La listeriosis es una enfermedad rara, pero es una de las principales causas de muerte relacionada con los alimentos y un cuadro con importantes consecuencias durante la gestación. La infección por listeria se adquiere por la ingesta de alimentos contaminados y es una bacteria resistente a las bajas temperaturas. El contagio por listeriosis puede tener consecuencias muy graves en las mujeres embarazadas, ya que ocasiona problemas congénitos en el feto. El contagio del ser humano se produce fundamentalmente por alimentos contaminados y se aísla como saprófito en cualquier clase de materia orgánica en descomposición (leche, mantequilla, queso, carne y pescado).
Su agente etiológico es Listeria monocytogenes: un bacilo gram positivo, aerobio, no esporulado, desprovisto de cápsula, móvil a temperatura ambiente y hemolítico. En atención a sus antígenos O y H se distinguen trece serotipos, aunque solo tres, Ia, Ib, y IVb son responsables del 90% de las infecciones clínicas. La infección predomina en ambos extremos de la vida (neonatos y mayores de 70 años) y en gestantes. Además suele presentarse como casos aislados y, eventualmente, como brotes epidémicos. Su incidencia en la población general es de 0,7-0,2casos/100.000 habitantes y en las gestantes, de 2,5-12casos /100.000 gestaciones. Fuera del embarazo, más de la mitad de los afectados son inmunodeprimidos, con alteración de la inmunidad celular (neoplasias, diabetes mellitus, enfermedad hepática crónica o renal).
Por ello, es muy importante conocer cuáles son los síntomas, las vías de contagio y las formas de prevenir la listeriosis si estás pensando en un embarazo.
¿Qué es la listeriosis?
La listeriosis es una enfermedad causada por la bacteria Listeria Monocytogenes, un microorganismo intracelular que puede sobrevivir a la refrigeración y a la congelación. Normalmente, esta infección se contrae al consumir alimentos mal procesados, sobre todo fiambres, vegetales crudos y productos lácteos sin pasteurizar. Además de las embarazadas, las personas con el sistema inmune debilitado también pueden sufrir complicaciones muy graves.
La listeriosis cobra especial importancia durante el embarazo, ya que la bacteria puede transmitirse al feto a través de la placenta y causar problemas muy graves en su desarrollo o incluso un aborto. La infección por listeria monocytogenes durante la gestación tiene una repercusión grave en la evolución del embarazo.
Síntomas de la listeriosis
En muchas ocasiones, la listeriosis puede confundirse con el virus de la gripe, ya que tienen síntomas muy similares:
- Dolor de cabeza.
- Dolor muscular.
- Fiebre.
- Náuseas o diarrea.
No obstante, alrededor del 30% de las infecciones de listeriosis son asintomáticas, lo cual dificulta su diagnóstico. Además, el tiempo de incubación de la listeriosis es muy amplio y varía entre 1 y 90 días. Por ello, la persona afectada puede tener síntomas a los pocos días después de comer los alimentos contaminados o no sentir nada hasta haber pasado uno o dos meses.
En cuanto a los bebés contagiados por listeriosis, los primeros síntomas pueden apreciarse a los pocos días de nacer y son los siguientes:
- Poco apetito.
- Fiebre.
- Irritabilidad.
- Dificultad para respirar.
- Vómitos.
- Sarpullido.
Listeriosis en el embarazo
Si la mujer embarazada se contagia de listeriosis, aún presentando síntomas leves o casi inexistentes, esta infección puede transmitirse al feto y tener consecuencias fatales, como una muerte fetal intrauterina, un parto prematuro o la muerte del bebé después de su nacimiento.
Esto dependerá sobre todo del momento de la gestación en el que se produzca la infección por listeriosis y de si ha sido posible hacer un diagnóstico y tratamiento precoz.
En primer lugar, vamos a comentar las posibles vías de contagio que existen de la madre al feto:
- Vía transplacentaria: a través de la placenta puede diseminarse hasta llegar a la sangre del feto y causar septicemia.
- Vía amniótica: por succión y aspiración de un liquido amniótico contaminado desde la placenta.
- Vía ascendente: desde el cuello uterino y a través de las membranas ovulares.
- En el parto: si el canal cervical está contaminado, el bebé puede contagiarse al pasar a través de éste.
Por tanto, la transmisión de esta infección durante el embarazo se produce de manera vertical. La listeriosis en el embarazo puede presentarse en cualquier momento del mismo pero predomina en el tercer trimestre.
Primer y segundo trimestre
Como hemos dicho, en función del tiempo de gestación, las consecuencias de la listeriosis en el feto serán unas u otras. En general, si la infección se produce durante la primera etapa del embarazo, es muy probable que la mujer sufra un aborto espontáneo.
Tercer trimestre
En el 80% de los casos, la infección por listeriosis surge en el tercer trimestre de embarazo. En estos casos, puede producirse la muerte fetal dentro del útero o el nacimiento de un bebé con listeriosis congénita, la cual puede ser de dos formas:
- Infección precoz: por contagio transplacentario o amniótico. Aparece en la primera semana de vida y puede causar parto prematuro, distress respiratorio y neumonía. Es la forma más frecuente y la que se suele diagnosticar en la madre. La mortalidad es de un 20-30%.
- Infección tardía: aparece a partir del séptimo día de vida del bebé y deriva en meningitis. Suelen ser bebés de madres asintomáticas que se contagian en el momento del parto. La mortalidad es del 10% aproximadamente.
Clínicamente da lugar a una infección subclínica que pasa desapercibida, cursando como un proceso pseudogripal con febrícula y sin foco aparente; ocasionalmente, con fiebre elevada con o sin escalofríos y dolor lumbar que sugiere pielonefritis, pero con sedimento de orina normal.
La infección evoluciona en pocos días de modo favorable para la gestante, la cual se recupera espontáneamente sin tratamiento, pero durante la bacteriemia materna la infección puede alcanzar al feto vía transplacentaria produciendo aborto, parto prematuro de un niño muerto o enfermo, en el seno de un cuadro denominado granulomatosis infantiséptica, caracterizado por amnionitis, líquido amniónito meconial y afectación fetal severa.
Casos Clínicos
Describimos tres casos clínicos de listeriosis durante la gestación con distintos desenlaces en función de la precocidad del tratamiento.
Caso clínico 1
Primigesta de 21 años de edad, sin antecedentes personales ni familiares de interés, con curso del embarazo normal hasta el momento. Acude a urgencias en la 24+2 semanas de gestación refiriendo fiebre con temperatura mayor de 38°C, de 48h de evolución sin foco infeccioso aparente.
Presenta fiebre de 39°C, con auscultación pulmonar, exploración orofaríngea, abdominal y renal normal. La exploración obstétrica evidencia útero sin aumento de tono y cérvix sin modificar.
El hemograma realizado fue normal (8.950 leucocitos/ul y 71% de neutrófilos); el sistemático de orina, la ecografía y el registro cardiotocográfico también fueron normales.
Con todo ello se decide ingreso por fiebre de origen desconocido, procediéndose a la extracción de hemocultivos y urocultivos, e instaurándose tratamiento con amoxicilina clavulánico intravenoso.
A las 48h del ingreso, se observa crecimiento de listeria monocytogenes en el hemocultivo, por lo que se procede al cambio de la pauta antibiótica por ampicilina 1g/6h durante 10 días y gentamicina 80mg/8h intravenosos durante 5 días. Es dada de alta con buen estado general y asintomática, y se continúa el tratamiento vía oral con ampicilina durante 9 días más.
Posteriormente, el curso de la gestación fue favorable, ingresando nuevamente en la 40+6 semanas de gestación por trabajo de parto, naciendo un varón de 3.520g sano y sin signos de infección.
Caso clínico 2
Tercigesta de 33 años de edad, sin antecedentes personales ni familiares de interés que, en el curso de la 29+3 semanas, acude al servicio de urgencias por fiebre sin foco aparente, con exploración física y hemograma normal. En el sedimento de orina se observa leucocituria pautándose tratamiento con fosfomicina, recomendándose acudir nuevamente a urgencias si persiste el cuadro febril. Veinticuatro horas después vuelve a urgencias por dolor abdominal sugestivo de dinámica e ingresa con el diagnóstico de amenaza de parto prematuro, instaurándose tratamiento tocolítico con atosibán, antibioticoterapia con amoxicilina clavulánico y maduración pulmonar fetal con betametasona. En el hemograma realizado se observa leucocitosis (20.000 leucocitos/ul) con neutofilia (86%) y monocitosis.
A las tres horas de iniciado el tratamiento, persiste el cuadro febril, con dinámica regular y taquicardia fetal.
Ante la sospecha de corioamnionitis y al estar la presentación en podálica, se indica cesárea urgente. El líquido amniótico fue meconial y fétido. El recién nacido requirió ingreso en el servicio de neonatología con el diagnóstico de shock séptico, aunque evolucionó favorablemente después del tratamiento antibiótico y fue dado de alta a los 80 días. El diagnóstico etiológico fue posible por el aislamiento de la listeria monocytogenes en hemocultivos del neonato.
Caso clínico 3
Primigesta de 31 años de edad sin antecedentes de interés que acude al servicio de urgencias por cuadro de fiebre, malestar general y leve dolor en hipogastrio de una semana de evolución sin foco aparente.
La exploración física fue normal, pero no se encontró latido cardiaco fetal, confirmándose la muerte fetal intraútero mediante ecografía, en donde se observa líquido amniótico normal, biometría acorde con amenorrea y placenta normoinserta. El hemograma presentaba leucocitosis (17.700 leucocitos/ul) y leve monocitosis.
A continuación se procede a la inducción de parto y se instaura tratamiento con antitérmicos, ampicilina y gentamicina intravenosa.
Se extraen hemocultivos maternos y se envía biopsia de placenta para estudio microbiológico siendo ambos positivos para listeria monocytogenes.
Prevención de la listeriosis
Al igual que ocurre en el caso de la toxoplasmosis, las embarazadas pueden contagiarse de listeriosis si no tienen precaución a la hora de preparar los alimentos, mantener unas correctas medidas higiénicas o consumir productos inadecuados.
A continuación, vamos a comentar las medidas preventivas más importantes que deben tener en cuenta las embarazadas para no contagiarse de listeriosis.
Medidas higiénicas y de conservación
Uno de los principales problemas de la bacteria Listeria Monocytogenes es su resistencia al calor y al frío. Ni los tratamientos con sal ni la congelación logran su destrucción. Solamente es seguro cocinar los alimentos a una temperatura muy elevada.
Además, es muy importante lavarse siempre las manos con agua y jabón para manipular los alimentos, así como los utensilios utilizados para cocinar, consumir los alimentos de origen animal a los pocos días de comprarlos y lavar bien las frutas y verduras con un cepillo adecuado.
También es recomendable mantener la nevera siempre limpia, a una temperatura de 4℃ y el congelador a menos 18℃, congelar todos los productos que sean perecederos y desechar todos alimentos que se queden fuera de la nevera durante más de dos horas.
Medidas alimentarias
A pesar de todo lo comentado hasta ahora, hay algunos alimentos que las mujeres embarazadas tendrán que evitar durante toda la gestación con tal de extremar las precauciones y evitar la listeriosis:
- Pescados y mariscos crudos.
- Fiambres como el jamón o el jamón york, sobre todo si no vienen envasados.
- Salchichas Frankfurt y carnes preparadas que no hayan sido cocinados de forma intensa, asegurando que el interior del producto recibe altas temperaturas.
- Quesos de pasta blanda como el queso brie, el queso feta o el camembert.
- Quesos elaborados con leche no pasteurizada.
- Leche sin pasteurizar o productos derivados de esta leche cruda.
- Patés no esterilizados o sin enlatar.
- Ensaladas o vegetales ya preparados y listos para comer.
Tampoco estaría indicado tomar patés o carnes para untar refrigeradas. Sin embargo, las embarazadas podrían tomar patés enlatados o no perecederos.
De lo anteriormente descrito se deduce que la profilaxis debe tener en cuenta todos los eslabones de la cadena de contaminación, siendo la medida preventiva más importante la información a las gestantes sobre el riesgo infeccioso relacionado con la alimentación y las medidas higiénicas recomendadas.
Tratamiento de la listeriosis
La listeriosis se trata con antibióticos, normalmente ampicilina y gentamicina de forma combinada durante unas 3 semanas.
De hecho, en las mujeres embarazadas, es habitual iniciar un tratamiento precoz de la listeriosis ante cualquier sospecha clínica como, por ejemplo, fiebre de origen desconocido.
Los cultivos del agente Listeria Monocytogenes pueden tardar unas 48 horas, así que es muy importante empezar con el tratamiento precoz y, en caso de confirmarse la listeriosis, adaptar la pauta de antibióticos.
El tratamiento de elección es ampicilina intravenosa en dosis de 1g/8h durante al menos 10 días y posteriormente oral hasta completar 3 semanas de tratamiento y un aminoglucósido intravenoso en dosis de 3mg/kg en una sola inyección diaria durante 5 días, siendo el trimetropín sulfametoxazol la alternativa en caso de alergias. La aplicación oportuna de tratamiento antibiótico mejora el pronóstico extraordinariamente y puede evitar la infección neonatal. La mortalidad fetal puede alcanzar el 40-50% en ausencia de tratamiento.
Ante una sospecha clínica, resulta indispensable iniciar un tratamiento precoz con ampicilina y gentamicina para evitar la infección neonatal secundaria a la bacteriemia materna.
Diagnóstico de la listeriosis en embarazadas
En ocasiones, es muy difícil de diagnosticar ya que los síntomas son muy comunes a muchas enfermedades. En el primer y segundo trimestre de embarazo puede dar síntomas parecidos a la gripe, con fiebre por encima de los 38ºC y en un 20% de casos precedido de síntomas gastrointestinales. En el tercer trimestre suele presentarse como un cuadro de fiebre, dolor uterino, contracciones…
Si existe sospecha de una posible infección por listeria en una embarazada debemos hacer una analítica de sangre materna para determinaciones inespecíficas de infección, pero además hacer un cultivo de la sangre materna para buscar específicamente la bacteria. En ocasiones se realizará también una amniocentesis para hacer un cultivo y poder determinar si está contaminado por listeria o no.
Recomendaciones Finales
En resumen, la listeriosis es una enfermedad poco prevalente en nuestro medio, al igual que en otros países occidentales, y su importancia deriva de las graves consecuencias que un diagnóstico tardío puede tener en la evolución de la gestación, por lo que es importante tener presente este cuadro ante cualquier proceso febril sin foco aparente durante la gestación. El diagnóstico es, en la mayoría de los casos, difícil. La forma más frecuente de presentación es la de un cuadro inespecífico pseudogripal, con fiebre, meconio, líquido amniótico maloliente y signos de pérdida del bienestar fetal, por lo que ante todo proceso similar se debe mantener un alto grado de sospecha, extraer hemocultivos e iniciar tratamiento antibiótico de forma precoz, antes de la confirmación microbiológica. Esto queda reflejado en nuestro anterior análisis, en el que en función del momento del inicio de la antibioticoterapia se producen resultados muy distintos.
Una vez ingerido el alimento contaminado la listeria se absorbe en el aparato digestivo y llega a la placenta, uno de sus tejidos preferidos. Desde allí puede dañar al feto. Ante todo, conviene ser muy cuidadosos con la comida.
Tabla 1. Medidas preventivas para evitar la listeriosis durante el embarazo
| Medida | Descripción |
|---|---|
| Cocinar alimentos de origen animal | Cocinar carne, pescado y aves a temperaturas seguras (por encima de 50ºC). |
| Lácteos pasteurizados | Consumir únicamente leche y productos lácteos pasteurizados. |
| Lavar alimentos crudos | Lavar cuidadosamente frutas y verduras que se consuman crudas. |
| Higiene en la cocina | Lavar manos, utensilios y superficies de cocina después de manipular alimentos crudos. |
| Limpieza de la nevera | Limpiar la nevera frecuentemente y mantenerla a una temperatura adecuada. |
| Separación de alimentos | No mezclar alimentos crudos y cocinados en la nevera. |
| Consumo de charcutería | No conservar productos de charcutería mucho tiempo después de abiertos. |
| Recalentar precocinados | Recalentar bien los platos precocinados antes de consumirlos (por encima de 50ºC). |
| Evitar alimentos de riesgo | Evitar quesos blandos no pasteurizados, leche no pasteurizada, salchichas tipo Frankfurt no calentadas, patés no enlatados y pescado/marisco crudo. |
