Ángel Expósito, reconocido periodista y presentador de "La Linterna" en COPE, ha dedicado su vida profesional a explorar diversas facetas de la sociedad. Su experiencia abarca desde la dirección de Europa Press y ABC hasta su actual rol en la radio, sin olvidar su faceta como escritor. En esta entrevista, profundizamos en su visión sobre la familia, la adopción y el feminismo, temas que han marcado tanto su trayectoria personal como profesional.
Un Encuentro con la Paternidad a Través de la Adopción
El periodista de COPE Ángel Expósito, cuya tercera hija también fue adoptada en China, recorre en el prólogo diversas sensaciones que se viven en todo el proceso de adopción, como que la paternidad en este caso es realmente al 50 %, «ya que los padres también parimos a nuestro hijo», o como el recuerdo de aquella noche en la que Marta Wang, tras la cena, cogió su babero y lo relamió hasta dejarlo brillante. «No debía desperdiciarse ni una sola gota de cereales con leche.
En este contexto, es relevante mencionar el libro "Mis hilos rojos", donde Laura Cañete Escudero narra su camino hacia la adopción y la formación de su familia. Casada con Ignacio y madre de tres hijos nacidos en China, Laura comparte su experiencia y los pasos que han dado para reunirse, afrontando los problemas típicos de una familia, pero con el rasgo diferenciador de ser una familia por adopción.
El libro está dirigido a todas las personas que quieran conocer un poquito mejor esta realidad, ya sean familias adoptantes, futuros padres o madres, o familiares, amigos y conocidos de estas familias. En las páginas de este volumen Cañete entremezcla vivencias e información básica para todo aquel que se quiera embarcar en esta «manera generosa de ser padres», como la califica el Papa Francisco en su exhortación Amoris laetitia.
Tanto para los padres como para el entorno, que, según reconoce la autora, no está siempre preparado como cabe esperar. De hecho, uno de los capítulos está especialmente dedicado al racismo.
La Importancia de Hablar Sobre la Adopción a los Niños
Como cada martes, la psicóloga Aurora García Moreno ha pasado por los micrófonos de La Linterna para hablar, en este caso, de los miles de casos que hay en nuestro país como el de Gloria, Paco y Samy. Por eso, ¿con qué edad es mejor decirle a estos niños que en realidad son adoptados? “El mejor momento es alrededor de los 5 años porque sobre esta edad empiezan a sentir curiosidad sobre temas como de dónde vienen los bebés”, explica.
Además, la experta señala un error habitual de los padres adoptivos a la hora de sacar este tema a los niños: “Hay que trabajar las emociones para aplacar las consecuencias de su vida anterior, pero sin maquillarlas, que es lo que hacen muchos padres, y cometen un error porque lo que consiguen es dañar a sus hijos y correr el riesgo de que ya no les crean”, apunta.
Problemas Comunes en la Adopción
Como explica la psicóloga y colaboradora de La Linterna, los principales problemas a los que se encuentran los padres adoptivos son los “niños con conductas o actitudes desadaptadas, consecuencia algunas del miedo a ser abandonados”. Por ello, explica, “es importante que los niños expresen sus emociones y sus sentimientos y que los adultos a su cargo les crean, les tengan en cuenta y empaticen con ellos”.
Y si hay un momento muy complicado, explica, es en la adolescencia: “¿en cuántas ocasiones me encontrado con padres que no pueden más con la rabia, la agresividad y el descontrol verbal?
El Feminismo a Través de la Mirada de Ángel Expósito
El libro que ha publicado Ángel Exposito, presentador de La Linterna, en Cope, no se titula 'Mi abuela también era feminista', sino 'Mi abuela sí que era de feminista'. «Ahí lo lleváis», podría incluir en el subtítulo, pero se ha conformado con un «Mujeres ... superheroínas que desmontan el empoderamiento de postureo». Viene, por tanto, a retratar las dos caras de una misma moneda. A hablar de realidad e impostura. De monjas que tras casi un siglo de andanzas se acercan a las misiones con más corazón que hueso. De mujeres maltratadas, pongamos que se trata de una tal Remedios, del Polígono Sur, que ahora acude cada día a la Fundación Alalá. De personas como Conchita, víctima del terrorismo, o Pilar, que apretó muy fuerte la mano de su hijo cuando este, después de años de cárcel y veneno, se echó en una cama para morir.
Ángel Expósito reflexiona sobre el feminismo, destacando la importancia de la igualdad real y criticando el "feminismo de postureo". Para él, el verdadero feminismo implica luchar por los derechos de todas las mujeres, especialmente aquellas que sufren en contextos de desigualdad y opresión.
Expósito menciona que no se puede ser feminista y pensar que no existe violencia de género. Por supuesto que existe violencia de género. Cuando les preguntas a los de Vox, que todos se lo hemos preguntado, ellos nunca te dicen eso. Te dicen que no existe la violencia de género institucionalizada como estándar. Por supuesto que si un hombre mata a una mujer, como están matando tantas, por desgracia, eso es violencia de género. Si no lo quieren ver, en fin, tienen un serio problema. ¿Se puede ser feminista negando el problema?
El periodista también subraya la importancia de no olvidar a las mujeres que sufren en países donde el machismo y la desigualdad son aún más evidentes. "Este mundo nuestro está lleno de cinismo: escondidos tras un feminismo que ya resulta algo exagerado en nuestra sociedad occidental, ignoramos a estas adolescentes y a otras como ellas que sufren no solo un machismo que las considera poco más que animales, sino el aislamiento y el desprecio. Como si no nos correspondiera luchar también por sus derechos. Bajo un falso mantra que se excusa en afirmaciones como ‘es su cultura’ o ‘nos pillan muy lejos’ pasamos de ellas ‘olímpicamente’".
La Trayectoria Profesional de Ángel Expósito
Ángel Expósito ha demostrado ser un periodista versátil y comprometido, capaz de abordar una amplia gama de temas con profundidad y sensibilidad. Su trayectoria profesional es un ejemplo de cómo el periodismo puede ser una herramienta para dar voz a quienes no la tienen y para promover un cambio social positivo.
PREGUNTA.- Ha sido director de Europa Press, columnista de La Vanguardia, tertuliano en televisión y en radio. Fue director de Abc, ha hecho televisión, ahora dirige La Linterna en la COPE y, además, ha escrito un libro.
RESPUESTA.- [Ríe] Muchas cosas. El primer jefe que tuve en mi vida me dijo que había que trabajar siempre como si ese fuera el primer día del oficio y ese artículo fuera el primer artículo, y comieras de ese programa y de esa entrevista en tu caso, y esa es la mentalidad. A la pregunta ‘qué se te da mal’, pues imagino que muchas cosas. Yo lo que tengo que pensar es en mi siguiente programa, mi siguiente entrevista, mi siguiente viaje.
R.- ¿Sabes lo que pasa? Esto es como en el fútbol. Si tú eres futbolero, sabrás entonces que hay futbolistas que valen para todo. O sea, Zidane te podía hacer una jugada desde el centro del campo, te podía defender en un córner y te podía meter unos goles increíbles. Luego hay otros que son súper especialistas. No quiere decir que seas mejor por ser generalista o por ser especialista.
R.- Me gustaría identificarme, pero ni de coña soy capaz. Yo de chaval jugaba de delantero centro y mi ídolo era Santillana. Hace ya muchos años, tú no habías nacido.
R.- Sí, porque este oficio tiene muchísimo de relaciones públicas, mucho de mirar a los ojos, el olor. Tiene mucho de contacto personal y el desparpajo, el morro, el ver a la gente según entra y saber de qué pie cojea. Eso es fundamental en este oficio.
P.- Hacemos esta entrevista en Madrid, calle Villanueva, 13. Maravillosa redacción de THE OBJECTIVE, no sé si mejor que la de la Cope.
R.- Yo soy de Cuatro Caminos, más madrileño imposible. Pues puede ser, y lo digo como autocrítica. Rajoy decía una cosa cuando estaba en el Gobierno, antes de ser presidente. Decía: «Los periodistas de Madrid y de Barcelona pensáis que todo pasa en Madrid y en Barcelona, y España es mucho más grande». Y seguramente tiene razón. En tu caso, siendo de Granada, cuando se habla de comunidades históricas, ¿más histórico que Granada?
R.- No, la palabra no es asquear. La palabra puede ser hartar en cierto caso. En Madrid más y en Cataluña ni te cuento, los políticos y los periodistas, los periodistas y los políticos nos retroalimentamos demasiado, y yo creo que eso, en gran medida, expulsa a los oyentes en mi caso, a los lectores en el vuestro. Hablamos de economía y pensamos en Nadia Calviño, pero nos olvidamos de los autónomos. Hablamos de cualquier asunto político y pensamos en el portavoz, en la rueda de prensa, en la agenda tal, y nos olvidamos de la gente. Eso pasa en prácticamente casi todas las secciones. Nos retroalimentamos en exceso. ¿Asquear? No sé, me parece un poco excesivo el verbo.
P.- Trabaja en la Cope.
R.- Esto empieza a ser un poco de chiste, sinceramente. Mi padre aprendió a escribir y a leer en la mili, con 20 años. A escribir y a leer mal. Mi padre era hijo de republicano en la cárcel. Mi madre también con el padre en la cárcel por republicano en Talavera. Yo he nacido en Cuatro Caminos, en un piso de alquiler, y he vivido allí hasta que tuve un piso grande cuando ya estaba en la facultad. A mí me van a dar las lecciones estos de derechas o de izquierdas y de tal. Mira, paso.
R.- Peligroso no, me parece absurdo, demagógico y mentira.
R.- A los creyentes y en concreto, te voy a poner un capítulo muy concreto de la gente de fe, a los misioneros o a las misioneras que me encuentro por ahí por el mundo. Si tienes alguna duda de lo que es la iglesia auténtica, visita esos sitios. Lo flipas.
R.- Pues no lo sé, imagino que alguno, ¿por qué no? Imagino que alguno. ¿Muchos? No lo sé, no he hecho el estudio sociológico. Imagino que no demasiados en el porcentaje si lo comparamos con otros partidos. De hecho, en Podemos se definen como comunistas, eso no hay que esconderlo, si es que existe el comunismo como tal ahora. El propio marxismo era ateo y era antirreligión.
R.- Posiblemente más de lo que pensamos. Históricamente, en la Transición surgieron muchos. De hecho, hace poco falleció el famoso cura obrero de Vallecas.
P.- Tiene nuevo libro, Mi abuela sí que era feminista. Mujeres superheroínas que desmontan el feminismo de postureo.
R.- Bueno, pues quien no piense en la igualdad absoluta, quien siga discriminando por razones de sexo, por razones de sueldo o por razones de condición social.
P.- Son todas las historias del libro muy interesantes.
R.- Sí, hombre, lo que pasa es que hay un denominador común y es que cuando estás en un terremoto, cuando estás en una guerra, en un atentado, en una catástrofe humanitaria, siempre te puedes encontrar a hombres guerreando, hombres vagueando, hombres matando. Pero hay un denominador común y es que siempre te encuentras mujeres tirando del carro. O sea, eso de que cuando salvas a una mujer salvas una familia y a una sociedad entera es completamente cierto, en muchos casos. Estos casos pueden ser límite. Por eso son súper heroínas. Pero es que hay muchas más superheroínas de las que pensamos. Hablas de no pasar fatiga: nuestras abuelas pasaron fatigas. Una mujer como es mi abuela, que es la excusa del título, en la posguerra con el marido en la cárcel por republicano, con 14 hijos que se tenían en los años 50, de los cuales murieron 7, haciendo estraperlo, haciendo contrabando metiéndose en el tren para trapichear con aceite, con cerdo, con carne, con huevos… Eso fue la España de hace muy poco tiempo en términos históricos.
R.- Ya lo era. Ten en cuenta que todos los relatos son de gente que yo he conocido. No he hecho los relatos ad hoc para el libro. Es gente a la que ya he conocido.
R.- No, no especialmente. Digamos que ha llegado después. El cabreo puede ser el feminismo de postureo. Tanta demagogia y tanto absurdo que ves todos los días. Yo que alguien se piense feminista porque habla en masculino y en femenino, «soldados y soldadas, miembros y miembras, compañeros y compañeras», o que alguien se piense feminista porque es ministra porque le han puesto así por ser pareja de quién es, qué quieres que te diga. ¿Me cabrea? Sí, pero lo justo.
R.- Que muchos de nosotros. Por ejemplo, mejores que yo, sí. Viajas por ahí, no quiero hacer demagogia, y te encuentras muchos misioneros, muchos diplomáticos y muchos soldados varones haciendo una misión increíble, pero estas mujeres que están ahí son infinitamente mejores.
P.- ¿Entiende de derechas o de izquierdas el feminismo?
R.- No debería. Otra cosa es lo que nos quieren vender, pero no debería. Yo no les he preguntado a las mujeres del libro ni qué votan ni qué rezan ni por dónde van.
P.- ¿Con qué historia se ha emocionado más?
R.- Muchas. Conchita Martín, por supuesto. Cuando ella te cuenta cómo el niño viendo la tele dice: «Mamá, han dicho el nombre de papá en la tele», y así se enteró oficialmente de que la bomba de la puerta de casa, que habían oído por la mañana temprano, era el marido. La historia de Hila, la niña de Afganistán con 15 años a la que le sacan los boinas verdes a ella, a papá, a mamá y al hermano, de un pozo de mierda inmenso en Kabul, a las puertas del aeropuerto. O Remedios, nombre ficticio, hablando de maltrato. Una mujer de las Tres Mil Viviendas, veintitantos años maltratada por el marido desde niña. Imagínate el marido, la familia del marido. Hasta que su hija, siendo niña, le dice: «Mamá, esto no podemos aguantarlo más». Consiguen denunciar y han salido para adelante las dos, ella y la niña. Impresionante.
R.- Es que manda narices, pero si tú me haces esta entrevista por teléfono no sale igual que si me la haces así, en persona. Eso es de primero de periodismo. Si tú quieres hablar del drama de Venezuela y lo que supone Podemos, tienes que estar en Venezuela. Si tú quieres hablar de la Guerra de Ucrania, tienes que estar en Kiev. Entiéndeme, si vas hablas de otra manera. Si quieres hablar del drama de la emigración, tienes que estar en el corazón de África. Yo tengo la suerte de poder hacerlo y de irme cada dos por tres que puedo a un sitio de estos. Por lo tanto, dos cuestiones que se nos olvidan a los periodistas: primero el directo, el face to face y segundo: el estar en los sitios.
R.- Son hostias que te hacen reconsiderar las cosas, que te reposicionan las prioridades. Por ejemplo, yo la primera vez que estuve en Afganistán y que vi las sombras de los burkas andando por la calle dices: «Dios mío». Te das cuenta de lo que es la indignidad de la mujer, pero porque las ves a poca distancia y no sabes si dentro hay una vieja o una adolescente que ha tenido la primera regla, porque ya se ponen el burka en ese momento. La primera vez que estuve en África, que fue en Sudán, y ves los campos de refugiados huyendo de la guerra y del yihadismo, dices: «Dios mío de mi vida, ¿cómo no van a huir? Yo también huiría, yo también emigraría si estuviera en lugar de estos chicos». O la última vez que estuve en Ucrania y dije: «¿Se va a atrever a atacar Putin?». Y se atrevió.
R.- Bien, se ve muy bien España y se ve muy bien la Unión Europea. Yo soy un europeísta convencidísimo a muerte. Cuando estás por ahí fuera y haces escala en Frankfurt, Bruselas, París o en Madrid, aterrizas en la Unión Europea y dices: «Ya estoy en casa». Llegas, como me pasó, de Kinsasa a París, y ya cambias, y ya pides otro café y tal, y te sientes en Europa.
P.- Al mencionar a Conchita Martín, viuda, como tantas otras, de un asesinado por ETA, me ha venido a la cabeza preguntarle por el “Que te vote Txapote”, una especie de nuevo lema entre algunos partidarios de la derecha. ¿Qué opinión le merece la consigna?
R.- Digamos que yo personalmente, como votante, pagador de impuestos, ciudadano, al presidente del Gobierno no le boicotearía públicamente un acto. No me veo yo pegando voces contra un político en ninguno de los casos. Le votas o no le votas y punto, pero no me vería en esas circunstancias.
R.- Desde el punto de vista del eslogan, del marketing político, del marketing popular por decirlo así, que un tío con una pancarta creo que fue en Sevilla, aparezca y que eso se haya convertido en eslogan, pues me parece un fenómeno propagandístico de comunicación muy interesante. Otra cosa es que yo me pusiera con la pancarta.
P.- En el libro hay espacio para nombres como el de Carmen Quintanilla, diputada nacional por la provincia de Ciudad Real del Partido Popular, persona muy comprometida por el papel de la mujer rural.
R.- No lo sé, tendría que ponerme a pensar. En la política actual creo que han llegado con casi todo hecho. Como he llegado yo con casi todo hecho y tú mucho más, entiéndeme. No me parece que haya un referente actual. A mí me gustaba mucho Cristina Garmendia, que fue ministra de Ciencia con Zapatero, y que es una de las grandes empresarias en nuevas tecnologías relacionadas con la biomedicina. Me parecen ese tipo de personajes rompedores en sectores habitualmente masculinos, como la ciencia.
R.- En que es una estrella del rock and roll. A Isabel Díaz Ayuso, votes o no votes por ella, la sueltas andando por Barcelona y es un espectáculo. La sueltas andando por la puerta Alcalá y no puede dar tres pasos. Tú la sueltas andando por Vallecas y tampoco. Por lo tanto, es una estrella del rock and roll, te lo puedo asegurar, que yo lo he hecho y la he entrevistado por la calle.
R.- No lo sé, no soy un experto en la administración. Creo que son necesarias políticas de igualdad y hasta conseguirla de manera plena y demás, por supuesto que sí. ¿Esto se hace con un ministerio? No lo sé ¿Esto se hace con este tipo de ministras? No.
P.- Escribe en una parte del libro, a raíz de la historia de una chica del Chad acogida por Sylvia García González, presidente del Club de Gimnasia Artística de Pozuelo: “Este mundo nuestro está lleno de cinismo: escondidos tras un feminismo que ya resulta algo exagerado en nuestra sociedad occidental, ignoramos a estas adolescentes y a otras como ellas que sufren no solo un machismo que las considera poco más que animales, sino el aislamiento y el desprecio. Como si no nos correspondiera luchar también por sus derechos. Bajo un falso mantra que se excusa en afirmaciones como ‘es su cultura’ o ‘nos pillan muy lejos’ pasamos de ellas ‘olímpicamente’”.
R.- Más que exagerado, de postureo. Cuando hablas de esos países, es que no están tan lejos. Tú cruzas de Algeciras a Marruecos, pasas la frontera de la valla de Ceuta y Melilla hacia Marruecos, te vas un poquito más abajo y te encuentras el auténtico infierno, sobre todo para ellas. Pero es que estás en Europa, cruzas al otro lado del Mediterráneo, te metes en Siria y el infierno está en Siria. Pero es que saltas el Atlántico, te vas a nuestra Latinoamérica, a nuestra Hispanoamérica, y el nivel de prostitución y de machismo en las maras de Centroamérica y no te digo en Venezuela, es absolutamente repugnante. Luego sí, me parece injusto que aquí andemos con estos discursos y nos olvidemos de todas ellas que están aquí al lado.
R.- Tengo mis dudas. Todo lo que sea favorecer esa igualdad y que las mujeres estén en los consejos de administración, nadie puede estar en contra de esa igualdad. ¿Eso hay que hacerlo por cuotas? Tengo mis dudas. ¿Hay que hacer por cuotas el acceso a la Guardia Civil? Coño, entonces si alguien se hace trans aprovechando la ley trans y pasa a ser mujer, entonces ya tiene beneficio por pertenecer a esa cuota. Llegamos a esta situación tan absurda. Tengo mis dudas. Hay que tender a eso...
