El embarazo es un periodo de mucha incertidumbre, preocupaciones y cambios hormonales que suelen alterar la estabilidad psicológica y emocional de la mujer. Entre las distintas repercusiones que pueden aparecer, la ansiedad es sin duda una de las más frecuentes. La ansiedad en embarazadas no es un signo de debilidad, sino una respuesta común ante la incertidumbre y las transformaciones físicas y hormonales.
En este artículo contestaremos a preguntas como: ¿Qué causa la ansiedad durante el embarazo? ¿Cómo podemos gestionar los síntomas ansiosos para disminuir su intensidad? ¿Qué relación hay entre los cambios hormonales y vitales con la ansiedad del embarazo?
La ansiedad en el embarazo | Cápsulas Mi Embarazo
¿Qué es la Ansiedad?
La ansiedad es una respuesta emocional, que permite que el organismo se ponga en alerta y active mecanismos de defensa ante una situación determinada, por lo que en una primera instancia no es algo negativo. Según el estímulo desencadenante puede ir acompañada de sentimientos de inquietud, recelo, miedo y nerviosismo, y por lo general su aparición se asocia a preocupaciones excesivas.
Aunque nos anima a actuar y nos ayuda a enfrentarnos a estas situaciones, la ansiedad puede convertirse en un problema de salud si es desproporcionada, se manifiesta constantemente o sin motivo aparente, causando malestar, afectando al desarrollo de las actividades diarias y a la calidad de vida. En estos casos, la ansiedad deja de ser una respuesta defensiva y puede convertirse en una amenaza que el individuo no sabe controlar.
Cuando la ansiedad se convierte en un problema para la salud, hablamos de trastornos de la ansiedad, que se definen como alteraciones que afectan al comportamiento y que tienen como causa la ansiedad. Diferenciamos tres tipos principales, que con frecuencia se superponen, por lo que las personas pueden experimentar más de una forma:
- Ansiedad generalizada: cuando los síntomas de ansiedad aparecen de forma progresiva y permanente, sin una causa real que los provoque.
- Ataques de pánico: aparición repentina de un miedo intenso.
- Fobias: cuando la persona tiene miedo de algo que la mayoría de la gente no encuentra atemorizante.
Se estima que entre el 15 y el 20% de la población española sufre un episodio de ansiedad cada año, y entre el 25 y el 30% lo padece al menos una vez a lo largo de su vida. En general, es dos veces más frecuente en mujeres que en hombres.
Síntomas de la Ansiedad
La ansiedad afecta a las personas de diferentes formas, causando tanto síntomas anímicos como físicos. Entre los distintos síntomas, destacamos:
- Preocupaciones constantes
- Cansancio
- Dificultad de concentración
- Irritabilidad
- Aumento de la frecuencia cardiaca
- Sudoración
- Dolor y tensión muscular
- Respiración acelerada
Causas de la Ansiedad Durante el Embarazo
Como en cualquier otra etapa de la vida, la ansiedad puede aparecer y sostenerse por multitud de motivos. Habrá grandes diferencias individuales en cada caso y el trabajo personal (y también profesional si se precisa), consistirá en primer lugar en identificar las causas de la ansiedad.
La ansiedad se relaciona con la aparición de preocupaciones o miedos, y precisamente el embarazo es un periodo en el que la mujer debe afrontar cambios adaptativos, con fluctuaciones en los niveles hormonales y otros cambios fisiológicos, en el que además aparecen preocupaciones acerca del bienestar fetal y miedo al parto, entre otros. El estrés y la ansiedad son relativamente comunes durante el período prenatal y afectan tanto a la madre como al recién nacido. Se estima que alrededor del 15% de las mujeres embarazas presentan algún síntoma de ansiedad.
Pensamientos Negativos
En primer lugar estarían los procesos cognitivos que la mujer experimenta. Las dudas y los temores que aparecen pueden convertirse en pensamientos negativos recurrentes que acaban creciendo y generando ansiedad. Esto se debe a que en el proceso de temer que se hagan realidad, es habitual que empiece una lucha contra ellos que en cierto modo los retroalimenta y les dan más verosimilitud.
Por ejemplo, pensar que no se va a ser buena madre, que el niño/a nazca con algún problema o qué pasará si su hijo no es feliz.
Dificultades Contextuales
Desde inestabilidad laboral hasta otros problemas médicos, pasando por preocupaciones relacionadas con el tiempo y la casa, pueden aumentar los niveles de ansiedad durante el embarazo.
Al final, somos conscientes de que traer una vida al mundo implica una serie de cambios y adaptaciones por parte de los cuidadores. Por ende, disponer de tiempo, dinero y espacio para realizar el rol de madre será una pieza fundamental de la tranquilidad emocional.
Conflictos e Inestabilidad Familiar
Sentir que no estamos solos es clave en cualquier reto de la vida, pero cuando se trata de ser madre, vivir el embarazo y cuidar al nuevo miembro de la familia, sentir que se tiene el apoyo por parte de personas de confianza será de especial importancia.
Por eso, muchas veces los conflictos familiares y de pareja pueden sufrirse por partida doble al poder interpretarse como grietas en la seguridad que estos vínculos nos transmiten para los tiempos difíciles que puedan llegar.
¿Cómo Gestionar la Ansiedad del Embarazo?
En base a las causas previamente comentadas, podemos esbozar algunas soluciones o formas de gestionar la ansiedad durante el embarazo para conseguir disminuir la intensidad y malestar que genera.
Gestión de los Pensamientos Negativos
La primera parte para gestionar los pensamientos negativos es la no identificación con ellos. Es decir, los pensamientos que tenemos, sobre todo los basados en preocupaciones y anticipaciones, no son hechos en sí, sino solamente avisos de nuestra mente de cosas que teme que sucedan.
Así pues, debemos observarlos como lo que son, nuestros miedos, no hechos probables. Por supuesto, esto dependerá del pensamiento en cuestión, pero gran parte de los que aparecen suelen tener un alto componente irracional.
Luego será útil desarrollar esos pensamientos y no intentar contraargumentarlos siempre. A veces puede ser positivo desarrollarlos de la siguiente forma: “y si esto que tanto temo ocurriese, ¿Qué pasaría? ¿Qué podría hacer yo?”. Mantenernos en esta conversación y desarrollarla hasta sus últimas consecuencias puede ayudar a mostrarnos que siempre habría un camino sobre el que seguir hacia delante.
Mejora del Contexto
Es posible que ciertos temas no puedan solucionarse por mucho que queramos (como por ejemplo, saber a ciencia cierta cómo de estable será nuestro trabajo). Pero aquellos en los que tengamos cierto margen de maniobra, sí deberíamos trazar, con la ayuda de alguna persona de confianza (amigo, familiar, pareja, compañero de trabajo, etc) algún plan de acción o como mínimo, resolver las dudas que podamos tener.
Algunos ejemplos:
- Si tienes dudas sobre cómo articular tu tiempo de trabajo y de crianza, no dudes en hablarlo con alguien que comprenda tu situación laboral y pueda darte opciones.
- Si te preocupa el tema económico, háblalo con tu familia o pareja y plantea situaciones que puedas estar anticipando para ver cómo se les haría frente.
- Si temes que tu pareja no se vaya a involucrar en los cuidados de vuestro hijo, sería importante tener una o varias conversaciones al respecto, viendo cómo se estructuraría el día a día. Y si esto causa mucho conflicto, acudir a un profesional que pueda mediar entre ambos.
Crecimiento de la Familia y la Pareja
En la mayoría de los casos, una gran parte de los miembros de la familia responden positivamente y están a la altura de lo que las nuevas demandas que el bebé recién llegado requiere.
Es cierto que en todas las familias pueden haber personas que nos decepcionen o que no nos ayuden como esperábamos. Por eso será importante apoyarnos en quienes sí muestran su cercanía, agradeciéndola y aceptando que no todo el mundo debe, quiere o incluso merece darnos su apoyo.
A modo preventivo, en el caso de los conflictos de pareja, sería interesante acudir a escuelas de padres para aumentar la implicación de la pareja o acudir a un psicólogo para adultos para resolverlos, limar asperezas y preparar psicológicamente en caso de dificultades adaptativas.
¿Puede Influir la Ansiedad al Embarazo?
En el otro sentido, también es posible que unos altos niveles de ansiedad, sobre todo si son sostenidos durante mucho tiempo, puedan tener repercusiones en el proceso de gestación.
A nivel fisiológico, los altos niveles de cortisol materno (la “hormona del estrés”), puede tener efectos neurotóxicos para el feto, dado que son capaces de atravesar la placenta generando efectos epigenéticos. Aunque bien podemos añadir que no estaríamos hablando de efectos graves, sí pueden influir de cierta manera.
Por ejemplo, se sabe que los altos niveles de ansiedad de la madre pueden influir en tener un parto prematuro. Así pues, el miedo al embarazo puede acelerar la llegada del parto.
Una disminución en el crecimiento del feto y el bajo peso también se han encontrado como variables que se ven influidas por los altos niveles de ansiedad maternos.
En casos más graves, se han encontrado pequeñas pero consistentes relaciones entre la ansiedad materna (en especial en los primeros meses de embarazo) y los problemas de conducta, los problemas de atención e hiperactividad (de los 5 a los 14 años) e incluso puntuaciones menores en test de inteligencia y habilidades lingüísticas en niños de menos de 6 años cuyas madres sufrieron de ansiedad.
Manejo de la Ansiedad Durante el Embarazo
Cada vez existen más protocolos que recogen el cribado psicológico dentro de las revisiones periódicas de la gestante, con el fin de realizar un abordaje temprano en estos casos. Dentro de las distintas estrategias utilizadas para la prevención o la remisión de la ansiedad en la embarazada, distinguimos:
- Terapias de reestructuración cognitivo-conductuales
- Sesiones grupales de apoyo y educativas
- Talleres de meditación
Lo esencial es siempre acudir al especialista, quien podrá realizar un diagnóstico correcto y adecuar el manejo en cada caso y será quien establezca si en determinados casos es necesario recurrir al tratamiento farmacológico para la gestante diagnosticada con ansiedad y depresión.
Recomendaciones Adicionales
- Descanso reparador: El sueño es fundamental para la recuperación posparto. Aprovecha las oportunidades para dormir cuando el bebé duerme y crea un ambiente tranquilo y oscuro para favorecer el descanso.
- Alimentación nutritiva: Una dieta equilibrada te proporciona la energía y los nutrientes necesarios para recuperarte y cuidar de tu bebé.
- Ejercicio suave: El ejercicio, adaptado a tu estado físico, libera endorfinas y reduce el estrés.
- Tiempo para ti: Dedica un tiempo cada día, aunque sea breve, a actividades que te gusten y te ayuden a relajarte y recargar energías.
- Relajación y mindfulness: Las técnicas de relajación, como la respiración profunda o la meditación, te ayudan a gestionar síntomas como el estrés y la ansiedad, propios del posparto.
- Apoyo social: No dudes en pedir ayuda a tu entorno. Compartir las responsabilidades del cuidado del bebé y del hogar te proporciona un valioso apoyo práctico y emocional.
- Expectativas realistas: Recuerda que la maternidad es un proceso y no existe la madre perfecta. Cuidar de tu bienestar no es un lujo, sino una necesidad.
Tratamiento de la Ansiedad en el Embarazo
Como sucede con los problemas de salud mental, no existe un tratamiento generalizado que pueda aplicarse a todos los casos. Tratar la ansiedad en el embarazo requerirá la ayuda de un experto que pueda atender las necesidades específicas de cada persona embarazada y llegar a la raíz del problema.
- Psicoterapia: Esta es sin duda la mejor de las opciones a medio y largo plazo puesto que permite analizar el origen de la ansiedad en profundidad y proponer soluciones adaptadas a cada caso específico. Se recomienda el tratamiento conductivo conductual (TCC) como primera medida.
- Medicación: En casos extremos, puede ser necesario recurrir a medicamentos para controlar los síntomas de la ansiedad. El uso de medicación ansiolítica solo se considera cuando los síntomas interfieren gravemente con la vida diaria y otras terapias no son suficientes.
- Estilo de vida saludable: Además de la psicoterapia y la medicación, existen una serie de hábitos y recomendaciones que pueden ayudar a prevenir o reducir la ansiedad durante el embarazo.
Tabla Resumen: Factores de Riesgo y Consecuencias de la Ansiedad en el Embarazo
| Factor de Riesgo | Consecuencias |
|---|---|
| Antecedentes de depresión o ansiedad | Parto prematuro |
| Estrés crónico | Bajo peso al nacer |
| Falta de apoyo social | Problemas de conducta en el niño |
| Inestabilidad económica | Déficit de atención e hiperactividad |
| Problemas de pareja | Menor desarrollo cognitivo |
| Cambios hormonales | Dificultad de adaptación al recién nacido |
