Los andadores para bebés son un clásico utilizado por muchos padres para que sus hijos comiencen a ganar equilibrio y a caminar. Sin embargo, además de no ser útiles para este propósito, pueden ser peligrosos.
¿Qué es un andador?
Los andadores son estructuras rígidas con un aro exterior, que se sostienen sobre patas con ruedas y tienen un arnés en su interior para colocar al bebé. De esta manera, el niño queda de pie con los pies apoyados en el suelo, lo que le permite desplazarse con un esfuerzo mínimo.
¿Cuándo empiezan a andar los bebés?
Los bebés no aprenden a caminar en un día; es un proceso que conlleva varias fases. Primero aprenden a sentarse y equilibrarse solos, luego gatean y después dan sus primeros pasos. Este ritmo es diferente en cada bebé. Generalmente, la mayoría da sus primeros pasos alrededor del año, aunque algunos comienzan más tarde, hasta los 18 meses.
Cuando el bebé comienza a desarrollar la marcha autónoma, no solo implica andar, sino descubrir un mundo nuevo. Cogen objetos a su alcance, se miran los pies, miden distancias y perspectivas, explorando su entorno. Sentados en el andador, no pueden hacer nada de eso, privándolos de experiencias necesarias.
Riesgos del uso de andadores
Utilizar un andador conlleva más peligros que beneficios para el bebé. El riesgo de caídas es alto debido a las ruedas y al poco control del espacio y la fuerza por parte de los pequeños. Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), su uso cuadriplica el riesgo de caerse por las escaleras, pudiendo causar golpes en la cabeza e incluso fracturas en brazos o piernas.
Además, los bebés pueden alcanzar objetos domésticos peligrosos como el horno, picos de muebles, estufas y enchufes.
Al poner al niño en el andador, pueden acceder a productos peligrosos como medicamentos, productos de limpieza o colonias, con el riesgo de llevárselos a la boca.
Otro factor por el que los pediatras lo desaconsejan es la postura que adopta el niño durante su uso. Estar sentado con las piernas separadas no es adecuado para aprender a andar, no contribuye a su desarrollo psicomotor y puede acarrear problemas de espalda.
Los fisioterapeutas de Reino Unido afirman que su uso genera 4.000 lesiones al año y merma las capacidades para caminar. Incluso la Alianza Europea para la Seguridad Infantil desaconseja su uso y anima a los profesionales sanitarios a no incentivarlo.
Andadoras vs. Andadores de Apoyo: Mitos, Riesgos y Alternativas para el Desarrollo de tu Hijx
Peligros en cifras
Las alertas de la Asociación Americana de Pediatría y de la Asociación Española de pediatría sobre el uso de andadores está fundamentada en la gran cantidad de accidentes infantiles que causan cada año.
En los Estados Unidos, cada año se producen unas 600 lesiones relacionadas con andadores en niños menores de cuatro años.
Fisioterapeutas del Reino Unido afirman que los andadores para bebés han podido causar hasta 4.000 lesiones anuales y que distorsionan la capacidad de los niños en el desarrollo de la capacidad visual y de la marcha, debido a que, mediante su uso, la exploración del entorno no es la correcta.
Países como Canadá han prohibido su uso desde 2004 ya que era la causa más frecuente de traumatismo craneoencefálico en bebés menores de dos años.
La Alianza Europea para la Seguridad Infantil no recomienda su uso debido al alto riesgo de lesiones que suponen para los niños e insta a los profesionales sanitarios a que no fomenten el uso de los mismos.
Mitos sobre los andadores
- Los bebés aprenderán a andar más deprisa: Cada bebé tiene su propio ritmo y debe estar física y madurativamente preparado para alcanzar cada hito del desarrollo. El gateo aporta muchísimos beneficios a corto y largo plazo.
- Los bebés están más entretenidos y seguros mientras realizamos otras tareas: El andador permite que los bebés se muevan más deprisa y su alcance a cosas u objetos es mayor, lo que puede provocar caídas por escaleras y accidentes.
Alternativas a los andadores
Como se ha mencionado, cada niño aprende a su ritmo, no hay por qué forzarles. Se pueden utilizar los correpasillos, que aunque pueden confundirse, son distintos de los andadores. Estos dispositivos están destinados a niños que ya saben mantenerse de pie por sí mismos, en equilibrio, pero todavía les cuesta dar pasos. Con ellos, tienen un apoyo para ir soltándose y caminar hasta que tengan total autonomía, sin estar sentados como ocurre con los andadores.
Para favorecer el desarrollo de sus movimientos, se recomienda ponerle ropa cómoda que le permita arrastrarse, patalear y jugar sin problemas. De hecho, el juego es una de las mejores formas para fomentar avances en el pequeño y seguir despertando su curiosidad día a día.
Si a pesar de todo quieres comprar un andador a tu hijo, debes saber que tiene que utilizarse bajo supervisión de un adulto y sólo cuando el gateo esté bien consolidado.
| Aspecto | Andador | Correpasillos |
|---|---|---|
| Edad recomendada | 6-15 meses (no recomendado) | Niños que ya se mantienen de pie |
| Postura | Sentado con piernas separadas | De pie, con apoyo |
| Riesgos | Caídas, acceso a peligros, problemas posturales | Menor riesgo, requiere equilibrio |
| Beneficios | Entretenimiento temporal | Apoyo para caminar, desarrollo del equilibrio |
