Las historias de los españoles Daniel Sancho y Artur Segarra son muy parecidas. Historias de asesinatos, sangre y juicios mediáticos que pueden tener un final conjunto, compartiendo prisión y quien sabe si celda, tras sus condenas a cadena perpetua por homicidio en Tailandia.
Mientras Daniel Sancho se encuentra en prisión preventiva en Koh Smaui (Tailandia) desde el 7 de agosto por el asesinato y descuartizamiento de Edwin Arrieta Arteaga, un suceso que guarda cierta similitud con el caso de Daniel Sancho, se ha conocido que sus padres, Rodolfo Sancho y Silvia Bronchalo están en guerra por la defensa de su hijo, que no tiene abogado en Tailandia desde el 8 de septiembre, y además, ha salido a la luz un hombre que denunció al médico colombiano por acoso y agresiones en el año 2005.
Mientras en el programa de Antena 3 ofrecían este relevante relato, en el nuevo programa de Ana Rosa, 'TardeAR', mostraron una carta que ha escrito Artur Segarra, el español que cumple una condena de cadena perpetua en una prisión de Bangkok por los delitos de asesinato y descuartizamiento de su compatriota David Bernat en 2016.
Segarra ha relatado en esta carta las calamidades en las que vive en la cárcel de Bang Kwang, a la que se le llama irónicamente 'Bangkok Hilton', que es, según organizaciones internacionales y organismos de la ONU, una de las cárceles más precarias y peligrosas del mundo, que podría ser el próximo destino de Daniel Sancho.
¿Quién es Artur Segarra?
Artur Segarra es un embustero, que según el diccionario es alguien capaz de disfrazar sus mentiras “con artificio”. Un tipo agraciado con el don de la palabra y lo bastante espabilado para acompañarla de una gestualidad que lograba encandilar a sus víctimas, casi siempre ancianos. Como estafador de poca monta no le iba mal. Pero quería trofeos de caza mayor y urdió la trama más compleja de estafadores que han visto hasta la fecha los Mossos d'Esquadra. Cuando la desarticularon, Segarra ya estaba en Tailandia.
Segarra huyó de la justicia y se asentó en Tailandia después de que los Mossos d'Esquadra estuvieran detrás de él por liderar una red de estafas. Estando en Tailandia conoció a otro español, David Bernat, un financiero español, al que, durante siete días, secuestró y torturó hasta que obtuvo sus claves bancarias y le robó 900.000 euros de sus cuentas bancarias. Después le descuartizó en siete pedazos que tiró a un río. Huyó a Camboya pero una pareja le reconoció en televisión y acabó allí.
Al cabo de pocos meses, mientras se intentaba lograr su arresto a través de una orden internacional, se supo que las autoridades tailandesas tenían otros planes para él: juzgarlo por asesinar y descuartizar a David Bernat, un consultor leridano natural de L'Albi (Garrigues).
Los investigadores catalanes no salían de su asombro. Tras escuchar a sus víctimas y detener a sus socios, incluida su mujer, tenían un retrato bastante exacto de Segarra que no encajaba con el de un asesino. Aunque algo sí que cuadraba con estas nuevas sospechas, se le acusaba de haber matado por dinero y a Segarra “le gusta mucho el dinero”, remarca una fuente policial. Algunos han querido otorgarle un aura de Robin Hood porque dio algún palo contra entidades bancarias. Es cierto que robó a algunos ricos, pero nunca se lo devolvió a los pobres, siempre se lo quedó todo para él.
Los Crímenes de Segarra
El caso de Daniel es muy reciente, este mismo jueves se ha conocido su sentencia a pasar lo que le queda de vida en prisión, pero el de Artur queda más lejano. Hay que remontarse al año 2016, cuando la policía de Camboya detuvo al catalán por matar al también español David Bernat en Bangkok. La víctima fue torturada y murió asfixiada y su cadáver apareció en pedazos flotando en el río de esa urbe.
Bernat quedó con su verdugo el 19 de enero de 2016, horas después de aterrizar en la capital tailandesa, y pasada la medianoche la pareja se dirigió al apartamento de Segarra, donde permaneció secuestrado y tuvo lugar el asesinato el día 26, según la Policía.
Las autoridades encontraron el 30 de enero en el río Chao Phraya los primeros restos mortales del español y posteriormente recuperaron otros seis trozos del cuerpo en el agua. La Policía identificó a Segarra como el principal sospechoso el 5 de febrero, noche en la que tras ser reconocido en un restaurante de la provincia de Surin emprendió su huida a Camboya, donde fue detenido dos días después, antes de ser entregado a las autoridades tailandesas.
La fiscalía llamó a declarar unas 40 personas, ninguna de ellas testigo directo del crimen, para, con declaraciones, muestras de ADN y huellas recogidas en el apartamento alquilado por Segarra, grabaciones de cámaras de seguridad y extractos bancarios, mantener la culpabilidad del español.
Juicio y Condena
Al final, Segarra fue condenado en 2017 por un tribunal de Bangkok a la pena de muerte por el asesinato premeditado de su compatriota. El español fue trasladado días después de la sentencia desde la prisión Bangkok Remand al penal capitalino de máxima seguridad Bang Kwang, donde continúa y se encuentran la mayoría de condenados a la pena capital.
En un principio, la justicia tailandesa condenó a Artur Segarra a la pena de muerte pero al final logró el indulto del rey de Tailandia tras escribirle una carta, con motivo de su 68 cumpleaños, en el que admitió por primera vez ser el autor del crimen. Tras ello, logró que se le conmutara la condena y obtuvo la cadena perpetua. Esto le permitió recibir una amnistía parcial y abrir el camino hacia un futuro traslado a España. Esto mismo es lo que también buscan los abogados de Daniel Sancho.
Prisión de Bang Kwang
Aunque la condena de Segarra quedó reducida a la cadena perpetua en 2020 por clemencia del monarca Vajiralongkorn, con potestad para conceder indultos y conmutar la pena capital por un castigo menor. Su caso fue prácticamente olvidado y su destino reducido a simplemente esperar el final de su historia. Pero ahora, con la condena de Sancho, muchos han especulado con que podría compartir, al igual que una similar historia, una celda en Bang Kwang.
La policía de Tailandia solicitó para él la pena de muerte al considerar que el crimen fue premeditado y por la crueldad mostrada. Sin embargo, aún debe terminar el proceso legal -el juicio será en enero- y después habrá que esperar en qué cárcel ingresa Daniel Sancho. Por el momento, todo parece apuntar a que irá a la cárcel de Bangkok, considerada la cuarta prisión más peligrosa del mundo, como así confiesa Artur Segarra.
La Vida en la Prisión de Bang Kwang
Artur Segarra, que cumple una condena de cadena perpetua en una cárcel de Bangkok, ha desvelado en una carta de seis folios que ha escrito a mano, el infierno en el que vive, cuál es su día a día y las condiciones infrahumanas que tiene que soportar en la cárcel de Bang Kwang.
Segarra comienza relatando en la carta cuáles son las rutinas que hace: "Mi día a día... Me levanto a las 3:30 de la mañana para leer la Biblia, rezar y pedir por los míos y mis enemigos. Sobre las 4:30 despierto a un par de compañeros (las celdas son comunas de unos 20 a 24 presos). Voy al "baño", me lavo la cara y espero para que sean las 5:30 y despertar a golpe de silbido al resto de mis compañeros. Empiezan los rezos hasta las 6:00".
Después, detalla el escaso dinero que se gastan en la comida para los presos, queriendo transmitir lo poco que comen. "A las 6:30 abren las puertas, una ducha, sacar las cosas de la taquilla, llevarlas al sitio. A las 7:00 el "desayuno" (para que te hagas una idea el presupuesto diario por preso para tres comidas es de 1,05 euros). A las 8:00 a izar la bandera con el himno nacional, la canción del Rey y 25 minutos de rezo. 8:30 leo la Biblia", señala.
Artur Segarra prosigue detallando lo que hace en el día a día: "A las 13:00 horas, ducharse, a las 13:30 como con mi amigo malayo y a las 14:00 limpio el área 6, son 5 minutos y me permite estar en el D-6. A las 14:45, segunda toma de medicinas y a las 15:45, encerrados de nuevo. 16-17 horas sin comida, solo agua. Durmiendo en el suelo con tres mantas". En cuanto a sus temores, confiesa: "Temer, pasé 3 años y 3 meses en el corredor de la muerte. Durante ese tiempo ejecutaron el 18/06/18 a Don Theerasak Longji, lo que no hace ninguna gracia. Lo que es "temer" del día a día, tienes que entender que esto es el tercer mundo, ahora nos han puesto cámaras (CCTV), pero yo sigo yendo con el pincho en el bolsillo".
Artur Segarra arremete después contra la justicia de Tailandia y que todo depende del dinero que uno tenga. "No se puede confiar en la justicia Tailandesa, lo he sufrido en mi piel, esto es el tercer mundo. Las sentencias son ridículas o son desproporcionadas, todo depende del efectivo que dispongas para pagar a la Fiscalía, jueces y policía".
En la carta, Artur Segarra también habla del futuro que le podría deparar a Daniel Sancho, según su experiencia: "El señor Sancho tiene un escenario complicado, tiene dos opciones: pelear el caso, con lo que necesitará que durante las jornadas de juicio esté presente un oficial de la Embajada, para enfrentarse a la pena capital, para repasar declaraciones y evidencias. La segunda opción es aceptar una previa negociación con la Fiscalía, una sentencia inferior a 30 años para que pueda conseguir la clafisicación 'excelente', lo van a juzgar en Surat Thani, donde a diario sentencian a asesinos, traficantes y terroristas a pena capital".
Y es que Sancho podría ser trasladado a la cárcel de Nakhon Si Thammarat, que cuenta con más de 4.200 reclusos hacinados en sus celdas. Otro destino puede ser la también abarrotada prisión de Surat Thani, más próxima a Samui. O el español puede ser enviado a la prisión de máxima seguridad de Bang Kwang, al norte de Bangkok.
