Ana Pintos Matrona: Una Vida Marcada por la Historia y la Naturaleza

La historia de Ana Pintos Matrona se entrelaza con eventos significativos que marcaron su vida y el entorno en el que vivió. Su legado perdura en la memoria de quienes conocieron su historia, una historia marcada por la resiliencia y la conexión con la tierra.

Río Barbaña en Ourense, un lugar significativo en la historia de Ana Pintos Matrona.

Un Hogar Transformado

Tras el cierre, la tienda ubicada en la actual calle Dámaso Montes, conocida también como calle do Regueiro, se convirtió en la vivienda familiar. Este cambio marcó una nueva etapa en la vida de Ana Pintos Matrona y su familia.

La Gran Riada de 1945

Un evento trágico que dejó una huella imborrable fue la riada del 14 de julio de 1945. Esta catástrofe natural se llevó consigo vidas, casas, puentes y molinos desde Cartelle hasta Ourense, afectando también a Barbadás. La magnitud de la destrucción fue devastadora, y la comunidad se unió para hacer frente a las consecuencias.

Se viene atribuyendo al Barbaña el desbordamiento, pero todos los testigos aseguran que la gran masa de agua procedía de Loiro.

Testimonios de la Destrucción

Para comprender la magnitud de la tragedia, se realizó una investigación exhaustiva visitando los lugares afectados. Subimos, río arriba, por tierras arrasadas. Fuimos siguiendo río arriba hasta Pontón, por la margen de la corriente, vuelta a su curso normal en tiempo de estiaje. Aquellos eran los lugares más favorecidos.

Llegamos a una floresta donde la relativa espesura de árboles había resistido muy bien el impulso del desbordamiento. En cambio, en los pequeños macizos, se habían detenido montones de troncos y ramas arrancados de más arriba, en cantidad enorme, mezclados con vigas y despohos de edificios. Los paisanos conocen uno por uno todos los árboles arrancados y saben a quien pertenece cada uno de los enormes troncos que yacen al pié de la arboleda inexplicablemente respetada.

Toda aquella parte llana eran, el día antes, huertas y prados de una gran frondosidad y riqueza; un verdadero jardín, “un rosal”, como alguien nos dijo cuando volvíamos por la carretera. Pues bien, de aquello no queda nada. La tierra, antes verde y fecunda se halla enteramente cubierta por un aluvión de arena y de enormes pedruscos, que la han convertido en un enorme canchal. Los bloques de granito depositados en las márgenes o en el lecho del río son de un tamaño enorme. Es asombroso, pero es así. El curso del río estaba lleno de puentes y molinos. Todos han desaparecido.

Realmente, es notable, edificante y consolador, y se presta a instructivas reflexiones, el ver a las gentes trabajando en las tierras devastadas. Pontón se encuentra asentado en suelo roquizo, sobre una vuelta del río, en posición dominante. Parece mentira que las aguas pudieran llegar tan arriba.

Está allí todo el pueblo, ante una casa de la que apenas queda una de las paredes, un muro de perpiaño, que da a un camino. Esperaban a nuestro compañero, porque están trabajando en el desescombro de lo que fue interior de la casa, con la terca esperanza de encontrar allí el cadáver del anciano.

Más explicable es el nivel alcanzado por las aguas en aquel lugar. Hay allí la confluencia de un arroyo que viene de Sobrado, con un lecho bastante alto y que desciende rápidamente para unirse con el llamado de los Molinos, dos Muíños, que fue el causante principal de la riada. Las aguas desbordadas también de este arroyo de Sobrado, al encontrarse con el obstáculo de la corriente principal, tendían a retroceder y subir, y fue el modo de que anegasen el pueblo con empuje tan violento, que se llevaron por delante varias casas.

A nosotros, hombres de la ciudad que, aunque trasnochadores, no estamos familiarizados con la noche, sino con un día artificial, nos impone más la oscuridad y nos figuramos que una catástrofe nocturna debe ser más terrorífica.

1957 Inundaciones de Valencia - Río Turia - Riada de Valencia - Nazareth - Primeras ayudas

El Legado de Ana Pintos Matrona

La vida de Ana Pintos Matrona es un testimonio de cómo las personas y las comunidades pueden superar las adversidades y reconstruir sus vidas. Su historia nos recuerda la importancia de la memoria y la conexión con nuestras raíces.

Puente Romano sobre el río Miño en Ourense, un símbolo de la resiliencia y la historia de la región.

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