Desde el momento de la concepción, el organismo de la embarazada experimenta continuos cambios, algunos persisten durante semanas o meses, otros duran poco tiempo. Una mujer embarazada tiene como tarea gestar a una criatura que pueda crecer y con el tiempo reproducirse. Este es el fin último de la gestación.
Para poder hacerlo la mujer desempeña tres funciones básicas durante el embarazo: nutrir, proteger y transportar a su cría. Estas necesidades van a seguir presentes para los bebés una vez nacidos y, por tanto, estas funciones continuarán posteriormente con la lactancia y la crianza. Los cambios que la mujer experimenta en su cuerpo durante el embarazo tienen por objetivo facilitarle la realización de estas funciones.
En el embarazo se producen una gran variedad de cambios viscerales por el desplazamiento que causa el útero sobre la estática abdominal y por el aumento de la hormona progesterona.
Cambios Comunes en el Primer Trimestre
Es posible que incluso antes de hacerte el test de embarazo y de que diera positivo empezaras a notar algunas molestias digestivas. Hay mujeres que comienzan su embarazo con náuseas y vómitos… y lo terminan con vómitos, náuseas y ardor. En fin, que a veces la felicidad del embarazo se ve ensombrecida por una sensación similar a la de tener el estómago dado la vuelta.
Levantarse con sensación de asco es uno de los primeros síntomas del embarazo. Casi siempre se queda en una incómoda náusea, aunque a veces se agravan hasta llegar al vómito. Entre un 50 y un 90 por ciento de las mujeres experimentan náuseas a lo largo del embrazo. Por eso suelen aparecer a partir de los 15 días, cuando los niveles de esta hormona empieza a crecer y en la mayoría de los casos, desaparecen alrededor del tercer trimestre, cuando desciende.
Se calcula que un 50% de las embarazadas sufren nauseas y vómitos durante el primer trimestre. Suelen ser matinales y desaparecen al tercer mes. Por ello, se debe descartar etiologías patológicas si la clínica no coincide con la descrita.
Las hormonas placentarias son las responsables de todos los cambios en el aparato digestivo. Se cree que son las hormonas placentarias (gonadotropina coriónica humana y progesterona) las mayores responsables de estos molestos síntomas.
Tu cuerpo está reaccionando a muchos cambios y tu aparato digestivo se vuelve más lento, además tu olfato se ha vuelto más sensible y descubre una gama de olores que pueden resultar molestos. Por lo general, estos síntomas suelen desaparecer pasado el primer trimestre aunque en algunas mujeres perduran durante el segundo y tercer trimestre.
Un miedo muy común en aquellas mujeres que vomitan en estos primeros meses es el saber si le están pasando nutrientes suficientes a sus bebés. Numerosos estudios demuestran que madres con estos síntomas, paren hijos igual de sanos y con pesos semejantes a las que no los padecen o lo hacen en menor grado.
Como nos cuenta alguna mamá, fundamental escuchar al cuerpo y buscar qué alimentos nos sientan mejor estando embarazadas.
Durante este periodo la embarazada suele encontrarse mejor, ya que el organismo se ha adaptado a los cambios hormonales, han desaparecido las típicas molestias del primer trimestre y aún no han aparecido la pesadez y molestias del final del embarazo.
🤮👎 8 TRUCOS conta las NÁUSEAS Y VÓMITOS del embarazo
Cambios Intestinales y Vesicales
A su vez, el intestino es desplazado en dirección al diafragma y el útero presiona el colon sigmoides, que es la parte del colon donde se acumulan las heces. El útero en crecimiento presiona el recto y los intestinos, lo que aumenta el riesgo de estreñimiento.
La progesterona produce una relajación de las paredes vesicales, lo que puede producir un aumento de su capacidad, pero además, es desplazada y aplastada por el útero, lo que disminuye su volumen. Por esto, se produce un aumento de las micciones de hasta más de 7 veces durante el día y más de 2 durante la noche.
Problemas Comunes y Soluciones
Estreñimiento
La hormona progesterona hace los procesos digestivos más lentos, reduciendo el tono y la motilidad gastrointestinal. Además, a medida que crece tu bebé, tus intestinos se verán más aprisionados, dificultando el tránsito intestinal.
Una dieta rica en fibra, vegetales y frutas (cuanto más crudos mejor, pero recuerda, siempre MUY LIMPIOS) y beber mucho líquido puede ayudarte si estás estreñida. Un ejercicio moderado también es fundamental.
Hay posturas de yoga que pueden ayudar cuando estás estreñida, en embarazadas la "sentadilla yóguica" o Malasana está especialmente indicada, ya que también prepara las caderas para el parto. Si el problema persiste y además tienes dolores intestinales, no dejes de acudir a tu matrona.
Acidez
Otra de las consecuencias de las hormonas placentarias puede ser la acidez. Esto se debe, como hemos comentado, a la ralentización de los procesos digestivos y a la relajación de los músculos que intervienen en ellos, como ocurre con el anillo muscular que hay entre el esófago y el estómago.
Esta relajación muscular hace que los ácidos del estómago y parte de la comida digerida refluyan hacia el esófago produciendo la llamada acidez. Es un síntoma que se acentúa en el último trimestre de embarazo, aunque muchas mujeres lo tienen también o sólo, al principio del mismo.
Será tu cuerpo quien te vaya indicando qué alimentos y bebidas te causan acidez.
Gases
El embarazo puede conllevar un síntoma bastante comprometedor, y a veces, doloroso: los gases. Por el efecto de esas hormonas, la motilidad del estómago es menor y eso significa que tarda más tiempo en triturar los alimentos que le llegan.
Cuando vayas a comer, siéntate con el tronco bien recto. Intenta no beber mucho líquido durante las comidas, pues el agua neutraliza los ácidos gástricos y enlentece la digestión. Practica ejercicios de relajación o apúntate a clases de yoga para embarazadas.
Los problemas emocionales: el estrés, la depresión y el nerviosismo muchas veces se reflejan en el aparato digestivo.
Otros Cambios Físicos y Hormonales
Cambios físicos y hormonales, sumados a la tensión emocional asociada a los primeros meses de embarazo, se cobran su precio en forma de cansancio y somnolencia. Una dieta saludable y ejercicio pueden aumentar su energía.
Encías
Es muy común notar que las encías te sangran mucho más al cepillarte los dientes, esto se debe al aumento del flujo sanguíneo durante la gestación. No debes preocuparte a no ser que además, notes las encías muy inflamadas y te duelan. En ese caso puede tratarse de gingivitis, muy normal también en las embarazadas.
Para prevenir la gingivitis, debes limpiar tu boca correctamente: cepillado de dientes y boca después de cada comida, enjuagues bucales e incluso una limpieza en el dentista. Si estás muy molesta no dejes de visitar al dentista y coméntale tus síntomas sin olvidar mencionarle tu embarazo.
Salivación
La secreción de saliva aumenta repentinamente al principio del embarazo. La salivación se incrementa para facilitar la digestión, que se vuelve más lenta durante el embarazo.
Recomendaciones Finales
Cuídese y busque comprensión y apoyo en sus familiares y seres queridos. La primera consulta se dice que es la más importante, puesto que va a permitir situar el embarazo en su adecuado nivel de riesgo. Después se programarán visitas cada 4-6 semanas. Contamos con especialistas y un equipo de matronas especialmente formado en el control del embarazo.
Es muy importante conocer la existencia de estos «cambios fisiológicos» y su expresividad clínica con el fin de no generar iatrogenia, solicitando pruebas complementarias o exploraciones, que van a generar ansiedad en las pacientes e incrementar notablemente el gasto sanitario. Sin embargo, también es cierto, la necesidad de conocer bien estos «síntomas y signos normales» para poder identificar el límite entre lo realmente fisiológico y lo patológico.
En el embarazo, las indisposiciones del estómago y el intestino son frecuentes, como el ardor de estómago o reflujo, el estreñimiento o los gases. Y la diarrea es una de esas molestias que pueden aparecer, a veces como un síntoma del embarazo, por los cambios hormonales.
A medida que transcurre el embarazo se van produciendo cambios importantes en el cuerpo de la madre, algunos muy visibles, otros menos. Además de aumentar de peso, las modificaciones más espectaculares que experimenta el cuerpo de la futura madre son el cambio del tamaño del útero y de los senos.
