Shakira: El misterio detrás de su apellido materno y su vida en Barcelona

Shakira Isabel Mebarak Ripoll, la archiconocida cantante colombiana, ha protagonizado numerosos titulares a lo largo de su carrera. Sin embargo, hay ciertos aspectos de su vida íntima y profesional que no son tan conocidos para el gran público. Uno de ellos es el origen y significado de su apellido materno, Ripoll, y su conexión con la ciudad de Barcelona.

El origen catalán del apellido Ripoll

Poco después de conocerse su relación con el futbolista Gerard Piqué, Shakira hizo honor a los orígenes de su apellido materno y visitó por sorpresa, junto a Antonio de la Rúa, Ripoll, una localidad catalana. A Shakira, que en realidad se llama Isabel Mebarak Ripoll, le gusta la ciudad porque así puede «conectar la parte catalana» que recuerda su apellido materno.

Shakira en Barcelona: Un idilio con altibajos

Se podría decir que el idilio de Shakira con la capital catalana ha sido como un tráiler cinematográfico en el que la película prometía muchísimo, pero cuando te pones a verla, comprendes que la trama no engancha. Poco después, se instaló en Barcelona para rodar la campaña de Freixenet. En febrero de 2011, cuando Piqué subió una foto de su cumpleaños compartido -nacieron el mismo día, pero con 10 años de diferencia entre una y otro-, se hizo oficial.

En la fase de noviazgo, como suele pasar, todo brilló más y mejor en la ciudad. Eran los tiempos en los que vivieron en el centro para después mudarse a su casa de 380 metros en Esplugues, en los que Shakira subía a jugadores del Barça en el escenario del Estadi Lluis Companys para enseñarles fallidamente a mover las caderas o se les podía ver comiendo en algún italiano de la parte alta de la ciudad, en algún japonés del Barrio Gótico o tomando cócteles por el Born. En 2013 llegó Milán, su primer hijo, y al poco lanzó Shakira, un álbum sereno en el que le dedicó una canción a Piqué (23, los años que él tenía cuando la conoció), agradeciéndole ser su “ancla” y hasta versionó Boig per tu, la canción favorita del exblaugrana, por él.

Una vida “cómoda y tranquila”, resume la periodista Laura Fa, una reportera que podría definirse como “shakiróloga” por haber seguido a la colombiana desde su aterrizaje en España en 2010, cuando los “waka rumores” de su relación con el “señor” del que habla -el exjugador del Barça Gerard Piqué-, lo inundaron todo. Al poco, se instaló en Barcelona para rodar la campaña de Freixenet y, hasta que oficializaron su ruptura en enero 2011, diciendo que desde el verano se habían “dado un tiempo”, todavía vivía con el empresario argentino en la casa que compartieron y alquilaron al nadador David Meca en Bellaterra, a unos 20 kilómetros de la capital catalana.

Pero más que cualquier cronista del corazón, quien mejor ha seguido el rastro de Shakira en Barcelona fue Susana C., la inspectora de Hacienda que la ha investigado durante todos estos años, acusándola de defraudar 14,5 millones probando que no existía rastro de vida de la cantante en la casa en la que supuestamente residía para el fisco, en la isla de Nassau (Bahamas). Susana C. sabe que su peluquero la peinaba gratis dos veces por semana en su casa de Esplugues, que llevaba gastados 418.046 euros en 279 establecimientos de Barcelona, dónde recibía clases particulares de francés, que su profesora de zumba se llamaba Betsie y hasta su nombre en clave cada vez que pisaba la clínica privada Teknon, donde dio a luz a sus hijos: Sila Prieto.

Con la maternidad, Shakira apostó por una vida muy familiar. Se ha apoyado mucho en su hermano Tonino para turnarse en los temas de los niños y apenas tiene amigos aquí. Parecía que iba a conectar con Antonella, la mujer de Messi, pero no cuajó. Solo parece que lo ha hecho con Rosana, la mujer de Patrick Kluivert, y con el grupo de padres del colegio de sus hijos, que la apoyan mucho y hasta han bloqueado a los paparazzi con el coche por ella”, explica Fa. Los actos públicos y el brillo, en el extranjero. Como cuando fue jurado de la versión estadounidense de La voz o posó para las after parties del festival Cannes. Aquí siempre optó por un perfil discreto. Si la bailarina Chiqui Martí se ponía a darle clases, tenía que ir a su casa. Y si tenía que ser noticia, más allá de su litigio económico, sería por ser atacada por dos jabalíes en la sierra de Collserola o por la muerte de su conejo Max, la mascota que tuvo su propio dúplex diseñado por un arquitecto barcelonés.

El paseo de la Barceloneta vivió ayer por la tarde una revolución en toda regla cuando la cantante colombiana Shakira se enfundó unos patines y unas rodilleras y, como una turista más, incluidos unos vistosos auriculares de un reproductor de música, recorrió el tramo que va desde el Hotel W (conocido popularmente como Vela) hasta el paseo Marítim. La secuencia, retratada con todo detalle por el fotógrafo Jaume de Laiguana, con el que la artista ha trabajado ya en las películas de Gipsy y No, formará parte de un videoclip que Shakira rueda estos días para el lanzamiento de su próximo disco, titulado Sale el sol, y que saldrá a la venta el próximo 2 de noviembre. Rodeada de cientos de curiosos que iban siguiendo cada uno de sus pasos, además de un equipo técnico de ocho personas y un guardaespaldas, la colombiana se dio un baño de masas en las playas barcelonesas.

Alrededor de las ocho de la tarde, y cuando ya había concluido la secuencia en el paseo marítimo barcelonés, Shakira se agarró a la cintura de un motorista de chaleco de cuero y brazos tatuados, y subió a lomos de una Harley-Davidson. Y lo hizo sin casco, porque así es como su melena rubia queda mejor en pantalla. Seguida por una caravana de cuatro motos más, la cantante recorrió el paseo de Joan de Borbó mientras un cámara, también motorizado, seguía todos sus movimientos.

En uno de los semáforos de la vía barcelonesa, la comitiva se detuvo, lo que hizo que una decena de transeúntes también se parasen, atónitos: tenían a la estrella a dos metros. Gritaron su nombre y ella respondió con sonrisas y un cariñoso saludo. La misma actitud que había mostrado poco tiempo antes en la playa. Como en el caso de las imágenes filmadas en el paseo Martítim, el rodaje del videoclip no implicó el corte de tráfico ni se acordonó la zona para evitar la presencia de los viandantes. Es bastante probable que los turistas y los barceloneses que pasaron la tarde de ayer por la zona acaben por aparecer, aunque sea un segundo, en el videoclip.

Aunque el rodaje fue abierto al público, el secreto ha rodeado su preparación. Shakira ha pasado sus vacaciones entre Eivissa y Formentera en compañía de su novio, Antonio de la Rúa, y nada dijo de su próximo trabajo en Barcelona. Desde entonces, no ha trascendido ninguna información más. El celo llega hasta el punto de que algunos de miembros del equipo técnico no sabían qué trabajo iban a realizar. Solo que iban a rodar con la colombiana.

A Shakira, que en realidad se llama Isabel Mebarak Ripoll, le gusta la ciudad porque así puede «conectar la parte catalana» que recuerda su apellido materno.

Así es la mansión que Shakira puso a la venta en Barcelona, donde vivía con Piqué

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