La asfixia neonatal se refiere a la interrupción del intercambio gaseoso alrededor del nacimiento, manifestándose en el feto o recién nacido como hipoxemia, hipercapnia y acidosis láctica por hipoperfusión tisular. Cuando este episodio de hipoxia-isquemia es lo suficientemente grave, daña el cerebro del recién nacido, resultando en una encefalopatía neonatal, específicamente una encefalopatía hipóxico-isquémica (EHI) perinatal.
La EHI perinatal moderada o grave en recién nacidos con al menos 35 semanas de gestación es una causa importante de morbilidad y mortalidad neonatal, y de discapacidad permanente en el niño.
¿Qué es la Hipoxia Neonatal?
La hipoxia neonatal o perinatal se identifica con una privación de oxígeno en el neonato, inmediatamente anterior o posterior al parto, de la que se deriva un cuadro conocido como sufrimiento fetal. Esta falta de oxígeno produce la muerte de células cerebrales. Por tanto, la hipoxia puede suponer el deterioro de ciertos tejidos, llegando a provocar la parálisis cerebral.
Seguro que alguna vez has oído hablar de hipoxia, pero, realmente, puede que no sepas lo que significa. Esta es una condición física que se presenta cuando el cuerpo o algún tejido específico no recibe suficiente oxígeno.
Causas de la Asfixia Neonatal
Existen diferentes factores de riesgo que pueden derivar en una hipoxia neonatal. De modo que ante estos indicadores el equipo sanitario debe estar especialmente atento al desarrollo de la gestación para evitar las complicaciones en el parto.
La causa de una privación de oxígeno en el bebé puede derivar de diferentes factores de riesgo que pueden acabar produciendo una hipoxia al bebé:
- Problemas placentarios: Pueden ocurrir problemas en la implantación de la placenta cerca del orificio cervical interno, restringiendo el flujo de sangre al feto.
- Problemas con el cordón umbilical: Los traumatismos o el estrangulamiento del cordón umbilical pueden suponer factores de riesgo.
- Parto prematuro
- Preeclampsia
- Diabetes gestacional
- Infecciones
- Sufrimiento fetal agudo
- Problemas respiratorios en el bebé
- Anomalías congénitas
- Causas relacionadas con la gestante: Pueden afectar situaciones como la anemia, el tabaquismo o factores genéticos.
Suelen ser las causas menos frecuentes, y una adecuada monitorización sanitaria permite tomar medidas.
El seguimiento del embarazo y la intervención adecuada durante el parto son cruciales para evitar una hipoxia neonatal o perinatal. También lo es la observación tras el nacimiento, especialmente cuando hay indicios de privación de oxígeno.
Consecuencias de la Hipoxia Neonatal
Como hemos indicado, la hipoxia neonatal o perinatal provoca lesiones en el tejido cerebral. Esto puede derivar en una parálisis completa del cuerpo o afectar a diferentes órganos o sistemas. El alcance de las lesiones dependerá de la gravedad de la privación de oxígeno. De hecho, una atención precoz puede minimizar estas secuelas.
La importancia radica en que acudas a tu médico para que te pueda resolver cualquier duda al respecto. Durante el embarazo, el cerebro fetal tiene una gran sensibilidad al oxígeno.
Si la cantidad de oxígeno que no haya podido recibir el bebé es pequeña y por poco tiempo, las secuelas serán muy leves.
Aunque, si en la etapa de hipoxia fetal, el tiempo se haya alargado (entre 5 y 15 minutos), puede que provoque efectos más negativos. Como problemas a nivel neurológico, como convulsiones o parálisis cerebral.
Los factores que influyen en la gravedad de los daños son complejos. La duración de la privación de oxígeno y la cantidad, son dos de los factores más importantes.
Posibles consecuencias:
- Cognición
- Movilidad
- Comunicación
- Conducta
- Sensorial
Tratamiento de la Asfixia Neonatal
El tratamiento de la hipoxia perinatal depende de la causa subyacente y la gravedad de la condición. Las estrategias de prevención se centran en llevar un control regular antes del nacimiento.
Incluye:
- Soporte vital.
- Tratamiento de las causas subyacentes.
- Cuidado intensivo recién nacidos.
El tercer tópico importante para discutir en este artículo es que cuando la asfixia neonatal es inevitable, debemos impedir de cualquier modo el progreso de la injuria neurológica.
El tratamiento más efectivo para instituir es la hipotermia del recién nascido.
El bebé es enfriado a 33,5°C durante 72 horas, con lo cual se detiene el proceso de apoptosis neuronal.
Los resultados de ensayos clínicos aleatorios mostraron que la hipotermia redujo significativamente la tasa de muerte y discapacidad importante.
La monitorización de los signos vitales como presión arterial y oxigenación son muy importantes, pero es crucial la capacidad de diagnosticar o refutar la presencia de convulsiones.
Reanimación Neonatal
Uno en cada diez recién nascidos necesita de ayuda para iniciar la respiración efectiva al nascimiento.
Cuando nasce un bebé que no es prematuro, el profesional responsable por sus cuidados debe responder dos preguntas: ¿está respirando o llorando? 2) ¿tiene un tono muscular adecuado?
Si ambas respuestas son satisfactorias, debe retrasarse el pinzamiento del cordón umbilical, dejar el recién nacido piel con piel con su madre y mantener una evaluación lo menos invasiva posible. Esto debe ocurrir en la gran mayoría de las veces.
Si cualquiera de las respuestas no es satisfactoria, el cordón debe ser cortado inmediatamente, el recién nascido debe ser colocado bajo una fuente de calor, posicionar la cabeza en leve extensión, aspirar la vía aérea superior solamente si necesario, secar la piel y reposicionar la cabeza.
En ese momento debe evaluarse si el recién nascido está bradicárdico (< 100 latidos por minuto) o si está en apnea o “gaspings”. Si uno de estos problemas está presente debe iniciarse la ventilación con presión positiva y mascara inmediatamente.
La ventilación (respiración) es el procedimiento más importante y efectivo en la reanimación neonatal y debe ser establecido antes de cualquier otro como masaje cardiaco o administración de medicamentos.
Efectivamente, cada segundo vale oro en la reanimación neonatal y por ese motivo el atendimiento tiene que ser inmediato y sistematizado.
Antes de cada parto deben estar disponibles para uso todo el material de reanimación, el material humano y deben estar definidas las tareas de cada uno. Esto no se logra improvisando, deben existir cursos regulares de capacitación de los profesionales que atienden en la sala de parto.
En la película no se especifica si Yuma nació prematura o no, pero es importante destacar que cuanto menor la edad gestacional, mayor el riesgo de asfixia y mayor la necesidad de reanimación neonatal.
El Acompañamiento Prenatal
El acompañamiento Prenatal debe ser un derecho garantizado para todas las embarazadas, ser precoz y completo pues es sin sombra de duda el mejor momento para orientar, detectar y eventualmente corregir factores que puedan culminar en asfixia perinatal.
El médico obstetra podrá identificar factores de riesgo o patologías especificas (obesidad, hipertensión, diabetes, incompatibilidad rH, embarazo múltiple, etc.) que puedan alterar adversamente la evolución del embarazo y podrá aplicar medidas preventivas o terapéuticas.
Lactancia Materna y Asfixia Perinatal
Aunque la lactancia materna es un proceso fisiológico que aparentemente no debería requerir de ningún aprendizaje, factores en torno al nacimiento que puedan afectar a cualquiera de los dos miembros de la díada mamá-bebé, pueden dificultar su inicio, produciéndose a veces disfunciones motoras orales.
Cuando se presentan este tipo de alteraciones, las madres refieren que el bebé rechaza el pecho o se muestra inquieto con dificultad para el agarre, agarrando y soltando el pecho de forma continua y llorando como si no supiera qué tiene que hacer, o que se agarra de forma muy superficial, cerrando la boca.
Estos bebés pueden no conseguir una curva ponderal adecuada, lo que conduce con frecuencia a la suplementación, la menor producción de leche de forma secundaria y al destete precoz en muchos casos.
En el caso de la asfixia perinatal leve, pueden ser bebés con menor tono muscular al principio, que se recuperara progresivamente. En el caso de la afectación severa con parálisis cerebral se producirá una hipertonía.
Si los reflejos orales están alterados, el neonatólogo deberá evaluar la capacidad del bebé para alimentarse por vía oral. En cuanto a las posiciones para amamantar, pueden ser útiles posiciones que proporcionen una mayor estabilidad al bebé como la posición en balón de rugby.
La madre puede coger el pecho con la mano en DanCer, que además de sostener el pecho ofrece apoyo a la mandíbula del bebé y facilita el sello que necesita la boca con el pecho para una succión eficaz. Cuando el tono está alterado, el portabebés puede ayudar a sujetar al bebé y permitir que la madre tenga las manos libres para poder realizar la técnica DanCer.
Valoración del Bebé para la Lactancia
Para una correcta valoración del bebé necesitamos que este se encuentre en un estado de alerta tranquila y que pueda tener un poco de hambre, pero sin legar a estar hambriento. Se realiza con el bebé en brazos, ligeramente flexionado, en una postura en la que la cabeza, el cuello y la cintura escapular estén alineados.
Hay que observar el aspecto y el tono muscular global de recién nacido, así como su comportamiento durante la succión. También hay que evaluar los reflejos orales (búsqueda, succión, deglución, extrusión, mordedura, vómito, tos) que pueden estar exacerbados, disminuidos o ausentes, y las estructuras orofaciales buscando alteraciones anatómicas o funcionales.
Lo primero siempre será intentar mejorar el agarre, la postura y la posición durante la toma. Desde el campo de la fisioterapia también se han apuntado tratamientos que pueden ser útiles según cada caso.
Ejercicios orofaciales para entrenar la succión: se trata de ejercicios que estimulan la cavidad oral del recién nacido, con la intención de favorecer o mejorar la función motriz oral, y coordinación óptima con la respiración que permita una deglución adecuada.
Estos ejercicios deben ser realizados por un profesional experto en el tema, normalmente un fisioterapeuta, que los realizará siempre de forma respetuosa con el recién nacido, sin que sean invasivos para todos los factores que concurren en cada díada madre-hijo para poder determinar la necesidad real de la intervención y, si fuera necesaria, el tipo intervención a realizar.
La osteopatía pediátrica: la osteopatía parece poder ser útil para tratar dificultades derivadas de traumas en el momento del paso del bebé por el canal del parto, con o sin uso de instrumental. El cráneo de un bebé se caracteriza por una gran plasticidad. Sus huesos todavía no están totalmente osificados, y se encuentran separados entre ellos con las suturas aún abiertas. Estas características facilitan en paso del bebé por el canal del parto, pero si se produce una mayor compresión de estos, el cráneo puede presentar deformidades tras el nacimiento.
Conclusión
La asfixia neonatal es una condición grave que requiere una atención médica integral y oportuna. Conocer las causas, efectos y opciones de tratamiento es fundamental para mejorar la calidad de vida de los recién nacidos afectados y brindar apoyo a sus familias.
