir durante el embarazo, ya que contiene bajos niveles de mercurio.
Si tienes antojo de comer atún, es recomendable optar por el atún blanco o el atún claro, que son especies más pequeñas y tienen niveles más bajos de mercurio en comparación con el atún rojo. Es importante tener en cuenta que, aunque el atún enlatado puede ser seguro en cantidades moderadas, siempre es recomendable leer las etiquetas y estar atenta a los ingredientes.
En palabras de la experta, es razonable hacer un consumo máximo de un par de latas pequeñas, aunque añade que hay perspectivas que se muestran más conservadoras al respecto.
Entonces. ¿cuántas veces podemos comerlo a la semana? En palabras de la experta, es razonable hacer un consumo máximo de un par de latas pequeñas, aunque añade que hay perspectivas que se muestran más conservadoras al respecto (sobre esto, tienes más información en este artículo del químico Luis Jiménez).
En conclusión, el atún en lata puede ser una opción saludable y segura durante el embarazo si se elige la variedad correcta y se consume con moderación. La retirada del atún de los menús escolares en varias ciudades francesas ha reavivado el debate sobre el mercurio en el pescado. Sin embargo, la AESAN recuerda que el atún en conserva comercializado en nuestro país cumple con la normativa europea y sus niveles de mercurio están muy por debajo de los límites legales. Consumido con moderación y dentro de una dieta variada, no supone un riesgo para la salud.
