La ansiedad infantil es un tema cada vez más relevante en el ámbito de la salud mental. Estudios recientes muestran que más de una cuarta parte de los niños y adolescentes presentan niveles elevados de ansiedad. En este artículo analizaremos en profundidad qué es la ansiedad en la infancia, cuáles son sus síntomas, qué factores pueden originarla, los tipos de ansiedad infantil más frecuentes y las alternativas de tratamiento disponibles. La ansiedad infantil tiene solución. Llámanos al 91 429 9313 y pide tu primera sesión. En el tratamiento para superar la ansiedad infantil el precio de cada consulta psicológica es de 85 euros.
Cuando escuchamos la palabra “ansiedad” inmediatamente lo asociamos con un trastorno muy negativo. Sin embargo, la ansiedad infantil es una respuesta natural ante situaciones que el niño percibe como amenazantes o estresantes. Se trata de un sentimiento necesario que todos, adultos y niños, experimentamos de vez en cuando. No obstante, este sentimiento puede convertirse en un problema si interfiere en la vida diaria.
La ansiedad en niños de 5 a 12 años es especialmente relevante, ya que esta etapa de desarrollo está llena de desafíos tanto académicos como sociales. Durante estos años, los niños comienzan a enfrentarse a expectativas académicas más exigentes, la necesidad de encajar en grupos sociales y la presión de comportarse de manera independiente.
3 tips para controlar la ansiedad en los niños | Dr. César Lozano
¿Qué es la Ansiedad Infantil?
La ansiedad es una emoción básica, similar al miedo, que prepara al organismo para afrontar situaciones de peligro. La ansiedad se puede equiparar al miedo. Los miedos y las preocupaciones son normales en la infancia, tienen un carácter evolutivo, preparan al niño para afrontar situaciones que pueden entrañar un peligro, así como enfrentarse a los cambios. Estos miedos van cambiando con la edad.
La ansiedad infantil es una reacción emocional de miedo o preocupación excesiva que interfiere en la vida diaria del niño. En la niñez, sentir ciertos temores forma parte del desarrollo evolutivo normal, como el miedo a la oscuridad o a separarse de sus padres en los primeros años. Sin embargo, algunas veces estas reacciones de miedo en algunos niños, pueden ser desadaptativas y desembocar en diferentes problemas de ansiedad infantil.
Miedos Evolutivos por Edades
Los miedos son parte del desarrollo de un niño, es propio de la edad sentir miedo por fantasmas, monstruos, fuegos artificiales o a la oscuridad, pero una fobia es un miedo más intenso, más extremo y más duradero a algo específico. Estos miedos van cambiando con la edad.
- Infantes (0-5 años): Estímulos discrepantes, ansiedad ante el extraño, ansiedad por separación, oscuridad, seres extraños...
- Edad escolar: aparecen miedos a fenómenos naturales, monstruos o enfermedades.
- Adolescencia: predomina el miedo a hacer el ridículo ante compañeros, al fracaso académico, la competencia escolar y las cuestiones de salud.
Sin duda y a pesar de haberlo especificado como un miedo evolutivo que acaba por desaparecer, uno de los mayores estresores para cualquier niño desde el primer día de vida es la separación de sus figuras de apego, la separación con respecto a vosotros: sus padres. Se manifiesta en forma de pánico y reacciones de profundo malestar a lo que conlleva la separación de los padres. Es habitual encontrar este tipo de problemática enmascarada en otras conductas percibidas como extrañas, el ejemplo más común es no querer ir al colegio o “fobia escolar”.
La ansiedad aparece cuando existe un peligro inmediato real o imaginario. Tiene carácter adaptativo y es necesaria para la supervivencia. Se hace patológica cuando es excesiva en intensidad, duración (en general, si dura más de 6 meses), o causa un desproporcionado malestar o sufrimiento. La ansiedad se puede desencadenar por factores externos o internos (recuerdos, imágenes, ideas, deseos).
Síntomas de la Ansiedad en Niños
Los Síntomas de la Ansiedad en Niños varían según la edad, el contexto y el tipo de trastorno que se manifieste. Para saber si un niño padece de ansiedad, es importante observar su comportamiento y prestar atención a las señales de alerta. La ansiedad en los niños y niñas puede manifestarse de diferentes maneras, pero algunos de los síntomas comunes incluyen preocupaciones excesivas, miedo o temor intenso, dificultad para concentrarse, irritabilidad, hiperactividad, dificultad para dormir, etc.
La ansiedad provoca síntomas que interfieren con el funcionamiento cotidiano del niño, afectando negativamente en diferentes contextos: escolar, familiar o social. Los síntomas físicos más frecuentes son las palpitaciones, cefaleas, molestias gástricas, náuseas y alteraciones del sueño.
Los síntomas de ansiedad se acompañan de una fuerte preocupación ante diferentes situaciones que a menudo provocan conductas de evitación y escape. Estas conductas son muy difíciles de gestionar por los padres debido a que generan refuerzos negativos. Los padres suelen ceder a la evitación del niño, agrandando, por lo tanto, el problema.
A pesar de existir tanto en tu hijo como en el resto de niños multitud de muestras de ansiedad, en numerosas ocasiones no debéis ir más allá de una atención puntuala acogiendo y sosteniendo emocionalmente lo que pueda estar preocupándole.
En la adolescencia: irritabilidad, mareo, dolor torácico, insomnio, fatiga y miedos sociales. Es la etapa del desarrollo en que aparecen los síntomas de despersonalización y desrealización. La despersonalización es un sentimiento de extrañeza hacia el propio yo, como si el adolescente se sintiera vacío.
Si te sientes identificado con algunos o muchos de los ejemplos citados y crees que tu hijo o hija puede estar sufriendo ansiedad infantil, es importante que comiences a observar de forma más precisa qué está ocurriendo. Debido a que los niños tienen un gran potencial de adaptarse a diferentes contextos y, por lo tanto, mostrar diferentes formas de relacionarse, sería oportuno preguntar en el colegio, además de en casa de otros familiares o amigos si allí ocurre lo mismo.
Causas de la Ansiedad Infantil
Las Causas de la Ansiedad Infantil son múltiples y se relacionan con la interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales. Son varios los factores que pueden causar ansiedad tanto en niños como en adolescentes. Algunas investigaciones como la publicada en Elsevier por Sandra Torrades Oliva en 2004, indican que hay evidencias sobre la predisposición genética a padecer ansiedad. Sin embargo es importante tener en cuenta que la predisposición genética no es determinante, es solo un factor de riesgo. Como veremos más adelante existen otros factores ambientales y de vida como estrés, traumas, relaciones interpersonales, etc. Cada niño es único y puede estar afectado por diferentes factores que contribuyen a generar algún tipo de ansiedad.
No obstante, la ansiedad en mayor parte se debe al aprendizaje y a las propias vivencias del niño. Siendo también éste aprendizaje el encargado de que la activación biológica con la que cuenta el menor, pueda dirigirse y gestionarse de la mejor forma posible. Por un lado, el hecho de encontrarse en un contexto donde los adultos que le rodean y el propio entorno sea inestable, con cambios abruptos y bajo una ausente o mínima predicitibilidad de aquello que va a ocurrir, favorece en el niño una actitud de alerta puesto que nada ni nadie es predecible. Y, por otro lado, experiencias propias como la exposición a acontecimientos vivenciados con desagrado, así como una respuesta de ansiedad a su vez, por parte de los adultos que le rodean ante estos acontecimientos.
Como se ha expuesto en varias ocasiones, existe una clara relación entre el miedo y la ansiedad, en cuanto a que su función recae en alertar y preparar al niño ante un peligro. Sin embargo, la diferencia se encuentra en que el miedo surge como reacción a un estímulo concreto y, por ende, en el presente; mientras que la ansiedad surge como un miedo generalizado, más orientado al futuro y la percepción de posibles riesgos inminentes.
Algunas de las causas más comunes incluyen:
- Problemas familiares: Los niños pequeños se sienten inseguros cuando oyen a sus padres discutir o pelearse. Pueden oír o ver cosas que no entienden o que les hacen sentir mal, sentirse obligados a tomar parte en las discusiones o a consolar a los padres o sentirse culpables cuando ven a un padre preocupado o triste que les rechaza o no les da cariño.
- Muerte o enfermedad de un padre o familiar cercano: Perder a alguien cercano hace que un niño se sienta inseguro y triste.
- Son aquellas en las que los pequeños pueden sentirse inseguros e indefensos o presentar una baja autoestima.
Tipos de Ansiedad Infantil
Los Tipos de Ansiedad Infantil describen patrones concretos de miedo y preocupación que, por su intensidad o duración, interfieren en la vida diaria de niñas y niños. Siguiendo la clasificación del manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales en su quinta edición (DSM-5)(5), los trastornos de ansiedad más habituales en la infancia son: trastorno por ansiedad de separación (TAS), trastorno por ansiedad generalizada (TAG), fobia social y fobias específicas.
Algunos de los trastornos más comunes son:
- Trastorno por Ansiedad de Separación (TAS): El niño muestra un miedo intenso y desproporcionado cuando se separa de sus padres, cree que puede pasarle algo malo a él o a sus padres. Lo manifiesta no queriendo ir al colegio, ni a otros lugares en los que va a estar sin sus padres (excursiones, casa de amigos, etc). El niño también lo pasa muy mal si los padres salen, por eso los padres suelen renunciar a salir ellos solos ante la imposibilidad de dejar al niño con otra persona. Además, tienen ansiedad, rabietas, incluso quejas físicas, como molestias abdominales, vómitos y mareos, que mejoran rápidamente al volver con los padres.
- Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC): El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) es un trastorno de ansiedad en el que el niño o adolescente presenta generalmente obsesiones y también compulsiones, aunque a veces sólo tiene obsesiones o sólo compulsiones. Al menos alguna vez, el niño reconoce que las obsesiones o las compulsiones son excesivas o absurdas. No se trata solamente de obsesiones en el contexto de otros trastornos psiquiátricos (como una obsesión por el peso en la anorexia, o por la apariencia corporal en el trastorno dismórfico corporal)
- Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG): En el trastorno de ansiedad generalizada el niño tiene una preocupación constante y desproporcionada y una sensación continua y muy molesta de que algo malo va a suceder. Además, una vez que empieza una preocupación ésta no se puede parar. Afecta del 2,7 al 4,6% de los niños y adolescentes. Los niños se suelen preocupar demasiado sobre si hacen bien las cosas, son muy inseguros, excesivamente rígidos, preocupados con la puntualidad, etc.
- Trastorno por Ataques de Pánico o de Angustia: A diferencia del trastorno de ansiedad generalizada, en éste trastorno el niño o adolescente tiene ataques recurrentes de crisis de pánico o de angustia. Estos ataques de pánico se caracterizan por aparición brusca e inesperada de síntomas físicos como taquicardia, sudoración intensa, temblor, respiración rápida, sensación de falta de aire, de ahogo, o de que no puede tragar, sensación de frío o calor y además síntomas psicológicos como temor a morirse, a perder la razón o a perder el control. La aparición de estos síntomas se suele confundir con ataques de asma o episodios de taquicardia de origen cardiacos, pero la exploración física es normal. El adolescente que tiene estos ataques puede no querer salir de casa para que no le sorprendan en sitios donde no puede pedir ayuda.
- Trastorno de Estrés Post-Traumático: Cuando un niño se expone o es víctima de una situación catastrófica en la que corre peligro su vida como un accidente de tráfico o doméstico (incendio…), un desastre natural (terremoto, inundación, huracán), una muerte violenta en la familia, un atentado terrorista, una guerra, o a una situación crónica como un maltrato físico, violencia doméstica, abusos sexuales, o abuso psicológico, puede responder con síntomas depresivos y con síntomas de ansiedad característicos.
- Fobia Social: Los indicadores de ansiedad antes expuestos se restringen a situaciones y estímulos concretos, reaccionando ante ellos de forma muy exagerada y con verdaderas muestras de pavor. El niño, de forma completamente consciente, restringe su actividad verbal a unas pocas personas, normalmente padre y madre, hermanos y un profesor de mucha confianza.
Tratamiento Eficaz para la Ansiedad Infantil
El abordaje debe ser integral y adaptado a las necesidades de cada niño. Los padres juegan un papel fundamental en la recuperación de sus hijos. El tratamiento de la ansiedad en niños puede variar dependiendo de la gravedad de los síntomas y de las necesidades individuales del niño. Afortunadamente, existen varias opciones efectivas que pueden ayudar a los niños con ansiedad a manejarla y superarla, así como herramientas de evaluación. El objetivo del tratamiento es reducir la angustia y el estrés del niño o adolescente.
En la actualidad, existen varios tratamientos para abordar la ansiedad en la infancia. Lo más recomendable, sobre todo tratándose de niños, es ofrecer terapia psicológica, ya que no tiene efectos secundarios y además se ha demostrado eficaz.
El abordaje de los trastornos de ansiedad es multimodal. La primera intervención es la psicoeducación del niño y sus padres sobre la ansiedad. El papel del pediatra de Atención Primaria es clave. Cuando los síntomas provocan problemas, generalmente el manejo solo no es suficiente, y es preciso iniciar tratamiento.
Opciones de Tratamiento
- Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): Este tipo de terapia es una de las más utilizadas y eficaces para el tratamiento de la ansiedad en niños. La TCC o Terapia Cognitivo Conductual se basa en cambiar los patrones de pensamiento y comportamiento que pueden estar contribuyendo a la ansiedad. En la primera fase, el niño aprende a reconocer los síntomas de ansiedad, los pensamientos y elabora un plan de afrontamiento (Plan “FEAR”). Se enseña a los padres a reforzar las conductas de afrontamiento y eliminar las quejas y reproches.
Algunos programas de TCC incluyen:
- Programa Coping Cat de Kendall (“El gato que se las arregla”): Es una terapia cognitivo-conductual que consta de dos partes.
- Programa FRIENDS (Barret): Es una terapia cognitivo-conductual para los problemas de ansiedad infantil basado en la familia. Tiene dos versiones: para niños de 6 a 11 años y de 12 a 16. Cada inicial del programa corresponde a una técnica. Por ejemplo, la “F” de Friends, significa: Feeling Worried?
- Programa FORTIUS: Es una terapia dirigida a niños de entre 8 y 12 años. El objetivo es desarrollar una fortaleza psicológica y prevenir las dificultades emocionales. Se basa en el lema olímpico “Citius, altius, fortius” (más rápido, más alto, más fuerte). Enseña a enfrentar situaciones difíciles y a controlar las emociones negativas, especialmente la ansiedad.
- Técnicas de Relajación: Enseñar a los niños con ansiedad técnicas como la respiración profunda, la meditación o la relajación muscular puede ser muy útil para reducir los síntomas de su ansiedad en momentos de estrés. Entrenamiento en relajación para niños. Son el tratamiento de elección para la ansiedad generalizada y de separación. Consta de dos fases: en la primera se comprueba que el niño posee las habilidades mínimas para realizar el ejercicio. Estas son: permanecer quieto 5 segundos, mantener contacto ocular 5 segundos, poseer habilidades de imitación y cumplir instrucciones sencillas. Una vez que se ha comprobado que el niño puede hacerlo, se le explicará cómo funciona la ansiedad y se le enseñará técnicas de relajación.
- Terapia Familiar: En algunos casos, involucrar a toda la familia en el tratamiento puede ser beneficioso.
- Tratamiento Farmacológico: En situaciones más graves, un médico o psiquiatra infantil puede recomendar medicación para ayudar a controlar los síntomas de la ansiedad. El tratamiento farmacológico de elección para los trastornos de ansiedad son los ISRS. A pesar de que no están aprobados por la Food and Drug Administration (FDA) para el tratamiento de la ansiedad, numerosos estudios demuestran su eficacia y tolerabilidad(19,20). La edad recomendada es por encima de los 7 años para la fluoxetina, de los 6 para la sertralina, de los 8 para la fluvoxamina y de los 12 para el escitalopram. Para el resto, no hay estudios suficientes que recomienden edad de inicio de tratamiento. Respecto a los eventos adversos de los ISRS, los más frecuentes son: síntomas gastrointestinales, alteraciones del ciclo sueño-vigilia, inquietud, cefalea, acatisia, cambios en la ingesta alimentaria y disfunción sexual. La venlafaxina puede aumentar ligeramente la tensión arterial, y los niños pueden mostrar empeoramiento de su conducta con mayor impulsividad. Con relación al uso de benzodiacepinas, no han demostrado una eficacia superior a placebo en estudios clínicos controlados en niños y adolescentes con trastornos de ansiedad, por lo que no se consideran psicofármacos de primera elección en estos casos. Sin embargo, se usan con frecuencia en adolescentes con síntomas de ansiedad graves y se debería limitar su indicación en situaciones puntuales o en el inicio del tratamiento con ISRS hasta que estos hagan efecto. Las benzodiacepinas más usadas son las de vida media larga (clorazepato, diazepam o lorazepam) por su mayor tolerancia y su menor riesgo de efecto rebote y de dependencia, como las que se incluyen en la tabla V. En niños y adolescentes, es conveniente evitar benzodiacepinas como alprazolam o bromazepam.
- Apoyo Escolar: Es fundamental que los niños con ansiedad reciban apoyo en el colegio.
- Apoyo Emocional y Hábitos Saludables: Los padres suelen desempeñar un papel fundamental en el tratamiento de la ansiedad infantil. El estilo de crianza parental que escojan será definitivo en la capacidad del pequeño para enfrentar ciertos problemas.
El tratamiento de primera elección es la psicoterapia y, en segundo lugar, el tratamiento farmacológico en niños a partir de los 6 años, con síntomas moderados o graves y si ha fracasado la psicoterapia.
Recomendaciones para Padres
- Apoyo inicial: entornos predecibles, validación emocional, terapia centrada en el trauma.
- Los padres deben admitir sus preocupaciones a los niños, pero también deben esforzarse en explicar su capacidad de resolver la situación y seguir adelante.
- La forma en que los niños perciben la respuesta de sus padres ante la catástrofe es muy importante.
Es común que los niños y jóvenes con ansiedad o depresión eviten situaciones o comportamientos que les causen miedo o inquietud. Debemos ayudarles a adquirir herramientas para controlar y mitigar estas reacciones.
Tanto la disminución de las expectativas hacia ellos como el establecimiento de límites concretos y firmes son elementos que aportan seguridad al niño. Por otro lado, dedicar al niño un tiempo sustancial y de calidad para jugar, atenderle o escucharle es imprescindible.
Herramientas de Evaluación
Existen algunos cuestionarios y escalas de apoyo al diagnóstico para detectar ansiedad en los niños. Otro de los cuestionarios es STAIC (State-Trait Anxiety Inventory for Children) o cuestionario de ansiedad estado-rasgo para niños, que evalúa la ansiedad en el momento actual y la predisposición del sujeto a la ansiedad respectivamente(16,17).
La Importancia de la Detección Temprana
La ansiedad infantil no debe tomarse a la ligera. Aunque en muchos casos se confunde con miedos propios de la edad, cuando interfiere en el bienestar del niño es fundamental acudir a profesionales especializados. Saber detectar los miedos exagerados e inadecuados a la edad del niño, las preocupaciones exageradas y las conductas evitativas, deben hacer sospechar patología y valorar si precisa tratamiento. Son factores de riesgo: antecedentes personales o familiares de ansiedad, presencia de acontecimientos vitales estresantes, sexo femenino, tener una enfermedad médica crónica y timidez e inhibición del comportamiento.
Cuando se diagnostica un trastorno de ansiedad hay que explorar las comorbilidades. La existencia de estas agrava la sintomatología, incrementa el deterioro académico y laboral, y condiciona una mala respuesta al tratamiento, por lo que son importantes, tanto su prevención como su diagnóstico precoz, a veces, difícil por el solapamiento de los síntomas. Los trastornos comórbidos se benefician de un tratamiento específico concomitante. Pueden presentarse de manera transversal, si ocurren varios trastornos en un periodo corto de tiempo, o bien longitudinal, cuando estos trastornos se van desarrollando en un periodo de tiempo más prolongado.
Identificar y diagnosticar los trastornos de ansiedad en la edad pediátrica es una tarea compleja. Por una parte, los síntomas ansiosos se van a manifestar como quejas somáticas que van a orientar el diagnóstico hacia patología orgánica. Por otra, la identificación de las preocupaciones en los niños y adolescentes es complicada, debido a la dificultad en la expresión de sentimientos que presentan, propia de su desarrollo madurativo. No olvidemos que, muchos de los trastornos de ansiedad aparecen en asociación con otros trastornos ansiosos o en comorbilidad con otros trastornos mentales. El pediatra de Atención Primaria debe desarrollar la destreza suficiente en la identificación de los síntomas relacionados con la ansiedad y el diagnóstico de los distintos trastornos de ansiedad presentes en la edad pediátrica.
La infancia es una etapa clave para el desarrollo emocional. Sin embargo, cada vez es más frecuente que aparezcan problemas emocionales que afectan al bienestar de los más pequeños. Detectar a tiempo las señales y contar con apoyo profesional puede marcar una gran diferencia. Detectar y tratar la ansiedad a tiempo es una inversión en la salud emocional de tu hijo.
Si necesitas ayuda psicológica, no esperes más. Habla con un psicólogo online.
