Antidiarreicos para Lactantes: Tipos y Uso

La diarrea en bebés se define como un aumento en el número de deposiciones diarias o una disminución en su consistencia habitual, manifestándose con heces más líquidas.

Cada niño tiene un ritmo de deposiciones determinado, que puede variar desde varias veces al día hasta una vez cada dos o tres días, con una consistencia diferente.

¿Qué es la diarrea?

Se trata de heces más blandas y frecuentes de lo normal (más de tres deposiciones en 24 horas).

La gravedad de la diarrea puede variar, dependiendo de la causa, intensidad, duración, otros síntomas asociados y la edad del paciente.

¿Qué son los antidiarreicos?

Son aquellos medicamentos o medidas con las que se trata la diarrea para lograr que sea menos intensa y dure menos tiempo.

El tratamiento de la diarrea va a depender de la causa de la misma.

Hay que tener en cuenta que a veces harán falta estudios y tratamientos específicos.

La causa más frecuente de diarrea en niños es la gastroenteritis aguda, producida por una infección del tubo digestivo.

La mayoría de los medicamentos de que se dispone para las diarreas no son eficaces y pueden tener efectos secundarios.

Lo más importante es mantener siempre una adecuada hidratación y alimentación.

En caso de duda, si la diarrea dura más tiempo o tienen otros síntomas, consulte con su pediatra.

Tipos de antidiarreicos y su uso en lactantes

Es crucial recordar que no se recomienda el uso de medicamentos antidiarreicos sin la prescripción del pediatra.

A continuación, se describen algunos de los tratamientos y medicamentos utilizados, aunque su uso en lactantes debe ser siempre supervisado por un profesional de la salud.

Soluciones de rehidratación oral (SRO)

Lo más importante en las diarreas es mantener una buena hidratación.

Estas soluciones contienen los líquidos y sales minerales necesarios para reponer lo que se pierde en diarreas abundantes.

Los preparados clásicos como manzanilla o refrescos y las bebidas para deportistas no son adecuados para el tratamiento de la diarrea y la deshidratación, ya que su composición no es adecuada para las pérdidas que se producen.

La cantidad de SRO que hay que administrar depende de la intensidad de la diarrea.

Es mejor darlas en pequeñas tomas muy frecuentes.

En el mercado hay varias marcas comerciales, algunas se preparan añadiendo agua y otras están reconstituidas; debe asegurarse que sea apta para los niños.

La mejor manera de evitar que se deshidrate es ofrecer líquidos al bebé.

En los casos de diarrea lo mejor son las soluciones de rehidratación oral (suero oral) que ya venden preparadas en la farmacia.

Si el niño rechaza el suero oral hay que darle otro tipo de líquidos como agua o leche.

No se recomiendan los refrescos isotónicos o bebidas deportivas porque tienen mucha azúcar y pocas sales; esta composición hace que no hidraten bien al niño.

Probióticos

Son microorganismos vivos que pueden favorecer la recuperación de la flora intestinal normal que se altera en algunas diarreas.

Hay varios tipos, de forma individual o en mezclas de varios probióticos.

Aunque su eficacia no está completamente probada, pueden ser un complemento a la rehidratación y parecen acortar la duración de algunas diarreas infecciosas.

La dosis y duración del tratamiento depende del probiótico que se use.

No tiene efectos adversos importantes en niños previamente sanos.

En cambio, no está clara su seguridad de uso en pacientes con algunas enfermedades graves o con disminución de las defensas, por lo que se recomienda consultar antes de su administración.

Antisecetores

Racecadotrilo: Inhibe la secreción intestinal, pero no está claro que sea útil en el tratamiento de la diarrea en niños, por lo que generalmente no se recomienda su uso.

Se ha observado alguna eficacia si se administra junto a la rehidratación oral.

Puede tener efectos secundarios como: náuseas, vómitos, estreñimiento, fiebre, erupción cutánea, vértigo.

No se debe dar en menores de 3 meses, pacientes alérgicos al compuesto, diarrea producida por antibiótico, diarrea con sangre, intolerancia a la fructosa, diabetes, embarazo, lactancia, insuficiencia renal o hepática.

Subsalicilato de bismuto: Disminuye el paso de líquidos y electrolitos hacia las heces, pero puede tener efectos adversos y no es recomendable en niños.

Medicamentos frenadores del peristaltismo intestinal

Actúan suprimiendo el movimiento intestinal, entre ellos se encuentran la loperamida y difenoxilato.

Está contraindicado en menores de 12 años y en caso de diarrea con sangre.

No se debe usar de forma habitual para tratar la diarrea en niños, ya que pueden aumentar el riesgo de que la infección se generalice.

Los efectos secundarios son: estreñimiento importante, dolor abdominal, trastornos de la respiración y confusión mental, además de otros más graves.

Sustancias absorbentes

Algunas como el caolín, pectinas, tanato de gelatina aumentan la consistencia de las heces, pero son poco eficaces.

Se ha visto que la mejoría es más rápida con una reintroducción precoz de la alimentación, por lo tanto no hace falta estar en ayunas.

Se puede comer una dieta normal, aunque es aconsejable evitar alimentos muy grasos o azucarados.

En casos de diarrea por intolerancia a algún alimento, su pediatra le aconsejará la dieta adecuada en cada caso en particular.

Mitos sobre la alimentación durante la diarrea

  • “No se puede tomar leche en caso de diarrea”: En la mayor parte de las diarreas de corta duración no se debe eliminar la leche. Los lactantes pueden seguir con lactancia materna y/o leche artificial. En los casos en lo que la causa de la diarrea esté relacionada con la leche, como la intolerancia a la lactosa, su pediatra le aconsejará el tipo de lácteos que puede darle.
  • “Los antibióticos son necesarios en el tratamiento de la diarrea”: No está indicado el uso de antibióticos en la gran mayoría de las diarreas.

Consideraciones adicionales

  • En el caso de diarrea en el bebé por gastroenteritis infecciosa lo más importante es reponer los líquidos y las sales que el bebé pierde por las heces y ofrecerle una nutrición correcta que le ayude a vencer la infección.
  • El bebé seguirá con su dieta normal, sin restricciones ni cambios de leche; no se aconseja el cambio a leche sin lactosa sin la prescripción del pediatra, ni eliminar los lácteos de la dieta, no hay que preparar biberones diluidos ni una dieta astringente (tiene muy pocas calorías y nutre mal al niño).
  • En los casos más graves de deshidratación puede ser necesario ingresar al lactante y administrarle un suero endovenoso.
  • El bebé que amamanta debe continuar haciéndolo (probablemente mamará con más frecuencia para reponer los líquidos que pierde), ya que se beneficiará de las defensas que su madre le pasa a través de la leche para superar la infección.

¿Cuándo consultar al pediatra?

La Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) define la gastroenteritis aguda (GEA) como: “reducción de la consistencia de las evacuaciones (líquidas, semilíquidas) y/o un incremento en la frecuencia de las mismas (>3 en 24 horas), pudiendo acompañarse de fiebre y/o vómitos”.

Recuerda que la consecuencia más grave de la diarrea en el bebé es la deshidratación, sobre todo si se acompaña de vómitos.

Consulta al pediatra si:

  • La diarrea dura más de 2 o 3 días.
  • El bebé hace muchas deposiciones al día y se acompañan de vómitos.
  • En las heces aparecen sangre, pus o mucosidad.
  • El bebé tiene fiebre.
  • El bebé rechaza completamente la alimentación y los líquidos.
  • El bebé tiene signos de deshidratación: sequedad de piel, boca y ojos (no hay lágrimas ni babea), está pálido, el pulso le va muy deprisa y orina poco.
  • Si se tienen dudas sobre el estado de salud del niño y cómo tratarlo.

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